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viernes, 2 de marzo de 2012

Oscuridad: Análisis de un momento

Oscuridad es la falta de claridad, de luz; Para efectos prácticos hablaré de un momento en ella, en la noche, protegido de lo artificial, de los reflectores que le brindan a otros la seguridad de extinguir las sombras. En un sitio alejado, aislado; Libre para pensar.


De noche todo parece distinto.


En la noche, las cosas no son como parecen, o eso es lo que parece, da la impresión de que nuestros ojos no esta hechos para este tipo de mundo.


La oscuridad nos es ajena, le tememos, le huimos, allí nunca estamos seguros, en ese espacio nunca estamos del todo bien, allí reposan nuestros monstruos, fantasmas y demonios.


Pero en esta noche -en este momento-, me siento como si una luz llegara de imprevisto; En la oscuridad también hay una luz grande, una inmensa voluntad que nos mueve a derrotar, precisamente aquello que nos mueve a alejarnos, a refugiarnos; sin embargo, considero que no es justo poner aquello que nos es adverso como lo peor, las cosas no son así, no podemos huir de aquello que nos es natural, no podemos temer a aquello que simplemente no podemos abarcar.


En la oscuridad me doy cuenta que estoy vivo, así me muera del sueño, que las cosas no pueden ser mejor, por el momento, ya que al menos me tengo y me llevo más allá de lo que puede ser a simple vista notado; las cosas son mas claras cuando uno las ve con los lentes adecuados, no tiene nada que ver con la luz disponible.


Nuestros sentidos no son lo que deberían ser. No deberían tener limites, son vehículos de descubrimiento y no pueden estar mediados por cosas tan difusas como la luz, no lo acepto, mis ojos al menos estarán abiertos, como lo han estado siempre, como lo estarán, siempre aún cuando duerma, siempre pendientes, de algo, penetrantes y potentes, y ojala, algún día, libres.


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miércoles, 29 de febrero de 2012

Problemas Explosivos

Nada de lo siguiente es una verdad revelada, ni producto de un amplio estudio o investigación, tan solo es la compilación de ideas, pensamientos, que casualmente van y vienen de sí mismos, puesto que el tema es de conflicto, crisis, roces, un ruido en las ideas, que evita el consenso que debiera existir en algo tan simple como el funcionamiento cotidiano del ser humano.


Al parecer las cosas que sentimos, antes de sentirlas, se filtran de alguna manera por nuestro propia ética o moral, o como quiera que se llamen todas aquellas cosas que dicen, nos ayudan a "vivir en sociedad". Pareciera que a veces no tuvieramos derecho a "ser" o a "sentir", ya que va en contra de lo normalmente establecido, de lo políticamente correcto. Uno de estos casos se da con lo que yo llamo una sana ira, la cual nadie concibe que pueda dejarse tener (sentir, estar), ya que nadie tiene derecho a estallar, a dejarse llevar por lo que siente, porque es totalmente negativo... Sí, es un problema explosivo.


La gente gusta de encontrarse siempre en un continuo mar de un éter condensado de malos sentimientos, a los cuales tienden a generalizar por lo general como estrés, y que (mejor aún), ven como algo normal, relativo, o diciente de su propia naturaleza como modernos, es decir, ven su condición es normal, con base en su estado de superación histórica frente a otros que al parecer se han quedado estancados en la antigüedad (en algún momento tendré que hablar de eso que me molesta, la modernidad/moda).

Es entonces a todas luces una lucha constante, por dejar a un lado el verdadero sentir; se supone que debemos poder expresarnos como se nos venga en gana, ¿pero qué nos encontramos?, que algunas cosas no deben ser, porque entonces se nos cataloga como personas con algún tipo de estigma social, lo cual se considera va a frenar nuestro éxito (esto también peligroso, ya que los modernos miden su vida en términos del éxito que alcanzan, lo cual es bajo cualquier perspectiva peligroso, ya que siempre quedara la pregunta, de ¿quien determina, y por qué, qué es éxito?).

Considero que las personas no miden algunas cosas, y se extralimitan en medir otras, que no podemos dejarnos llevar por nada, en aras de una racionalidad que es de todas formas artificiosa, nada es real para el pobre ser humano, en la medida en que todo debe ser de alguna manera normal.

Es un problema explosivo, que las cosas que nos molestan no puedan ser expresadas, que debamos guardarnos lo que pensamos en aras de no pasar por algo que sea peligroso para nuestra estabilidad social o financiera, incluso no podemos soltarnos, expresar nuestros sentimientos de maneras constructivas, pese a la inminente destrucción que eso implicaría. ¡NO!, debemos ser felices porque si, porque así está determinado, porque eso es lo que está de moda; Y no hay que pensar mas allá, porque el que piensa pierde, porque es una cuestión de un problema explosivo, porque explotar está mal, y cuando algo está mal, todo lo está, y nos dejó el mundo al margen, ¿todo por que?, por no poder superar un problema latente, cuando lo mas fácil hubiera sido explotar, y que el mundo se cubra de trozos de nosotros, y, qué probablemente se dé cuenta que lo mejor le sería explotar también, que se convirtiera en una cadena de explosiones, que diera tranquilidad, y ante todo, Paz.



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Problemas Explosivos
Problemas Explosivos II
Volviendo al Principio

Imagen tomada de: noticierodiario.com.ar

martes, 28 de febrero de 2012

Problemático

Hay cosas qué en definitiva son imposibles de conciliar.


Me doy cuenta a diario que, mejor seria no usar aquello que en principio nos distingue de otros seres que consideramos de más baja calaña, sí, el cerebro.


Nos hemos puesto en la tarea de clasificar al mundo y de hacerlo tan a nuestra imagen que al parecer éste, ya no necesita del proceso nunca mas, el universo parece que ya está comprehendido. ¿Eso que plantea? ¿ya no somos necesarios?


Pues, es mas complicado que eso, en la medida en que la respuesta nos acerca a una posición clara de NO pertenencia (más relacionada con la conjugación del verbo "estar" en todos los tiempos posibles). Sí, asi es, ya no somos necesarios, al contrario, pareciera que ahora nos hubiéramos convertido en un estorbo, en algo sin una aparente función mas allá de lograr la destrucción progresiva y completa de todo lo que pueda llegar a hacer parte de nuestro entorno, con la supuesta finalidad de conseguir algo mejor, o depronto de lograr un mundo más adecuado a nuestras necesidades, pero las necesidades son algo mucho más complejo de lo que parece (volveré sobre ese punto en otro escrito).


Lo fundamental, no son las necesidades de cada cual, aunque esto no debe ser tomado a la ligera, ya que las personas se nutren de cosas que antes no podian siquiera imaginar; Las cosas han cambiado más de lo que se podía esperar, cuando se diseñó y sistematizó al mundo, aunque eso nos lleve a la idea de que pensar ya no es necesario, porque causa problemas (fallas en el algoritmo de desarrollo del día a día), nos lleva lejos de la forma de vida adecuada, nos lleva a condiciones dificiles, es a todas luces problemático. Parece incluso que fuera en algún de alguna forma, inversamente proporcional a la formula de la felicidad que a fuerza el entorno quiere introducir en nuestro sistema como natural (o como genético incluso), de esas ecuaciones morales de las cuales esta plagada nuestra formación.


Es problemático, porque las personas ya no piensan, y en consecuencia no deciden; no son como antes, o mejor, están pero definitivamente no existen del todo, no son reales más que para aquellos que piensan por ellos y que les definen precisamente aquello, que no es problemático.



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Problemático

Imagen tomada de: www.portalciencia.net

lunes, 27 de febrero de 2012

Sin consenso


Alguna vez en que había decidido algo nuevo con respecto a mi vida, algo que representaba un gran cambio, para dejar de pensar solamente y hacer algo al respecto, y no me refiero al algo grande, algo del tamaño adecuado, no un gran cambio, tan solo uno y ya. Porque en algún momento como ahora, me ví acorralado por los pensamientos y vi que estos requerían con urgencia una ventana hacia el exterior. Necesitaba de alguna manera hallar un sentido nuevo, un nuevo rumbo, lo que algunas personas podrían considerar como un cambio, quizá, entonces, esto sea una respuesta desesperada antes que el punto de partida lógico de algo constructivo, pero desde el punto de vista de quien crea serlo capaz, todo puede ser cambiado. Quizá, solo quizá.

Entonces, no se encuentra una buena razón de (explicación), un buen sentido para (móvil); el error (perceptivo) consiste en ese momento, en pretender siempre que todas las cosas tengan sentido, que todo orresponda a una sobrenatural respuesta lógica, y digo sobrenatural, porque en la medida de lo posible nuestras respuestas siempre tienen un sentido tan amplio, que podría hacer parecer a la razón humana como el mas entredicho sistema de pensamiento, uno dispar y diacrónico, que solo pretende tener orden, pero que en realidad si tal fuera el caso, llevaría a su propio fin, al éxtasis final en que ya nada tiene sentido, porque ya nada existe. Es en ese tipo de momentos en que nos cuestionamos, si las cosas tienen eso que pensamos como correcto, si las verdades que damos a las cosas despojándolas de su propia naturaleza, son o no las adecuadas, es conveniente, es correcto... simplemente es.

Vivimos sumidos en el caos de nuestras preguntas, las de los demás y los indicios de respuesta que nos obliga a aplicar la dinámica social que está marcada por dogmas superiores a los de cada individuo, no existe fractalidad porque las partes no importan, son invisibles, amorfas y surreales; Sin embargo, pese a todo, ahí están.

El consenso tan importante para mediar los diálogos constantes entre los puntos dispares del tejido social, están negados antes siquiera de presentarse, o mejor, su protocolo de aplicación lleva a un sometimiento desde alguno de los intereses que se pretenden negociar. Y sí, nos tomo muchos años como humanos aprender a transar, para venir a olvidarlo en menos de un siglo.

domingo, 26 de febrero de 2012

Re-escribir

El día de hoy, por cuenta de la madrugada obligada a que me somete a diario el astro poeta, ese que está encima de la tierra; me puse a meditar sobre la forma en que he hecho algunas cosas últimamente. Sí, hay crisis que conducen a momentos casi que inevitables, que ponen a prueba las bases fundantes de nuestro ser y que mueven nuestro interior, a veces más allá de cualquier escala mortal.

He aprendido muchas cosas sobre mí, y otras tantas que creía saber, tuvieron que ser replanteadas; Con lo anterior en mente, intentaré darle un nuevo giro a este sitio que siempre ha sido uno de mis mejores apoyos. Empezaré por re-escribirlo, volviendo a contar todo aquello que quedo mal narrado, generando de nuevo los modelos de consciencia, critica y raciocinio; Alimentando de nuevo las páginas virtuales de esta bitácora con cuentos, poemas, diatribas y artículos varios. Dejando parte de mí, parte de mi alrededor, una constancia de una vida que como todas: vale la pena vivir.

jueves, 24 de febrero de 2011

Reflexión 1.1. Reflejos, realidades y concepciones

Tan fácil que sería volver a empezar. O mejor, tan ideal que resultaría, pues ciertamente si resultara sencillo de alguna manera, ya lo habría hecho. Este Blog muchas veces se ha tratado de dar cuenta de las particularidades cíclicas que tiene la misma existencia, aún cuando esta se encuentre acompañada de un sentido lineal por cuenta del paso del tiempo. La realidad es un complejo escenario en que aun cuando las concepciones propias pueden llegar a estar rodeadas de múltiples complejidades, el abordaje final se realiza por consenso, como casi todo, es decir que alguien más tiene que decirlo, ojalá con la suficiente autoridad.

Ese otro puede ser incluso una versión diferente de uno mismo. Sí, la propia escritura evidencia que existe un cambio en el sentir, en el pensar y usualmente en la profundidad y lucidez de las ideas. Esto podría ser absolutamente cierto para cualquier pensador de esos que nos ocupamos de leer, pertenecientes a tiempos y a espacios desprovistos de los cansancios y las condiciones contemporáneas. Personas con la disposición y la disciplina necesaria para someter sus propias concepciones, su intelecto, a un desafío de constante crítica. En algunos casos parecería en cambio que las ideas pueden llegar a degradarse, más allá de lo que se esperaría ante una situación excepcional, es decir, no de la manera estándar en la que se degenera todo el ser humano, lo que se ha determinado a través de la ciencia, que poco tiene que ver con el intelecto, en tanto la dinámica del cerebro es diferente y este no tiende -necesariamente- a sufrir alguna suerte de estrago a causa de la edad, es más, al parecer el intelecto se desarrolla con el paso del tiempo.

Si esto es así, es difícil entender la razón por la cual un texto producido por uno mismo, resulta ajeno por la estructura de pensamiento que se deriva de éste. Entonces, ¿alguien más lo escribió? Tal vez ese otro que era ajeno a las consecuencias de la caótica existencia. Una persona dotada de un mayor enfoque crítico, o de una capacidad de reflexión superior. O quizá alguien menos agotado de enfrentarse a la dinámica regular del sistema. Todas estas pueden llegar a ser explicaciones plausibles, pero nada satisfactorias teniendo en cuenta que se ha establecido que el "ser" implica un desarrollo, un avance, un aprendizaje, de tal manera que esto incluso puede representar retrocesos temporales, faltas o baches dentro del camino.

Pero aquellas palabras pueden ser encontradas muy en el fondo de quien las produjo, haciendo un ejercicio de introspección, de autentica búsqueda por el reflejo cierto que ha tenido nuestro desarrollo en la concepción de la idea residual de nuestra propia imagen, tanto aquella física como las intelectuales o anímicas.

¿En realidad si somos quienes pensamos ser?

Sí, al menos de alguna manera. La idea no llegó sola a nosotros y todo germen de pensamiento está directamente dirigido por cuenta de alguno de nuestros procesos. Esto quiere decir que la imagen que fuera construyéndose durante diferentes etapas del desarrollo personal, no se corresponde de manera univoca con una idea inmutable, sino con algo tan dinámico como la forma misma de realizar cualquier tipo de aproximación a la realidad, incluso a la personal.

La realidad no es una sola entonces, sino varias, dependiendo de la función de reconocimiento que se esté desarrollando, teniendo en cuenta el aspecto personal, circunstancial de cada instante en que se realiza el ejercicio de pensar en cualquier cosa que rodee, abarque, se acerque o tenga cualquier relación con el sujeto que piensa. Sí, de esta manera cada pensamiento consciente resulta en una aprehensión particular a la realidad como conjunto, y por tanto a una realidad en sí misma. La sucesión de cada una de estas realidades resulta inabarcable de otra manera que no sea a través de la idea misma de un conjunto indeterminado llamado realidad, con el único fin de ser establecida como soporte conceptual y consensual de lo que rodea al sujeto. La idea que soporta a las ideas, no es otra que un establecimiento que sirve de base para toda otra aproximación, el principio fundante, la realidad preconcebida, pero sobretodo aceptada. 

Estas reflexiones iniciaron de una manera sosegada, cortas y respondiendo a una idea de momento que fuera creciendo hasta convertirse en algo más, profundo si se quiere, pero al menos crítico.

¿Cuantas veces no somos mas que la sombra de algún sentimiento?

Esta pregunta en sí misma tendría más bien poco sentido. ¿Sombra? Esto querría decir que cada persona se encuentra eclipsada por sus propios sentimientos, antes que por su actividad racional, sin embargo esto también implica un profundo desconocimiento del mismo carácter racional de los sentimientos, por más que estos parezcan una negación de la razón, a lo que no responden muy bien es a un ejercicio de lógica, pero son totalmente explicables desde los aspectos más profundos del intelecto.

Nos desplazamos por el mundo siguiendo los rastros, y si estamos a la sombra de un sentir, entonces no somos más que unos esclavos serviles de nuestros sentimientos, lo que puede verse como la persecución de abstracciones sobre las cuales no se tiene control, aspectos de la realidad sobre las cuales no se nos han dado suficientes instrucciones, o en donde en todo caso la realidad que se nos instruyó resulta menos que incompleta. ¿Irreal? Tal vez. El ser humano busca, sigue la huella de aquello que de alguna u otra manera pica su curiosidad, que lo toca o lo afecta, de manera que se inmiscuye en su voluntad, de forma tal que juega con el establecimiento de sus necesidades, sentires y quereres. Los deseos, las expectativas y requerimientos que según nuestro propio esquema de pensamiento son dinamizados hasta lograr alterar los supuestos planes, las prioridades. No se trata de  una afrenta a la racionalidad, sino de un ejercicio de la misma a través de una dimensión diferente, aquella que conecta al cuerpo, con la mente y el espíritu (si es que tal cosa existe). El instinto, lo primal, lo que se deriva de las necesidades mismas que están en la base fundante de nuestro ser. 

No, no somos menos animales que los animales, ni más personas que las personas. Cada una de nuestras dimensiones tiene una razón de ser y tanto necesitamos alimentarnos como vestirnos de una u otra manera o expresarnos a través de diferentes formas. Así se hace apenas lógico el que se persigan aquellas sensaciones o concepciones ideales que se convierten en estados satisfactorios, de las cuales no se tiene mayor idea: perseguimos cosas que no sabemos ni como son, las que no podemos ni definir, ni comprender del todo. Pero más allá de esto último, no somos otra cosa que grandes investigadores de verdades insignificantes, con una serie de justificaciones, de osadías frente a la misma realidad de nuestro bienestar y de la realización de lo que somos, haciéndonos trampa a menudo  través de compensaciones, proyecciones y auto engaños, de manera que la realidad que no sirve se cambia, de uno o dos brochazos.

Entonces, hemos abandonado la búsqueda de las verdaderas cosas que nos satisfacen (de manera cierta y teniendo en cuenta todas nuestras dimensiones), en donde la misma racionalidad es reemplazada por la aceptación de preceptos ajenos, y por tanto la realidad impuesta es funcional a cualquier riesgo de sobresalto del sistema, en donde resulta menos costoso aceptar, someterse. Estos individuos sometidos han relegado su capacidad para hacer juicios críticos, para contrastar realidades y lo han reemplazado por varios mecanismos de supervivencia dentro de los cuales se destaca la obediencia, especialmente a la tendencia, o al establecimiento que como realidad se impone y resulta menos complejo para hacer la vida funcional, puesto que se trata de evitar el ruido dentro del sistema, sofocar la oposición, resulta bastante bien hasta que se consideran aquellas necesidades que opacan al mismo establecimiento, que explotan el sistema, pero que se salen de él.

Los conflictos entre la lógica y las formas tradicionales de razón, consumen a las personas y hacen que nuestros ojos aparte de estar pasados por una brumosa capa de ignorancia, sean de alguna manera deslumbrados con el espejo de una sociedad que jamas es lo que es, que nunca es. Esta sociedad como realidad solo existe y aparenta ser, puesto que su función fue impuesta y no fue resultado de un consenso natural  un dialogo sostenido y crítico, sino como una violenta intromisión dentro de la psiquis individual. De esta manera cada vez más, hay que ver el mundo entre ojos, con la claridad que no brinda ni siquiera la continua manera de frotar aquellos ojos en señal de asombro. No, no es un sueño, pero es probable que tampoco sea real.

La realidad conlleva el seguimiento, el establecimiento de un algo, la aceptación de algo más. Lo que está afuera se refleja, se ve dotado de luz que es absorbida a diferentes niveles hasta lograr contraste, un infinito océano de colores y formas. Percepciones e ideas, pero entonces lo que resulta comprometedor es la fijación de cada uno hacia y desde la realidad. De esta manera si lo que está allí fue malamente concebido, su proyección hacia nosotros también estará viciada, comprometida. Lo que debemos hacer es romper el espejo y buscar una superficie reflejante que nos sea mas confiable, que no este contaminada por lo aparente, pero que sea clara y pura.

Esta circunstancia se presenta con el hallazgo del otro, de quien puede recibirse una proyección, un reflejo diferente, o al menos mas cercano. Deberíamos entonces mirar en los ojos del otro, buscando en realidad un reflejo que resulte más humano, tan lógico como diverso, lunático y perverso.

Mira en los ojos de otro. Te encontraras como en verdad luces, más nunca como eres.

Las verdades del alma se encuentran sumidas en el más colosal y cósmico de los secretos, sin embargo cuando este secreto es revelado, se establece un juramento, un verdadero acontecimiento que deja por más consternado al universo, eso es tan simple pero tan difícil de lograr: el amor.

*Esta reflexión realmente fue escrita el 24 de noviembre de 2015, pero se puso más atrás para hacerlo menos visible...