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viernes, 2 de febrero de 2018

Diatriba contra internet y las redes sociales

Cuando comencé mi primera entrada sobre los efectos del facebook en la vida de las personas, recuerdo que estaba sufriendo de manera paulatina por cuenta de su influencia aun cuando en realidad era poco lo que resultaba "dañando" mi vida. En efecto, se trataba de un efecto creciente que muchos hemos podido llegar a mitigar con algunas precauciones tanto o más agresivas según el nivel de relación que tenemos. Y claro, es que llegado el caso uno debe aprender a alejarse de todo aquello que le resulte tóxico, que amargue su vida, que contamine su paz, que la mine de alguna manera. Lo bueno es que se puede vivir sin publicar todos y cada uno de los pensamientos superficiales que pasan por la cabeza de uno, se puede existir sin anunciar a todo ese enorme cúmulo de personas del internet lo que está aconteciendo con uno. Creanme, no es necesario, no todos esos contactos que tenemos son en realidad "amigos" y todos aquellos que creemos amigos, tampoco lo son. Nuestros conocidos, los compañeros de trabajo, los eventuales compañeros de estudio, no son más que gente pasajera en nuestras vidas. Pero nosotros nos encargamos de hacerlos algo más permanente, de no dejarlos ir.

Quizá sea un asunto de soledad, o de la necesidad del ser humano de buscar aprobación, aceptación, de sentir que estamos solos en el universo y que además somos un grano de arena en aquella playa miserable en la que para distinguirnos tendríamos que ser capaces de cambiar el mundo. Para dejar huella, para expresarnos, al parecer tenemos que tener todas las redes sociales posibles y compartir todos nuestros sucesos en ellas. De lo contrario es posible que desaparezcan.

Hoy en día todo es una red social, todo son estados, y lo que antes podia llegar a ser criticado con respecto al "qué estas pensando" del Facebook se trasladó a una serie de historias que no son otra cosa que la necesidad de la gente, como dije, de buscar aprobación frente a todo lo que hacen.

Tomado de la página de facebook de Pictoline, porque: ironía.
Cada cual sabe la vida que tiene, cada uno la vida que se da. Pero las historias de las redes sociales, las imagenes con etiquetas geo localizadas, no muestran las facturas por pagar, no muestran el estado de la cuenta de ahorros, ni el estado de endeudamiento de las tarjetas de crédito.

Depresión y ansiedad, en efecto, eso es lo que causan las redes sociales. Yo mismo he pasado por ahi y es la razón por la cual durante el final del año anterior y principios de este me alejé de las mismas. Muchas personas compartiendo las fotos y videos paradisiacos en los que yo hubiera querido estar. Y mientras en mi caso no existieron tales vacaciones, sino un cortísimo periodo de inactividad por cuenta del desempleo, pude ver como otras personas se detuvieron al menos durante dos semanas, otras durante todo un mes. Claro, quizá tenga que ver con que mucha de la gente que es muy activa en redes aún están en edad escolar, su vida universitaria es el disfrute. El tiempo libre es una constante, aún en las epocas de estudio, y por supuesto están las vacaciones, que son casi cinco meses al año, porque los semestres academicos en realidad son de apenas 4 meses o menos.


Alguna vez indiqué respecto de facebook, que su semilla se había venido cultivando en casi todas las personas "sin reparo de edad o condición social y ha creado toda una cultura detrás de este modelo de negocio que mucha gente no entiende; y es que nada en el mundo es realmente gratis, pese a que nos han vendido la idea de que en internet todas las cosas están dispuestas enteramente para nuestro disfrute". Pues bien, eso hoy en día es cierto incluso de otras redes como Instagram, Twitter, Snapchat y por supuesto el temible WhatsApp.


Basta hacer un examen del tiempo que consumimos en consulta del feed de Facebook o Instagram para darnos cuenta de que algo está mal. Y de Snapchat no hablaré porque a pesar de conocer lo infame que es, no he sido capaz nunca de instalarlo, me parece algo eminentemente adolescente y el hecho de que sus filtros y estados se hayan esparcido como una infección hacia todas las demás redes sociales me hace temerle.

Entonces, gastamos más tiempo del que tenemos para ello en ver estados, y estos cada vez son más sosos y poco interesantes, pues la gente ya relata cualquier estupidez de su cotidianidad como si esto fuera un momento de verdadera exaltación, algo para admirar o celebrar. Y sí, quizá esto pueda llegar a ser así en el caso de estas personas que tienen vidas realmente interesantes, los que quizá, en virtud de lo mismo, tengan millares de seguidores. Sí, de eso se trata la vida, de que nos podamos medir según la cantidad de personas que estan dispuestas a celebrar cuanta estupidez hagamos. Cuando usamos las redes como medio o forma de expresión de nuestro cuerpo (las fotos lindas que comparte esa gente que es esteticamente agradable), o de nuestro espíritu (cuentas de fotografía, arte o música).

Y es que no todo puede ser malo. Ver arte, o las expresiones del espíritu de otras personas es estimulante, despierta la creatividad y lo llena a uno de alguna manera. Lo bello, aquello que cumple con nuestras necesidades estéticas siempre tendrá cabida en nuestras vidas. Pero no pasa lo mismo con esas contínuas selfies, fotos con amigos y estados, cientos de miles de estados en que se le muestra a los otros lo mucho que se "disfruta" la vida. ¿Es necesario? No lo sé.

Yo mismo he pecado por consentir el eterno devenir de las redes y adaptarme a ellas en algunos momentos de mi vida, pero a mí me causan aburrimiento luego de algún tiempo o simplemente me saturan. Hoy en día uso Facebook como fuente de información y para encontrar memes, infografías y cosas de poca duración que resulten entretenidas, que me entretengan, a pesar de que yo soy capaz de entretenerme con tantas otras cosas. Me gusta la imagen, el arte, la fotografía, por eso siempre he tenido un gusto por Instagram, pero las historias son tediosas y muchas veces lo único que hago es pasarlas para evitar aquella notificación naranja que perturba mi TOC.

Me he beneficiado en más de una ocasión del chat presente en todas y cada una de estas redes sociales, pero también me encuentro sometido por la aplicación de chat por defecto, aquel maldito WhatsApp que es usado por todo el mundo para mantenerlo a uno controlado. Desde las personas del trabajo para hacer que uno trabaje en horas y momentos en que debería estar descansando hasta para lidiar con el aburrimiento de otras personas, que, por supuesto, pretenden que uno esté disponible siempre. ¡Siempre! El móvil, el celular, es un instrumento esclavizador, hay que ver todas las veces que en el día volteamos a observarlo, a veces con la única intención de consultar la hora, y otras tantas por cuenta de las malditas notificaciones. Y es que hasta las Apps vienen programadas para que se nos notifique en el momento en que las tengamos descuidadas. Tal vez no les haya pasado y eso significa que son más adictos al teléfono y a las redes que yo, pero cuando no consultan las redes en muchas horas o días, estas les producen notificaciones indicandoles que "x" o "y" persona han subido contenido que no hemos visto. ¿De veras? Y la configuración de notificaciones se ha hecho oscura, compleja, de forma que ya no es posible dejarlas de lado, o al menos a mí me resulta mamón el buscar cómo.

Ya en mi reflexión sobre Facebook lo había dicho, que cada cual usa estas herramientas como mejor le conviene a usus "instintos, perversiones, pasiones y modos; Y es que mucha gente necesita un escape de la realidad, la cual satisface a través del computador, protegido por la complicidad del anonimato, escudado por el silicón y los micro circuitos". Allí en internet, donde mucha gente "construye su personalidad como mejor desea que la vea el mundo, a la final es tan solo es una forma de satisfacer el morbo –sabiendo de otros- y la necesidad de mostrarse al mundo, ya que parece un mal de época el querer destacarse -¿exhibicionismo?-".

"En un universo -el internet- donde confluyen múltiples niveles de discurso, diversidad de género, edades, y condición social, es natural que se presenten roces, altercados y verdaderas hecatombes; La intención allí se desdibuja, no tiene sonido, no tiene emoción, no tiene cuerpo, no tiene alma, no tiene nada". Basta recordad que nuestro mundo cada vez carece más de naturalidad, no hay arraigo cultural, tan solo expresiones seudo proteccionistas y liberarles respecto de las reivindicaciones culturales; cosas de moda (maldita modernidad). Existen fallas profundas en la educación básica como ya lo indiqué en aquella vieja reflexión "de esa [educación] que nos enseña a pensar y a tener “competencias” desde el parvulario". Las redes sociales entonces, tanto como lo es -y sigue siendo- Facebook, son herramientas limitadas y limitantes respecto de la comunicación, que no le permiten a la persona ver "más allá de sus posibilidades sociales". Se nos obliga a compartir, se nos condiciona a pensar en términos de lo que hacen los demás, a desear su status, a buscar vivir esa otra vida que se desarrolla en otras latitudes, que es feliz porque nadie se toma selfies con su peor cara o al menos con su cara normal. Todo esto es una mentira, y si llegará a ser verdad, pues es la verdad de otra persona con menos limitaciones y problemas, que quizá gozó de suerte, de dicha, de dinero (quizá).

Yo los invito de nuevo a dejar a un lado el móvil (teléfono celular) en especial cuando estamos con nuestras personas especiales. No carguemos con el chat, las redes sociales, la aprobación, las historias, los estados y los "me gusta", durante todos y cada uno de los momentos de nuestras vidas. Instagram no nos ayuda con las deposiciones, Facebook no nos facilita el baño, Whatsapp no ayuda a que las charlas con nuestros cercanos sean más siginificativas. La pantalla no acelera la digestión ni la mejora. Dejemos de ser zombies sometidos a las notificaciones. Olvidemonos durante un momento al día de aquella cosa.

Cerremos los ojos, reflexionemos sobre lo que en verdad nos hace falta, más allá de las imagenes de bellos, famosos y exitosos, más allá de las selfies, de los paisajes y de las historias de felicidad de otros. Vivamos nuestras propias historias y guardemos estas para nosotros mismos, volvamos al placer de la intimidad, a la complicidad de ese momento del que nadie más supo, aquel instante, aquel momento que es solo nuestro, que no necesita de alguien más, porque somos seres completos y no estas marionetas huecas que requieren a toda hora la aprobación de alguien más. No funcionamos con un "me gusta" como combustible, lo que necesitamos es amor, afecto, tanto propio como de otros, y real, porque ningun emoji reemplaza a ese beso que lo deja a uno temblando y con calor en el cuerpo, y ningun "me gusta" es tan reconforntante como ese abrazo que lo transporta a uno y le hace sentir que todo, todo, va a estar bien.

lunes, 16 de mayo de 2016

Diatriba a favor de los blogs

Todos estos increíbles espacios (los Blogs) fueron cediendo ante las redes sociales. ¿Qué tan diferentes somos ahora de lo que eramos hace 9 o 10 años cuando si estaba de moda leer los blogs? Fuimos absorbidos por el carelibro, por los feeds de otros, por el chisme constante y la envidia marcada en ver que han hecho los demás que nosotros no podemos hacer.

Esto fue una cuestión de comunidad, y tenía todo tipo de contenido dentro del naciente internet 2.0. Recuerdo perfectamente que dentro de las personas que nos considerábamos blogeros, habían varios con unos contenidos muy personales y a la vez un poco payasos, con historias propias o inventadas, algunos hacían relatos o ponían imágenes de mujeres desnudas, todo tipo de contenido. Pero para crear todo ese contenido, y especialmente para consultarlo, necesitábamos tener un computador al lado, era necesario que se usara el terminal, y casi todo era escrito o a lo sumo con imágenes, dado que nuestra banda ancha todavía estaba cruda en términos de velocidad, y en realidad de ancha aun tenia poco. La principal diferencia era la imposibilidad aun, de contar con un acceso realmente portátil a los contenidos, así que la blogosfera tenía lugar en los momentos de ocio en las oficinas, durante las tardes luego del trabajo o la universidad y como paliativo para las noches de insomnio.

Tomado de: https://pixabay.com/es/taza-espresso-platillo-vajilla-1320578/
Pero hasta el insomnio y las rutinas fueron absolutamente trastocadas por cuenta de los teléfonos inteligentes. Aun recuerdo lo que era apagar el móvil en la noche, debido a que no se necesitaba para nada más y cualquier llamada entraría por el terminal fijo o podría esperar hasta la mañana, ah, era el mismo tiempo en que estos móviles tenían una expectativa de carga de varios días y no de unas cuantas horas. Estos teléfonos que nada tenían aun de inteligentes, sólo sonaban cuando entraba una llamada, y por lo general era de un familiar, un amigo o alguien cercano, aun se usaban más los teléfonos fijos.

Ciertamente el primer cambio se dio por cuenta de la invención de las redes sociales, el monstruo Facebook llegó para quedarse y empezó a absorber a la gente con la posibilidad de estar al tanto de los demás, esa interconexión para suplir la mórbida curiosidad de la tan envidiosa gente, para darse cuenta de manera tan anónima como lo permite internet, de que habría pasado con esos amigos olvidados del colegio, con esa traga (crush) de los primeros años de pubertad que quizá fue parcialmente aliviada a través del ejercicio manual. El compañero que te hacía matoneo (este concepto se inventó recientemente, pero todos saben a que me refiero), y el que esperabas que se hubiera hecho viejo, quedado sin pelo y quizá llenado de horribles cicatrices desdibujadas por su propia obesidad. Quizá establecer el paradero de unos y otros, poder charlar con un par de primos o familiares que hicieron una vida muy alejados de tu lugar. Sí, quizá todo eso lo permitió, pero también trajo consigo varios males que se agravarían y perpetuarían en las siguientes generaciones.

Esta red social fue permitiendo progresivamente que se compartieran más y más cosas personales, que se hicieran álbumes completos para reflejar los instantes de nuestras vidas, catálogos de recuerdos que no estuvieron nunca más guardados para aburrir a las visitas, ocupando espacios tradicionales en los recibidores y las salas de estar. Los nuevos amigos de internet, aquellas personas tan solo conocidas o alguna vez vistas, el compañero de clase con el que nunca cruzamos palabra, aquella persona que vimos una sola vez pero que sabíamos que existe, el chico o chica que era demasiado guapo o guapa para atrevernos a hablarle durante las clases de la universidad. Todas esas personas ahora estaban metidas en un mismo saco junto con las verdaderas amistades y la familia, con nuestro otro significativo, todos denominados "amigos". Y toda esta gente ahora podía estar al tanto de nuestras vidas,  pendiente de nuestros estados, de los momentos retratados y de todo lo que ello conlleva.

Dejamos de pasar el tiempo con nuestras personas cercanas pero a su vez empezamos a chatear más con ellos, o quien no recuerda las esperas en el "messenger" que era instalado en todo computador, y que nos servia para hablar incluso con esas personas que nos topábamos en nuestros espacios cotidianos, pero con quienes cada vez menos cruzábamos palabras cara a cara, puesto que podíamos mejor hablar durante un "mejor" momento del día.

Uno de los peores males que vinieron por cuenta de esta revolución, tuvo que haber sido el maldito botón de "me gusta", que puso a cada contenido a ser considerado por los otros, de manera que ante nuestro afán de aprobación, cada estado, cada palabra, cada imagen, empezó a tener un propósito para agradar a otros. Si subo esta imagen y me dan 5 "likes" soy mas bonita, o más interesante, pero si me dan 15 soy la más bella del mundo. Mujeres y hombres por igual comenzaron a mostrarse más, a dejarse ver, con la excusa de la auto satisfacción de la elevación del ego, y nunca de algo perverso o erótico, menos ropa, más poses.

En medio de todo esto también nació la red de microblog, el Twitter y con ello la posibilidad de que las personas expresaran sus pensamientos pero en tan solo 144 caracteres. El ritmo de vida crecientemente acelerado, el cerramiento de los espacios de relación, el asentamiento de la cultura del rendimiento y de la ocupación, empezaron a generar en la gente un sentido del tiempo, de la actividad, que dio al traste con todos los años anteriores de acercamiento a la red. De esta forma el microblog fue perfecto para esta gente cada vez más ocupada, con jornadas de 12 o 14 horas, con una vida entregada al trancón, a la incesante chichonera (al montón), en donde el siguiente avance tecnológico haría cada vez más valioso el tiempo, pero a su vez más escaso.

Con el advenimiento de los smartphones y la tecnología de internet móvil, ya poco quedo en términos del blog escrito. Unos se perdieron en las mieles del microblog y varias comunidades muy fuertes se trasladaron por completo a Twitter, en donde se fueron convirtiendo paulatinamente en lideres de opinión o en estrellas de la micro carreta, de la sátira y el humor de 144 caracteres y ni hablar de los "trending topics" o de los "hashtags". La plataforma sobrevivió para los románticos y los extraños, porque incluso los millennials tenían su propia forma de blog, más estilizado y con menos palabras, más visual y por tanto más llamativo, el Tumblr, en donde lo importante es consumir o crear la mayor cantidad de contenido, lo que se hizo más fácil a través de las herramientas para compartir (o rebloggear) que no tengo claro si nació con el mismo Twitter o fue introducida de manera independiente por este último servicio.

Existen nuevas y variadas herramientas para el tráfico y la producción de información, en particular la visual, dado que las palabras escritas siempre han tenido menos popularidad con independencia de que han sido las responsables del avance de la humanidad (toma esto maldito Gutenberg). Podría quedarme horas reflexionando sobre las demás redes sociales, sobre el contenido,sobre la apropiación de ideas, sobre las mutaciones presentes en las formas de recibir y comunicar mensajes. Pero lo cierto es que esto lo escribo más para mí que para cualquier otra cosa, porque si bien en otros tiempos me leían los miembros de esta comunidad y muchas otras personas, hoy en día me iría mejor abriendo un canal de Youtube y explicando esto con algún tono de voz chillón, o haciendo caras.






jueves, 10 de marzo de 2011

10 cosas que no debe hacer en facebook

Conozca las 10 cosas que no debe hacer en Facebook


Todo lo que publique en las redes sociales es su responsabilidad. Evite dolores de cabeza.

En muchas ocasiones las personas no miden la información que divulgan en Facebook y olvidan que su 'muro' es una ventana de su vida privada a la que muchos tienen acceso.

Por eso, la revista estadounidense 'Time' realizó una lista de diez recomendaciones para que siga al pie de la letra si no quiere perder su trabajo, a su pareja, ser acusado de copia, ir a la cárcel o pasar un mal rato.
Vale la pena señalar que algunas de estas conductas son delitos, pero en Facebook se ve de todo y lo que leerá a continuación le ha pasado a alguien.


1. Extorsionar
La extorsión es ilegal. Sin embargo, la revista 'Time' expone el caso de un joven estadounidense de 18 años que engañó a sus compañeros, menores de edad, haciéndolos creer que era una mujer para pedirles sus fotos desnudos y luego chantajearlos. Lo condenaron a 15 años de cárcel.



2. Vengarse de un ex novio
No descargue el resentimiento que puede dejar el fin de una relación publicando fotos comprometedoras de su ex novia o ex novio, ni divulgue secretos personales. Actos como estos ya son un motivo de cárcel en Nueva Zelanda, donde un hombre estuvo preso cuatro meses por publicar imágenes de su ex desnuda.



3. Decir que se va de viaje
No olvide que los ladrones viven buscando víctimas y son los primeros en innovar a la hora de saber cuándo una casa está desocupada. Revise lo que escriben sus hijos sobre las vacaciones o salidas familiares, sobra decir que usted tampoco lo haga, pues esta es una invitación para que lo roben.



4. Admitir un crimen
Qué tal esta: un hombre en Estados Unidos escribió en su muro que había atropellado a alguien con su auto y huyó del sitio, porque no pensaba entregarse pues era "sólo un indigente". Después de muchos mensajes de amigos y conocidos, uno de ellos le dijo: "le acabas de decir a todo el mundo".



5. Cometer plagio
Preguntar sobre el tema de una tarea está bien, pero eso se convierte en plagio cuando copia las respuestas que están en los muros y en los grupos. De hecho, uno de cada dos estudiantes de la Universidad de Cambridge aceptó haber copiado. 

6. Dejar el rastro de un crimen
Si va a hacer algo ilegal (según 'Time') no debería dejar evidencia y menos entrar a su cuenta de Facebook mientras roba una casa. Esto sucedió en EE. UU. y fue una pista para encontrar al criminal, así como una prueba del acto.



7. No hable de su trabajo
Si se siente frustrado, odia a su jefe o no quiere pasar un día más en el lugar donde trabaja, guárdeselo. Alguien puede leer lo que usted escribe. Por ejemplo, un empleado de un reconocido medio nacional, muy activo en las redes sociales, expresó su desacuerdo y poco aprecio hacia uno de sus jefes. Causa inmediata de despido.

8. Presumir de los regalos
Hay quienes quieren contarle al mundo sobre su nuevo computador, iPod o iPad, pero lo que hacen es convertirse en un blanco para los delincuentes; sucede lo mismo cuando comenta sobre su próximo viaje a la India o Tailandia: además de decirles que es un buen objetivo, les abre la puerta de su casa.



9. Nada de fotos bebiendo
Algunas oficinas de recursos humanos revisan las páginas de Facebook de sus aspirantes. Aunque sus amigos encuentren muy divertidas las imágenes en que aparece dormido después de una fiesta, seguramente sus empleadores no, así que elimine todas esas fotos comprometedoras y guárdelas donde sólo usted las pueda ver.



10. Rastros de infidelidad
¡Los abogados también saben usar Facebook! Según la revista 'Time', el 81 por ciento de los abogados especializados en divorcios se han enfrentado o han utilizado como evidencia pruebas recolectadas en las redes sociales y el 66 por ciento de esas pruebas provienen de Facebook.


Tomado de: eltiempo.com

Esta información me llegó a través de correo electrónico, algunas parecen cosas obvias y otras lo ponen a uno a pensar en lo difundido que esta el uso de la red y como afecta las vidas de las personas. Mi consejo no es tanto que no se usen las redes sociales, si no que se usen con responsabilidad, de una forma en que nuestra vida y necesidades -reales- estén por encima de la virtualidad y el morbo que se produce a través de estos espacios.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El Amor en los Tiempos del Facebook

Imagen tomada de: https://pixabay.com/es/ojo-facebook-detalle-macro-la-cara-1553789/
El facebook es una revolución, eso no se puede negar, pasó de ser el intento de un nerd por contactarse con sus amigos a través de la red de su universidad, a ser el fenómeno más grande y popular de internet. La novedad consistió en darle a los usuarios la posibilidad de compartir gustos, intereses, juegos, y por supuesto la de estar al corriente de sus conocidos y contactos de antaño, solo con una forma común de contacto como es el correo electrónico. Este nuevo horizonte ha mostrado que las relaciones virtuales afectan a las reales; eso se nota en facebook cada vez que uno ve fotos de perfil en las cuales el dueño de esa muestra irreal de personalidad comparte protagonismo con su conquista del momento, su chica/chico querida, o simplemente con su novia/novio, el amor de su vida o cualquier otro u otra que según la conveniencia de tiempo/espacio, sea necesario mostrar. Esto ha causado que las mecánicas del amor -o las relaciones- hayan sido modificadas a cuenta de esta red social; la sobreexposición entonces de la vida personal solo causa problemas, la mayoría relativos a la confianza, y a muchas cosas frágiles en una relación, que las personas no pueden aguantar; menos a causa de aquellos otros que se ven movidos –por una curiosidad morbosa- a inmiscuirse en las vidas ajenas, a detallar aquellas otras vivencias que muy seguramente ni siquiera les son cercanas, pero que por la comodidad de la herramienta, se les ponen encima como algo casi que inevitable. Practicamente todo lo que se lea está sujeto a interpretación -he ahí el chiste de la literatura-, y a la final el internet está compuesto de palabras, lo que en principio es el problema de  la literaridad de las muestras de afecto. No nos digamos mentiras, no hay emoticon que reemplace algunas emociones humanas (enteramente) y los que crean que sí, están muy limitados en su capacidad de expresión, su alma está condicionada a 64 bits.

Cuando se habla de nerds, debería ponerse ese “amigos” mencionado en un principio siempre entre comillas, pero para efectos de economía no se hará. La persona que se invento esta “herramienta” sí que la supo hacer; Mark Zuckerberg (así se llama el Nerd que inventó el facebook) renovó los intentos anteriores por crear comunidades virtuales, al dar la posibilidad de hacer muchas más cosas que lo que antes permitían sitios como Geocities –una de las primeros intentos de comunidad en internet-, superando la forma en que los blogs hicieron impacto hacia el año 2006 y pasando muy por encima de otras redes como Myspace, Hi5, Sonico y tantas otras que existen.

La semillita del carelibro se ha ido cultivando en casi todas las personas sin reparo de edad o condición social y ha creado toda una cultura detrás de este modelo de negocio que mucha gente no entiende; y es que nada en el mundo es realmente gratis, pese a que nos han vendido la idea de que en internet todas las cosas están dispuestas enteramente para nuestro disfrute; bastante alejado de la verdad, en especial porque cuando compartimos nuestros gustos e intereses, estamos llenando constantemente encuestas de mercadeo y es claro que todo lo que en este sitio ponemos –por las virtudes de la llamada Web 2.0-, termina convirtiéndose en mercancía al mejor postor, esto sin contar con las profundas implicaciones sociales –en términos reales, no virtuales- que tiene la interrelación con otras personas a través de un medio tan confuso y complicado como el que ofrece el computador.

Ya antes podía verse con las salas de chat –caídas hoy totalmente en desuso- que cada cual usaba la herramienta como mejor convenía a sus instintos, perversiones, pasiones y modos; Y es que mucha gente necesita un escape de la realidad, la cual satisface a través del computador, protegido por la complicidad del anonimato, escudado por el silicón y los micro circuitos. Ciertamente más de uno pensará que el ejemplo es exagerado y que con las redes sociales uno se muestra como es, pero habría que ver si es del todo cierto, en especial cuando mucha gente simplemente construye su personalidad como mejor desea que la vea el mundo, a la final es tan solo es una forma de satisfacer el morbo –sabiendo de otros- y la necesidad de mostrarse al mundo, ya que parece un mal de época el querer destacarse -¿exhibicionismo?-.

Cada cual enseña lo que necesita y hace de su vida algo notable al determinar que con "un" alguien tiene una “relación”. En cierta medida eso debe servirle como escudo para que la multitud de galanes –y galanas- virtuales, se haga a un lado y respete la unión de cuentas o la compatibilidad de perfiles [?]. Todo sería perfecto si esto no se prestara constantemente para malos entendidos, para problemas y para peleas; Es horroroso darse cuenta de la injerencia que tiene para muchos esta red social, lo complejo que puede ser la dinámica de enlaces compartidos, de escritos en el muro y por supuesto, de las fotos que "alguien" tiene la indelicadeza de subir, y ese mismo alguien u otro con mayor grado de descaro, tiene a bien “etiquetar”, y tan sorprendente es, que las charlas fuera de los ambientes informáticos, versan casi siempre sobre estos temas y conjugan permanentemente los verbos anteriores.

Este mundo contemporáneo está lleno de etiquetas y es claro que todos deberíamos pertenecer a alguna especie de grupo, si no, tal vez estaremos fuera de los estándares sociales, tachados de desviados o simplemente descastados, lo que nos podría hacer merecedores a un veto que puede afectarnos más que cualquier otra clase de estigma.

Es notable lo mucho que se complican las cosas para muchas personas al recibir atenciones que normalmente pasan desapercibidas en su muro, un lugar complicado en donde se pueden confundir las palabras; y es que antes a uno los amigos le decían cosas que la pareja podía mal entender, pero esta persona no tenía de que preocuparse, pues a su oído nunca llegaban estas misivas peligrosas; Pero ya la cosa se pone muy difícil cuando ese alguien especial tiene acceso a todo lo que a uno pueden llegar a escribirle. Y es que un simple mensaje de cariño puede causar todo un episodio de celos, y realmente he visto casos graves, en especial en relaciones enmarcadas en la distancia. Hay que ver lo difícil que es para algunos llevar un cierto estilo de vida, cuando su existencia está reflejada en este espacio virtual y realmente tienen pocas posibilidades de lograr privacidad –tanto para bien, como para mal-.

En un universo -el internet- donde confluyen múltiples niveles de discurso, diversidad de género, edades, y condición social, es natural que se presenten roces, altercados y verdaderas hecatombes; La intención allí se desdibuja, no tiene sonido, no tiene emoción, no tiene cuerpo, no tiene alma, no tiene nada. En un mundo desnaturalizado, sin arraigo cultural, con fallas profundas en la educación básica -de esa que nos enseña a pensar y a tener “competencias” desde el parvulario-, una herramienta limitada y limitante –eso es el facebook-, no permite que el sujeto vea más allá de sus posibilidades sociales, además, lo condiciona a las que el sistema le ofrece; solo basta fijarse en las limitadísimas opciones de relación que presenta: “Estar en una relación”, “estar comprometido” y “estar casado”; La verdad yo preferiría algo como “felizmente soltero”, “embrujadamente enamorado”, “loco por ella”, o cualquier otra cosa; pero insisto, el sistema es limitante.

No es que muchos detestemos el Facebook –sigue siendo una buena herramienta-, solo es temible y terrible la forma como se usa, y como nos usan los que de él sacan ganancia. Y es que el espectáculo de su vida, la mía, la de sus familiares y conocidos, es solamente un producto, una mercancía, y lo peor una que le puede costar a usted su relación -y el que diga que usa el Facebook sólo para jugar es un gran hipócrita-; A la final se resume en un banquete voyerista de desproporcionadas dimensiones, en donde la entrada, el plato fuerte y hasta el postre, lo pone usted al prestar su vida a intereses ajenos –¿o que beneficio le ha representado últimamente?-.

Un ejemplo crónico de todo lo anterior es el estado de relación, que tal vez no sea cierto, un click y ya se llama la atención de los demás, casi de manera automática, y es que siempre hay alguien -¿conocido?- conectado al Facebook; ¿desde cuándo los asuntos de las relaciones de cada uno le importan -tanto- a los demás?, ¿desde cuándo se les dio derecho a opinar?. La cuestión es que la mayoría de los contactos no son amigos, sino conocidos –o tal vez ni eso-, y es que esta red social le ha quitado el significado a la palabra “amigo”, lo que ha hecho que se formen redes de conocidos con conocidos, que terminan enterándose de todo lo que hacemos por perfiles ajenos; y quien realmente no nos conoce, con buenas o malas intenciones, puede llegar a dañarnos; para lograr una comunicación sana, debe haber claridad emocional, lo cual el internet no permite –no del todo-. Las cosas del corazón son para tratarlas en persona -“face to face”-, el amor solo trabaja bien en un ambiente 1.0 -o vida real análoga-. ¿Se han puesto a pensar todo el tiempo que pierden mirando fotos, perfiles, eventos, y cambios de estado en el Facebook de su novio/novia?, en lugar de simplemente estar con él/ella;

Sería bueno cerrar el computador, o mejor el Facebook (porque al cerrar el computador pueden perderse de leer algo medianamente decente, aunque nada reemplaza un buen libro.); Salgan, diviértanse, disfruten y verán que eventualmente compartirán su vida sólo con aquellas personas con las que de verdad así lo desean, a las que de verdad les importan. Recuerden que antes de ponerse de moda -y dar plata-, el internet, los medios y salas de chat, y por supuesto las redes sociales, eran territorio exclusivo de nerds, geeks y desadaptados sociales. ¿En qué momento empezó a ser tan “cool” quedarse detrás de un computador, y dejar la vida social real atrás?
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(Las imágenes originales fueron removidas de los servidores. La primera imagen salio de acá. La segunda imagen fue tomada de aquí)