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miércoles, 28 de febrero de 2018

Las mentiras del trabajo feliz y la producción por la satisfacción personal

"Escoge un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida" Esta frase, que se le atribuye a Confucio, es una gran mentira que quizá tenga un interesante trasfondo espiritual pero que en realidad no es más que otro de los convenientes mantras de la modernidad. Porque claro, existen dos formas posibles de afrontar los diferentes dilemas de la vida, una de ellas es a través de la aceptación y la otra a través de la negación. La filosofía oriental en la mayoría de los casos (y no soy ningún experto) busca una realización ideal del ser a través del auto conocimiento y de la reflexión. Pero en realidad esto tendría que ser abordado desde una cosmovisión relativa a esa misma filosofía. Es claro que engendramos muchos de nuestros propios problemas, les damos sentido y los hacemos tan ciertos como el mismo contexto no lo permite. La gente no muere por cuenta de sus episodios de depresión únicamente por no ser capaces de abordar la vida desde uno u otro enfoque. No se trata solo de la ausencia de caminos productivos para distribuir la frustración, el desespero, la melancolía, el aburrimiento; No, es mucho más complejo que esto porque cada cual tiene una capacidad cierta o no de dimensionar todo aquello que le sucede. (esta otra entrada lo resume bastante bien, mientras que esta otra es un reflejo de todo lo que este tema me preocupa).

Tomado de: https://pixabay.com/es/reloj-de-arena-dinero-tiempo-1703349/
En efecto, no puede reducirse la existencia a la sola búsqueda de un camino hacia la felicidad, el que seguramente se encontrará plagado de trampas y engaños. Muchos, impuestos por uno mismo. No. El ser busca su lugar en el mundo, pero a la vez también acepta, o se resigna. Aquí es donde siempre he podido establecer dos tipos de negaciones que tienen toda la apariencia de una aceptación, pero que en realidad son formas de negación. La primera es aquella hecha de forma consciente, y de esta no me ocuparé porque es tanto tema para su propia entrada como un punto sobre el que no me quiero detener. La otra es la negación inconsciente, que se trata simplemente de apagar el cerebro, sonreír y hacer de cuenta que no ha pasado nada.

Esta es una forma peligrosa de introducción en la total estupidez, muy propia de las sociedades sin sentido crítico, aquellas consumidas por la injusticia y la inequidad, esas que también son catalogadas de "felices", en las que se come mierda, pero se come con gusto. Como puede verse, es una forma de aceptación si ve como un "seguir adelante" a pesar de los inconvenientes, pero el abordaje puede o no incluir la consideración sobre una solución. ¿Importa? Quizá. Lo importante es que tenemos salud, lo importante es que estamos vivos, que tenemos una cama, un techo.

Este sentimiento es el que lleva a las personas a hacer trizas su dignidad dentro de algún tipo de trabajo que no les satisfaga que, por el contrario, les frustre o se lleve lo mejor de sus días, sus tardes y sus noches. Es que como lo he dicho antes, no se trata solamente de tener algo en qué ocuparse, de pasar los días esperando que llegue la noche y cada jornada con la esperanza de la llegada del anhelado viernes y con este el fin de semana en que se tendrá una corta pausa para luego seguir con la misma rutina ¿hasta que llegue una pausa más larga? ¿Un festivo? ¿Vacaciones?

Tomado de: https://pixabay.com/es/reloj-de-bolsillo-momento-de-la-3156771/
Conozco muy pocas personas que se encuentran a gusto con su trabajo (que no felices) y por lo general son personas con alguna clase de compensación, algunas incluso con una de carácter racional que se acerca más a la negación consciente, al saber dejar y por qué se deja, al saber ser y por qué se es y al saber estar y por qué se está. Pero a algunos nos cuesta más trabajo, porque aquellos pendientes de la razón, porque las deudas del espíritu, se las cobra a uno muy duro la misma consciencia.

Tener un trabajo que uno disfrute es posible, yo lo tuve, pero en su momento no lo consideré tan agradable, y por eso, precisamente, lo abandoné en búsqueda de algo mejor, por salir de lo que los mismos expertos en "life coaching" llaman salir de la zona de confort. Sí, estaba cómodo, era un lugar agradable, en donde yo era apreciado y en el que de alguna manera crecía profesionalmente. Pero no al ritmo que yo quería. Siempre he buscado algo más: aprender, investigar, conocer, saber. Y eso no lo estaba obteniendo en su momento.

Entonces, ¿se trata únicamente de tener un trabajo que a uno le guste? No. El gusto, la comodidad, el confort, la satisfacción, son aspectos subjetivos y completamente reducibles a un solo momento dentro del desarrollo personal.

Aún cuando se trabaje en algo con el mayor de los gustos, igual se trabaja. El trabajo representa un aprovechamiento de la fuerza personal que involucra a otros. Siempre existirá un desgaste y en caso de corresponder en la lógica del trabajo dentro de nuestro modo de producción actual, dentro de nuestro sistema económico y político, siempre se tratará de establecer un flujo de recompensas que se dirija a otro u otros.

Como yo lo veo son dos cosas: 1. Que lo que uno hace resulte del gusto de uno, en donde vendría primero el gusto y luego la buena fortuna, la providencia que logra que la labor sea compatible con lo que a uno le gusta. Digamos que se supere la frontera difusa y subjetiva del gusto. Este sería un escenario ideal y no me parece del todo irreal, pero sí un poco utópico, porque a uno suele gustarle todo aquello que le representa la mayor satisfacción por el menor esfuerzo (un principio racional de la economía nada más). 2. Hacer que lo que uno hace se vuelva del gusto de uno. Este es un ejemplo de aceptación pura y dura. Aquí lo que se hace es cambiar, adaptarse. Lo que tal vez sea más compatible con la filosofía oriental, creería yo. Se trata de ser como el agua, flexible, maleable y terminar por aceptar que la vida de uno es una mierda y que no queda de otra que agachar la cabeza, decir que sí cuando sea necesario y en los demás casos tan solo cerrar la boca.

Lo bueno es que ya casi pagan.

viernes, 13 de mayo de 2016

Ambientes

Tengo que detenerme, parar todo lo que estoy haciendo, tomarme un momento para hacer un paneo alrededor, darme cuenta. Hay al menos unas 4 personas enfermas, que tienen serios problemas de salud y que por supuesto están poniendo en riesgo el bienestar de los otros al trabajar en estas condiciones, en un ambiente que no tiene mayor ventilación . Calor, frío, luego bochorno y otra vez calor en cuanto se pueda. La humedad cambia tantas veces que resulta difícil cuidar de una afección respiratoria. Quizá la tierra se desquita de su maltrato e intenta deshacerse de sus más complicados habitantes, pero por frágiles que resultamos, aun así parecemos tener una resistencia terca hacia la eliminación.

Tomado de: https://pixabay.com/es/vaticano-escalera-gr%C3%A1ficos-roma-1136071/
Alguien se encuentra de pie y otro más le habla en esas condiciones, se discuten temas que no tendrían que ser debatidos, se aprovecha para poner al tanto al otro del corrillo del momento, para dar cuenta de alguna pequeña necedad que termine de limar las asperezas dentro del competido mundo laboral, de aquel otro que quizá si se largara dejaría un campo libre para mí. Es aquel a quien han felicitado o llamado la atención por su trabajo, ¿es bueno? ¿si sabe de eso? ¿por qué le alcanza el dinero para irse cada nada de viaje?

Uno tras otro, cada ambiente se circunscribe en otro, colinda, se traslapa, o tiene un área o volumen que es común. Pero dentro de cada esfera individual, existe una miseria más o menos oculta, una realidad que es o no proyectada, una necesidad o varias, un espectro o un ser vivo, un fantasma, un actor, un asesino, un verdugo, o muchas personas sin rostro.

Otra "¡salud!" para la siguiente ronda de estornudos.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Lunes de amargura

Paciencia, tolerancia...

Me cuesta bastante entender como las personas se enfrentan a toda suerte de situaciones que sirven para colmar la paciencia, para acabar con los sentidos, para extinguir la paz persona, simplemente con una expresión desinteresada, algunos aun con un gesto de alegría, sosiego, hasta tranquilidad. Con un extremo de pasividad, por no decir otra cosa... (lo cierto es que se me entorpece un poco la maquinaria para la expresión, derivado de la  la situación misma que intento describir).

Quizá es falta de consciencia, de notar los límites que separan la propia existencia de la de los demás. Puede observarse sin mayor esfuerzo en cada otro, en cada cual, aquel que de manera excelsa -viviendo el cafrismo sin límites que parece dictar la vida de todos-, se preocupa y ocupa tan solo de sí mismo, de una manera que trasciende cualquier idea de sano egoísmo (del mismo que me he ocupado en algunas oportunidades). No existe una idea, una concepción del espacio personal en relación con el de los demás, y pro más cada ser pareciera distraído, absorto en alguna suerte de necesidad impuesta y a la vez insatisfecha. Se ha aprendido a querer, pero no se sabe por qué, ni tampoco se entiende como llegar realmente a la conclusión de lo que implica cualquier instrucción interna, convertida en un plan de vida, en una lista de chequeo que sirve para la validación ante los otros, y que no hace otra cosa que conjugar el verbo "tener", aun en forma de establecer lo propios para el "ser" y el "estar".

En todo caso, quisiera saber qué pasa por la cabeza de este individuo, mientras observa presuroso los historiales de sus múltiples redes sociales, cuando comparte por enésima vez en el día sus pensamientos con esa cualquier otra persona que se encuentra al otro lado de una red, tan cerca y a la vez tan distante, un red que genera apéndices, que diluye los espacios y que invade los momentos, porque el mundo de hoy es altamente invasivo, de suerte que no hay escape al otro, ni siquiera un respiro.

Ruido, muchísimo, más del necesario, porque el cuerpo de trabajo se mueve a través de una tonada disfónica y falta de toda armonía. cada uno hace lo poco que puede (lo más poco que le es posible) de la manera menos eficiente posible, porque lo importante es hacerse notar de alguna manera, quizá en razón a que estamos tan solos en medio de todo que lo necesario es lograr captar la atención del otro. Por eso también resulta importante que se pongan al día con lo que hace cada uno. ¿para qué? la amistad no requiere una actualización de hechos rutinarios, y otros tantos podrían llegar a ser compartidos en otros escenarios, pues las relaciones exceden a los ámbitos situaciones, a la comunión de actividades, a la adherencia a las agendas, tiempos o rutinas del otro. No, el trabajo está lleno de compañeros, de colegas, con quienes se requiere ejecutar tareas de manera mancomunada, cordial y de forma coordinada o cooperada. En este sentido no resultan importantes algunas intromisiones, aunque claro, la fuerza del uso forja (o forza) cierto grado de amistad entre los comunes, se establecen relaciones de un corte menos funcional, más difusas si se quiere, respondiendo a las interconexiones por cuenta de lugares comunes en las frustraciones o incluso en los logros que responden a la dinámica del trabajo.

Pero en el momento en que esto trasciende a una esfera aun más personal, es en este instante en que las cosas se hacen confusas. ¿En realidad hay un sentido del aprecio tal que resulta relevante saber después de un fin de semana, aquello que ese otro realizó? Particularmente no creo que las actividades del otro resulten tan satisfactorias para sí, en tanto la felicidad, el bienestar y confort ajenos resultan tan relevantes según sea el grado de relación con ese otro, el grado de interés mutuo e incluso el afecto, cariño, amor o cualquier otra graduación que soporte o consolide la relación. Lo demás es falso interés o incluso algo más perverso, quizá un soterrado sentimiento de rivalidad, una atención especifica derivada de la envidia, o incluso del odio por ese otro que no colabora de manera suficiente a la estabilidad personal.

Afortunadamente en la mayoría de los casos se trata más que todo de un uso social, un interés aparente que se traduce en una medida por cuenta de la necesidad de ser escuchado, de ver en ese otro un reflejo, o incluso únicamente de ser cordial por cuenta de la maximización de las dinámicas sociales, para evitar los roces, para consolidar micro amistades y hacer más agradable el ambiente.

Los conscientes pueden llegar a ser apáticos, o pueden estar en negación (en tanto la consciencia no solo responde a una determinada especialidad de la psiquis, o a una consolidación particular, especial de la persona, como tampoco a una racionalidad excelsa), pero lo cierto es que cada una de las dinámicas en relación con la existencia particular, colectiva o social, se encuentran permeadas de la forma en que el individuo concibe, siente y responde ante los estímulos ajenos, de suerte que incluso las más dinámicas de las relaciones o las interacciones convenientes, adecuadas o con una medida de responsabilidad sobre el ambiente, antes que sobre lo personal, también pueden llegar a afectar, a recaer sobre cada uno de manera que el momento, que el instante esté rodeado de una actitud que prevea la intención y se comporte según esta sin manifestar otro aspecto en contraste. Un momento en el cual no pueda darse espacio al otro para ser, sino que se entienda más importante lo propio, lo que puede traducirse en una amargura, no dejar que el otro se entere, que viva a través de uno, que sienta las cosas buenas, que pueda sacar provecho del bienestar aun en pasado, porque esos instantes están en la memoria temporal como una medida para resolver y exaltar el espíritu, y no es amargura, es alegría o dicha en reposo, consciente y coherente con una forma particular de ver el mundo...

viernes, 12 de diciembre de 2014

Lo harto de viajar

Fuente: Imagen propia.
Luego de haber pasado por múltiples escenarios, aeropuertos, ciudades, cielos y personas... No tengo nada que contar. 

Es un poco triste, pero creo que es un tanto porque estos viajes fueron por trabajo, los cuales -valga decir- reafirmaron el gusto exagerado que tengo por mi propia cama, por el techo de mi habitación, por el frío inclemente de esta, mi ciudad...

Los que acuden al típico: "qué bueno cambiar de ambiente", o "qué rico viajar", es porque son amantes de la incomodidad, o porque nunca salen de sus rutinas y las mismas los tienen al borde del suicidio. Bueno, no es que yo sea del todo ajeno a la rutina y sus efectos, pero he tratado siempre de darle pequeños giros a cada día y tomarle un poco el pelo a lo cotidiano. De igual manera he tomado decisiones estratégicas que han protegido mi existencia del peso de un día muy estandarizado, aunque eso no viene al caso de esta entrada.

Lo importante es, claro, es delicioso viajar, los aviones brindan perspectivas únicas de cada latitud por la que uno sobrevuela, pero cuando es trabajo, con madrugadas y llegadas tarde, todo cambia. En mi caso me resulta agradable como todo se ve tan pequeño, me siento siempre abrumado por el cielo, sus colores, las nubes... Sin embargo tal como lo mencioné, no es nada deseable, madrugar en exceso para tomar un vuelo a primera hora, esto sumado a tener que esperar, hacer filas, los retrasos de los vuelos, los controles y otras cosas tan incómodas, las que hacen que la experiencia reiterada no resulte tan gratificante como debiera.

Sigo creyendo que los mejores viajes son aquellos que se hacen por propio gusto, los que tienen como objetivo descansar, o conocer, y que están motivados hacía y desde cada uno, pero definitivamente si hace muy a menudo ya se vuelve agotador. Ah y claramente, gran parte de la culpa de esto, es de la temporada...

viernes, 4 de abril de 2014

A media marcha

El tema con los viernes es que todo el mundo se encuentra a media marcha, o tiene poco o nada de ganas de hacer, lo que naturalmente se ha visto en la obligación de realizar, muchas veces por decisión propia.

O es posible que cada día nos estemos quedando sin más opciones, o es lo que pienso cuando reflexionó como me habría gustado ser pescador o artesano, y vivir de la naturaleza; o tal vez un artista marcial entregado a la disciplina del cuerpo...

Pero no, hay que comer. Y por duro o difícil que nos resulte, las personas que se dedican a pescar, a los artes manuales o a las artes marciales, pueden bien terminar en las calles de nuestra abarrotada ciudad, coleccionando malas miradas y lastima en forma de monedas o sencillamente vivir en una pobreza que haría sonrojar al mismísimo Yisus.

A esta hora me lamento un poco, al no tener la libertad de poder quedarme en casa a reflexionar sobre la vida y los otros demonios y angeles que rondan mi cabeza, y sin embargo, debo quedarme aquí a la sombra de este computador, a expensas de algunos pendientes y de unos cuantos propósitos no tan inmediatos, cosas que pueden y deben ser postergadas ante la sombra funesta del cansancio por haber hecho tanto o más de lo que correspondía en días anteriores...

Lo bueno es, que es viernes.

lunes, 2 de marzo de 2009

Volviendo

Me resulto un poco difícil en un principio encontrar un espacio para escribir; es simplemente la resistencia al cambio; en mi al menos se produce de manera sintomática frente a cada cosa distinta que ocupa mi tiempo; y es que soy un gran desocupado y la verdad me gusta serlo.

Los cambios para todos son una cuestión añorada; sin embargo los adeptos de la conservación y los que protegen su mundo mediante la rutina, preferirían que nunca llegaran; quizá otro de los contrasentidos del ser.

En fin a mi me ha resultado difícil, sin embargo creo que me he adaptado; por lo que tendrán noticias de mi otra vez.



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Listening to: Metallica - Seek & Destroy
via FoxyTunes

lunes, 26 de enero de 2009

Trabajo


Sobre el aburrimiento ya escribí, tal cual como eso que no permite el bienestar, esta parte que no deja encajar de una manera adecuada, opuesto a la conformidad que se respira toxica cuando cada exhalación grita el inconformismo; rebeldes ante nuestra propia situación no cobijamos una sola certeza que no este antecedida de una docena de dudas; pero también es muy próximo a nuestra condición estable el hecho de que encontramos la dicha en los rincones mas insospechados.

Es un juego de tapar, de construir un castillo sobre el derrumbe del ayer, reciclar emociones, pensamientos, palabras, canciones y personas; seguir allí pese a lo doloroso que resulta el suelo, a lo complicado de cada paso y a lo infructuoso de cada estación; una de las soluciones es buscar en la rutina el quiebre de lo monótono, en reemplazar lo mismo con lo de siempre, ya que a la final nos sentimos seguros en lo más fuerte que tenemos: la costumbre.

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Hoy tuve un poco mas de lo mismo del año pasado; una corta visita al edificio en donde nos cambiaban un par de horas de nuestro tiempo y anhelos, por varios días de esperas y angustias propias y ajenas, personales y grupales, de un mundo que está enfermo y cree que el castigo es la razón de ser de la culpa y por que no, de la intención.

No quería y sin embargo fue divertido, el respeto artificial que influye una profesión con responsabilidades de este tamaño colma egos, llena billeteras (ciertamente no aún), pese a que arruina vidas y hace sudar ojos; el caso es que me hace falta, y tal vez más aún la fuerza de la novedad y la esperanza de un escenario igual pero diferente, en donde no juegue al destino ni le dé mas almas al barquero o excusas al dependiente para agitar su llavero, al cerrajero para hacer más llaves, al verdugo para afilar más hachas; no, en el mundo de la seguridad del producto del ingenio, me espera algo distinto, lo sé porque lo espero y mi poca esperanza, no es fé, solo un buen legado del calculo positivo de probabilidades, o matemáticas del destino.
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IMAGEN DE AQUÍ

jueves, 15 de noviembre de 2007

Un trabajo mal hecho

Esto es de lo peor que haya, resulta que me dejan y un trabajo y oh sorpresa, no se un carajo de como hacerlo, pero como hay algo de inteligencia en mi cabeza, pues logre entender de que se trataba el asunto, con lo cual pude darle al problema, lo cual me dejó con una duda mayor, ya que alguien ya me había dicho como responder aquella cosa; lo único que se es que articulé una respuesta que no me convence del todo.

No se si ustedes sepan, pero cada cosa que se hace alrededor de mi carrera, es bastante relativa y se presta a la interpretación. Relativo, independientemente de que este todo el tiempo detrás de ese concepto; Me intriga, me llena; o mejor, se me da bastante el pensar en ello como explicación y como excusa; Si, no es lo mismo, por mas que lo piensen de la misma manera, no es igual.

En fin; hoy me alegro que pese a que no tengo ni un poco de tiempo para mi, al menos me queda un poco de tiempo para especular un rato; esta vez he querido darle un toque mas personal a lo que escribo, con el fin de que sea un poco mas agradable de leer; claro esta que estoy trabajando en una de mis especulaciones (reflexión), lo cual incluye gimnasia mental, ocupaciones varias, sueños eróticos y uno que otro de esos llamados lapsus. En fin, que les rinda y esta vez no me voy sin expresar mi desagrado por estas fechas que se acercan; les recomiendo que miren lo que escribe el señor Webargas sobre esto, y lo que escribí yo mismo, que me da pereza repetirlo.

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