miércoles, 6 de octubre de 2010

Frustración

Es muy duro cuando las metas de cada uno/una se encuentran con la realidad. Cuando nos hacemos a una idea, y esta revuela en nuestra cabeza dándose impulso con las alas de nuestra imaginación, pero a la hora de concretarse, otra cosa sucede; Sin embargo es claro que el ideal es una cosa y el ser, el horrible acontecer, es algo totalmente distinto. La mayoría de nuestras frustraciones vienen dadas por el choque precisamente entre lo que idealizamos, y aquello que es en realidad; Sin desconocer -claro está- que muchas veces la realidad tiene un toque tan subjetivo, tan personal, que en realidad empatar una cosa con la otra, no debería ser tan complicado.

Nos frustramos porque aunque nuestros sueños tengan el tamaño de un grano de arena, ahí están para nuestro crecimiento personal (o tal vez solo por la necesidad de dejarnos llevar de alguna manera por nuestra imaginación, por vivir alejados de la tierra que a veces nos atrae con una fuerza mayor a la de la gravedad), no creo que exista persona alguna que no piense de una u otra manera en el mañana; Por alguna razón tenemos nuestros ojos en dirección hacia adelante, hacia el porvenir; y es muy difícil dejar de considerarlo, aunque en realidad tal cosa no exista, tal expectativa sea casi que un despropósito, aún así nos entregamos a cierta continuidad del espacio de las cosas, a la relativa pero firme disposición de nuestros cerebros, que debería ser diferente, que debería intersectarse en un universo en donde primara la alternidad, donde nuestros pensamientos se vieran alimentados por unas y otras experiencias, en donde los sueños construyeran realidad y viceversa sin ser cercados de manera alguna por la emoción o la razón, en donde perderse en los laberintos de la mente fuera no solo posible, sino también una vertiente valida en nuestro desarrollo y acontecer personal. Desafortunadamente no es así, y tenemos que aguantar lo poco o mucho que nos duele la vida, tenemos que hacer de corazón tripas y tragarnos nuestros miedos, porque si no lo hacemos alguien lo aprovechara en nuestra contra, porque si vivimos en conjunción, amalgamados con la vida, pero diferenciados en nuestros corazones, entonces seremos tildados de locos, de alternos, de "bichos raros".

Hoy tengo la dicha de darme cuenta, pero la tristeza de lo que esto representa no sale de mi cabeza, yo soy solo una isla que quiere unirse a un continente, pero a veces la tierra no está atenta a formar nuevos territorios, y tan solo quiere hundirse en la vasta mar, o incluso salir desprendida en el inmenso cielo e irse tan lejos a donde pueda orbitar sin el mayor contacto, así esto acabe con la vida, así se pierda el sentido del universo.

Estoy frustrado.

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