Mostrando las entradas con la etiqueta pereza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pereza. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de abril de 2018

Martes de escribir algo

Revisando los diferentes borradores de entradas a este Blog pude darme cuenta de que son muchas las cosas que se me han ocurrido, que han ido ocupando mi cerebro de una forma directa o difusa o de las que aun tengo esa curiosidad que genera, en efecto, no menos que una nueva entrada. Cansado, con los músculos adoloridos por el aparente exceso de oficinismo, con la mirada gastada por este par de pantallas que poco reflejan lo que en realidad sería deseable para mi vida; pues bien, aquí sigo. Tratando de darle algún sentido a mis escritos, pues con mi vida todo es más difícil, o quizá sea una discusión que no preciso abordar en este momento.

Estoy mareado, me falta alimento, o eso parecería anunciar mi cuerpo y sin embargo aquí estoy sentado con toda esa masa fatídica que me sobra, antes que cualquier otra cosa, que perturba mi vida de cierta manera en la medida en que no logro tener la disposición para empezar a buscar la forma de eliminarla y, con ello, distraerme un poco de esta cotidianidad que me está agotando mucho más de la cuenta.

Unas cosas se arreglan, otras siguen igual y muchas se dañan. Tal vez porque tanta dicha no puede ser cierta o quizá se trate tan solo de que esa es la huella del caos cósmico. No hay nada mal, solo desordenado y en estos casos es que es preciso ahondar en formas y métodos  para irrumpir en esta corriente de situaciones. De forma tal que pueda uno dejarse llevar, pero que tampoco el oleaje o la marea lo ahoguen.

No sé si este texto tenga todo el sentido posible. Quizá sí, tal vez no. Pero no importa.


Quería escribir algo.

jueves, 29 de enero de 2009

Perdido

Hoy fue un día de esos que se le pasan a uno casi sin darle la oportunidad de darse cuenta; que pasan desapercibidos, ocultos o no dentro de la bruma de los pensamientos; tal cual que algo similar a la felicidad o a la ausencia absoluta de ella. Quien sabe a que se parecen estos días; pero siempre me pasa que se me pasan sin darme cuenta.

No es algo que corresponda con la idea de aburrimiento a la que me he estado pegando por la necesidad de la propia melancolía que me aborda y se hace una con mi ausencia de sentir.

Se me ha olvidado hacer una cosa importante, y mañana tendré que hacer otro tanto, sin embargo no creo que pase a mayores; como de costumbre, tanto que hacer y tan pocas ganas de hacerlo. Pero mañana será otro día.