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domingo, 4 de marzo de 2018

Una entrada de añadidura o cómo es de bueno hablar carreta

Así es, me encanta hablar, sin embargo no lo hago tanto como debiera. A veces siento que no seré bien considerado, que no seré comprendido y es que claro, puedo expresar toda una gama de pensamientos y sentimientos, pero lo cierto es que hay mucho que no es suficiente para que, lo que en verdad pienso, para que todo aquello que pasa por mi cabeza, todo el tiempo, para que las cosas que vienen a mí durante cada segundo, para que las reflexiones derivadas de mi paso por el mundo, para que las expectativas se cumplan, para que los deseos trasciendan los planos de la realidad; todo puede llegar a ser cierto aun cuando lo mismo palpable y cierto tenga niveles.

Así es y lo ha sido desde hace un buen rato. Mi condición de pensamiento me impide, como quizá se lo impida a muchas otras personas, el expresar todo lo que pasa por mi cabeza. No es correcto o tal vez se trate de que los pensamientos deban ser íntimos. Muchas de las cosas lo deberían ser y tal vez por la inquietante condición moderna (millennial) que hace que se tenga que compartir (estados, actualizaciones, trinos, etc.) algunas personas si pueden llegar a considerar que sus pensamientos son lo suficientemente valiosos o útiles para irlos por ahí desplegando.

Tomado de: https://pixabay.com/es/fuegos-artificiales-fuego-2585843/
Pero los pensamientos refieren a todo lo que hace la razón con cuanto percibimos. Nuestro cerebro es tan complejo que en ningún caso puede analizarse bajo una óptica de circuito integrado o bajo una lógica de algoritmo, puesto que no somos computadores, ni siquiera máquinas. Nuestra mente es un cuerpo complejo en que la consciencia fluye junto con los pensamientos y recuerdos y en donde todo pasa al mismo tiempo. La imaginación, la razón y el sentimiento están ahí presente mientras que lo único que da sentido a cualquier línea de expresión, no es otra cosa que el mismo tiempo, pues de otra forma nuestra propia razón podría perderse entre la percepción personal y la correspondencia espacial.

Darse cuenta, es difícil. Aunque con cierto esfuerzo ya no se precisa de alguna suerte de ayuda química o de algún transgresor que ponga a nuestros sentidos y a nuestra mente a trabajar de mejor manera, no. Somos capaces de abrir nuestras mentes a las sensaciones del mundo exterior, a pesar del ruido de la calle, del olor nauseabundo de los postes y las esquinas, e incluso a pesar de todo el smog que se queda pegado a nuestras pieles y que luego impide que nos desenvolvamos adecuadamente en términos de las sensaciones de nuestra piel, aquel gigantesco órgano que nos sirve como sensor de temperatura, así como de tantas otras cosas.

Como puede observar cualquiera que haya resistido la lectura de este texto, está en mi naturaleza el expresarme, de tantas formas como me sea posible y respecto de tan variados temas como esté a mi alcance. Especular es bueno, teorizar, pensar en las razones para las cosas. También es interesante y muy provechoso para todo el ser el que uno pueda aprender cosas, que se ilustre y halle respuestas en las observaciones y especulaciones de otros, las que tal vez sí fueron probadas, las que pudieron haberse consolidado con el fin de quedar dentro de un esquema de consenso que permita tenerlas, al menos en parte, como ciertas.

martes, 30 de septiembre de 2014

Próximas entradas

Queridos amigos que siguen el blog, próximamente traeré para su deleite, las siguientes entradas traídas totalmente de los cabellos y originadas en profundas reflexiones y momentos previos y posteriores a epifanías dignas de compositores melódico-maniáticos y poetas perversos de esos que luego son usados como excusa para el desamor y método anticonceptivo(*).

Vendrían a ser:

1. Cuestión de principios
Del como a algunos nos hicieron bien, y a otros con gusto, pero a la final todo el mundo tiene un principio.

2. Revolución
Aquello que empieza siendo y que no puede continuar estando, las constantes atravesadas que por reducción cósmica resultan en variables.

3. Exaltaciones y calmas
O por qué rayos no puedo saltar por cada micro suceso ni agobiarme por cada magno evento.

4. El que espera, pues espera
Desesperaciones y agobiaciones varias, para todos los gustos.

5. No hay nada que festejar
Porque no me gustan las fiestas, el exceso del celebracionismo. Y si, me gustan muchas cosas, así que no es una diatriba.

6. La gracia (divina y humana)
Y lo gracioso que termina siendo el ser humano.

7. Una mala historia
5 o más corazones rotos que en realidad son uno solo.

8. Reflexión sobre la verdad
Preludio.

9. Reflexión acerca de la voluntad
Preludio.

10. Una entretenida reflexión sobre el aburrimiento
Ajám.

11. Por fin algo sobre la bien amada modernidad
O el tan anunciado preludio de una reflexión más gastada que de costumbre.

Lo demás está completamente en el proceso previo al desarrollo, en el momento cero de la creación, o simplemente me da mamera hacer un listado más largo.

(*) Me refiero al maldito del Pessoa, por supuesto.

domingo, 11 de marzo de 2012

Otra entrada incompleta

De nuevo, ha vuelto a pasar, me he encontrado del otro lado de la idea, como el pensamiento y no como el pensante; desprovisto de esencia, puesto de cabeza y postrado a los pies de una corona; en un bucle incesante que no parece dar cuenta de nada; Aquel magnifico caos se ha llenado de reglas y en el proceso se ha cargado con las excusas que antes fueron motivos... Todo quedó tan mal como nunca terminó, porque está frustración no deja empezar nada, y el fin, bueno, ese es solo un punto.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Entrada de noviembre

Me parece que todos los noviembres deberían tener su entrada.


Solo por aquello de la crocancia.

¿Verdad?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una entrada

Hace un tiempo me di a la tarea de escribir en este sitio, no tenía otra pretensión que la de dejar salir las cosas que pasaban por mi cabeza, hacer procesos de catarsis a mis demonios, expulsarlos, exorcizarlos y quedar limpio al fin de tanto que se había guardado en mí por los múltiples años de silencio, y de vivir la vida como espectador, aun cuando la misma se supone que me representaba un papel protagónico.

Ser el protagonista; no hay un ideal más trascendente dentro del ciclo de vida de cada uno, todo en consecuencia se reduce a sí mismo –ego-, a lo que pasa por la cabeza, a lo que corre pierna arriba, a lo que viene y a lo que se va. Somos seres complejos con diversas dimensiones y nos damos a diario a la tarea de unir nuestros fragmentos, de estar en un mundo que continuamente parece rechazarnos, pero al cual perseguimos ciegamente como el infante a la teta materna.

Estamos aquí como consecuencia de algún tipo de designio superior a nosotros mismos, como el resultado del azar cósmico, o simplemente como la concreción de la suma de las voluntades múltiples que afectan nuestras vidas; Vivimos incompletos buscando aquel otro ser que se acople a nosotros, cuando lo que en verdad nos hace falta es encontrar sentido a nuestra propia existencia, ritmo a nuestras palpitaciones, gusto al aire que respiramos. Tenemos la ventaja de estar llenos de una luz inmensa que podemos reflejar en otros para iluminar realmente nuestros espíritus, porque se brilla mejor en conjunto, porque la compañía representa un estadio de dicha –felicidad-, de aquello que puede sosegar nuestra rabia, aquella que se acumula por la tensión del cruce de los sueños con los despertares, del contraste de los quereres con los deberes.

Probablemente nunca encontramos en la vida alguien que piense como nosotros mismos, pero si estamos con suerte, podemos hallar aquellos y aquellas que disfruten de nuestros pensamientos, que se regocijen con nuestras acciones y que compartan algunas de nuestras ideas, que vivan la diferencia y la acepten con amor, en lugar de tolerar por la necesidad de la convivencia a fuerza; Porque el nuestro es un mundo forzado, en el cual el regalo de la razón, de la emotividad y de la sensación, lo convertimos en una imposición, en una guerra contra la vida, contra el mundo y contra los otros, aunque no faltan aquellos que ni siquiera tienen claro en qué punto del universo se hallan y solo son velas de un viento que sopla siempre en diferente dirección y que con furia desmedida amenaza con llevarse todo, con dejar nada.

Hoy agradezco a todas las personas que comparten conmigo y a las cuales al menos les agrada lo poco o mucho que puedo compartir con ellos, por acompañarme en este viaje el cual parece haber sido más productivo y largo de lo que jamás imaginé para mí, por darme la mano en los momentos en los que he caído, por ayudarme a retomar el rumbo cuando lo he perdido, cuando en ocasiones he querido desechar el mapa. Por darle combustible a mis sueños, corriente a mis ilusiones, por intentar caminar a mi lado.