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sábado, 3 de marzo de 2018

Sábado de exposiciones inoficiosas o con oficio limitado

En momentos como este me pregunto sobre la necesidad de la exposición. Sobre el carácter de aquello que debe decirse pero cuyo mensaje en últimas terminará en la caneca de todas aquellas ideas y conceptos que no sirven para algo en concreto, y es que claro, para qué expresarse si a veces es claro que no hay nadie dispuesto a escuchar. Nadie (o quizá muy pocos). En alguna entrada a la que titulé precisamente exposición y motivos hablaba de la confrontación y de la condición fluctuante del ser humano para que éste logre ser como aquello de lo que está compuesto: agua.

Tomado de: https://pixabay.com/es/ola-playa-oceano-mar-espuma-agua-1905610/
Pues bien, en enfrentamiento y la confrontación son ejercicios que se están dejando de lado, que se están evadiendo por la constante pusilanimidad de que son víctimas todos los hijos recientes de la modernidad. Las personas dejan de hacer y dejan de vivir, no solamente por cuenta de su comodidad y de aquella condición de adaptabilidad que se asoció a la resignación antes que a la resiliencia; Si no que también se trata de un temor a que en sí mismos y en quienes los sucedes se repitan las condiciones que antes forjaron la propia personalidad de las personas que les dieron vida, o sentido o un poco de ambos. La crianza al fin y al cabo se trata de ejemplo y de enseñanza.

Pero quizá se actuaría mejor si nos volcáramos sobre la condición de empatía que hace que podamos ser seres completos y sociales, es lo que sustenta, en cierta manera, el instinto de auto conservación. Deberíamos enfrentar a otros, confrontar nuestras emociones, discutir para lograr consensos o aunque sea para dejar en claro nuestros sentimientos y para que no se presenten malos entendidos. Pero por el contrario te consumes entre "emojis" y gestos ridículos y luego eres incapaz de darte a entender o de explicar algo sin entrar en algún conflicto aún más grave. Yo quisiera que hablaras, tú y el o ella, así como cualquier otro al que hace tanto tiempo no ves a la cara por andar revisando qué otra persona le dio "like" a tu última selfie.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Exposición y motivos

Resulta a veces complejo escribir... Quizá lograr expresarse es lo que resulta complicado... quizá. Aunque en realidad lo más difícil es que lo que uno ha pensado, ha manifestado y fijado de alguna manera en cualquier espacio para la posteridad (lo que sea que eso signifique) pueda ser aprehendido de alguna forma por alguien, pero de esa manera en que se concrete una real comunicación, pero lo cierto es que cada cual entiende lo que quiere, ve lo que desea. Proyecta su realidad de una manera desprovista de cuidado, porque el sentido crítico no aplica, o no del todo.

Eso no está mal, quizá es solo una porción del desarrollo personal, una forma de ser, una consecuencia del estar, una virtud  consternada por el paso del tiempo, por la corriente de las ideas, porque la realidad es un consenso complejo, uno que inicia en una libertad individual, aquella de alejarse, concentrarse y dejarse llevar por uno mismo. Pero el problema llega cuando esa persona no existe, o es tan difusa que requiere de algo de ayuda para dejarse ver.

Dejar de ser, exponerse al reflejo, buscar a través de la confrontación, más allá de la esfera personal, esa pequeña burbuja imaginaria que para algunos es inexistente.

Todos los actos de la existencia requieren de un enfrentamiento.

El primero no es otro que contra la propia inercia, ya que somos como el agua (y en nuestra gran mayoría estamos constituidos de éste líquido). Tenemos un potencial enorme, y la pasividad es un desperdicio de energía, pero lamentablemente la acción puede conllevar a una reacción adversa a toda lógica, aun cuando la misma derive de un sentimiento, pensamiento o dinámica difusa.

¿no?