lunes, 31 de mayo de 2010

País de...

Yo no acostumbro a escribir sobre ciertos temas, uno de ellos es sobre política, siempre me ha parecido hartísimo expresarse al respecto, salvo que se trate de alguna conversación de cafetín o algo que sea intrascendente y que solo tenga como finalidad el disfrute de un buen rato. Hoy, después de la fecha anterior (ayer) en mi país, siento sin embargo que al menos debería expresar mi opinión, y es que hace rato que no sentía un malestar generalizado (dejándome a mí a un lado) con respecto al panorama político, en donde unos se sienten frustrados, algunos robados y otros tantos resignados, he estado un buen rato leyendo consignas de agravio contra el país acusándolo de no tener memoria, de merecer su suerte, de la estupidez, ignominia y testarudez de su pueblo, de una rabia manifiesta por la pertenencia al suceso y contundencia de las circunstancias; Cito: “País que desborda ignorancia, indiferencia, olvido, impunidad, corrupción, clientelismo...¿Se pretende un cambio sin buscarlo o se busca y es descaradamente pisoteado?”; También “Muchos votaron más ´por que tocaba para que no quede aquel´ y no por convicción, no por el mejor programa de gobierno, en esa primera vuelta condenaron al país, ni AQUEL ni EL OTRO eran la mejor opción solo eran producto de la manipulación mediatica, NO ENTIENDO si en los debates se demostraba muy claramente que nin ...guno de los dos era el que necesitabamos...” (Lo edité para no poner nombres); o “¿Será que tiene que haber un(a) joven asesinado(a) en cada familia para que las cosas cambien en esta mierda de pais? ... estoy profundamente avergonzado de nacer aquí y debo aceptarlo... Creo que a fin de cuentas nos lo... merecemos.”

Las anteriores son expresiones de rabia profunda que se materializan en un sinfín de mensajes que buscan sencillamente dejar a un lado aquellos sentimientos de desasosiego y profunda frustración; He visto una atmosfera lúgubre, oscura, y tan cierto es, que algunos andamos hoy vestidos de negro, asistiendo a un funeral colectivo por este país en el cual ya pocos creen. Lo cierto es que estos ejercicios de “democracia” demuestran que este país sigue viviendo para todo, en una mecánica de enemigo, en un eterno partido de futbol -que es como muchos quisieran que las cosas se desarrollaran-; Cada cual está pendiente de la mirada del árbitro, concentrado en su atención y no en el desplazamiento del balón; Únicamente para buscar hacer trampa, para adelantarse de su zona, para buscar el fraude, para meter un gol a como dé lugar. No me gustan las analogías de futbol, pero a veces sirven. Aquí nos preocupamos mucho por los resultados, pero nunca queremos el procedimiento, somos personas del camino fácil (y ojo que yo siempre he pensando que buscar lo fácil es toda una forma de vida) y de los resultados inmediatos; Queremos que todo nos llegue por orar, por ser buenas personas o simplemente porque la suerte así debe permitirlo (por eso tantos rituales esotéricos, mágicos y herméticos, tienen tan buena acogida, y no estoy atacando estas prácticas); Esto sumado a la conciencia apesadumbrada de resignación, y del pensamiento canalla que nos hace pensar en cómo acabar con aquello que no nos gusta o no nos satisface, en vez de hacer algo al respecto.

Yo considero que por más de que mucha gente pueda estar equivocada, la idea de pueblo debe ser entendida de manera un poco mas vinculante, pero menos sofocadora, es decir, que en efecto somos una agrupación colectiva bajo unas ciertas características comunes y asociados dentro de las normas, preceptos, principios y lineamientos de un Estado, en particular para buscar la protección y la garantía de justicia, que bajo nuestra propia autonomía individual no podríamos darnos; esto supone el mito de la creación de ese monstruo al cual le entregamos nuestra voluntad para que de una u otra forma nos someta; Sí, eso lo sabe más de uno y más de una, pero resulta que el pueblo es el que articula (o debería) todos los cambios en esa sociedad en la que está inmerso, porque a la final ese contrato surgió del mismo; Esto para algunos es un relato de ficción, pero tiene mucho de cierto, y explica lo que suele pasar. Pero debería ser menos sofocadora, pues estar atado a la suerte de un pueblo no implica una alienación de nuestra individualidad ni mucho menos de nuestra personalidad.

Para nuestra propia desgracia, una democracia implica que unos ganen, o hagan valer sus intereses, y otros simplemente pierdan o se frustren (volviendo al punto del primer párrafo); La minoría entonces debería -en términos de una democracia sana-, aceptar su derrota y simplemente coadyuvar a que las decisiones de los muchos sean tomadas, respetadas –acatadas-, o el sentido del contrato que sustenta la sociedad, podría romperse. Sin embargo eso no quiere decir que no podamos expresar nuestra opinión u oponernos a la forma cómo la mayoría hace las cosas, es decir, si bien las decisiones son democráticas, las acciones deben ser consensuadas y las políticas de acción (de gobierno) deben ser aplicadas mediante formulas que excedan la simple democracia, porque en la aplicación de las decisiones se debe ser inclusivo para con aquellos excluidos de las decisiones, pero que necesariamente van a tomar parte en lo que se vaya a hacer. Para poder tomar en cuenta a todos y todas, hay que hacer ejercicios que nos hacen falta como familias, comunidades, grupos sociales y como pueblo; Y es que tenemos que aprender a escuchar al otro, respetarlo y tomarlo en cuenta; Muchas veces lo que se quiere por parte del marginado, no es ni siquiera que se le deje de marginar, si no que se le escuche. La salida tiene que ver con la tolerancia real, el respeto por la existencia del otro y de su diferencia, y el respeto de la diferencia –y disidencia- con la regularidad y las decisiones o planteamientos mayoritarios.

Supuestamente somos un pueblo de discursos, pero en general yo siento que ni siquiera eso se hace y en realidad lo que se tiene son dogmas, arraigados profundamente a nuestra memoria (si es que la hay), y que no permiten la entrada fácilmente de nuevos y radicales pensamientos que nos saquen del letargo en que nos encontramos. Pensar como lo he dicho antes es problemático, pero discutir es casi imposible y el actuar es una misión imposible. Mi llamado es a que no nos unamos a la melancolía general, ni nos incluyamos en los discursos que generamos, llamando al asco y sintiéndonos asqueados al tiempo, como si por estar conscientes tuviéramos que sentirnos culpables, es hora de dejar de sentir pesar y temor, debemos pensar en que hacer al respecto de esos otros que nos duelen, discutir y hacerlos entrar en razón, que la consciencia sea un virus transformador y que otras personas puedan entonces también “darse cuenta”, porque no se solucionan las cosas con unos que se lamentan porque ven, mientras que se no se inmutan ante aquellos que no lo hacen, en lugar de ayudarles a abrir los ojos. La idea, no es la confrontación de pasiones y sentimentalismos, sino la discusión de ideas, plantear argumentos y confrontar a otros de la manera en que se use la cabeza y no tanto el corazón; dejemos de ser “fans” o hinchas y empecemos a pensar y actuar.

Les dejo unas cuantas entradas de otras personas, probablemente más acertadas o más "políticas":
Turint: 10 Consideraciones apresuradas sobre desastres electorales
Campanula: Primera vuelta, yo no soy Santista
Revista Claroscuro:  Todos contra Santos
Señor Oscuro: Felicitaciones

La imagen fue tomada -abusivamente- de http://sonandolarevolucion.wordpress.com/2007/05/

viernes, 28 de mayo de 2010

... Reflexión Nueve: Tolerancia; Inclusión, exclusión y diferencia

Esta reflexión parece que naciera sin un preludio y al parecer sin una provocación previa, pero la verdad es que no. En los últimos días me he visto abordado por diversas muestras de intolerancia, cosas que me han molestado, que me han alterado, y es que pensar diferente al común, y peor aún a esos otros diferentes (luego me detendré mejor en este punto), pues es un pecado, y uno es una persona frívola, sin sentimientos, porque no se adapta al común de valores y de antivalores; Es decir, la sociedad reconoce que haya un estándar, aún de lo que se sale de la misma, y es que la forma de hacer o decir las cosas esta tan programada, que hasta los bichos raros (no es mi caso) tienen su propio manual de conducta, y tal vez esa sea la razón para que “hereden la tierra, sin guerra nuclear”1 . Estoy hasta el cuello, se me agotó la paciencia con respecto a las muestras de total desprecio por sus propias bases de las personas que se alejan de lo común, y se muestran a sí mismos como diferentes, en especial de su grito de libertad y respeto, el cual pocas veces aplican a otros; De que no ser estándar, normal, ni raro, sea mal visto; De que si no entra uno en una categoría, deba convertirse en un paria, y yo me pregunto, ¿Dónde queda la tolerancia?.


Tolerar tiene varias acepciones, un sentido amplio que se deriva del soportar, aceptar, o como dice el diccionario de la lengua española: “Permitir o consentir algo sin aprobarlo expresamente”. Yo voy a tomar el significado que mejor me sirve para este escrito y el que es razón tanto de mi malestar como de la solución propuesta: El que trata de respetar, opiniones y prácticas de los demás, lo que quiere decir entonces, someter los valores personales a los ajenos en una medida que –yo creo- al menos debe ser lo suficientemente sana como para no caer en algo dañoso como en llegar a ser pusilánime.

No es que yo sea intolerante o que no pueda aceptar la diferencia, de eso no se trata, pero considero que la tolerancia no implica aceptar del todo, más cuando se trata precisamente de algo que va en contra de los valores propios, algo que por definición lo contraría a uno. Es decir, tolerar no llega hasta celebrar aquello que nos molesta, ni mucho menos estar de acuerdo, simplemente no hacer que nos moleste a un grado en que sea insostenible (ese sostener está muy presente también en la tolerancia), que se pueda respetar, porque casi todo lo social implica un cierto respeto, darle el valor a cada cosa pero sin llegar a extremos. ¿A dónde voy con todo esto? A que nuestra sociedad siempre nos está pidiendo tolerancia y respeto, sobretodo en la medida de la diferencia; Todo aquel que se define diferente, automáticamente empieza a exigir una tolerancia especial por su no pertenencia, para que su posición distante sea respetada, se excluye naturalmente de la generalidad, con el fin especial de encontrar su relación con otros, en particular definir y defender su autonomía, su esencia, finalidad y/o sentido; O al menos es la mejor explicación que se me ocurre.

Me cuesta asumir ciertas cosas (como a todos), a veces simplemente porque encuentro muy flojas (o insuficientes) las razones por las cuales se hacen las mismas. Pero no encontrar el sentido o explicación de algo es creo yo, la base del disenso, lo que construye verdaderas opiniones y consolida incluso las más complejas estructuras de la sociedad. Muchas veces no estamos preparados para discutir y nuestras ideas están tan arraigadas a nosotros, que somos capaces de llegar a extremos malsanos de comportamiento o simplemente nos olvidamos de que podemos estar equivocados; No porque nuestra ideas no tengan fuerza, sino porque siempre puede haber alguien con un punto de vista mejor elaborado, con un argumento mejor construido, tal vez fruto de un continuo consenso o de una mejor experiencia, o quizá solo producto de una mejor observación.

Es cierto, podemos estar de acuerdo y podemos discutir; Podemos observar, aceptar, respetar y por supuesto tolerar, sin embargo es una medida de  respeto, el que también aquellos que piden en principio el reconocimiento de su diferencia, respeten otras diferencias y no solo la propia, es decir, que el aislamiento de cada uno de estos individuos de la idea generalizada no venga acompañada de una idea de atracción hacia si de manera tajante. Digo esto porque lo que causa mi malestar es precisamente el exceso de atención que suele resultar del ejercicio de manifestar la individualidad, de buscar el reconocimiento de esa diferencia de que he hablado antes; Que no baste con demostrar el punto , sino que se quiera que otros también lo vean y llegan incluso hasta las comas, ¿por qué?. Porque la personalidad y la definición del carácter se han convertido en un problema de moda, de vender no solo la condición presente en cada aquel “diferente”, sino que también debe añadirse todo el paquete que viene con ello, es así que no tenemos que tolerar solo la diferencia, si no también todo lo que ella misma implica, por banal que sea.


Y es que aquellos que se declaran diferentes, son los peores a la hora de establecer medidas de respeto. Sí, me pasó en un principio con las personas de alguna condición “afro”, o “negras”, o “de color” o como sea el sufijo que se les pueda poner para no “ofenderlos”, porque es que la determinación inadecuada de la diferencia es una cuestión de bajísima moral, que hace que uno sea cuestionable en sus valores o retratado como todo un dejado en cuando a maneras, y totalmente descarriado de las buenas enseñanzas de eméritos maestros como Carreño; Pero el ejemplo de la “raza”, y ahí me gano otro problema que no me importa ganarme, no es el único, cada día vemos como los demás factores de diferenciación posibles (en serio casi todos) entre los seres humanos, causan el mismo efecto que antes se daba solo por el color de la piel, la nacionalidad (etnia sería más apropiado) y las creencias religiosas; Es así como ahora es muy importante la música que escucha uno, el deporte que se practica, el equipo al que sigue (de cualquier deporte, pero principalmente futbol), el género y tendencias sexuales (en ese punto me detendré más adelante) y por supuesto sin dejar de lado la propia apariencia de la piel, esto manifestado por ejemplo en la cultura del “Body Art” y la transformación cultural.

Los mismos diferenciados, suelen ser los principales diferenciadores, y es que la diferencia da un cierto status y no puede dejarse atrás, porque viene con una serie de beneficios (si, cosas como las acciones “afirmativas”, las que se hacen en pro de la igualdad y que tan bien han querido meternos los neoliberales a fuerza), sé que me voy a ganar más de un problema, pero se supone que todos somos iguales, sin embargo, ellos son diferentes y toca ayudarles para que se les dé un trato igual; la máxima de la igualdad social entonces reza trata igual a los iguales, y desigual a los desiguales, este es el fondo de esas acciones, a mi me quedan varias dudas, de orden pragmático e incluso epistemológicas, más cuando lo liberal se inicio como una búsqueda para todos, pero teniendo en cuenta que ese “todos” era un conjunto claramente definido para el momento, una muestra representativa y no necesariamente plural o democrática, pero eso es otro cuento; A la final que lo que ha hecho la historia, es tratar de ampliar ese “todos” y que día a día abarque más, lo perverso allí es que de ese “todos” -por causas ajenas a este escrito-, muchos y muchas buscan apartarse con el fin -de nuevo- de salirse del principio abarcados, en aras de la libertad, pero siempre con la conveniencia de recibir cualquier acción que por afirmativa e igualadora también traiga consigo un provecho, para poder seguir diferenciándose con gusto.

Sí, somos muy liberales, proclamamos derechos y libertades, pero solo para nosotros, porque ese otro es un truhán y no merece nada nuestro; A menos claro está, que haga algo para nosotros y sí, lo he sostenido y lo sigo creyendo que todas las relaciones son luchas de poder y que todas las personas se acercan a otros por algún motivo, que la conveniencia rodea y casi que dicta nuestras vidas, pero a veces hay que pensar en el otro como medida de uno y es que en serio casi nadie es un verdadero liberal, pero si casi todos quieren ser unos libertinos (y ojo que eso no es del todo malo, pero la verdad todos los extremos son viciosos). Los derechos entonces para nosotros son relativos, tan convenientes como nuestras relaciones, la verdad es que muchos creen que tienen derecho a ser cretinos, desconsiderados, palurdos, obtusos, ridículos y esnobs, y ¿quién soy yo para no dejarlos?. Lo que si me afecta es tener que tolerarlos, aguantarme que me vendan su idea del mundo como la única valida, que los de otro color de piel me miren mal porque soy casi de color cal, que los religiosos me denigren porque no doy gracias a dios por todo; Que los gays me vean por encima del hombro porque su estilo de vida es más “play”; Que los que tienen tatuajes por todos lados, perforaciones, extensiones y otras modificaciones me miren de arriba abajo como si yo fuera el raro; Que se me cuestione que no me guste el futbol, que no se pueda aceptar que yo sea diferente, siendo que lo “normal”, sería que fuera diferente, dentro de alguna de las diferencias preestablecidas.

El mundo está constituido por gente que excluye, porque eso les da poder ¿y a quien no le gusta el poder?; Cada cual se precia de ciertas cosas –presume-, el mundo es competitivo; Sí, es verdad, pero el ser humano es ridículo y vive su vida en función de la competencia, de ver a ese otro detrás de sí, o abajo, pero en todo caso en una posición que le resulte más incomoda o baja que la propia, debemos siempre tener más y ser más, aunque esto último casi siempre se concentra en lo primero; ¡Oh! gran mal del mundo, cuando se aprendió a tener y se consolidaron las bases de la propiedad, ahora es todo lo que nos interesa: Acumular, y es que entre más, mejor. Y es que para acumular se vale cualquier cosa, porque la cultura de la forma de vida se basa también en tener, en remarcar la seguridad de su estatus a través del poseer, sea lo que sea, bien más parejas, más perforaciones y decoraciones en el cuerpo, más adeptos, mas “hermanos”, etc. Estas personas se reúnen en su pretensión de diferenciarse, pero también para que como grupos y subculturas puedan excluir de manera más efectiva a otros.

Entonces tenemos de todo (así no sea necesario), solo para “joder” al otro, para poder excluirlo, y la verdad las diferencias son el factor de exclusión preferido de la humanidad, bien sea por el color de su piel, por su religión o por sus tendencias sexuales, gustos, apariencia, ¿se me escapa algo que no haya nombrado antes?. Pero eso tiene un doble fondo, y es que no necesariamente se busca excluir, sino que también muchos pretender incluirse en algo, pertenecer, y eso a veces se hace a través de la exclusión, y es muy cierto que es un factor de cohesión -tal como lo escribí antes-, el que muchos tengamos los mismos factores excluyentes, o acaso los ricos no andan con ricos y los hinchas del Inter, no andan con hinchas de ese equipo y no de otro, gays con gays, ¿y gente tatuada con otra gente tatuada?. ¿Y para que nos juntamos entonces? ¿Para hacer más fuerza?, ¿no?; Yo diría que para que la masa ejerza una mayor presión sobre el individuo y que nuestra pequeña idea discriminadora sea una gran idea; pues bien, con ejemplos superfluos como los gustos o la situación económica no suena tan grave, ¿pero con cosas como la religión? ¿O las tendencias sexuales?, eso ya puede ir directo a una guerra o a que el enfrentamiento llegue a extremos peligrosos. ¿Que falta entonces?: Tolerar más y poder dejar con ello vivir en paz a ese otro que no quiere diferenciarse o que se considera diferente por otras razones.

Y todo esto empezó porque tal vez alguien pensó que no soy tolerante y pues vea que tal vez se equivoca, y es que soy más liberal que muchos liberales y considero que cada persona tiene el derecho de hacer de su cuatro letras un candelabro (imagen mental aléjate de mi), pero lo que si no comparto es que aquellos que se diferencian, vengan a intentar denigrarme porque no les celebro o comparto sus distintos estilos de vida ; y es que ellos tienen derecho a que se les respete su vida y su forma de vivirla, ¿pero yo no?. Sí, soy víctima de la ley del embudo y de la ballena y a veces se valen, pero no es siempre y menos cuando uno no está de acuerdo, porque ya se está cediendo al tolerar, para que aparte tenga que voltearse toda la “comprensión”, solo para un lado.

Estoy realmente preocupado por un mundo que predica y no aplica, en donde los valores, las tendencias, los sentimientos, son cuestión de lo que convenga al momento, de seres avocados y consumidos por el esnobismo; Y sí, siempre ha existido un factor homogenizador y de control social que permita establecer las reglas de reconocimiento sociales, pero se supone que hoy en día deberían ser más flexibles o variadas, pero a la final lo que se nota es que esta el mismo valor de antes, conservador y resistente al cambio y el otro que ha sido pervertido y que en el fondo es tan resistente al cambio, como ese valor al que en principio se opuso al ser concebido. Ser tolerante es difícil, en especial cuando uno no está de acuerdo con esas formas de pensamiento, con esas culturas y subculturas, pero lo que sí es difícil es lidiar con aquella intolerancia disfrazada de orgullo de muchos de aquellos que decidieron ser diferentes, seguramente solo para llamar la atención, por captar y acumular miradas.

Ver También:
Reflexión Uno: Buscando el Reflejo.
Reflexión Dos: Más Real que Vivo.
Reflexión Tres: Luces (1).
Reflexión Tres: Luces (2).
Reflexión Cuatro: Egoísmo.
Reflexión Cinco: Amor.
Reflexión Seis: Caos.
Reflexión Siete: Física y Química.

Reflexión Ocho: La Soledad.

La primera imagen tomada de http://policialocalmiguelturra.blogspot.com/2009/09/educar-en-valores-i-la-tolerancia.html
Segunda imagen tomada de http://www.zardoyas.com/puralinea.php?paged_list=servproc&servproc_last=1 
1. De una canción de las 1280 almas llamada "Te veré alla afuera".

sábado, 22 de mayo de 2010

Adaptación y Consecuencia

Hoy me cuestiono sobre los motivos; He llegado a esto porque no puedo entender muchas cosas que pasan, tengo la seguridad de que la consecuencia con los actos propios es un resultado natural de la evolución de la persona, lo que llaman crecer o madurar; Eso anterior es peligroso puesto que si uno madura, tarde que temprano estará no solo apetitoso, sino que también podría empezar a podrirse, pero eso a la final es otra cosa, no somos tan asimilables a frutas como nos lo han planteado, ya que nosotros vamos y volvemos, podemos deshacer casi cualquier cosa y aunque sé que más de uno no va a estar de acuerdo conmigo, si podemos cambiar.

Cambiamos todo el tiempo, nos adaptamos a las diferentes situaciones y de alguna manera estamos siempre dando cuenta de nuestra capacidad camaleónica, de hecho es evidente como podemos ser varios y variados, tanto así que realmente nunca acabamos de conocernos a nosotros mismos; En ese orden de ideas, nunca podríamos conocer del todo a otros.

La capacidad de cambio es inherente a muchos de nosotros (sino es que a todos), pero simplemente no lo vemos, o no lo queremos aceptar, porque vivimos con la ilusión de la estabilidad y creyendo cada día que es lo único que importa, que el aspecto de nuestros seres debe ser lo más pétreo posible, como si una vez se nos conociera ya no se necesitara ningún esfuerzo adicional de entendimiento. Y es que todos los días estamos entendiendo a ese otro, precisamente también adaptándonos a él. Cada forma de interacción es un esfuerzo consciente o no por entender, por cambiar y adaptarse; La personalidad no es un conjunto de instrucciones respecto de ciertas cosas que nos pasan, no es solo el uso que le damos a nuestras virtudes y demás construcciones morales con respecto a los estímulos externos, es mucho más que eso; Es ante todo nuestra forma de ser, aquello que nos define, lo que muestra de manera abstracta quienes somos para que nuestra esencia se distinga, pero ciertamente no es una camisa de fuerza ni algo que tenga que permanecer inmutable. Es aquello que nos permite ser descritos, pero pensaría yo que a grandes rasgos, de esa manera que permite que cada cual se haga a una idea de nosotros, no necesariamente la mejor o la más adecuada, ya que el nuestro reflejo no nos pertenece, sino a cada cual en quien nos reflejamos.

Lo que resta entonces es que nuestra personalidad no se pierda, que no se quede solamente en el cambio, porque somos por ser, somos nosotros y no lo que hacemos, estamos aquí y nos debemos tanto a nosotros mismos como a los demás, y esto se traduce en que una verdadera adaptación viene acompañada de la capacidad de seguir nuestras decisiones, de ser capaces de maniobrar entre nuestras disposiciones y ser dueños de cada una de nuestras vidas, es aquí en donde entra la consecuencia; No aquella que se usa para agregar culpa a nuestros pesares diarios, sino aquella que hace que podamos seguirnos a nosotros mismos; Siempre que avanzamos en nuestra vida, tenemos que ser capaces de mantener los pasos, para no perder la continuidad de los mismos, para no caernos, o al menos para que la caída no sea algo desastroso.

El desastre marca nuestras vidas, y ciertamente el mundo de los otros (de los demás) hace que la vida no sea tan cómoda o tan “feliz” como esperamos, y entrecomillo esa palabra porque a la final es solo un estado y puede ser tan esquiva como queramos; Pero después de todo nuestra responsabilidad es de tomar no solo las decisiones que nos lleven a un buen cambio, que hagan posible la adaptación a las circunstancias de nuestras vidas, sino también, tenemos que seguir aquello que decidimos, rendir cuentas únicamente a nuestros seres, que a la final es lo único que importa; O más bien, en principio solo importamos nosotros, todos y cada uno, es por eso que debemos centrarnos, tomar aire y buscar aquello que de verdad queremos, equilibrar nuestras decisiones al sopesar aquello que necesitamos y darle el tinte necesario con aquello que queremos, y es que la vida se trata de eso, de uno hacer lo que quiere, tener consecuencia con lo decidido y en definitiva, de adaptarse a cada situación (sin cambiar tan profundamente), para a la final lograr al menos un momento de felicidad. Recuerden, pequeños cambios, pero significativos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Desespero

Esta entrada responde a una pequeña conversación que tuve por msn con el señor AV, encontrándome con su especial forma de asumir la cotidianidad. En principio me hallaba precisamente desesperado, este sentimiento es un pico emocional bastante complicado, que tiene que ver con el hecho precisamente de perder toda esperanza, se supone que esta es lo último que se pierde, pero eso no es tan cierto, yo ciertamente he dicho en más de una ocasión que la esperanza es lo único que se pierde, a la final la vida se nos va en sueños, en ilusiones y en la vana o no tanto susodicha, que no tiene otra cosa que ver si no con que nuestros deseos se realicen efectivamente. Solemos atarnos a ideas e ideales de lo que debe ser nuestra vida y como tienen que transcurrir las cosas a nuestro alrededor, carecemos de las respuestas pero como también lo he escrito antes, somos felices inventándolas, artífices de nuestros mayores y más dolorosos desengaños, nos entregamos a la satisfacción constante de nuestro orgullo y en alguna medida al alimento permanente de nuestra ilusión.

Nos sumergimos en una vida llena de contrastes en la cual lo último que intentamos precisamente es mostrar nuestras particularidades, con un afán extremo de estar dentro, pero a la vez con la contradicción constante de ser excluidos de todo aquello que nos “ate”, cada cosa la vemos como una afrenta contra la libertad y como un medio de dañar nuestro mundo, ese que hemos construido con retazos de otras vidas (nuestros padres, familia, parejas y amigos), de las cuales solo tenemos una muestra, la de aquellas melodías que se reflejan en nosotros, aquellos rostros que nos aman o nos temen y que nos cambian tanto como nosotros a ellos, mientras seguimos embarcados en la búsqueda de la continuidad y el equilibrio.

Soy malo para improvisar, precisamente creo que por tener un plan es que me he vuelto compulsivamente bueno para sentirme desesperanzado, para abandonar todo buen precepto racional y emotivo, para dejarme consumir por el tedio, para dejar que las cosas buenas se escapen de mi y que en su lugar quede una gran nada. Porque soy una caricatura, porque tengo claro que las personas distintas no pueden hacer cosa diferente a caricaturizar ese estándar del "otro", la convencionalidad se encuentra tan marcada que lo distinto se ve como caricatura, yo parezco sacado de un comic a tres tintas y lo peor, es que cuando se es un dibujo, se llora tinta y se escupen puntos, y a uno todo se le escapa entre líneas.

Entonces es mejor (saliéndome de mi propio ejemplo), perdernos en verdades, tan propias que se apersonen, tan únicas que sean melodiosas, casi todo entonces es un problema de armonía, de lograr el equilibrio, pero uno real; ¿Porque de que sirve poder ser escuchado si no te van a recordar?, me gusta el ejemplo de pretender ser una canción, de ser compuesto y llegar a otros oídos, de que puedan disponer de uno y entenderlo, completarlo, porque considero que puede uno ser suficiente pero no estar completo, de otra forma no buscaríamos nada, porque lo tendríamos todo.

Si yo fuera canción, tendría un coro mortalmente pegajoso, como lo que silbaría aquel condenado a la muerte, y quedaría como la culpa grabado en todos aquellos que vieran la ejecución; Me gusta también la idea de llegar a aquellos desesperados que buscan aquella emisora que tenga espacio para ellos, en ciudades que los rezagan y que prefieren desesperarse antes que darle cabida a estos necesitados a quienes sus deseos se les escaparon, a quienes todo se les vino abajo y tuvieron que retomar el hilo después de una noche de conversación distante y cercana, que encontraron su propia melodía entre el ruido ensordecedor de la noche, del silencio que cobija y es tan alto que apaga algunos sonidos; Silbando, cantando y componiendo versos que se vendan solos en las esquinas o que simplemente se reescriban a sí mismos, en un consuelo dado a tiempo y en la tranquilidad de aquello que se hizo así haya quedado mal hecho… o incompleto.

Siempre se necesitará algo de egoísmo para poder sentarse apropiadamente a componer, sacar de uno y para uno, guardar y conocer, intuir primero para después poder compartir; Porque cada canción de desespero puede ser de esperanza, es solo ajustar la letra y entintar la partitura, ya que no hay nada que no pueda ser arreglado. Hay que buscar con quien cantar o al menos perder el miedo a intentar alzar la voz, siempre, puede haber alguien que escuche, incluso uno mismo.

sábado, 8 de mayo de 2010

Feliz cumpleaños III

Hoy este blog cumplió 3 años, y es gracioso porque lo empecé sin ganas, sin la consciencia de que fuera a ser algo más que un desocupe temporal, como cuando jugaba en linea, como cuando me la pasaba metido en facebook, o como cuando sonreía. Este sitio me enseñó a dejarme llevar por las letras, a tener momentos de lucidez y de locura entre laberintos narrativos; Me mostró que podía escribir y me brindó la oportunidad de notar el gusto por hacerlo, de él salieron mis cuentos y poemas (así ya no esten aquí). Este blog marcó el amor a esa ella que hoy esta conmigo. Me ha servido para lidiar con mis demonios, para contrastar el aburrimiento y la desidia, para luchar contra todo lo malo y aprender a ver algo bueno.

Seguiré escribiendo, porque aún hay quienes leen esto; Porque para algunos los Blogs no son una moda, porque me gusta hacerlo y porque todo aquello aquí plasmado me sirve tanto, que no puedo dejar de hacerlo. Gracias a Blogger (hoy en día Google), a todo el que me ha leído alguna vez, a ella, a ustedes, y por supuesto a mí. (Ovación de pie).

La imagen la tomé como de costumbre abusivamente, de aquí.

jueves, 29 de abril de 2010

... Fidelidad: Preludio de una Reflexión.

Esto me lo encontré en otro blog, pero haciendo uso del corte y pegue, pues aqui lo estoy posteando, dificilmente hago esto de poner este tipo de entradas, pero dicen que siempre hay una primera vez para todo. Tengo pensado hacer un escrito referente a este tema, asi que cualquier comentario al respecto es bien recibido.
...
"¿Ser fiel es ser "evolucionado"?
Un estudio científico concluye que los hombres más inteligentes son menos propensos a engañar a sus mujeres.


"Pareja"
Los hombres que engañan a sus esposas o novias suelen tener menor coeficiente intelectual, según un estudio publicado en la revista especializada Social Psychology Quarterly.

De acuerdo con el autor del estudio, el especialista en psicología evolutiva de la London School of EconomicsSatoshi Kanazawa, "los hombres inteligentes son más propensos a valorar la exclusividad sexual".

Según el especialista, los hombres que se identifican como liberales, ateos y fieles poseen unos coeficientes intelectuales más altos que los que se definen como creyentes e infieles.

Según la investigación, Kanazawa confirma que "las personas inteligentes son menos propensas a creer en Dios o tienen puntos de vista conservadores".

Kanazawa analizó dos grandes bases de datos estadounidenses: el estudio nacional longitudinal de salud adolescente y la encuesta general social, que miden actitudes sociales y el coeficiente intelectual de adolescentes y adultos.

Al cruzar los datos de ambas investigaciones, el autor observó que las personas que daban importancia a la fidelidad sexual en una relación tenían coeficiente más alto.

Evolución

Kanazawa fue más lejos todavía y dijo que otra conclusión de su estudio es que el comportamiento "fiel" del hombre más inteligente sería una señal de la evolución de la especie.

Su teoría se basa en el concepto de que a lo largo de la historia de la evolución, los hombre siempre fueron "relativamente polígamos" y que eso está cambiando.

Para Kanazawa, asumir una relación monogámica supone una "novedad evolutiva", en oposición al hombre primitivo, que era propenso a la promiscuidad.

Según este razonamiento, las personas más inteligentes tienen a adoptar prácticas más nuevas, por lo tanto, serían "más evolucionadas".

El autor señala que eso se debe a que las personas más inteligentes serían más abiertas a nuevas ideas y se cuestionarían más los dogmas.

Sin embargo, según Kanazawa estos resultados no se aplican a las mujeres ya que ellas siempre fueron relativamente monógamas y por lo tanto esto no supone una evolución.

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lunes, 26 de abril de 2010

Tiempo y Espacio

Estoy molesto. Molesto y aburrido. Aburrido y desesperado. Hace algún tiempo que aprendí a lidiar con este tipo de situaciones, pero aun así no dejan de ser preocupantes; He ahondado en las razones, en los motivos por los cuales me pasa lo que me pasa, en definitiva (y en eso concuerdo con alguno de mis antiguos psiquiatras) conocerse a sí mismo a nivel de la psiquis, es algo muy difícil, casi que imposible, como si analizarse fuera un imposible (?); No sé si eso sea solo una aseveración conveniente por la supervivencia de la profesión de estos mercaderes de la salud mental, ya que a veces me he sentido capaz de hacerlo, y no solo eso sino que he podido encontrar caminos y soluciones, lo que en definitiva me ha ayudado a que hoy en día un malestar como el presente, sea algo tan simple como esos dolores de cabeza esporádicos con los cuales uno tan solo no se desespera y en que se buscar hacer tiempo hasta que el dolor cese. Es decir: Tener paciencia, esperar a que se pase.

Tiempo:
El tiempo es una cosa de esas que escapan por completo a nuestro control; es efímero, es insustancial y por supuesto es subjetivo. Cada vez que uno necesita se estrecha; cuando uno quiere se acorta y siempre que se quieren acelerar las manecillas, estas se ralentizan hasta casi detenerse...


También tiene que ver con no poder administrarlo bien. Claro está, que eso último suena a una medida tecnócrata como todas aquellas de nuestra "moderna" sociedad. La cual nos exige tener plena responsabilidad de nuestras acciones y especialmente que cada cosa que tengamos sea tratada y manejada como un bien. Así las cosas, poderlo usar, abusar de él, comprarlo, venderlo y por supuesto: administrarlo.

Pero somos tan malos administradores como clientes, usuarios e ingenieros de la mecánica de nuestras sensaciones, ilusiones, sentimientos y por qué no de todo aquello en nuestras vidas, que pretender manejar medianamente el tiempo, no es solo una ilusión dentro de este mundo ocupado y afanado, sino que además, probablemente no tengamos tiempo para hacerlo.

Espacio:
Últimamente mis frustraciones no son tanto por tiempos, si no por los espacios y es que me molesta no tener control sobre el espectro en que actúan mis sentidos, que mi campo de acción se vea reducido y que mi voluntad se vea menguada, en algún momento ella me dijo, o más bien vio como algo natural aquello de “tener que sufrir las consecuencias de las acciones de otros”, pero he experimentado antes el tener control de mi vida, en realidad se siente bien; Y es que no es tan difícil, no es un imposible, la libertad es precisamente esa capacidad para hacer las cosas como uno quiere, incluso me parecería a mí, dejarse afectar solo por el resultado de la voluntad propia. Pareciera que es algo imposible, pero yo lo he vivido. Lo que pasa es que a veces cuando uno depende, cree que su vida le pertenece a otros, pero incluso con respecto a eso, somos responsables de la forma en que dejamos que nos afecten las cosas, a veces tienen que afectarnos, pero ¿por qué la respuesta debe ser convencional?... Si, en realidad podemos afectar las cosas, me resisto a creer que la voluntad de otros es más poderosa que la mía.

Siempre he pensado en que la diferencia entre unas y otras personas es de pura causalidad y casualidad, algunos simplemente tienen cosas diferentes, recursos de cualquier tipo, la mayoría de los problemas son logísticos, no cosas realmente profundas o que interrumpan la continuidad del tiempo y del espacio, es solo que muchas cosas pequeñas sumadas, pues hacen una gran cosa (entonces, no hay que ser matemático para entender y sumar eso); Lo mejor que puede hacer uno frente a ciertas situaciones es lidiarlas, de la forma en que uno desea; Insisto en decir cada vez que no hay nada irreversible, salvo la muerte (por ahora).

Mi espacio entonces esta reducido, mi capacidad de actuar llena de cosas pesadas pero que al contrario de la lógica, me dejan vacio. Si, en algún momento se siente uno cansado de las cosas como están y es que es difícil no dejarse absorber por la monotonía, es muy complicado no estandarizarse y aquellos que estamos lejos de conformarnos fácilmente, pues nos resentimos cada vez que la rueda de la vida nos absorbe; Hoy simplemente estoy dispuesto a salir de esto, pero hay cosas que exigen de mi un tiempo para sufrirlo, para estar simplemente mal. Como de costumbre quiero darle vuelo a mis cosas, masticar mi malestar, y escupir todo lo que no me sirva, tragarme las cosas, pero no para devolverlas después, sino para procesarlas y expulsarlas como es debido. Cuál es el problema, vivir es solo cuestión de darse cuenta y no dejarse, de nadie ni nada.

sábado, 24 de abril de 2010

"Manzana"

Esto es un cuento raro porque no es un cuento, es un escrito de esos que simplemente salen, que brotan a borbotones, impulsado tal vez por la necesidad, tal vez por la locura, o simplemente por el capricho (como si este último no pudiera resumir todo lo anterior); es mío, pero lo había escrito en otro lado, de todas maneras quería publicarlo de nuevo, ya que me recuerda una epoca distinta, un antes de revoluciones y pensamientos, algo que me hace falta en estos momentos.


...
Yo quisiera que la vida fuera una manzana, las manzanas son ricas, en especial las verdes; si la vida fuera verde; no habría lugar a decir que es rosa, color hormiga o que es una mierda (a la final ninguna de las anteriores tiene la posibilidad seria, de ser verde). Si la vida hiciera crunck al morderla, no podríamos quejarnos tanto de lo que duele; morderla y no que nos muerda. Cambiar para mejorar o cambiar para variar. Si fuera manzana, nos la podríamos comer completa; nos quedaría siempre el centro, llenos de pepitas que botaríamos en la tierra fertil de nuestros pensamientos para que con el sustrato de los sueños y el riego de la esperanza, se convirtiera en una manzana; entonces,


¿Por que tienes hambre?
Saca manzanas de Acá

martes, 13 de abril de 2010

Pensando en "Nada"

Hoy me detuve bastante a pensar en sobre que escribir, incluso estuve leyendo varias cosas a ver si la inspiración me "llegaba"; Luego me di cuenta que simplemente estoy un poco agotado, me declaré a mi mismo con un poco de malestar existencial durante los dos últimos días, pero por una cuestión de materialización de un sentimiento grande que llevo por dentro, al parecer se esfumo; Quedé cansado sin embargo, y tranquilo, de esa manera en que solo puede quedar uno cuando está pensando en nada. Me puse a pensar en que significa esto de la nada, en que realmente no hay algo que pueda verse vacio para un ser humano; Es decir, cuando nos sentimos vacios, en realidad estamos llenos de sentimientos negativos, de aquellas cosas que nos hacen necesitar...

Estamos condenados a sentir, de igual manera estamos condenados a sufrir las consecuencias de actos propios e impropios; Rebotamos, caemos, somos lanzados y posteriormente recogidos, a veces como veletas, a veces como plumas al viento, y es que podemos determinar nuestras formas de afrontar los sucesos, más no los mismos; Respondemos al ambiente y pretendemos afectarlo individualmente más de lo que en realidad termina pasando, a la final tocamos todas las cosas, pero más por casualidad y  efecto, que por deseo.

He completado algo así como cuatro días y aún no logró descifrarlo, me preocupa el sentido de lo real y que tan fuerte tiende a volverse a ratos, me enferma lo cierto y cercano que es lo banal, y el sentido que le da a cada día cuando se manifiesta inclemente, es como si fuera determinante antes que una simple alternativa, cuando la característica define antes que desprenderse de la definición. Cada una de esas ideas me llena de temor frente al futuro de nuestra raza, del malestar consciente e inconsciente que acompaña nuestro caminar, ante la necesidad de poseer aún aquello que se escapa de nuestras manos, a tener lo innecesario y a perseguir lo ajeno.

Esta entrada se compuso a las patadas, pero representa un malestar constante y creciente; Cada persona en algún momento de su vida se encuentra a si misma rodeada de sus tristezas, temores y frustraciones, a mí ya me parece un cerco programado, una tragedia anunciada con fuerza, a veces un tanto repetitiva, pero intento sacarle provecho al ejercicio, darle curso y aprender. Quisiera pensar que más personas se dan cuenta, que algún día podremos intentar hacer algo al respecto.

Recuerdo haber dicho que: "Un necio cambia su vida, dos necios, cambian al mundo". Los invito a darle cabida a la necedad; El conformismo y la resignación nos están consumiendo.

P.D. Ese "hoy", fue hace un buen rato.

martes, 30 de marzo de 2010

Reflexionar

Hace rato que no sé cómo empezar una entrada, es como si a veces no me naciera de a mucho escribir aquí, lo cierto es que he estado escribiendo a modo de narrativa de mi vida en otro espacio mil veces más intimo y parece ser que no necesito este; Sin embargo las necesidades son engañosas, más cuando se trata de la satisfacción, ya que una es la narrativa que necesita ese ejercicio de recordar y saber ¿por qué se hacen las cosas?, y otra muy distinta es la narrativa de la existencia, de saber ¿por qué estamos aquí?

Este Blog siempre ha sido más un espacio reflexivo y de encuentro de mi mente con esos temas que me ocupan de la vida, y todos los complejidades propias de su devenir, que una forma de compartir las cosas que me pasan; Alguna vez intenté hacer de este un sitio más personal plagado de algunas anécdotas, pero no lo conseguí y terminé siempre escribiendo lo que pienso por encima de lo que me pasa.

Tengo muchas cosas que ocupan mi cabeza, reflexiones a medio terminar y otras a medio empezar y no es que esto precisamente sea el culto a la mediocridad, pero las cosas a medias no son más si no cosas que necesitan completarse y no un problema de rendimiento o productividad (y es que ese par de palabras me producen escozor).

Reflexionar es algo que hacemos todos, sin embargo unos más que otros y peor aún solo algunos pocos nos sentimos bien de hacerlo, pensar esta tan infravalorado que mucha gente se siente culpable (ociosa incluso) cuando se detiene a hacerlo, a mover esa maquinaria invisible que produce pensamientos. Ya lo escribí una vez y lo hago de nuevo, que me pareció muy ofensivo cuando alguien me dijo que "el que piensa pierde", y yo me pregunto, ¿Por qué? Si, en algún momento entendí que pensar tanto no es bueno, como no es bueno ningún extremo, porque según dicen, todos los extremos son viciosos; Sin embargo pensar no es malo, y en definitiva quien piensa no pierde, solo gana de una manera distinta.

Nos han enseñado que ganar es una eliminación del otro, que para poder alcanzar algo, primero debe pasarse por encima de quien primero lo haya alcanzado, es decir, todo es una competencia, y eso siempre implica que alguien debe perder, aún se muestra como algo natural, la evolución, la supervivencia del más apto; Tomando leyes naturales para cuestiones humanas, cuando para otras cosas si se dice que la razón prima sobre lo natural y que lo más humano está precisamente por encima de la naturaleza. A que voy, a que no siempre es cuestión de ganar, a veces simplemente es algo para uno, con uno solamente, ni siquiera un reto como tal, sino simplemente una cuestión de desarrollo personal, y es que uno no se desarrolla solo de la manera que se proyecta a los demás, de esa en que se resalta todo lo exterior, también existe nuestro fuero interno, aquel que no se confronta a los demás porque está oculto, latente. A ese yo interior si le interesa que pensemos, se alimenta de ello y tiende a vivir con hambre en el caso de algunos sujetos; Somos seres complejos con necesidades simples, con quereres y deseos infinitos, con respuestas impredecibles.

Tenemos en nuestra construcción complejidades de todas las otras formas de la naturaleza a las cuales supuestamente sobrepasamos en nivel evolutivo; Somos aves, lagartos, serpientes, mamíferos, peces e incluso amebas y virus; A veces eso que somos sale a relucir más que nuestra propia humanidad compuesta, por eso hay de quienes se jura que son perros, o ratas, e incluso dentro de la apropiación de la vida contemporánea por lo natural, hay quienes son unos aviones. Tan diversa es nuestra composición, que simplemente pasamos por varias fases, por etapas naturales en que nuestro ser nos exige diferentes cosas para lograr la tranquilidad tan comúnmente confundida con felicidad.

Hoy realmente pido que no se deje de reflexionar, de pensar las cosas, de extender la mirada hacia el infinito y empezar a desenvolver algunos ¿por qué? Busquemos la respuesta, aquella que no se haya en el fondo del vaso, ni en las esquinas de la última pulgada de nuestros televisores, ni en el almidonado espacio virtual de nuestras bitácoras y redes sociales; Hablar con uno mismo, responderse y responderle a la vida no puede olvidarse, ya que, nadie puede convencernos de que todo está dicho, pensado ni mucho menos hecho.

martes, 16 de febrero de 2010

Creer

A veces creer es una cosa muy difícil, desde muy jóvenes nos enseñan el valor de ello, y si hemos tenido la suerte (buena o mala, eso se lo dejo a cada uno) de haber crecido en un hogar cristiano, católico, judío, musulmán, budista, hindú; y otras tantas que puedan existir, religión, culto, secta, etc. Pues tendremos clara la idea de que puede significar el creer, ya que todas estas formas de exaltación de lo humano a través de la idea de lo divino, no se pueden concebir sin tener claro que es aquello de tener por cierto, de aceptar por verdad. Pero me resulta muy difícil hacer eso, aceptar es una de esas cosas que me cuesta, sin contar con que definitivamente soy una persona muy terca, lo cual debería ser en principio bueno, pero en un mundo que muere por la idea de aceptar, tiende a ser un problema.

En realidad lo que yo pienso es que no debe tragarse entero, no es cuestionar todo, pero si cuestionar; Es una cuestión de independencia, tiene que ver con darse cuenta de que el mundo también recibe nuestra influencia y a diferencia de algo que he escuchado y que por cierto me molesta, no todo está dicho y hecho; Si esto último fuera verdad, el ser humano ya no tendría razón de ser en el mundo. Cada cual debe ser capaz de tener criterio, no solamente como forma de reforzar nuestra personalidad y carácter, sino para no quedarnos sumergidos en la banalidad del montón; Quizá lo escribí antes, lo cierto es que lo sigo pensando así, la banalidad es algo bueno, le da sentido incluso a lo profundo de nuestras vidas por simple contraste, pero no hay que sumergirnos en ellos, tal cual como otra frase más cierta que dice que todos los extremos son viciosos, en realidad allí si tenemos que darle sentido a nuestro sentido de razón, encontrar un equilibrio, no necesariamente dominar al mundo, pero si poder siquiera estar en él, sin dejarlos apabullar por su vastedad, engañosa cuando sabemos que muchas veces nuestra imaginación abarca mucho más.

En resumidas cuentas lo que busco es reiterar mi forma de ver las cosas, no simplemente de la manera necia en la que a veces otras personas ahogadas en su propia ceguera, pretenden reflejar en mi; sino esa forma consciente de cuestionar, de solo aceptar seso que encontramos propio de serlo, aquello que así pueda no ser tan entendible, tan razonable, si pueda llegar a verse como cierto. En cierta manera no debe abandonarse la fe porque casi todo el tiempo solo vemos una parte del camino, lo más cercano y seguro y debemos aventurarnos, dejarnos llevar, pero el equilibrio esta precisamente en siquiera examinar alguno de los pasos, el sendero o el puente sobre el precipicio.

A la final yo creo en mí, pero nadie más está obligado a hacerlo, pero no estaría mal comenzar por aquí; ¿o sí? 

martes, 12 de enero de 2010

Las maravillas del tiempo en el Blog

Y sí, uno puede devolverse aquí sobre sus pasos y hacer algo diferente, no en el momento en que valía la pena, si no después, pero a la final no queda notandose la diferencia. Ojala pudiera hacer uno lo mismo con otras cosas de su vida, pero es que la vida, simplemente no es un Blog.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Desecho

La entrada que viene, no la terminé a tiempo por las vicisitudes del final del año. El hoy se presenta diferente, y varias personas me recordaron que mal que bien es bueno hacer lo que se hace, lo que me obliga necesariamente a darle un empujón a la desidia y acabar el escrito.

 Esta va a ser en lo posible mi última entrada del año. En algún momento me preocupo el número de entradas que pueda llegar a tener por mes o incluso por año, pero teniendo en cuenta que son más bien pocos mis lectores (no por eso menos importantes) pues la verdad esta vez simplemente: ¡Me vale huevo!
 
Y si, históricamente estas fiestas (con esto me refiero a la navidad, ni más ni menos) me deprimen, me molestan; esto por muchas razones, tanto por la anestesia personal de cada cual, ejemplarizado creo yo en especial por la alegría extraña que emana de las personas quienes ayudados por los medios creen esta una época especial y llena de cosas para compartir y en el cual la regla por defecto es la felicidad (cosa que no puede estar más lejana de la verdad).

Pues bien, yo creo que lo natural en las personas usualmente es la miseria, otra cosa es que podamos llenarnos de motivos para sonreír y eso contribuya a sacarnos la sonrisa del diario, esa dosis de tranquilidad y relativa alegría necesaria para pasar cada día, para algunos cosas tan simples como el café, para otros complicados hechos y consecuencias que más tienen que ver con sus intrincadas frustraciones que con lo simple que puede resultar estar bien. Cada cual se siente bien a su manera o disfraza su miseria para que los demás vean ese disfraz de felicidad, y en este mundo en donde ser feliz es resultado de tener éxito, pues es muy bueno mostrar nuestros logros, y más si por alguna razón nuestros dientes colaboran.

Pues bien, es normal de una u otra manera, pero se vuelve tan común, tan cotidiano en estas fechas, que de alguna forma resulta ridícula; se encuentra sustentada en cada esquina con algo postizo, con un adorno altamente contaminante, con un sentido alienado de lo que es una celebración, traducida en la irresponsable forma de hacer las cosas, como el ejemplo de la energía eléctrica usada en las lucecitas, desperdiciándola, sin importar tantos problemas ecológicos, ambientales, que podrían mitigarse si se decidiera hacer una fiesta sin ellas, pero todo el mundo se limita a decir "tan lindo el alumbrado", pero detrás de eso hay mucho de daño, y los que vemos el daño y no gustamos de las cosas brillantes, ni nos deslumbramos por los colores vivos, somos tachados de raros, asociales o cualquier otra cosa que se le ocurra a alguien y que pueda a uno asociarlo con el Grinch.

Pero no solo se produce daño ambiental en estas fechas, el daño psicológico también es muy real. Si, a la mayoría les resulta simpático ver a sus familiares, que les den regalos, viajar, que les den regalos, comer cosas especiales, que les den regalos, bailar o pasársela de rumba, que les den regalos, tomar hasta enloquecerse y ¿por qué no? ¡Que les den regalos!; pues bien, a mi no me parece, no me gusta, me deprime (y de hecho las últimas vacaciones fueron un ejemplo de lo malo que es hacer todas esas cosas anteriormente listadas, aún el viajar resultó poco gratificante).

Es una completa mascarada, un circo como muchos de los esquemas sociales humanos, se dice que andas compartiendo pero en realidad es una de las realizaciones del ego, se busca tomar (yo), bailar (yo), que me regalen (a mí, osea yo) con lo cual esto desata sensaciones tan superficiales que después traen un vacío, uno tan complicado que hace que mucha gente se sienta mal cuando recupera su rutina, y lo peor es que por conveniencia terminan culpando a su vida normal y la pesadilla de rojo y verde (y azul gracias al comercio) se queda impune.

Son ideas difusas pero que debería uno ponerse al menos a pensarlas por unos momentos, es que mal que bien no sirve para nada el momento, más que para darse gusto, solo que en otras épocas del año si tenemos claro que hacemos, pero en navidad todo se queda en tutaimas y en otras peripecias de una fiesta que más que todo obliga a consumir, hasta la conciencia; comes tantas cosas, que después todo se vuelve desecho.

En definitiva debí haber publicado esta entrada a tiempo, pero quizás en estos momentos sea más simple de entender.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Verdades

Sensaciones extrañas se encuentran en ser uno mismo. Más cuando deviene lo confuso de la realidad de ser. Cuando las certezas son relativas, las victorias se sienten amargas y la felicidad es esquiva.

Hoy encuentro que lo peor es lo que pasa, nunca lo que está por suceder. El futuro es una idea solamente, tan irreal como el mañana, tan perdida en lo etéreo como las esperanzas que hay detrás de todo lo que descaradamente pasa uno de soñar a anhelar, las consabidas metas.

Sin embargo, un caso extraño la felicidad en una persona por encontrar esto; lo cual me lleva a que sencillamente es uno más de estos cegados por la critica consciente que desconoce el verdadero yo, por la incapacidad de acudir a la percepción a través de un sentir lógico, en donde el resultado no puede ser un gozo, o no por lo menos simple y descrito; me rehúso a creer que el ser humano escape a la razón pese a su considerable herencia animal; Pero no podemos seguir escudándonos en nuestros supuestos instintos, como justificación de las decisiones que surgen de las partes oscuras de nuestra mente. No puedo consentir en tal cosa, si el cerebro mismo nos permite deducir ciertas cosas con respecto a nuestro universo, entonces todo lo dicho puede ser (y lo ha sido antes) controvertido.

Es decir que no concibo ninguna verdad absoluta, solo una verdad más concreta, más creíble, más asimilable o que simplemente no se ha podido refutar; alguien me dijo que su verdad era tan cierta como un hecho, para ser más exacto, como la gravedad, pero el argumento es falaz, ya que su verdad fue producto de una conclusión, no un fenómeno recurrente que es tan difícilmente controvertible y lo pongo así porque llegará el momento en que alguien nos demuestre que volar es cuestión de negar esa fuerza que nos llama a mantenernos en el suelo. ¿Quien dice de qué tamaño es el universo? y ¿Cómo deben ser las cosas? Yo solo puedo contestar con el mismo resultado de ejercer mi capacidad de pensar, está en mi la capacidad de discutir y de seguirlo haciendo. Siempre tendré una verdad que me resulta cómoda, la mía, lo cual no quiere decir que no pueda llegar a ser concordante con la suya. La realidad al igual que el conocimiento e incluso a veces la sabiduría, es simplemente un consenso diario.

Debo terminar las entradas cuando empiezo a escribirlas, sino corren el riesgo de quedar como esta, es decir: Un poco enrevesadas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

La fuerza de la palabra (II)

Navegando entre mi propio blog, me encontré con algo muy bello que escribí al principio de este año; Recuerdo que me inspiré en lo que le leí a A.V. en su propio sitio (donde por cierto no me paso hace rato). Espero que les guste:
...
Quisiera hoy dedicarme solo a pensar, a meditar sobre mis palabras, a construir nuevas, a escribirlas una y otra vez hasta que queden grabadas en los cimientos de las ciudades...

Dejar de nuevo que mi alma brote a través de mis dedos, que se exprese, que se elongue, que logre llegar a los oídos grandes y a los sordos, construir el puente indestructible de Benedetti, con ella por supuesto; buscar sentido a mis canciones, darle verso a mis miradas , engalanarme de amor en las madrugadas y dormir con arrullos de luna; quiero ver la mañana y reírme, carcajearme con el rugir de las nubes, danzar en sinfonía con el clamor del viento, aterrorizar a las aves con mi silbo mañanero y detestar cada pestañeo porque me hace perder de la luz tranquila, la de cada uno, la que narré en mis reflexiones y la que he buscado, encontrado y perdido sin reparo...

Quiero aprender a escalar los tejados, a saltar los arboles, a pulir las castañas y a consentir los duraznos; quiero una victoria sobre el segundo, una primavera que dure mientras añoro el invierno, un abrazo desmedido, sincero y de proporciones cosmicas; cubrir al universo con una mueca, derribar el continente de los lamentos, profanar la tumba de la gracia.

Ser y estar cada vez sin medida, con el gesto adecuado sin el tiempo justo; iría hasta allá pero esta vez vamos a ir los dos cada uno medio camino; lo importante es que vamos a encontrarnos.

Gracias a los que piensan, pese a lo problemático que resulta, a los que sienten pese al doloroso resultado, a los que sueñan por dar sentido a la realidad y a la fantasía, a los que leen por llevarse la Fuerza de la palabra, la esencia del alma y el cariño del escritor.

martes, 1 de diciembre de 2009

De nuevo la consciencia

Hace poco estaba viendo un capitulo de una serie que considero una de mis favoritas, en la cual sale un personaje bastante particular, el cual siempre he podido ver como el retrato de una persona que encarna lo solitario y miserable que puede llegar a ser tener conciencia, tanto así, que dicho personaje durante 5 años debió estar refugiado en los analgésicos opiáceos para distraerse de la realidad, de aquello que le resultaba lo más terrible: su propia conciencia; más aún en este ultimo capitulo que vi, apareció otro personaje el cual me recordó lo complicado que puede llegar a ser el estar “al tanto de”; Esta conciencia o  capacidad de reflexión que suele resultar de poder observar realmente, ser consecuente con las acciones y reaccionar de acuerdo al pequeño gran trozo de materia gris y blanca que tenemos arriba de los ojos, es problemático, de la misma manera que alguna vez lo plantee y que sigo pensándolo.

Creo que de cierta forma en la felicidad no resulta necesariamente esquiva y sobrenatural, sino verdadera, tan real que se disfruta como debe ser, pero la conciencia da una perspectiva en la que puede tenerse certeza tanto de que nada puede ser eterno, así como que las cosas tienen grados, momentos y consecuencias, y por supuesto, también principios.

Las cosas normalmente no salen de la nada, ni los bebes, ni las ideas, ni los colores ni mucho menos cada cosa que queremos; es decir que uno debe buscar, encontrar, hacer y conseguir; con lo cual no puedo estar de acuerdo en que muchos vean su vida como un cumulo absoluto de dicha infinita, me preguntaría entonces, ¿de dónde sale? Y es que tampoco creo que haya nada ilimitado, nada eterno, la misma naturaleza en su ejemplo nos muestra que si bien hay ciclos, tampoco nada se pervierte hasta resultar inmutable, eterno o diáfano.

Todo puede ser tocado, afectado por la distancia, por el tiempo, por la velocidad, por la temperatura, por la medida de las cosas, por el pensamiento del sujeto; por los verbos, adjetivos y sustantivos. Precisamente a algunos nos gusta no solo sentir, sino saber y conocer de donde viene el sentimiento y hacia donde va; No solo por el afán tan humano de entenderlo todo (y controlarlo), si no simplemente de poder replicarlo; Y es que uno de los principales intereses científicos en entender un fenómeno, es precisamente poderlo repetir, un experimento que nos de certezas, que nos permita estudiar datos y postular teorías.

Si, tal vez mi lenguaje no sea el adecuado para decir que no podemos confundir la felicidad, el éxtasis propio de los sentidos con la simple falta de crisis, con la ausencia de dolor. Pese a la dualidad que representa, el hecho de no sentir lo malo, no quiere decir por descarte sentir lo bueno, entonces ¿dónde queda el contraste? Si bien considero el equilibrio una realidad, es solo el antecedente tanto de la cima como del declive, esos instantes previos al descenso en la montaña rusa de nuestras vidas, en que temblamos de emoción (o de temor) antes de que llegué el vació, el grito, la emoción, que es en realidad lo que se busca, ya que ¿Quién querría un camino plano?

Esta entrada es un poco recurrente, pero llega a mi en un momento de tranquilidad que no me resulta del todo agradable; De la larga espera en la fila aguardando por una sacudida. Sigo considerando que la consciencia causa problemas, pero no son del índole dramático de las series de televisión, ya que hallarle el gusto a las cosas no es tan difícil, sin embargo el peligro existe siempre en que llegué uno a conformarse y a tomarle el gusto entonces precisamente al confort.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Lo malo de la costumbre

La costumbre es una mala base para tomar decisiones, y por costumbre me refiero al confort que se deriva del “tener”; sin problemas aparentes, lo que implica seguridad y tal vez para algunos hasta felicidad. Lo que hace que se convierta en uno de los principales motivos, o incluso finalidades en cuanto al comportamiento de otras personas, es decir en que es anhelado por muchos. Desde el simple “estar ahí", seguridad y confort que se cree tener precisamente por la certeza de algo que no se mueve, aun cuando los seres humanos somos dinámicos y no está en nuestra naturaleza lo estático. Tal vez no me haya expresado de manera clara, pero simplemente creo que lo que se tiene, siempre que permanezca quieto, seguro, resguardado (o en nuestro poder en todo caso), representa para muchos no solo un sentido natural y lógico en sus vidas, sino también una meta para todo aquello que se anhela (todo lo deseado).

 Las personas terminan viéndose ahogadas en la monotonía y en la rutina, pero de alguna manera sobrevaloran la seguridad que ellas mismas les representan, llegan incluso a llamar a esta sensación felicidad. Entonces se buscan escapes, algo para vencer la rutina y que sin embargo no trastoquen su vida (su mundo), una contradicción que hace que cada cual sea incoherente, difuso y que se pierda en su frustración al no poder "tener lo que quiere" (desea).

 Es por eso que el aburrimiento es un claro mal de época, uno de esos hijos bastardos de la modernidad que nos consume, del pensamiento burdo que nos obliga a estar apegados a algo, que nos llama a la captación y acumulación, pero que aparte nos obliga a buscar dinamismo, pero uno que permita ajustarse a un bucle, a una rutina que no disrupte los diferentes algoritmos del diario vivir y las dinámicas sociales preestablecidas por quienes determinan que se debe o no se debe hacer (precisamente la moda, sino no tendría sentido el modernismo).

Pero a lo que iba es que las personas no pueden dejar de arriesgarse con nuevos aspectos de su vida aunque estos sean dañinos, tediosos o inconvenientes, solo por no perder esa falsa seguridad de la rutina, la modesta facilidad que brinda la costumbre. Yo pienso que la costumbre lleva a la resignación, a la supresión de la rebeldía personal, a la falta de conciencia y por supuesto a la pusilanimidad. Entonces, no debe uno temer buscar la felicidad, así esto implique perder algo del confort rutinario. Debemos agitar nuestras vidas, seguir el ritmo del impulso de nuestros corazones y dar rienda a aquello que pueda de verdad hacernos felices, sonreír no por acomodo, sino de verdadero regocijo.

(Tal vez no se entienda que quiero decir, ni a quien se lo quiero decir. Que más dá, hoy me siento frustrado por tener tan claro esto que quiero expresar, pero no poder hacerlo entender a quien realmente necesita aplicarlo.)