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lunes, 23 de mayo de 2016

Humanidad como preludio de una reflexión


Esta entrada y su posibilidad de convertirse en otra, nació de la reflexión sobre el sentido de la condición de las personas.

¿Qué es el ser humano?

¿Qué es la humanidad? 

Tomado de: http://www.imagenessincopyright.com/2014/03/simbolo-de-humanidad-unida-y-equidad.html

Me he preguntado eso en más de una ocasión, como una reflexión inacabada proveniente de la literatura, el arte y el cine... Quizá exista una o varias condiciones o características que nos hagan tener sentido como especie, como crisol cultural y como seres individuales dentro de un espectro natural al cual hemos creído superar...

¿Será?

martes, 25 de agosto de 2015

Punto de no retorno

En estos días, nuevamente me he enfrentado a la inexorable levedad del ser, leve, frágil, la existencia humana en sí misma es una contradicción a cualquier condición o axioma, de tal suerte que muchas veces no se sabe. Se existe porque de una u otra manera la voluntad ajena estuvo involucrada, eso sumado a la suerte, al azar propio del caos cósmico del cual siempre he estado prendado, pues en cierta manera a este debo mi vida. Los días pasan, uno detrás del otro, horas que se suceden a través de ecos sumidos en el silencio que no dejan ver la propia velocidad a la que se supone se desplaza este monumental pedazo de hogar en que nos encontramos.

A este hogar es que hoy quisiera referirme, en donde unos y otros están discutiendo varios temas en relación con la bien o mal llamado "punto de no retorno", relativo a aquel estado en que ya nuestro planeta no tiene arreglo, o el daño ambiental es irreparable, y en donde se ha examinado por varios bien o mal llamados expertos, aquello que toca al ser humano, con voces de alerta que miden el consumo de recursos, la afectación al medio ambiente y al ecosistema y el cambio climático principalmente.

Imagen tomada de: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c9/Tarvasj%C3%B5gi_nov._2013.jpg

He visto, leído y escuchado, diferentes puntos de vista en relación con estos temas. Al parecer el mundo está sumido en un proceso que pronto (o incluso desde ahora mismo) llevará a una crisis irreversible, con un daño a su vez irreparable, lo que se verá en el corto y mediano plazo en un cambio climático, puesto que no se trataría solo del aumento global de la temperatura media del aire, sino también ante la presencia de fenómenos cada vez más frecuentes de extremos climáticos tales como profundas sequías, lluvias continuadas, huracanes, etc.

Es como si el planeta cada vez se manifestara con más fuerza, y afectara de una manera más diciente a las personas. Claro, esto es evidente y no requiere mayor explicación si históricamente revisamos como se comporta la vida en las ciudades en que hemos vivido durante los últimos 10, 15 o 20 años, cualquiera podría indicar que las temperaturas han aumentado considerablemente. Pero esta situación tan evidente tiene otra serie de explicaciones que incluso tocan la misma forma de construir las ciudades, el propio urbanismo y la forma en que las personas se han comportado. No hay que ser un experto en el clima para saber que una extensión considerable de asfalto y cemento no absorbe de la mejor manera la radiación solar, de tal suerte que el suelo y el aire se calientan, y sucede lo que pasa normalmente: el aire caliente se eleva y pasa a ser reemplazado por aire frío, lo que a su vez causa vientos que traen nubes y afectan la manera en que la humedad se ha concentrado previamente. Con un poco de imaginación y una inteligencia promedio, al igual que el recuerdo de las ciencias básicas aprendidas en la primaria (la educación de la niñez) se puede entender que un microclima como el de la ciudad, es afectada por la pobre arborización de la misma, y en general la falta de fuentes suficientes de agua, la inadecuada urbanización y por supuesto, el exceso de personas.

La densidad poblacional a mi juicio es el mayor de los problemas de los seres humanos, que tiene varias explicaciones. Una pobre educación sobre las consecuencias de la natalidad, que probablemente también se explica en una nula o también pobre educación sexual y que dispara los embarazos no deseados, en un país en donde la reproducción es aun un problema asociado a la religión y en que la gente de frente se persigna y reza, y por detrás es altamente promiscua. Sin contar con un sistema legal que no da a las mujeres control sobre sus cuerpos y obliga a que en estos casos los niños deban nacer o nacer, pero sin ayudar de verdad a estas madres a su desarrollo y el de los infantes, en tanto la norma propugna por la vida del neonato, pero en ningún caso por su dignidad, eso a nadie le importa. Por otro lado está la tecnología, la técnica, la medicina, factores que hacen que las personas mayores, los adultos mayores, prolonguen su vida por más tiempo de lo que en principio se habría esperado, de esta manera nuestro mundo se está llenando de niños, jóvenes y ancianos, pero solo hay recursos y facilidades de producción para los que están en una edad intermedia, los adultos formados y capacitados.

Los humanos entonces, se reproducen como si no hubiera un mañana, y en mi caso me parece fácil de ver cuando en un día normal de descanso casi todo sitio al que arribo está adornado con la clásica pareja de padres atormentados (de esos que olvidaron como sonreír) con al menos un par de infantes que no superan los 10 años de edad. Quizá su nivel actual económico les permita darles el sustento, lo necesario. Aunque también veo mucho padre joven sin los suficientes recursos (o ganas) de criar a sus hijos, a esos que probablemente no fueron del todo deseados. Padres que no crían a sus hijos porque deben trabajar a como de lugar para asegurar ese sustento que en el caso de los infantes es mucho más costoso que con respecto a los adultos, puesto que los gastos de desarrollo y educación, que cada vez son menos cubiertos por el Estado (a quien sin embargo si le importó desde un principio que no se evitara un nacimiento no deseado), con abuelos que cansados como están de una vida que ya en sí misma les reportó una vida sacrificada se encargan de ver (y criar) a sus nietos, teniendo que vivir y convivir con hijos que nunca superaron el ciclo que antes se consideraba normal, de independencia, de hacer una vida propia. Ese ciclo al que responde el sistema de principios y valores, y sobre el que incluso está cimentado (al menos en teoría) el modo de producción económico.

Así las cosas, somos muchos, algunos dirían que muchos más de los que aguanta nuestro planeta, y en principio no estarían tan equivocados, de no ser porque consumimos mucho más de lo que necesitamos. Ese es otro de los problemas más graves, el consumo. En este punto peco incluso como parte de esta colectividad rampante, nefasta y criminal, la cual tiene y muchas veces desea más. La culpa de esto es muy difícil de encuadrar, e incluso inútil. Resulta mejor intentar hacer algo por la humanidad, desde cada uno, disminuir el impacto de nuestro paso por el mundo, no abusar, no destruir, no excederse. Es en el exceso en el que se concentra el mayor problema, los cientos de toneladas de comida que se pierden porque la gente pide más de lo que puede comer; decenas de zapatos, bolsos, accesorios y muchos otros que responden únicamente a un sentido de la acumulación e incluso de la moda, los cuales resultan muy difíciles de derrotar.

Bueno, existen de todas maneras posturas críticas frente a este tipo de corrientes, y frente a los sucesos que dan cuenta de un mundo saturado, contaminado y en creciente depredación. El problema, sigue siendo la gente, es demasiada y no cumple sus ciclos naturales mientras que se concentra en multiplicarse sin crecer, en dejar retoños que no lleven ningún legado, puesto que su desarrollo es incompleto y no tienen nada que dejarle al mundo, posiblemente no tuvieron tiempo de aportar nada, mientras que los que aportaron son marginados, inutilizados y despojados de importancia al tiempo que se les mantiene con vida por conveniencia del sistema, el cual sin embargo se basa en una planeación a largo plazo que resultará insostenible en el mediano.

Hay que hacer,  lo que hay que hacer: Cierto, vivir de manera más responsable y pensar un poco más en el otro, por pura relación de supervivencia desde uno mismo, porque ese otro podría ser nuestro verdugo, a menos que se convierta en una influencia positiva en nuestras vidas, al tiempo que deberíamos nosotros serla en la suya...

Difícil, la vida, el mundo, el círculo de lo humano se ha cerrado alrededor de sí mismo, sin pensar en lo que le rodea, de tal suerte que algún agujero causado por su paso destructor, por su accionar depredador, será lo que lleve a su aniquilación.

lunes, 19 de agosto de 2013

Tendencia, necesidad, comportamiento y humanidad


He de buscar la manera de hacer un preludio y una reflexión seria sobre la modernidad...

Varias veces he reflexionado sobre las tendencias o no tanto de manera exacta sobre estas sino sobre los problemas que acarrea la modernidad; de dónde sale y lo que representa la moda, la forma en que se constituyen (conforman o crean) las necesidades y como se modifican los comportamientos. Bueno, en realidad no de esa forma tan elaborada, aunque si hice reflexión sobre las mismas de a poco, casi siempre bajo la excusa de la queja, la cual es un recurso claro para mí, pero que las redes han convertido en algo nefasto, como la voz en eco de una sociedad apaada y con un sentido plano para la crítica, que no se refleja en otra cosa que la indignación por si misma.

El aburrimiento es un claro mal de época, uno de esos hijos bastardos de la modernidad que nos consume, del pensamiento burdo que nos obliga a estar apegados a algo, que nos llama a la captación y acumulación, pero que aparte (y de una forma en extremo contradictoria) nos obliga a buscar dinamismo, pero uno que permita ajustarse a un bucle, a una rutina que no disrupta los diferentes algoritmos del diario vivir y los esquemas sociales preestablecidos por quienes determinan que se debe o no se debe hacer (precisamente la moda, sino no tendría sentido el modernismo). Aquí debe precisarse que en otra entrada me ocuparé al fin después de tanto años de esta cosa llamada modernidad o modernismo, desde tantas como tan variadas acepciones como tiene y estudiado como mal de siglo y corriente de pensamiento inacabado, inconcluso al igual que todos los planes de la civilización que se estanca y bajo la excusa de la reinvención recicla todo, incapaz de darse a la tarea de replantear realmente todo aquello en lo que se basa.

Pero a lo que iba es que las personas no pueden dejar de arriesgarse con nuevos aspectos de su vida aunque estos sean dañinos, tediosos o inconvenientes, solo por no perder esa falsa seguridad de la rutina, la modesta facilidad que brinda la costumbre, la cual lleva a la resignación, a la supresión de la rebeldía personal, a la falta de consciencia y por supuesto a la pusilanimidad. Entonces, no debe temerse a la felicidad, así esto implique perder algo del confort rutinario. Debemos agitar nuestras vidas, seguir el ritmo del impulso de nuestros corazones y dar rienda a aquello que pueda de verdad hacernos felices, sonreír no por acomodo, sino de verdadero regocijo.

Lo anterior es cierto, pero tambien lo es que todo tiende a lo mismo, como una sucesión de frecuencias en acomodo circular, las personas son cada día mas dadas a ser como les dicta la tendencia, no como en verdad se desea; de ahí lo problemático de pensar, de sentir, en especial cuando se hace de forma divergente. Lo cierto es que la individualidad no tiene sentido, aún cuando recae en la inobservancia de las reglas o un gusto cierto, puesto que el disentir esta encajado de manera programada y necesariamente entrará en una concepción de grupo conocida, clasificada y correspondiente a una taxonomia de lo que en la diferencia, es aceptable, coherente.

Los pensamientos entonces, han sido predeterminados en un esquema más o menos realizable que impide una contrarrestación al interior del mismo sistema, lo cual corresponde a una compensación, trazada para eliminar los riesgos de perdida de cohesión, y que la homogeneidad se marque aún en la diferencia. He indicado en más de una ocasión como la necesidad en orden con el querer, y el simple gusto, la escala de satisfacción, es lo primero que ha sido atacado por el ámbito moderno y en lo que practicamente se ha perdido toda batalla, puesto que parte del consciente esta continuamente invadido por el impulso, trasgredido este último por algún factor externo.

Los valores en sociedad han mutado gracias a la necesidad de inclusión en la misma, o al menos en el grueso de la población que determina cuáles son esas características, aún cuando el fondo de la discusión esté relamente establecido por una clara minoría. La humanidad es una masa maleable, dúctil, en la que toda suerte de influencias se debaten connstantemente para ocupar atención, porque esa atención implica un comportamiento que casi siempre resulta en un beneficio en extremo particula, el punto de quiebre de la masificación y de la homogeneidad.