En una tarde gris, en un campo engullido por la niebla. Un hombre se contempla a sí mismo. No es tarde, aun puede saltar al precipicio. Pero le preocupa la vista, le preocupa no ver aquel último momento. ¡Quiere ver a la muerte a los ojos, y escupirle!
Cuando la niebla se disipa un poco, se queda atónito.
Solo el campo se encuentra a la vista. Algunas flores diminutas y un pasto que parece un cómodo tapiz.
Fue tan distraído que hasta murió sin darse cuenta.
Solo el campo se encuentra a la vista. Algunas flores diminutas y un pasto que parece un cómodo tapiz.
Fue tan distraído que hasta murió sin darse cuenta.