lunes, 15 de mayo de 2017

Pasado por agua

En momentos así es cuando me premio de ser capaz de no olvidarme de respirar.

Ha llovido más de la cuenta. Más de lo que la misma lluvia puede soportar, y siento que el agua ya cae sin fuerza, sin ganas.

Todo el mundo se encuentra nuevamente en un espiral retorcido de agonía, de aquella que conlleva cargar con el peso de la enfermedad, y no ser capaz de tomar el reposo suficiente, de acatar el consejo médico, de seguir el sentido común. Maldito sentido común.

Ahora mismo me duele la falta de coherencia del otro, su incapacidad para ver por sí mismo, más allá de lo que las necesidades impuestas le susurran al oído.

Todo está mal. Tanto, que pronto algo habrá de colapsar y yo, espero no estar aquí cuando eso suceda.

 

lunes, 8 de mayo de 2017

Feliz cumpleaños X

En un tiempo sabía cómo poner etiquetas, en otro, podía escribir sin pensar, sobre cada cosa que me pasaba durante el día. En estos tiempos me cuestiono sobre el escribir, me pienso sobre el conocer, reflexiono sobre las oportunidades, sobre las calidades, sobre los defectos, las virtudes y el deber. Maldito deber.

Hoy este espacio cumple diez años, desde que en un momento cualquiera y como ejercicio propuesto por quien me ayudaba de la mejor manera posible a pasar los días, me aventuré al ejercicio del escribir. ¿Increíble, verdad?

Este espacio ha tenido de todo: mis primeros cuentos, cientos de ensayos sobre la cotidianidad, la desidia y el poder de la reflexión. Sobre todo y nada.

Porque así ha sido mi vida. Ha dado tantas vueltas y aun, afortunadamente, no me siento tan viejo como en efecto empiezo a estarlo, tan solitario, tan huraño.

Varios años, entradas, reflexiones, costumbres, escritos, pesares, ella (varias ellas o ninguna).

Todo, ha pasado como deben pasar las cosas, sin que otra persona, aparte de quien escribe, caiga en cuenta de lo importante que es reflexionar, de lo que implica escribir, pensar, incluso, a veces, cuando se puede... actuar.

viernes, 7 de abril de 2017

Reflexión vuelta a gastar

Lo mejor para escribir son las tardes, a pesar de que en la mañana la mente se encuentra dotada de una mayor lucidez. Claro, estas son puras excusas y a la final lo que pasa es que cualquier momento en que lo coja a uno desprevenido la "musa" es bueno. Pues bien, mas de uno me criticará por este pensamiento, en la medida en que creen que nada se compara con el esfuerzo, con la dedicación, la disciplina.

Pues bien. Quizá lo que menos necesite el mundo es más gente productiva, pues la productividad es en sí misma una mentira, una consagración de la estúpidez humana hacia la misma mediocridad de la cual estamos contagiados porque la razón para hacer las cosas se redujo a un espectro de supervivencia y seudo necesidad...

Así es, necesitas hacerlo, porque no puedes justificarlo de alguna otra manera.

Así es.

viernes, 17 de febrero de 2017

El deber inconsciente de ser consciente del deber

El ser es etéreo, eso no es ninguna revelación. Se debate entre ires y venires, y su forma de percibir, de concebir el mundo, se encuentra cambiando con una regularidad que asombra tanto como el propio accidente que posteriormente hace que todo se torne confuso, entrópico.

La regularidad y la determinación, sin embargo, son útiles, pues permiten agrupar todo lo que termina adaptándose al ritmo común, cotidiano, a lo que alguien más pensó, y alguien más configuro como correcto, como cierto. A algunos de estos aspectos se les conoce, en este mundo posmoderno, precisamente como posverdad, en donde la naturaleza de los discursos, la pereza propia por el debate ha hecho que todo se encuentre dicho, y que cualquiera con el poder suficiente para manejar o dirigir opiniones, sea en realidad quien tenga la batuta a la hora de pensar. Los demás solo siguen.

Bien, eso no obsta para hacer, para establecer relaciones de dependencia con circunstancias, con objetos que son inescapables como inefable es la misma consciencia que en realidad se resiste a ellos. Así es, tal para cual. Ha de hacerse lo debido, porque lo querido nos cuesta, tanto como lo hermoso hasta la vida, según el mismo poeta que alguna vez me enseñó que para ser y estar, para odiar y amar, he de partirme en dos.