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lunes, 15 de mayo de 2017

Pasado por agua

En momentos así es cuando me premio de ser capaz de no olvidarme de respirar.

Ha llovido más de la cuenta. Más de lo que la misma lluvia puede soportar, y siento que el agua ya cae sin fuerza, sin ganas.

Todo el mundo se encuentra nuevamente en un espiral retorcido de agonía, de aquella que conlleva cargar con el peso de la enfermedad, y no ser capaz de tomar el reposo suficiente, de acatar el consejo médico, de seguir el sentido común. Maldito sentido común.

Ahora mismo me duele la falta de coherencia del otro, su incapacidad para ver por sí mismo, más allá de lo que las necesidades impuestas le susurran al oído.

Todo está mal. Tanto, que pronto algo habrá de colapsar y yo, espero no estar aquí cuando eso suceda.

 

martes, 17 de mayo de 2016

Martes de incapacidad

Es curioso lo que sucede cada vez que una persona se somete a un problema de salud, su rendimiento personal y laboral disminuye ostensiblemente, y sí, quizá lo más importante tendría que ser la restauración de su estado natural, la recuperación de su salud.

Pero no.

Al régimen preestablecido tan solo le importa el rendimiento.

Se trata de la manifestación de la idea del control social por cuenta de la acción, pero degradada a través de la presencia, por lo que la idea del rendimiento es en realidad una falsa idea, o una que tan solo sirve de excusa para establecer metas, consolidar indices y creerse el cuento de la calidad.

Si uno está sometido por su cuerpo y como consecuencia de alguna falla en el organismo se presenta un dolor, lo más importante es encontrar las causas del mismo, buscar arreglar lo que está mal y cambiar de alguna manera ese estado de cosas...

Hoy estoy certificado como incapaz, de trabajar al menos, quizá de pensar, incluso puede que no sea capaz de responder.

Quien sabe.

viernes, 13 de mayo de 2016

Ambientes

Tengo que detenerme, parar todo lo que estoy haciendo, tomarme un momento para hacer un paneo alrededor, darme cuenta. Hay al menos unas 4 personas enfermas, que tienen serios problemas de salud y que por supuesto están poniendo en riesgo el bienestar de los otros al trabajar en estas condiciones, en un ambiente que no tiene mayor ventilación . Calor, frío, luego bochorno y otra vez calor en cuanto se pueda. La humedad cambia tantas veces que resulta difícil cuidar de una afección respiratoria. Quizá la tierra se desquita de su maltrato e intenta deshacerse de sus más complicados habitantes, pero por frágiles que resultamos, aun así parecemos tener una resistencia terca hacia la eliminación.

Tomado de: https://pixabay.com/es/vaticano-escalera-gr%C3%A1ficos-roma-1136071/
Alguien se encuentra de pie y otro más le habla en esas condiciones, se discuten temas que no tendrían que ser debatidos, se aprovecha para poner al tanto al otro del corrillo del momento, para dar cuenta de alguna pequeña necedad que termine de limar las asperezas dentro del competido mundo laboral, de aquel otro que quizá si se largara dejaría un campo libre para mí. Es aquel a quien han felicitado o llamado la atención por su trabajo, ¿es bueno? ¿si sabe de eso? ¿por qué le alcanza el dinero para irse cada nada de viaje?

Uno tras otro, cada ambiente se circunscribe en otro, colinda, se traslapa, o tiene un área o volumen que es común. Pero dentro de cada esfera individual, existe una miseria más o menos oculta, una realidad que es o no proyectada, una necesidad o varias, un espectro o un ser vivo, un fantasma, un actor, un asesino, un verdugo, o muchas personas sin rostro.

Otra "¡salud!" para la siguiente ronda de estornudos.