jueves, 24 de febrero de 2011

Reflexión 1.1. Reflejos, realidades y concepciones

Tan fácil que sería volver a empezar. O mejor, tan ideal que resultaría, pues ciertamente si resultara sencillo de alguna manera, ya lo habría hecho. Este Blog muchas veces se ha tratado de dar cuenta de las particularidades cíclicas que tiene la misma existencia, aún cuando esta se encuentre acompañada de un sentido lineal por cuenta del paso del tiempo. La realidad es un complejo escenario en que aun cuando las concepciones propias pueden llegar a estar rodeadas de múltiples complejidades, el abordaje final se realiza por consenso, como casi todo, es decir que alguien más tiene que decirlo, ojalá con la suficiente autoridad.

Ese otro puede ser incluso una versión diferente de uno mismo. Sí, la propia escritura evidencia que existe un cambio en el sentir, en el pensar y usualmente en la profundidad y lucidez de las ideas. Esto podría ser absolutamente cierto para cualquier pensador de esos que nos ocupamos de leer, pertenecientes a tiempos y a espacios desprovistos de los cansancios y las condiciones contemporáneas. Personas con la disposición y la disciplina necesaria para someter sus propias concepciones, su intelecto, a un desafío de constante crítica. En algunos casos parecería en cambio que las ideas pueden llegar a degradarse, más allá de lo que se esperaría ante una situación excepcional, es decir, no de la manera estándar en la que se degenera todo el ser humano, lo que se ha determinado a través de la ciencia, que poco tiene que ver con el intelecto, en tanto la dinámica del cerebro es diferente y este no tiende -necesariamente- a sufrir alguna suerte de estrago a causa de la edad, es más, al parecer el intelecto se desarrolla con el paso del tiempo.

Si esto es así, es difícil entender la razón por la cual un texto producido por uno mismo, resulta ajeno por la estructura de pensamiento que se deriva de éste. Entonces, ¿alguien más lo escribió? Tal vez ese otro que era ajeno a las consecuencias de la caótica existencia. Una persona dotada de un mayor enfoque crítico, o de una capacidad de reflexión superior. O quizá alguien menos agotado de enfrentarse a la dinámica regular del sistema. Todas estas pueden llegar a ser explicaciones plausibles, pero nada satisfactorias teniendo en cuenta que se ha establecido que el "ser" implica un desarrollo, un avance, un aprendizaje, de tal manera que esto incluso puede representar retrocesos temporales, faltas o baches dentro del camino.

Pero aquellas palabras pueden ser encontradas muy en el fondo de quien las produjo, haciendo un ejercicio de introspección, de autentica búsqueda por el reflejo cierto que ha tenido nuestro desarrollo en la concepción de la idea residual de nuestra propia imagen, tanto aquella física como las intelectuales o anímicas.

¿En realidad si somos quienes pensamos ser?

Sí, al menos de alguna manera. La idea no llegó sola a nosotros y todo germen de pensamiento está directamente dirigido por cuenta de alguno de nuestros procesos. Esto quiere decir que la imagen que fuera construyéndose durante diferentes etapas del desarrollo personal, no se corresponde de manera univoca con una idea inmutable, sino con algo tan dinámico como la forma misma de realizar cualquier tipo de aproximación a la realidad, incluso a la personal.

La realidad no es una sola entonces, sino varias, dependiendo de la función de reconocimiento que se esté desarrollando, teniendo en cuenta el aspecto personal, circunstancial de cada instante en que se realiza el ejercicio de pensar en cualquier cosa que rodee, abarque, se acerque o tenga cualquier relación con el sujeto que piensa. Sí, de esta manera cada pensamiento consciente resulta en una aprehensión particular a la realidad como conjunto, y por tanto a una realidad en sí misma. La sucesión de cada una de estas realidades resulta inabarcable de otra manera que no sea a través de la idea misma de un conjunto indeterminado llamado realidad, con el único fin de ser establecida como soporte conceptual y consensual de lo que rodea al sujeto. La idea que soporta a las ideas, no es otra que un establecimiento que sirve de base para toda otra aproximación, el principio fundante, la realidad preconcebida, pero sobretodo aceptada. 

Estas reflexiones iniciaron de una manera sosegada, cortas y respondiendo a una idea de momento que fuera creciendo hasta convertirse en algo más, profundo si se quiere, pero al menos crítico.

¿Cuantas veces no somos mas que la sombra de algún sentimiento?

Esta pregunta en sí misma tendría más bien poco sentido. ¿Sombra? Esto querría decir que cada persona se encuentra eclipsada por sus propios sentimientos, antes que por su actividad racional, sin embargo esto también implica un profundo desconocimiento del mismo carácter racional de los sentimientos, por más que estos parezcan una negación de la razón, a lo que no responden muy bien es a un ejercicio de lógica, pero son totalmente explicables desde los aspectos más profundos del intelecto.

Nos desplazamos por el mundo siguiendo los rastros, y si estamos a la sombra de un sentir, entonces no somos más que unos esclavos serviles de nuestros sentimientos, lo que puede verse como la persecución de abstracciones sobre las cuales no se tiene control, aspectos de la realidad sobre las cuales no se nos han dado suficientes instrucciones, o en donde en todo caso la realidad que se nos instruyó resulta menos que incompleta. ¿Irreal? Tal vez. El ser humano busca, sigue la huella de aquello que de alguna u otra manera pica su curiosidad, que lo toca o lo afecta, de manera que se inmiscuye en su voluntad, de forma tal que juega con el establecimiento de sus necesidades, sentires y quereres. Los deseos, las expectativas y requerimientos que según nuestro propio esquema de pensamiento son dinamizados hasta lograr alterar los supuestos planes, las prioridades. No se trata de  una afrenta a la racionalidad, sino de un ejercicio de la misma a través de una dimensión diferente, aquella que conecta al cuerpo, con la mente y el espíritu (si es que tal cosa existe). El instinto, lo primal, lo que se deriva de las necesidades mismas que están en la base fundante de nuestro ser. 

No, no somos menos animales que los animales, ni más personas que las personas. Cada una de nuestras dimensiones tiene una razón de ser y tanto necesitamos alimentarnos como vestirnos de una u otra manera o expresarnos a través de diferentes formas. Así se hace apenas lógico el que se persigan aquellas sensaciones o concepciones ideales que se convierten en estados satisfactorios, de las cuales no se tiene mayor idea: perseguimos cosas que no sabemos ni como son, las que no podemos ni definir, ni comprender del todo. Pero más allá de esto último, no somos otra cosa que grandes investigadores de verdades insignificantes, con una serie de justificaciones, de osadías frente a la misma realidad de nuestro bienestar y de la realización de lo que somos, haciéndonos trampa a menudo  través de compensaciones, proyecciones y auto engaños, de manera que la realidad que no sirve se cambia, de uno o dos brochazos.

Entonces, hemos abandonado la búsqueda de las verdaderas cosas que nos satisfacen (de manera cierta y teniendo en cuenta todas nuestras dimensiones), en donde la misma racionalidad es reemplazada por la aceptación de preceptos ajenos, y por tanto la realidad impuesta es funcional a cualquier riesgo de sobresalto del sistema, en donde resulta menos costoso aceptar, someterse. Estos individuos sometidos han relegado su capacidad para hacer juicios críticos, para contrastar realidades y lo han reemplazado por varios mecanismos de supervivencia dentro de los cuales se destaca la obediencia, especialmente a la tendencia, o al establecimiento que como realidad se impone y resulta menos complejo para hacer la vida funcional, puesto que se trata de evitar el ruido dentro del sistema, sofocar la oposición, resulta bastante bien hasta que se consideran aquellas necesidades que opacan al mismo establecimiento, que explotan el sistema, pero que se salen de él.

Los conflictos entre la lógica y las formas tradicionales de razón, consumen a las personas y hacen que nuestros ojos aparte de estar pasados por una brumosa capa de ignorancia, sean de alguna manera deslumbrados con el espejo de una sociedad que jamas es lo que es, que nunca es. Esta sociedad como realidad solo existe y aparenta ser, puesto que su función fue impuesta y no fue resultado de un consenso natural  un dialogo sostenido y crítico, sino como una violenta intromisión dentro de la psiquis individual. De esta manera cada vez más, hay que ver el mundo entre ojos, con la claridad que no brinda ni siquiera la continua manera de frotar aquellos ojos en señal de asombro. No, no es un sueño, pero es probable que tampoco sea real.

La realidad conlleva el seguimiento, el establecimiento de un algo, la aceptación de algo más. Lo que está afuera se refleja, se ve dotado de luz que es absorbida a diferentes niveles hasta lograr contraste, un infinito océano de colores y formas. Percepciones e ideas, pero entonces lo que resulta comprometedor es la fijación de cada uno hacia y desde la realidad. De esta manera si lo que está allí fue malamente concebido, su proyección hacia nosotros también estará viciada, comprometida. Lo que debemos hacer es romper el espejo y buscar una superficie reflejante que nos sea mas confiable, que no este contaminada por lo aparente, pero que sea clara y pura.

Esta circunstancia se presenta con el hallazgo del otro, de quien puede recibirse una proyección, un reflejo diferente, o al menos mas cercano. Deberíamos entonces mirar en los ojos del otro, buscando en realidad un reflejo que resulte más humano, tan lógico como diverso, lunático y perverso.

Mira en los ojos de otro. Te encontraras como en verdad luces, más nunca como eres.

Las verdades del alma se encuentran sumidas en el más colosal y cósmico de los secretos, sin embargo cuando este secreto es revelado, se establece un juramento, un verdadero acontecimiento que deja por más consternado al universo, eso es tan simple pero tan difícil de lograr: el amor.

*Esta reflexión realmente fue escrita el 24 de noviembre de 2015, pero se puso más atrás para hacerlo menos visible...

martes, 15 de febrero de 2011

Hacia atrás

Hoy creo que voy a abusar de la magia del blog para volver en el tiempo; Hacer una reflexión que tenga que ver con un momento en el tiempo que nada tiene que ver con el actual, tal vez un momento más difícil, tal vez uno más fácil, o simplemente y por la misma magia de lo escrito, uno distinto. Cambiar es muy importante, es casi que uno de los fines de la vida dentro de su propia consideración, sin embargo, cada cambio implica una crisis, o se deriva de ella. Alguna vez hablé de la adaptación, pero no necesariamente aplica a todo, es decir, que el cambio seguido de la adaptación puede perder frontera cuando simplemente la nueva situación es una imposición frente  a la cual el problema que se deriva es infranqueable.

Siempre he pensado que a medida que uno avanza en la vida, hay que dejar mucho de sí atrás, el recuerdo es una herramienta poderosa para forjar la sabiduría, pero también se puede convertir en un lastre y en un foco de melancolía, es así como muchas de las cosas que en realidad buscamos de nuestro pasado, son solo cosas que niegan nuestro presente; De una u otra manera el pasado pese a lo duro o doloroso que haya resultado, se convierte en un escape sencillo frente a las frustraciones actuales, y es que puede ser algo cultural, no es gratis que se piense que “todo tiempo pasado fue mejor”, e incluso no deja de ser sorprendente que a medida que se crece se halle más sentido a la forma de ver de aquellos que eran adultos cuando uno era niño, en especial con pensar que las cosas eran diferentes en los tiempos de cada cual; Bueno, creo que hay un poco de razón en cada uno de estos planteamientos, pero las diferencias generacionales y los problemas relativos a la degeneración progresiva de la sociedad, la inteligencia y la cultura, las trataré posteriormente. Siempre he pensado que se empieza a envejecer cuando se trata el pasado como un punto de referencia, cuando la historia nos enseña y la memoria es una cátedra constante para nuestras vidas. Lo que considero es que debe ser una enseñanza precisamente y no un escape, cada experiencia constituye una escala dentro de nuestra sabiduría y así mismo cada cosa debe tener un estado cierto en nuestra cabeza, pero aquello que pasó debe pasar y no se puede constituir en una excusa para hacer amargo el presente o para contrastarlo y hacerlo difícil de sortear, de igual manera tampoco puede convertirse aquello que ya fue en una continua estación esperanzadora, ya que la esperanza solo radica en aquello que hacemos en el hoy y que puede extenderse hacia el mañana, vuelvo a mi pensamiento sobre el presente y aparte les dejo esta pequeña frase como para que mi mensaje tenga más eco:  “yesterday is history, future is a mystery, but today is a gift, that’s why is called present”- Oogway*
*Eso lo dijo la tortuga más sabia del universo.

martes, 18 de enero de 2011

Cinco Años

Cinco años ya… No me había fijado en hace cuanto que tengo este espacio, este sitio en que se ha impregnado bastante de mi alma; En el cual he dejado tanto, pero en el cual también he estado recibiendo constante retroalimentación de aquello que he hecho, que he intentado dentro de aquello que considero es la evolución de mi personalidad. Alguien me ha dicho que a veces parezco mucho mayor que mi edad, que tal vez poseo una sabiduría de esa que se nota precisamente porque es escaza, aunque a decir verdad me temo que muchas veces dejo la mayoría de este saber plasmado en mis palabras y no me guardo un poco para los usos de la vida diaria, de esa que cada vez se parece más al infierno de los pensamientos ajenos, que a aquel sustrato de los sueños y ambiciones personales con las cuales se tejen los valores, se articulan los pensamientos y se construye cada uno de nosotros.

La vida es tan complicada como uno la quiera ver, ciertamente no quiero una vida tan sencilla, me gusta lo complejo, más no lo complicado y es tanto así que quiero muchas cosas que otras personas no tienen presente, eso tal vez me haga especial o solamente raro, pero poco me importa; porque este mundo tiene muchos cielos y yo no he visto ni una decima parte de ellos, porque a cada sensación le sigue un suspiro que no he dado por ocuparme de algunas otras cosas; De profundidades que convierto en banalidades posteriormente, de cosas ínfimas que se vuelven absolutas, de miles o millones de proyectos que no se realizan o siquiera se acaban de plantear.

He llegado a pensar que soy muy complicado, me gusta el conflicto, me gustan tantas cosas que muchas veces desconozco muchos detalles, dejo a un lado tanto que pudiera llegar a hacer, porque simplemente me da lo mismo, pero no me da igual, y también siento, aunque no me afecte para nada. La respuesta sería entonces la de creerme el cuento de la complejidad, de aquello que no puede ser abarcado fácilmente, que requiere un poco de esfuerzo y de dedicación (tal vez un premio por el sobreesfuerzo), pero precisamente no es tan sencillo, y debo acoplarme, empezando por encajar en mí, en aquella vida que a veces me parece ajena, en la que siento que no encajo, o porque el mundo es estrecho para mis dimensiones, las de mis pensamientos o las de mis sueños, o simplemente porque en este mar de excremento, intentar flotar sobre un pensamiento solido y unas bases morales medianamente estructuradas, es casi siempre una invitación al naufragio; Al menos aún no me ahogo.

lunes, 17 de enero de 2011

Trecho

A veces caminar es un ejercicio mucho más complejo que tan solo dar un paso detrás de otro, mucho más que avanzar y dejar atrás algún trecho recorrido, quizá aún más que solo dejar un sendero marcado, una huella del paso, o un vestigio en el tiempo y en el espacio de un lugar, en el cual se dejó un rastro del caminante.

Avanzar es una constante dentro del desarrollo del ser humano, es así como se logran cada uno de los avances en cuanto a la vida de las personas; aunque si nos detenemos a observar, el problema que origina esa respuesta, evidencia algún estancamiento, un momento en que alguien o algo ya no pudo avanzar más, una piedra en el camino, claro, ¿rodar?... No, lo que nos muestra el problema es un momento en el cual el objetivo se marca, se llena de realce, se hace tan evidente que puede ser abordado, de tal manera que se convierte en un propósito, en un camino en sí mismo; ¿Entonces es un camino aquella parada obligada? El camino es el camino, un trecho como tal, de igual manera lo es cada parada, cada alto que se presente necesario para tomar impulso, como perspectiva o para calcular la distancia recorrida.

Entonces, ¿Por qué huimos de los problemas y los vemos como amenaza a la seguridad misma de nuestra existencia? Tal vez porque en lugar de seguir personalmente nuestros recorridos, pretendemos siempre ser arrastrados de alguna u otra manera, y claro, es que lo más fácil será siempre que otro cargue con el peso de nuestros cuerpos, de nuestras decisiones y de nuestras consciencias, en lugar de abrirnos a la realidad de nuestros propios seres, tomar entonces el sendero bajo el impulso de nuestros propios cuerpos, con el combustible que den nuestra voluntad y siempre teniendo en cuenta que más allá de todo lo transcurrido, está una meta que siempre pudimos haberla soñado, pensado, calculado o imaginado; Todo junto.

La perspectiva es maravillosa, lo que no es importante es el tiempo que nos tome, a la final puede o no ser suficiente una vida, pero ¿Qué tal que lo sea?; Que mejor que el tiempo sea usado a plenitud y tener una existencia con un buen desarrollo, así el propósito de la misma se funda en sí misma, de sí hacia sí; Aunque he de confesar un secreto, lo mejor es detenerse tantas veces como se pueda, caminar por el gusto de hacerlo, tan solo a examinar el camino, para darse cuenta de lo que se ha hecho, también como ya lo expuse, para tomar aire y estirar las piernas. Y qué mejor que poder hacerlo, tomado de la mano de alguien; Siempre es mejor dejar dos pares de huellas en lugar de solo uno.

martes, 11 de enero de 2011

Respuestas

¿Por qué hace uno lo que hace?... Supongo que si tuviera una respuesta para eso, mi vida sería más sencilla, como sería la de cada cual si tan solo se tuviera una idea de su propósito y de la razón de sus actos, y no solo sufrir casi de forma aleatoria las consecuencias de su paso por el mundo. Llevaba varios días sin escribir, sin manifestarme por este medio y eso se debió a varias cosas que la verdad ya no importan.

Los interrogantes se presentan para ser contestados, pero no necesariamente se puede tener una respuesta para todo. En principio mi idea de especular era la de precisamente llevarle la contraria a todo, me ha gustado pensar que si no se tiene una respuesta para cada cosa, al menos puede uno inventársela; La creatividad no tiene por qué ser un proceso carente de sentido y la lógica se presenta en varias especies, de modo que mientras tenga algún soporte, bien sea moral o racional, o emotivo, o de cualquier otra naturaleza, que no sea necesariamente una patraña -aunque esas bien ayudan a veces a encontrar al menos una parte del algo, de aquella respuesta buscada- pues estará uno por buen camino. De una u otra forma debe uno encontrar el camino y todo siempre conlleva una decisión, la mia, es simplemente continuar, cerrar los ojos un momento y dejarme guiar por todos mis sentidos en lugar de observar consecuencias y calcular riesgos como casi siempre he tratado de hacer. Un paso a la vez…

lunes, 22 de noviembre de 2010

Entrada de noviembre

Me parece que todos los noviembres deberían tener su entrada.


Solo por aquello de la crocancia.

¿Verdad?

miércoles, 13 de octubre de 2010

Dolor (de nuevo)

Hoy ha venido a mi mente más de un recuerdo, de ese despertar de consciencia cíclico en el cual uno siente que eso ya lo ha vivido y que es más profundo que un simple dejavu. Tanto así, que al empezar a escribir esta entrada, me encontré con que esto ya lo había pensado, ya lo había sentido, y es cierto que la vida es un ciclo y que dá tantas vueltas, hoy me encuentro en algún punto en que veo mis huellas cerca, de algún momento en el que pasaba por el mismo punto del espiral, y siento dolor, mucho dolor.

...
Me duele la cabeza, no se por que sea, me imagino que es un desorden de sueño, ya que me siento cansado de alguna manera y al parecer es una secuela de la vida desordenada, del insomnio y de la ansiedad propia de un estado como el que ahora se hace para mi algo del diario vivir.

¿A que viene esto?. Que creo que las personas nos llenamos de miles de cargas, de cosas que nos pesan y nos causan dolor, pero en este caso no creo que sea solo lo que pasa por descuido, por el abuso de lo que se podría considerar una "buena salud" (cuando en realidad no es así del todo).

No, en definitiva hay más cosas, más cargas, la mente y el cuerpo se comportan como uno, de manera caprichosa. Es decir, como lo puse antes, no correspondemos siempre y de manera ordenada o predecible a lo que se supone debe ser, no se si eso atisbe a algo similar a la esquizofrenia o si simplemente las cosas no se correspondan en la mente ni en la realidad. A la final le damos forma al mundo de acuerdo a lo que pensamos...

¿Y si lo que pensamos no corresponde a nada ordenado o que tenga sincronía, entonces creamos un mundo sumido en el caos?

Puede ser, lo que pasa, para mi, es que afortunadamente no creo que sea necesaria la voluntad de una sola persona para construir o realizar al mundo. Este esta constituido de la múltiple voluntad de todos aquellos que lo habitan, lo que hace que sea mas difícil ir en contra de la realidad, entonces, solo se afecta la propia...

Se desordena de tal manera, que nos duele la cabeza, que nos duele el alma, que nos duele el Amor.

martes, 12 de octubre de 2010

¿?

Protesto, no quiero más que sentirme mal, así no lo merezca, es una parte natural de un proceso de perdida; Pero, hoy me pregunto: ¿por que a mí?.

lunes, 11 de octubre de 2010

...

La vida es muy fácil cuando uno anda por ahí culpando a todo el mundo de sus errores.

jueves, 7 de octubre de 2010

Cambio

Hoy decidí hacer algo al respecto de lo más importante de mi vida, dejar de vivir de la forma inadeacuada, entregarme al amor que es lo que en realidad importa, es lo único que puede cambiar nuestras vidas siempre para bien. Tal vez las razones para el cambio no sean las adecuadas, pero cambiar por cambiar o por cualquier razón, siempre será válido, siempre se podrá disfrutar de las consecuencias de cualquier proceso de crecimiento personal, tanto por la búsqueda de las cosas que nos pueden llegar a hacer sentir bien, como a su vez por todo aquello que nos hace evolucionar.

Cambiaré.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Frustración

Es muy duro cuando las metas de cada uno/una se encuentran con la realidad. Cuando nos hacemos a una idea, y esta revuela en nuestra cabeza dándose impulso con las alas de nuestra imaginación, pero a la hora de concretarse, otra cosa sucede; Sin embargo es claro que el ideal es una cosa y el ser, el horrible acontecer, es algo totalmente distinto. La mayoría de nuestras frustraciones vienen dadas por el choque precisamente entre lo que idealizamos, y aquello que es en realidad; Sin desconocer -claro está- que muchas veces la realidad tiene un toque tan subjetivo, tan personal, que en realidad empatar una cosa con la otra, no debería ser tan complicado.

Nos frustramos porque aunque nuestros sueños tengan el tamaño de un grano de arena, ahí están para nuestro crecimiento personal (o tal vez solo por la necesidad de dejarnos llevar de alguna manera por nuestra imaginación, por vivir alejados de la tierra que a veces nos atrae con una fuerza mayor a la de la gravedad), no creo que exista persona alguna que no piense de una u otra manera en el mañana; Por alguna razón tenemos nuestros ojos en dirección hacia adelante, hacia el porvenir; y es muy difícil dejar de considerarlo, aunque en realidad tal cosa no exista, tal expectativa sea casi que un despropósito, aún así nos entregamos a cierta continuidad del espacio de las cosas, a la relativa pero firme disposición de nuestros cerebros, que debería ser diferente, que debería intersectarse en un universo en donde primara la alternidad, donde nuestros pensamientos se vieran alimentados por unas y otras experiencias, en donde los sueños construyeran realidad y viceversa sin ser cercados de manera alguna por la emoción o la razón, en donde perderse en los laberintos de la mente fuera no solo posible, sino también una vertiente valida en nuestro desarrollo y acontecer personal. Desafortunadamente no es así, y tenemos que aguantar lo poco o mucho que nos duele la vida, tenemos que hacer de corazón tripas y tragarnos nuestros miedos, porque si no lo hacemos alguien lo aprovechara en nuestra contra, porque si vivimos en conjunción, amalgamados con la vida, pero diferenciados en nuestros corazones, entonces seremos tildados de locos, de alternos, de "bichos raros".

Hoy tengo la dicha de darme cuenta, pero la tristeza de lo que esto representa no sale de mi cabeza, yo soy solo una isla que quiere unirse a un continente, pero a veces la tierra no está atenta a formar nuevos territorios, y tan solo quiere hundirse en la vasta mar, o incluso salir desprendida en el inmenso cielo e irse tan lejos a donde pueda orbitar sin el mayor contacto, así esto acabe con la vida, así se pierda el sentido del universo.

Estoy frustrado.

martes, 5 de octubre de 2010

Ruido, mucho ruido

Cada cosa en su lugar, cada lugar tiene una cosa, o más de una; Así como en la decoración, parece que el mundo está atiborrado, como una sobre celebración de lo barroco. Y eso no es más que contaminación visual, o también podría llamarlo ruido, mucho ruido...

Quise escribir otro tipo de entrada, pero no salió. No se me hilaron las ideas, no se me unieron los párrafos para que esto fuera más coherente, porque el ruido es muy alto, y no se comporta como algo que se pueda tapar con música, o, simplemente taparse los oídos; Lo único que resulta -y no completamente- es huir.

lunes, 4 de octubre de 2010

Temprano

Levantarse temprano es algo de cierta manera bueno, porque uno siente que le rinde el día, en especial cuando se tienen que hacer vueltas (transacciones, citas, negocios, etc.). A veces también es buena para escribir la mañana, pensar con el cerebro recién despertado y animado (para esto es excelente una taza de café -así ya no pueda yo tomarlo tan a menudo-).

Hoy no me levanté por impulso propio, sino que fui despertado un poco a la fuerza y tan solo por alguna "curiosidad" ajena, afortunadamente ya poco sufro por cosas como esa, recuerdo que en algún momento de la vida me molestaba muchisimo el ser despertado (es por eso que no despierto a nadie, salvo que sea estrictamente necesario), pero ciertamente la paciencia dada por la edad, no es más que simple indiferencia o resignación frente a las cosas con las que uno no puede -o no debe- combatir. A primera hora de la mañana no hay mucho para ver en televisión y para mí que ando sin computador, es una ventaja que a esta hora pueda usar uno ajeno, y el que la mayoría de estos días me ha permitido escribir en este espacio.

La verdad no me parece muy importante la hora en la que uno se despierta, ya que eso depende del estilo de vida, no creo que al que madruga "dios lo ayuda", en lo personal tengo creencias disímiles con la gran mayoría de religiones, incluso aquella en la cual fui instruido desde la niñez. Creo que las personas se afanan mucho en catalogarse -etiquetarse- incluso en ese aspecto, y al final debería pensarse en que dormir es rico, y uno debe disfrutar de ese placer de la vida; Un ejemplo claro de esto que expliqué anteriormente es el contenido y forma de esta entrada, nótese que si estuviera yo bien de sueño -si hubiera dormido lo suficiente-, todo lo escrito tendría más sentido; Supongo que como de costumbre simplemente me estoy quejando, y hoy en particular no me parece tan divertido como de costumbre, porque parece que ultimamente se está volviendo algo patológico, y no es muy divertido llenarse de enfermedades, claro que con la edad parece que no hace uno más que acumular este tipo de cosas. Esperar a ver si con un poco más de reparador sueño, mi ánimo sube.

Imagen tomada de este sitio.

viernes, 1 de octubre de 2010

Especial

(...).

Lo especial usualmente uno lo suele tratar de muchas maneras, es algo tan indeterminado como aquello que es "interesante", y cuando uno quiere dejar espacio para la interpretación, usualmente lo que hace es dejar las cosas tan abiertas posibles que no queda es una forma clara de ver que es lo que en verdad está allí. Somos expertos en engañarnos y en hacer juegos mentales de tal complejidad que a la final nos terminamos enredando en nuestras propias redes, en los hilos que cuidadosamente hilamos con el único fin de hacernos los "interesantes". El autoengaño es un mal propio de época y tiene que ver con la necesidad moderna de ser complicados, porque solo así creemos estar por encima de la superficialidad propia de nuestras almas, como si fuera tan malo tener una capa sobresaliente, algo normal que tan solo nos dé forma, que nos complete un solo estado a la vez, así seamos capaces de ser un día solidos como roca y al siguiente tan gaseosos que nos colamos en los espacios vacíos de nuestras propias ilusiones.

Hoy quisiera aprender a vivir mejor, de acuerdo a mi mismo y alejado de aquello que no sirve, aplicar de verdad la negación consciente, aprender a hacer la mirada a un lado, pero no es fácil y ciertamente a veces tiene uno que involucrarse, así no quiera.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Te busco

De nuevo yo con mi mala suerte tecnológica, lo bueno es que tomé decisiones rápidas, pero con calma, de tal suerte que tengo soporte y garantía para mis problemas, y realmente espero que no tarde la solución; Para seguir con este ritmo de escritura que me gusta bastante, igual, siempre conseguiré algún computador así sea prestado, robado, inventado, todo con tal de seguir aquí expresándome, haciendo lo posible por no volverme tan loco.

He pensado en lo bonito que es buscar aquello, esto, lo otro...

La vida es una búsqueda continua, de emociones, personas, melodías y cualquier otra cosa que pueda cambiar el rumbo de nuestras existencias, que le de forma a nuestros caminos, flores a nuestras primaveras, palmeras a nuestras playas, y tantas otras cosas que están ahí queriendo ser encontradas, con la pretensión de que nos acordemos de ellas o aunque sea de que las veamos.

Somos tan ciegos a veces que las cosas bellas nos pasan por los ojos y simplemente las hacemos a un lado o las dejamos que pasen; y dejar pasar causa unos desastres melancólicos por el "dejar de...", lo que nos puede sumir en una depresión terrible, todo por el remordimiento. Menos mal yo la encontré.

Hoy les dejo esta canción, no es muy del estilo de este blog -es decir, del mío-, dejar videos de youtube; Pero sé que más de uno va a disfrutar de la canción, esta versión en particular me gustó mucho y no podía dejar de compartirla.

Te Busco

Al cielo una mirada larga
buscando un poco de mi vida
mis estrellas no responden
para alumbrarme hacia tu risa

Olas se esfuman de mis ojos
a una legión de tus recuerdos
me roban formas de tu rostro
dejando arena en el desierto

te busco perdido entre sueños
el ruido de la gente
me envuelven en un velo

te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado
como a un pañuelo viejo

y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
y no puedo dar contigo

En cualquier huella te persigo
en una sombra te dibujo
huellas y sombras que se pierden
la suerte no vino conmigo

te busco perdido entre sueños
el frío de la gente
me envuelven en un velo

te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado
como a un pañuelo viejo

y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
que no puedo dar contigo.

martes, 28 de septiembre de 2010

Equivocado

A veces creo que no hay lugar en este mundo para alguien como yo, o tal vez si haya mucho espacio y quizá ese sea el problema, que no se puede ser alguien especial, porque siempre habrá alguien como uno (aparte todos son especiales porque tal cosa es solo un término "cariñoso"); que la virtud, la originalidad, lo que lo caracteriza a uno queda rezagado porque uno no importa por lo que es, por como está, si no por lo que tiene, y esto último termina resumiendo todos los anteriores verbos. Podría ser muy fácil, una cosa de tan solo acoplarse, pero ¿a qué?, no creo que todo "tenga" que ser, como si la vida estuviera dictada de manera previa y la única forma de hacer y vivir las cosas estuviera predefinida. ¿En que momento dejó de ser valido tener una perspectiva propia?.

Si claro, estoy muy equivocado, empezando porque el día no empieza cuando sale el sol, sino cuando el estado, los padres, el jefe y/o cualquier otro que tenga algún poder sobre uno, lo dice. Nuestros pensamientos nos pertenecen, pero ¡ay! de que no los compartamos cuando nos es indagado, si nos guardamos algo para nosotros mismos, somos terroristas, conspiradores, e incluso, simplemente, personas cínicas y sin la personalidad suficiente como para conjugar adecuadamente el verbo compartir. Nada es realmente nuestro, pese a que nos inculcan desde pequeños y de forma vehemente el significado de la propiedad, las ventajas de la posesión, lo majestuoso del tener; Aún con lo anterior en mente, se supone que debemos compartir y esta mal visto que no seamos solidarios y estemos atentos a las necesidades de otros. Entonces, el mundo nos enseña la contradicción, nos arrastra hacia ella y cuando queremos salir siempre hay algún tentáculo previsto para evitar que nos movamos lejos de lo que el sistema ha dispuesto para nosotros.

Seguiré equivocado al seguir pensando en que hay un instante válido para cada cosa, que la idea de los procesos humanos no es el rendimiento, ni el resultado, que basta solo el proceso, que la felicidad no es un fin, sino un estado, uno muy bello por el que vale la pena vivir; Que "ser" es complejo, pero nunca complicado, porque lo que se necesita con la vida es recorrerla, vivirla, así tenga recodos, curvas, subidas y bajadas; Que cansarse es solo una forma de saber que se necesita descansar, que llorar es una forma de limpiar nuestro organismo y nuestra alma, nunca una muestra de debilidad; Que las distancias no existen para aumentar las frustraciones, si no para hacer más largo la alegría del camino, más ameno el paseo, más dulce la llegada. Llegar no es el final, siempre podrá uno devolverse, sin caminar hacia atrás, aunque esto también pueda hacerse, con gracia, con estilo y evitando caerse, pero estando dispuesto de igual forma a embarrarse un poco. Es hora de mirar a los demás a los ojos y ver lo que en verdad valen, y si es que no sirven a nuestra vida, darles un adiós grácil, respetuoso, pero cierto. Debemos desechar lo que, en verdad, no sirve, reciclar aquello con lo que en realmente podamos construir de nuevo, no guardar tanta basura, no acumular tantos recuerdos, pesares, melancolía. No pensar en términos de lo que nos hace daño, ver solo los enemigos ciertos y presentes, y de igual manera detenernos un segundo a respirar, a darle una vuelta con nuestra mirada al mundo y darnos cuenta. Eso, solo darnos cuenta, reavivar la consciencia, levantar la mirada, es probable que notemos mucho de aquello que antes no estaba allí, pero que siempre estuvo.

Esto lo escribo para mí, para recordarme que puedo perder la fe, la esperanza, la razón, la emoción y la alegría, pero nunca la consciencia. Porque sufrir y estancarse no es excusa para dejar de estar, para dejar de corresponder a ese sitio único en el universo, esa silla que solo corresponde a uno mismo y que de alguna forma lo distingue, pese a las contradicciones, a las desviaciones, a la circularidad. Estoy muy equivocado, pero solo para ellos, los que mueven ese mundo en que yo a duras penas me escurro, en el cual repto buscando oxigeno, luz y tambien sombra. Quitando el mugre de mis ropajes, desviando los proyectiles que me disparan, tapando mis oídos ante el incesante, fuerte y doloroso ruido. Pero aquí estoy, tal vez no constante, tal vez profundamente equivocado, pero al menos consciente.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Loop

He tenido siempre una gran molestia al encontrarme con los bucles -o loops-, aquellos eventos, hechos, situaciones, o cualquier otra cosa que se repita, y se repita, y se repita. Detesto encontrarme con que las cosas estén allí una y otra vez -y otra vez-; Es por eso quizá que me aburro con tanta facilidad y que no le encuentro sentido a muchas de las cosas que para otros son "naturales", como si la felicidad y tranquilidad vinieran explicadas en un manual del cual no recibí copia. Detesto los círculos porque uno no tiene muy claro el principio -así lo haya presenciado o lo intuya-, y por supuesto detesto la expectativa eterna del final. De igual manera me causa aversión que algo este estancado sin una solución de continuidad, sin algo que lo enrede, anude, mueva de alguna manera, de forma que tenga sentido un desenlace, un consecuente final. Claro, en parte por eso le encuentro fin -propósito- a la vida, a la final se acaba, al igual que todo lo demás.

Creo firmemente que necesitamos a diario aquello que mueva la razón de ser de nuestras vidas, que evite que el cordel de nuestra existencia se envilezca hasta el punto en que se caiga por si solo, que se marchite y ya no haya necesidad de que sea cortado para acabarla. Es algo básico, algo que está allí, pero a muchas personas les gusta la rutina, la monotonía y la circularidad, tal vez porque esto evita pensar y como ya sabemos usar el cerebro es algo problemático, y ante todo, ¡hay que evitar los problemas!.