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jueves, 1 de marzo de 2018

Como funciona el mundo

Esto no tiene formato de pregunta. Es claro que antes que buscar plantear más interrogantes, lo que suelo hacer en este sitio es comportar un sentido claro (tanto como puedo) desde una hipótesis de carácter especulativo que sirva como punto de partida para abordar una cuestión problemática. Y claro, yo no le tengo miedo a los problemas, los veo desde el punto de vista de la curiosidad que me caracteriza, un problema es algo que implica un interrogante, que plantea una situación que requiere de una solución y aquella, la solución, es un resultado, algo que llega después de un proceso racional, algo derivado del uso de la razón, de un proceso que implique la consciencia.

Pero el mundo funciona de otra forma. Los problemas son entendidos como maneras de entorpecer al establecimiento, como trabas a la estructura, circunstancias que afectan el sistema, que no dejan estar, que es aquello que más importa a las personas. A ese cúmulo común de seres que no soportan que su reducido mundo se mueva, por temor a que colapse. Todo problema es síntoma de algo que está mal. El problema, entonces, califica a quién lo plantea como alguien problemático y este otro tipo de personas son sometidas al ostracismo, porque aquel otro (el primero) rehúye de la confrontación de su propia razón, porque aquella persona que resiente cualquier actitud crítica no está preparada para aprender, ni para conocer más cosas diferentes a lo que ya le enseñaron. Porque se le huye al aprendizaje, se prefiere el adoctrinamiento y la instrucción.

De esta forma, entre menor sea el grado de verdadero conocimiento (ni qué decir de la sabiduría), mayor es el grado de certeza de aquel cafre de que está en lo correcto, de que su senda, su opción de vida, su opinión, su actitud, son adecuadas. Es el tránsito de la convicción personal sobre la inmutabilidad de las formas, aún de las virtudes, a una total trampa basada en el dogma de la moralidad, del espejismo que se crea la persona sobre quién es, sobre lo que significa, su sentido. Es por eso que estas mismas personas fácilmente caen en alguno de los espectros que niegan la consciencia y que establecen formas alternas a la percepción de sí mismo y de la realidad. Pero todo es una impostura, una verdadera falacia que se les construye sobre la base mitológica de un establecimiento que se sigue, pero no se comprende. Porque el sistema enseña a obedecer antes que cualquier cosa. La religión, el alcohol, el mismo ejercicio, o cualquier  otro dogma de cuidado personal (del cuerpo o espiritual) son formas para dormir o negar la consciencia, para escapar de la inexorable condición del ser, aquella que aun cuando puede llegar a ser compleja, dura, es multi dimensional.

Para eso se necesitan problemas. Se necesitan reflexiones, especulaciones, hipótesis y tesis de la más variada condición y como no somos seres absolutos, también necesitamos de consensos, porque en los demás hallamos el reflejo de la razón, más allá de lo que nos muestran nuestros propios sentidos. La percepción es una herramienta de la consciencia, la que sirve para explorar el mundo y hallarle algún sentido, para comprender y abordar

viernes, 26 de enero de 2018

Otro día, otro raye

El tiempo correcto nunca es el tiempo presente. Vivimos a la sombra de una sensación cronológica discontinua, pero que tiene, por cuestiones culturales, ampliamente embebida la idea de continuidad. Nos enseñan desde siempre a pensar en líneas, a desconocer los puntos y a rechazar las curvas, y ni qué decir de las complicadas formulas senoidales, de aquellas basadas en más de dos ejes, de aquel mundo más allá de la simple dicotomía cartersiana, maniquea o binaria que reconoce tan solo lo que nos da alguna opción sencilla para la elección o el descarte.

Y es que la vida por cuenta del descarte es la más sencilla, se escoge el menor de los males por la pereza de buscar aquella opción no obvia que puede ser, en efecto, buena. Se acepta sin más cada cosa que alguien más dice, por quien es, porque la falacia hace tiempo contaminó las más básicas capacidades del raciocinio. Se da vuelta sobre una idea, se ataca al que no piensa como uno -o como le han dicho a uno que piense-, se hacen generalizaciones a toda carrera, se parte de la cuestión para hallar la respuesta y viceverza, y siempre se usa aquel ridículo de cajón, que parte de aquello que nos han mostrado como humor, para no prestar atención a lo poco valioso que dice el otro. Sí, es poco porque ese otro también está afectado por los mismos males, porque es otro, uno más, aquel, el que se distancia de mí tanto como lo permite el territorio. Tanto como lo deja ser la circunstancia.

Los ciclos sirven para dar algo de sentido, una sensación de cierre a estas vidas que no resisten los bucles, que parecen no querer quedarse sometidas a una rutina, pero que en el fondo lo buscan. Aquella es una dimensión absurda de una existencia que siempre se encuentra en  eterna contradicción: buscar la estabilidad para luego querer morirse por someterse a ella. Pero todo lo que se repite tiende a a mejorar en algo lo repetido. Es con la práctica constante que nos hacemos mejores en cualquier acción u oficio, pero cuando se trata de algunos aspectos de nuestra vida, la repetición se hace rutina, y la rutina se establece dentro de lo cotidiano como algo que encierra a cada cual dentro de un escenario en que sus libertades quedan coartadas. ¿Libertad de qué?

¿Libertad para qué?

Ha de servir al menos para protestar, para no ahogar los gritos de desespero, aun cuando estos tengan que tener el volumen de las letras escritas, aún cuando estos tengan que quedarse en un Blog que nadie lee.

jueves, 9 de junio de 2016

Parcial

Todo cambia, todo termina, o uno lo deja terminar...

La vida es una sucesión de instantes, momentos y circunstancias pasajeras. Basta con hacer memoria a través de las imágenes capturadas en épocas distantes o no tanto, y es sorprendente todo lo que vuelve, todo lo que se siente de nuevo, de la manera propia que dicta la memoria, de esa forma que no es del todo coherente con la realidad, de esa forma en que sólo existe el pensamiento humano, tan profundo y complejo como la tesitura de los sueños.

Recuerdo, melancolía. Cada fragmento hace parte de otra realidad y por tanto de otra vida, aquella que fue dejada atrás, a raíz de una decisión, como resultado de un ejercicio de voluntad e incluso como forma de atender a una fuerza, suceso o acontecimiento insalvable.

La inevitabilidad es tan relativa como la disposición del espacio, del tiempo, de las distancias y los momentos, puesto que todo está tan intrínsecamente conectado como alejado y revestido del caos universal. Todo cambia, todo se termina, todo pasa por algo a la vez que por nada. Los espejos de la razón forman cascadas de reacciones, nuestras acciones se miden por el impacto que causan en otros, pero a la vez son poco tenidas en cuenta para el crecimiento personal, para la introspección.




viernes, 19 de junio de 2015

Tiempo después

Han pasado ya un poco más de tres meses y este espacio que se supone sirve entre otras cosas para garantizar (de alguna manera) la integridad de mi mente ha estado desocupado, libre de pensamientos, reflexiones y especulaciones. Tal vez yo no haya estado como tal desocupado, o tal vez me he ocupado de mala manera, como todo conmigo. Toda explicación es insuficiente, y lamentable, porque me lleva a las continuas razones de antes, las excusas del ayer que aún son las del hoy, lo que vuelve cada día una parte de un ciclo, un paso dentro de la misma curva del espiral. Y lo tengo tan claro que realmente no me es posible planear una escapatoria.

Es curioso como pasan las cosas, un movimiento en la rutina el cual tal vez no resultó de la manera planeada, porque toda estrategia puede adolecer de ese defecto ajeno, y seguramente es una proyección de culpa, sin embargo la seguridad y la consecuencia son efectos y virtudes personales que no deberían tener una consecuencia tan adversa, pero está el otro.

La otredad siempre ha llamado mi atención como una parte necesaria de lo relacional, por simples razones como que se hace inevitable, aún a pesar de la mejor interacción con cuadrúpedos e inanimados, con el sol, la luna, las estrellas y el viento. No, el otro no se va, no puede eliminarse, y de cierta manera tampoco puede ser del todo evadido.

De esta manera resulta no menos que imposible llevar una vida que pristinamente no cuente con el factor humano externo, y en mi caso esa realidad cuenta con una fuerza absoluta ante la externalidad, por la misma razón de ausencia de poder y libertad de la que ya me he ocupado. Vivir en estado de consciencia, así sea de manera parcial resulta complejo, conlleva un alejamiento de lo que está naturalmente establecido y que de manera clara es insuficiente.

Mi cabeza entonces se ocupa en circunstancias problemáticas generadas por otros, con soluciones, tiempos y determinaciones que exceden lo que puede ser considerado como cierto, justo o coherente. Plazos, indicaciones y contraindicaciones, todo esto amarrado a la necesidad, o simplemente a la falsa seguridad y a la misma desidia de enfrentarse a cualquier cambio, salvo que el mismo esté correctamente planeado y se corresponda con un estilo de vida, con un deber ser en términos del ser, una existencia agotada  y que no tiene más asiento que la propia certeza de llegar al día siguiente, pero buscando un plan a futuro. Un estado de contradicción, un sinsentido que parte de una idea impropia, que a su vez desemboca en una consecuencia incierta, incompatible, indeseada.

jueves, 7 de abril de 2011

Espacio

Muchas veces he tenido que encontrar la inspiración en muchos espacios, tan diversos, que precisamente el encontrar se hace difícil de auto justificarse, es tanto así que el sentido de la vida se pierde porque lo repetido hace que uno se agote al enfrentarse de nuevo a las mismas frustraciones.


Hace poco se me dio por escribir a la vez sobre el tiempo y el espacio, de una manera un poco superflua como suelo hacerlo cuando el tema me llega, pero me toca de una manera en la cual no siento la suficiente atracción como para que se suspenda la inercia que me mantiene estático, pero que a la vez evita que me vaya. Tiempo y Espacio, se me ocurrió que la física es una señora compleja a la cual le gusta mostrarse, usa escotes largos y pronunciados para que nos perdamos en el abismo de sus tan deseables pechos, y como es una señora fuerte y bella, su frente es firme y provocativo, de igual manera sus vestidos siempre nos muestran piernas torneadas, firmes, tersas al igual que su piel de un solo tono: toda ella es provocación, pero tiene la firmeza de ser única, tan decidida que no hay nadie que pueda llevarle la contraria (paréntesis, no sé como hacen algunas personas para hacer siempre algunas cosas igual de mal, igual de raro, igual de disgustable, fin del paréntesis). Pues esta señora es como esa maestra de primaria a la cual uno le pone atención sin saber exactamente por que, aunque años más tarde se descubre que había una atracción que posteriormente se sentirá por todas las hembras de la especie (bueno, claro está que este ejemplo es injusto con aquellos que no gustan de las mujeres, pero me tiene sin cuidado, hagan la analogía con lo que mejor les funcione). Siempre se sentirá una atracción especial hacia ella, estará uno tentado a sumergir su mirada entre sus atributos, a deleitar su imaginación cuando no este, soñando con la posibilidad de dominarla, de poseerla...

Pero lo cierto es que la física es una perra sin sentimientos y jamás te permitirá otra cosa que desearla, querer entenderla (sin lograrlo del todo), y jamás, jamás, podrás estar encima de ella.

El espacio es un problema de física, en todas las formas usables del término, tiene que ver con la correspondencia, ciertamente debe haber una manera de medirlo o de concebirlo, y esto es tan cierto que aunque se piensa en un espacio (cosmológicamente hablando) infinito, aún así es abarcable y la distancia puede ser medida. aún en pequeñas partes de él; En cierto sentido el espacio siempre es susceptible de ser puesto en algún término matemático, y es por tanto un problema que suele expresarse como necesidad, ya que esta última es siempre más discernible en cuanto pueda medirse, eso constituye una forma precisa no tanto de la comunicación, como sí de la recepción del problema. El espacio es tan importante porque en términos de él medimos mucho de nuestras vidas, y la longitud se extiende analógicamente  a aspectos personales, de esta manera pedimos cosas para nuestras vidas y determinamos el futuro de nuestra existencia de acuerdo con la relación espacial con otros. El espacio también es la latitud en la cual interactuamos y tomamos decisiones con respecto a nuestras vidas. Quisiera encontrar el punto maravilloso de inflexión en el cual poder alterar la continuidad de estos dos problemas físicos que me aquejan, que el tiempo no pasara, pero en especial que pudiera tener aquel campo medible y apersonable en el cual realizar mi deseo de libertad. En cada uno de mis días me levanto y siento como cada parte de mi universo se cierra y se comprime alrededor mío, de tal forma que me siento ahogado y me falta el aire, a veces tanto como las ganas de respirar y la única salida parece radicar en el mismo punto en que escribo estas palabras. No es un control obsesivo, ni la compulsión por el cambio, menos aún si este puede llegar a significar el reestablecimiento de una rutina, ya que esta última es un escape, y de cierta manera me asquea el escapar, aunque ya lo he intentado. ¿Como vivir una vida en la cual cada paso se siente ajeno? Si alguien lo sabe, por favor háganmelo saber, creo que entonces deja de ser un problema tan en efecto físico y se vuelve algo relativo a las ciencias sociales, un problema de propiedad, un problema de derecho, y de eso ya queda poco.


Esta es la primera imagen que sale al buscar la palabra espacio en google.

martes, 15 de febrero de 2011

Hacia atrás

Hoy creo que voy a abusar de la magia del blog para volver en el tiempo; Hacer una reflexión que tenga que ver con un momento en el tiempo que nada tiene que ver con el actual, tal vez un momento más difícil, tal vez uno más fácil, o simplemente y por la misma magia de lo escrito, uno distinto. Cambiar es muy importante, es casi que uno de los fines de la vida dentro de su propia consideración, sin embargo, cada cambio implica una crisis, o se deriva de ella. Alguna vez hablé de la adaptación, pero no necesariamente aplica a todo, es decir, que el cambio seguido de la adaptación puede perder frontera cuando simplemente la nueva situación es una imposición frente  a la cual el problema que se deriva es infranqueable.

Siempre he pensado que a medida que uno avanza en la vida, hay que dejar mucho de sí atrás, el recuerdo es una herramienta poderosa para forjar la sabiduría, pero también se puede convertir en un lastre y en un foco de melancolía, es así como muchas de las cosas que en realidad buscamos de nuestro pasado, son solo cosas que niegan nuestro presente; De una u otra manera el pasado pese a lo duro o doloroso que haya resultado, se convierte en un escape sencillo frente a las frustraciones actuales, y es que puede ser algo cultural, no es gratis que se piense que “todo tiempo pasado fue mejor”, e incluso no deja de ser sorprendente que a medida que se crece se halle más sentido a la forma de ver de aquellos que eran adultos cuando uno era niño, en especial con pensar que las cosas eran diferentes en los tiempos de cada cual; Bueno, creo que hay un poco de razón en cada uno de estos planteamientos, pero las diferencias generacionales y los problemas relativos a la degeneración progresiva de la sociedad, la inteligencia y la cultura, las trataré posteriormente. Siempre he pensado que se empieza a envejecer cuando se trata el pasado como un punto de referencia, cuando la historia nos enseña y la memoria es una cátedra constante para nuestras vidas. Lo que considero es que debe ser una enseñanza precisamente y no un escape, cada experiencia constituye una escala dentro de nuestra sabiduría y así mismo cada cosa debe tener un estado cierto en nuestra cabeza, pero aquello que pasó debe pasar y no se puede constituir en una excusa para hacer amargo el presente o para contrastarlo y hacerlo difícil de sortear, de igual manera tampoco puede convertirse aquello que ya fue en una continua estación esperanzadora, ya que la esperanza solo radica en aquello que hacemos en el hoy y que puede extenderse hacia el mañana, vuelvo a mi pensamiento sobre el presente y aparte les dejo esta pequeña frase como para que mi mensaje tenga más eco:  “yesterday is history, future is a mystery, but today is a gift, that’s why is called present- Oogway*
*Eso lo dijo la tortuga más sabia del universo.

martes, 18 de enero de 2011

Cinco Años

Cinco años ya… No me había fijado en hace cuanto que tengo este espacio, este sitio en que se ha impregnado bastante de mi alma; En el cual he dejado tanto, pero en el cual también he estado recibiendo constante retroalimentación de aquello que he hecho, que he intentado dentro de aquello que considero es la evolución de mi personalidad. Alguien me ha dicho que a veces parezco mucho mayor que mi edad, que tal vez poseo una sabiduría de esa que se nota precisamente porque es escaza, aunque a decir verdad me temo que muchas veces dejo la mayoría de este saber plasmado en mis palabras y no me guardo un poco para los usos de la vida diaria, de esa que cada vez se parece más al infierno de los pensamientos ajenos, que a aquel sustrato de los sueños y ambiciones personales con las cuales se tejen los valores, se articulan los pensamientos y se construye cada uno de nosotros.

La vida es tan complicada como uno la quiera ver, ciertamente no quiero una vida tan sencilla, me gusta lo complejo, más no lo complicado y es tanto así que quiero muchas cosas que otras personas no tienen presente, eso tal vez me haga especial o solamente raro, pero poco me importa; porque este mundo tiene muchos cielos y yo no he visto ni una decima parte de ellos, porque a cada sensación le sigue un suspiro que no he dado por ocuparme de algunas otras cosas; De profundidades que convierto en banalidades posteriormente, de cosas ínfimas que se vuelven absolutas, de miles o millones de proyectos que no se realizan o siquiera se acaban de plantear.

He llegado a pensar que soy muy complicado, me gusta el conflicto, me gustan tantas cosas que muchas veces desconozco muchos detalles, dejo a un lado tanto que pudiera llegar a hacer, porque simplemente me da lo mismo, pero no me da igual, y también siento, aunque no me afecte para nada. La respuesta sería entonces la de creerme el cuento de la complejidad, de aquello que no puede ser abarcado fácilmente, que requiere un poco de esfuerzo y de dedicación (tal vez un premio por el sobreesfuerzo), pero precisamente no es tan sencillo, y debo acoplarme, empezando por encajar en mí, en aquella vida que a veces me parece ajena, en la que siento que no encajo, o porque el mundo es estrecho para mis dimensiones, las de mis pensamientos o las de mis sueños, o simplemente porque en este mar de excremento, intentar flotar sobre un pensamiento solido y unas bases morales medianamente estructuradas, es casi siempre una invitación al naufragio; Al menos aún no me ahogo.

lunes, 26 de abril de 2010

Tiempo y Espacio

Estoy molesto. Molesto y aburrido. Aburrido y desesperado. Hace algún tiempo que aprendí a lidiar con este tipo de situaciones, pero aun así no dejan de ser preocupantes; He ahondado en las razones, en los motivos por los cuales me pasa lo que me pasa, en definitiva (y en eso concuerdo con alguno de mis antiguos psiquiatras) conocerse a sí mismo a nivel de la psiquis, es algo muy difícil, casi que imposible, como si analizarse fuera un imposible (?); No sé si eso sea solo una aseveración conveniente por la supervivencia de la profesión de estos mercaderes de la salud mental, ya que a veces me he sentido capaz de hacerlo, y no solo eso sino que he podido encontrar caminos y soluciones, lo que en definitiva me ha ayudado a que hoy en día un malestar como el presente, sea algo tan simple como esos dolores de cabeza esporádicos con los cuales uno tan solo no se desespera y en que se buscar hacer tiempo hasta que el dolor cese. Es decir: Tener paciencia, esperar a que se pase.

Tiempo:
El tiempo es una cosa de esas que escapan por completo a nuestro control; es efímero, es insustancial y por supuesto es subjetivo. Cada vez que uno necesita se estrecha; cuando uno quiere se acorta y siempre que se quieren acelerar las manecillas, estas se ralentizan hasta casi detenerse...


También tiene que ver con no poder administrarlo bien. Claro está, que eso último suena a una medida tecnócrata como todas aquellas de nuestra "moderna" sociedad. La cual nos exige tener plena responsabilidad de nuestras acciones y especialmente que cada cosa que tengamos sea tratada y manejada como un bien. Así las cosas, poderlo usar, abusar de él, comprarlo, venderlo y por supuesto: administrarlo.

Pero somos tan malos administradores como clientes, usuarios e ingenieros de la mecánica de nuestras sensaciones, ilusiones, sentimientos y por qué no de todo aquello en nuestras vidas, que pretender manejar medianamente el tiempo, no es solo una ilusión dentro de este mundo ocupado y afanado, sino que además, probablemente no tengamos tiempo para hacerlo.

Espacio:
Últimamente mis frustraciones no son tanto por tiempos, si no por los espacios y es que me molesta no tener control sobre el espectro en que actúan mis sentidos, que mi campo de acción se vea reducido y que mi voluntad se vea menguada, en algún momento ella me dijo, o más bien vio como algo natural aquello de “tener que sufrir las consecuencias de las acciones de otros”, pero he experimentado antes el tener control de mi vida, en realidad se siente bien; Y es que no es tan difícil, no es un imposible, la libertad es precisamente esa capacidad para hacer las cosas como uno quiere, incluso me parecería a mí, dejarse afectar solo por el resultado de la voluntad propia. Pareciera que es algo imposible, pero yo lo he vivido. Lo que pasa es que a veces cuando uno depende, cree que su vida le pertenece a otros, pero incluso con respecto a eso, somos responsables de la forma en que dejamos que nos afecten las cosas, a veces tienen que afectarnos, pero ¿por qué la respuesta debe ser convencional?... Si, en realidad podemos afectar las cosas, me resisto a creer que la voluntad de otros es más poderosa que la mía.

Siempre he pensado en que la diferencia entre unas y otras personas es de pura causalidad y casualidad, algunos simplemente tienen cosas diferentes, recursos de cualquier tipo, la mayoría de los problemas son logísticos, no cosas realmente profundas o que interrumpan la continuidad del tiempo y del espacio, es solo que muchas cosas pequeñas sumadas, pues hacen una gran cosa (entonces, no hay que ser matemático para entender y sumar eso); Lo mejor que puede hacer uno frente a ciertas situaciones es lidiarlas, de la forma en que uno desea; Insisto en decir cada vez que no hay nada irreversible, salvo la muerte (por ahora).

Mi espacio entonces esta reducido, mi capacidad de actuar llena de cosas pesadas pero que al contrario de la lógica, me dejan vacio. Si, en algún momento se siente uno cansado de las cosas como están y es que es difícil no dejarse absorber por la monotonía, es muy complicado no estandarizarse y aquellos que estamos lejos de conformarnos fácilmente, pues nos resentimos cada vez que la rueda de la vida nos absorbe; Hoy simplemente estoy dispuesto a salir de esto, pero hay cosas que exigen de mi un tiempo para sufrirlo, para estar simplemente mal. Como de costumbre quiero darle vuelo a mis cosas, masticar mi malestar, y escupir todo lo que no me sirva, tragarme las cosas, pero no para devolverlas después, sino para procesarlas y expulsarlas como es debido. Cuál es el problema, vivir es solo cuestión de darse cuenta y no dejarse, de nadie ni nada.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Tiempo

El tiempo es una cosa de esas que escapan por completo a nuestro control; es efímero, es insustancial y por supuesto es subjetivo. Cada vez que uno necesita se estrecha; cuando uno quiere se acorta y siempre que se quieren acelerar las manecillas, estas se ralentizan hasta casi detenerse...

También tiene que ver con no poder administrarlo bien. Claro está, que eso último suena a una medida tecnócrata como todas aquellas de nuestra "moderna" sociedad. La cual nos exige tener plena responsabilidad de nuestras acciones y especialmente que cada cosa que tengamos sea tratada y manejada como un bien. Así las cosas, poderlo usar, abusar de el, comprarlo, venderlo y por supuesto: administrarlo.

Pero somos tan malos administradores como clientes, usuarios e ingenieros de la mecánica de nuestras sensaciones, ilusiones, sentimientos y por que no de todo aquello en nuestras vidas, que pretender manejar medianamente el tiempo, no es solo una ilusión dentro de este mundo ocupado y afanado, sino que además, probablemente no tengamos tiempo para hacerlo.

Hoy es un día de desvarío, así que...

¡Que importa!

martes, 3 de julio de 2007

Un Mes Complicado

Este es un mes complicado, me parece que empieza a un ritmo que no debería, es más, no debería ni de empezar. No se si les haya pasado, pero a veces deseo tener control sobre el curso del tiempo y del espacio, me gustaría poder hacer trampa y no dejar que las cosas pasen , que se queden en eternas algunas y otras que simplemente nunca se dejen ver por el transcurso como normal podría ser de la vida.

Sin embargo no soy nadie para pedir, no soy nadie para pretender, no tengo control sobre nada, nisiquiera sobre mis porpios espacios y momentos.

Pero a que si, sería conveniente y divertido, como todo aquello que es susceptible de ser disfrutado y hecho.
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martes, 26 de junio de 2007

Un Momento


Esta vez paso a considerar que es un momento. Para mi el tiempo no corre de la manera en que debería, es decir, no transcurre de acuerdo a como se ha medido siempre. Se debate entre segundos eternos y horas cortísimas o instantáneas a veces. La medición parece una verdad no discutible, pero en todo caso nosotros tomamos las cosas como mejor se nos dan y permeamos de cierta manera todo cuanto sentimos mediante una razón corta derivada de una pereza de conciencia verdadera.

Yo invito a vivir los momentos, a tener en cuenta los capítulos temporales con base en su significación, a su importancia. A modificar nuestra memoria para que no exprese años, días, minutos y segundos, sino para que viva y reviva (sin melancolía innecesaria) aquellos momentos que nos han dado nuestra verdadera forma. Sin la mascara, no seriamos mas que un conjunto de momentos de alguna forma, coloridos o no, fugaces o no, felices o no, pero siempre con la tendencia a prosperar en la eternidad a la vez que se pierde nuestra mente en cada uno, cada momento.
La Imagen la saque de aquí.

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lunes, 11 de junio de 2007

Revelación.

Creo que la naturaleza de las personas se revela poco a poco, según la necesidad propia de quien desee ver la revelación, aun así, no creo que haya del todo tiempos para las cosas o mejor dicho, que la vida se llene de términos y plazos que hagan que estemos siempre esclavos del reloj. Yo no uso uno, aun así, casi siempre llego a tiempo, sino, pues no es importante, no en estos momentos cuando todo lo que importa es aquello que le devuelva a uno, la vida perdida a través del tiempo, es decir que los momentos recuperarían y rejuvenecerían en si, lo que se pierde de hecho en el transcurrir normal de una vida (o no vida) y que juega a ser sin dejar de existir, confluyen, realidad inmaterialidad, fantasía, con un leve matiz de aquello que mueve nuestras pasiones, todo, como dicen, lleva al caos.
Que vivan en todo caso los huevos revueltos!

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miércoles, 30 de mayo de 2007

¡No huir, no hay Necesidad!

Aclaro, en esta oportunidad no esta de corrido, sigue siendo una especulación, pero como responde a un comentario, me he tomado el trabajo de ser más o menos claro.

Contesto en este momento el comentario del 28/05/2007 por parte de Anabella. Yo pienso, que no se le huye a la modernidad; Ya que esta es tan grande, tan poderosa en su forma y esencia, que se transforma siempre en una fuerza alienable más grande que la conciencia que gobierna al mundo. Sigo considerando que las personas no piensan libremente, no viven libremente y siempre es complicado salir del mundo que nos meten todos los días, de maneras mas invasivas y descaradas que antes; No es justo pero todo tiende a lo mismo y las personas son cada vez mas dadas a ser como les ordena aquel mundo y no como ellas desean, por eso lo problemático de pensar, de sentir, en especial de maneras distintas, eso es complicado.

Globalmente todo se mueve al ritmo de la moda; entonces, no se le huye, en principio es mas fácil de lo que parece, ya que algo tan grande y amplio, siempre tiene huecos enormes, como aquellos del diámetro adecuado para huir y esconderse; cuando no se es tan moderno como los demás es algo mas o menos sencillo disentir, no seguir, no estar y no ser en sí. Entonces ¿por qué huir?, ¿si no te están persiguiendo?; el reto no es cambiar, eso es mas o menos posible, lo realmente grandioso seria que eso fuera tomado por otros y que mas gente se uniera a mi como espectro, muerto a los ojos y vida de los demás, de aquellos que no saben que lo son, no saben que están y que huyen de cosas como el problema, aquel que les daría el pensar.

viernes, 25 de mayo de 2007

...Reflexión dos: Mas Real Que Vivo.

Quisiera... hmmm... no, tal vez, solo tal vez;

Las cosas podrían ser para variar, de una manera distinta a como siempre han sido; Eso estaría bien, lo mejor sería que todo pasara de alguna forma parecida a como se espera, que el desconsuelo no persiga más la vida de estos pobres fantasmas, no los aceche. Se convierte entonces en deseo, un motivo, más que el sueño, el deseo puro elevado a un contexto inmaterial; ¿O es que puede resultar difícil para algunos creer que otros podemos soñar también pese a la apatía o al desinterés?; Las formas espectrales suelen ser confusas, y si las mascaras distraen y distinguen entre vivos, pues las mascaras hacen completa diferencia entre los muertos, porque es probable que ellas sean lo único de nosotros que se halle con vida.

Todavía reina entonces algo de esa sutil esperanza, no de revivir, sino más bien de trascender, por encima ya, no solo de la muerte, sino de la misma vida; llegar mas allá de lo pensado, tanto incluso como lo imaginado; ya qué, solo los vivos se trazan metas claras, son más fáciles de lograr; Aquellos otros que se encuentran sumergidos, bajo el manto oscuro de la muerte, no pueden más que estilizar y engrandecer sus propios sueños de manera que aunque confusos se hagan tan grandes como aquella pretensión de estar por encima del estado auto impuesto de condena permanente, el cual sin embargo, no logra hacer desaparecer a estos fantasmas. Incluso, se logra que se acabe con el sufrimiento, pero solo ellos son tan grandes y románticos como para darle un fin ideal a todo, de alguna manera su alma grande y robusta no se opaca ni en los momentos en que es hora de dejar de lado todo lo conocido, trascender y apartar todo lo que los ata a lo real, imaginado y pensado como querido por todos los que están vivos; siempre será fantástico, maravilloso, y trágicamente espectacular, debido a que los que se consideran vivos, no lo están por ellos mismos, y dejan de ser y de existir sin mayor problema para todo lo que atañe al propio universo, son frágiles.

Solo me queda, dedicar el silencio posterior a estas palabras a todos los fantasmas que desaparecen, pero que dejan siempre algo con que llevarlos en nuestras mentes y corazones, porque los fantasmas no vivimos, pero existimos y tenemos corazón, conciencia y espíritu, tanto o mas que los propios vivos.

Ver También:
Reflexión, Uno: Buscando el Reflejo.

sábado, 19 de mayo de 2007

Atrás en la Realidad

Cada vez que miro allí, encuentro un océano de dudas, un mar de congoja; Gota a gota las preocupaciones se ciernen en una acumulación sucesiva que recuerda los fenómenos naturales, incluso con el poder y fuerza de esta, que en nosotros se llama pasión; se articula con el tiempo en la forma clásica de un sentimiento malévolo pero constante; Lo que los modernos llaman estrés, pero que tan solo es el nuevo nombre de un antiguo mal.

No es más que una manera de ratificar la existencia basado en los problemas intrinsecos de cada uno, que antes era combatida con la propia existencia, con la simplicida de la existencia casi pura, a través de varios desarrollos de la necesidad humana; cuando ésta se hace mayormente esperada a lo realmente claro, entonces todo se vuelve especulación; El mundo moderno nos consume, porque nos ordena estar consumidos, al no poder responder claramente a las necesidades que nos impone y a los problemas derivados precisamente de eso mismo. Afortunadamente para mi, no sufro de eso, ya que me quede estancado entre este mundo y el mio propio, y en el proceso fallecí, soy un fantasma.

martes, 10 de abril de 2007

Viaje...

He intentado volver atrás en el tiempo, darme un espaldarazo, como el YO del futuro que viene a dar un consejo sobre la vida, acompañado de unos ropajes iguales de malucos a los de costumbre, aunque tal vez un poco más caros, veo con preocupación que no soy tomado en serio, aunque mi yo de ese entonces no es tan escéptico... No, no puede serlo, aún no ha vivido todo lo que yo, esta marcado por la experiencia, pero no curtido por ella, aún sonríe secretamente pensando en el día venidero y hace cuentas mentales relativas a aritméticas extrañas de aromas, canciones y sabores.

Intenta tocarme, pero retrocedo y le aseguro que probablemente la misma masa no debe ocupar el mismo espacio, pero me mira despectivamente como sintiéndose burlado por su propia imaginación, luego observa mis arrugas, busca por algún lado señales de canas. Como si le leyera el pensamiento, le explico que no salen, y señalo mi cabeza para que se dé cuenta de lo que causa la edad; Me veo interrumpido por un sonido que había escuchado antes, el cual produce un extraño eco, es el timbre de aquel apartamento pequeño y forrado con más mugre que tapete. Alguien esta asomada abajo, tirita de frío, aunque yo siento el día bastante cálido. Apenas la veo de reojo, pues no quiero que note mi presencia, sería difícil de explicar.

Mi otro yo me mira y busca mentalmente la mejor posición para ocultarme, luego desiste considerando que es su imaginación, y que ella probablemente no me verá, sus pensamientos hacen eco en mi cabeza como propios, como si lo acabara de pensar. Cuando suena el otro timbre, el del apartamento, estoy regresando de nuevo a este tiempo... No pude decirme nada, y probablemente, como de costumbre, aún sin tener el medio adecuado, no me hubiera hecho caso.

Esta entrada es en realidad del 6 de diciembre de 2011. Pero, como quisiera de verdad poder volver atrás en el tiempo, decirme tantas cosas, para empezar:

¡Es hora de escribir!.