martes, 29 de mayo de 2007

¡El tinto que se quemó!

Bueno, en realidad, jamas llegó a serlo tanto como aquella bebida que iba a apaciguar mis casi indomables nervios, no, no se pudo, fue tanto como aquello que me hizo encontrarme aquí, pegado, sumido, y de alguna manera en si de mi sobre y super puesto, intrigado en la propia complejidad de mis pensamientos; a la final no son tan densos, menos complicados, simplemente creo que responden a una particular forma de vivir; yo me excuso por lo que moleste, pero agradezco aquello que llegue, sea como sea, me siento cada vez mas alejado del vacío del olvido. Por lo pronto, sera prescindir de la bebida, hoy no se pudo, a mi ya no me ayuda a centrarme como tal, es solo una excusa, pero se siente bien.. Tendría otra solución, pero aun no se cual sea, sigo trabajando en ella, cuando tenga siquiera un pequeño rumbo... me perdí de nuevo, debe ser por lo del tinto; anécdota, el agua no se quema, se evapora y luego el metal se calienta y puede llegar a quemar los residuos que están sobre el; así que, estén pendientes de lo que ponen en una estufa.

1 comentario:

Anabella dijo...

.. ahh el salvador tinto, agente externo tan innecesario como útil.

.. alejado del olvido propio?

..mm, buscas una solución para los pensamientos complejos.. volarse la cabeza? de raiz y para siempre, pero no, gracias.

... por experiencia propia (mis hazañas en la cocina jijij) antes de que se queme la olla se produce mucho humo lo suficiente para alertar al vecino, pueden dormir tranquilos.