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jueves, 20 de junio de 2013

Ausencia

"(...)
Soy la serenidad que lleva a la meditación
Y tu eres ese tan sagrado mantra
Soy ese juguito e' parcha que te baja la presión
y siempre que te sube tu me llamas Ya
tira la sábana sal de la cama
vamos a conquistar toda la casa
De todo lo que tu acostumbras soy contradicción
Creo que eso es lo que a ti te llama"
(Fragmento de La Complicidad, por Cultura Profética)


Como raro, los ojos se abrieron para dar paso a más sombras, para dibujar sueños a medio camino, para eterealizar lo real y para realizar el ocaso. Realmente lo he intentado, perderme en el olvido mientras pausada y contradictoriamente te recuerdo; aunque debo decirlo, ¡sos un mal de tiempo completo!, un espejismo de lo que debería ser, pero que jamás estaría bien, como un pecado repetido, como una muestra de irrespeto, por el orden de las cosas.

¡Oh delicioso caos!, me gustabas más cuando no vestías curvas femeninas, cuando al respirar no sentía aún el ácido y lechoso vapor de tu ausencia, cuando al mirar a un lado veía un espectro de mi ser y no un pesado lastre de tu presencia, aquí tan cerca que me tropiezo contigo a cada paso, en cada recodo y en cada peldaño, y eso que mis escaleras son todas en bajada y mis caminos están plagados de zarzas.

Una simple promesa, dos palabras o quizá un centenar de las mismas, alimento y tal vez un adiós; sin embargo este llegó antes. Se anticipó como lo hacen todas las otras desgracias conmigo, aprendieron a saltarse la fila y a llegar, venir, volver e incluso jamás irse.

lunes, 28 de enero de 2013

Y luego... [Poesía]

Odio tus formas infinitas...

Hay algo malo contigo, te deslizas fuera de mis intentos de alcanzarte, aunque perderte de vista es un imposible, es una ubicuidad a la inversa. Aunque no estaría de más si me concentro en lo distorsionado de mi espectral existencia, si me proyecto en la distancia para poder acecharte con mi mirada y no solo con mis pensamientos...

sábado, 25 de septiembre de 2010

Poker [Poema]

Me gusta hacer castillos de naipes con barajas a las cuales cuidadosamente les quito los ases, para tenerlos guardados bajo mi manga y poder después descrestar al diablo. Me gusta jugarme la vida, pero trato de apostar siempre sobre seguro. Sé retirarme a tiempo y guardar mis ganancias, pero a veces me gusta dejar propina y dañar mis finanzas en el proceso. Soy un clásico incrédulo y sin embargo creo en ti, y por supuesto creo en los dos, así que quiero retirarme de esta vida de juego y empezar a trabajar porque el castillo tenga todas las cartas. Voy a conseguirme una baraja en la cual tu seas mi reina, y no solo de corazones, si no también de diamantes, picas y tréboles. Quiero darte tanto de mí, barajar mis emociones y siempre darte la mejor mano, porque aposté a ti sobre seguro y gané antes de que rodaran los dados, antes de que se repartan las cartas. Mi escalera real, mi poker.

Imagen tomada de acá.

domingo, 25 de mayo de 2008

La Negra Maria Teresa/Dimensión de la Tierra

LA NEGRA MARÍA TERESA
Oscura, de tinta china,
era la María Teresa:
pupilas de lumbre mora,
piel de betún y de brea,
sonrisa de caña dulce
su boca de miel de abejas
y las manos como dos
guillotinadoras negras.
Nunca supieron mis ojos
ola de mar más violenta;
danzando la cumbia sólo
se puede pensar en ella,
en el trópico vehemente
u oblicuo de sus caderas
como una llama creciendo
en el volcán de las piernas.
El alcohol del currulao
la hundía entre las tinieblas;
bajo el vestido los senos
tomaban voz de protesta,
en agujas de luceros,
buscando romper la tela
y en riña las dos palomas
con la quietud de la espera.
María Teresa jugaba
las manos como culebras,
en marejadas de ritmo,
casi loca, casi eléctrica,
casi infantil, casi bárbara,
entre azogues que envenenan
y era una noche con luna
la sonrisa de la negra.
Prendida de ron podía
verse el fuego de la herencia:
negra, de africana estirpe,
por la sala cumbiambera,
dengueándose de lujuria,
ya de ron, ya de candela,
ya de aguardiente o guarapo,
repicando con las piernas,
iba enseñando las fauces
de sus enaguas babélicas.
El "bon bon" de la tambora
el "chinguí chinguí" que enerva,
el "firilú, firilú"
de la flauta nocharniega
y el "tren tren" de la requinta,
pólvora de la demencia,
sabían que era un ¡arriba!
de corazón y de arengas.
Ay, ay, que me ta quemando
la sangre entre laj acteria;
vigen rel Cajmen, María,
San Antonio, Santa Elena,
la calentura mi gente,
la juelza re larrechera
y er pícaro rel injuante
que me tiene toa ejtrecha!
Con este decir atávico
turbio como su presencia,
entre la hoguera del baile,
mordida por mil flaquezas,
con los brazos entreabiertos
y las manos con dos velas,
se recreaba en la sala
la negra María Teresa



Dimensión de la Tierra (fragmento)
Tierra para él amor, para la lucha,
Para la muerte, para la victoria;
Para la imprecación y la blasfemia
Para el vino total y alto júbilo,
Para alabarla, para hablar por ella,
Para llorar con sangre su abandono.
Para calmar su dolor de ausencia,
En él exilio de sus maravillas..,



Hugo Salazar Valdes
Condoto (Chocó), 1928 - Buenaventura (Valle), 1997