Me parece que todos los noviembres deberían tener su entrada.
Solo por aquello de la crocancia.
¿Verdad?
lunes, 22 de noviembre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Dolor (de nuevo)
Hoy ha venido a mi mente más de un recuerdo, de ese despertar de consciencia cíclico en el cual uno siente que eso ya lo ha vivido y que es más profundo que un simple dejavu. Tanto así, que al empezar a escribir esta entrada, me encontré con que esto ya lo había pensado, ya lo había sentido, y es cierto que la vida es un ciclo y que dá tantas vueltas, hoy me encuentro en algún punto en que veo mis huellas cerca, de algún momento en el que pasaba por el mismo punto del espiral, y siento dolor, mucho dolor.
...
Me duele la cabeza, no se por que sea, me imagino que es un desorden de sueño, ya que me siento cansado de alguna manera y al parecer es una secuela de la vida desordenada, del insomnio y de la ansiedad propia de un estado como el que ahora se hace para mi algo del diario vivir.
¿A que viene esto?. Que creo que las personas nos llenamos de miles de cargas, de cosas que nos pesan y nos causan dolor, pero en este caso no creo que sea solo lo que pasa por descuido, por el abuso de lo que se podría considerar una "buena salud" (cuando en realidad no es así del todo).
No, en definitiva hay más cosas, más cargas, la mente y el cuerpo se comportan como uno, de manera caprichosa. Es decir, como lo puse antes, no correspondemos siempre y de manera ordenada o predecible a lo que se supone debe ser, no se si eso atisbe a algo similar a la esquizofrenia o si simplemente las cosas no se correspondan en la mente ni en la realidad. A la final le damos forma al mundo de acuerdo a lo que pensamos...
¿Y si lo que pensamos no corresponde a nada ordenado o que tenga sincronía, entonces creamos un mundo sumido en el caos?
Puede ser, lo que pasa, para mi, es que afortunadamente no creo que sea necesaria la voluntad de una sola persona para construir o realizar al mundo. Este esta constituido de la múltiple voluntad de todos aquellos que lo habitan, lo que hace que sea mas difícil ir en contra de la realidad, entonces, solo se afecta la propia...
Se desordena de tal manera, que nos duele la cabeza, que nos duele el alma, que nos duele el Amor.
martes, 12 de octubre de 2010
¿?
Protesto, no quiero más que sentirme mal, así no lo merezca, es una parte natural de un proceso de perdida; Pero, hoy me pregunto: ¿por que a mí?.
lunes, 11 de octubre de 2010
jueves, 7 de octubre de 2010
Cambio
Hoy decidí hacer algo al respecto de lo más importante de mi vida, dejar de vivir de la forma inadeacuada, entregarme al amor que es lo que en realidad importa, es lo único que puede cambiar nuestras vidas siempre para bien. Tal vez las razones para el cambio no sean las adecuadas, pero cambiar por cambiar o por cualquier razón, siempre será válido, siempre se podrá disfrutar de las consecuencias de cualquier proceso de crecimiento personal, tanto por la búsqueda de las cosas que nos pueden llegar a hacer sentir bien, como a su vez por todo aquello que nos hace evolucionar.
Cambiaré.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Frustración
Es muy duro cuando las metas de cada uno/una se encuentran con la realidad. Cuando nos hacemos a una idea, y esta revuela en nuestra cabeza dándose impulso con las alas de nuestra imaginación, pero a la hora de concretarse, otra cosa sucede; Sin embargo es claro que el ideal es una cosa y el ser, el horrible acontecer, es algo totalmente distinto. La mayoría de nuestras frustraciones vienen dadas por el choque precisamente entre lo que idealizamos, y aquello que es en realidad; Sin desconocer -claro está- que muchas veces la realidad tiene un toque tan subjetivo, tan personal, que en realidad empatar una cosa con la otra, no debería ser tan complicado.
Nos frustramos porque aunque nuestros sueños tengan el tamaño de un grano de arena, ahí están para nuestro crecimiento personal (o tal vez solo por la necesidad de dejarnos llevar de alguna manera por nuestra imaginación, por vivir alejados de la tierra que a veces nos atrae con una fuerza mayor a la de la gravedad), no creo que exista persona alguna que no piense de una u otra manera en el mañana; Por alguna razón tenemos nuestros ojos en dirección hacia adelante, hacia el porvenir; y es muy difícil dejar de considerarlo, aunque en realidad tal cosa no exista, tal expectativa sea casi que un despropósito, aún así nos entregamos a cierta continuidad del espacio de las cosas, a la relativa pero firme disposición de nuestros cerebros, que debería ser diferente, que debería intersectarse en un universo en donde primara la alternidad, donde nuestros pensamientos se vieran alimentados por unas y otras experiencias, en donde los sueños construyeran realidad y viceversa sin ser cercados de manera alguna por la emoción o la razón, en donde perderse en los laberintos de la mente fuera no solo posible, sino también una vertiente valida en nuestro desarrollo y acontecer personal. Desafortunadamente no es así, y tenemos que aguantar lo poco o mucho que nos duele la vida, tenemos que hacer de corazón tripas y tragarnos nuestros miedos, porque si no lo hacemos alguien lo aprovechara en nuestra contra, porque si vivimos en conjunción, amalgamados con la vida, pero diferenciados en nuestros corazones, entonces seremos tildados de locos, de alternos, de "bichos raros".
Hoy tengo la dicha de darme cuenta, pero la tristeza de lo que esto representa no sale de mi cabeza, yo soy solo una isla que quiere unirse a un continente, pero a veces la tierra no está atenta a formar nuevos territorios, y tan solo quiere hundirse en la vasta mar, o incluso salir desprendida en el inmenso cielo e irse tan lejos a donde pueda orbitar sin el mayor contacto, así esto acabe con la vida, así se pierda el sentido del universo.
Estoy frustrado.
martes, 5 de octubre de 2010
Ruido, mucho ruido
Cada cosa en su lugar, cada lugar tiene una cosa, o más de una; Así como en la decoración, parece que el mundo está atiborrado, como una sobre celebración de lo barroco. Y eso no es más que contaminación visual, o también podría llamarlo ruido, mucho ruido...
Quise escribir otro tipo de entrada, pero no salió. No se me hilaron las ideas, no se me unieron los párrafos para que esto fuera más coherente, porque el ruido es muy alto, y no se comporta como algo que se pueda tapar con música, o, simplemente taparse los oídos; Lo único que resulta -y no completamente- es huir.
lunes, 4 de octubre de 2010
Temprano
Levantarse temprano es algo de cierta manera bueno, porque uno siente que le rinde el día, en especial cuando se tienen que hacer vueltas (transacciones, citas, negocios, etc.). A veces también es buena para escribir la mañana, pensar con el cerebro recién despertado y animado (para esto es excelente una taza de café -así ya no pueda yo tomarlo tan a menudo-).
Hoy no me levanté por impulso propio, sino que fui despertado un poco a la fuerza y tan solo por alguna "curiosidad" ajena, afortunadamente ya poco sufro por cosas como esa, recuerdo que en algún momento de la vida me molestaba muchisimo el ser despertado (es por eso que no despierto a nadie, salvo que sea estrictamente necesario), pero ciertamente la paciencia dada por la edad, no es más que simple indiferencia o resignación frente a las cosas con las que uno no puede -o no debe- combatir. A primera hora de la mañana no hay mucho para ver en televisión y para mí que ando sin computador, es una ventaja que a esta hora pueda usar uno ajeno, y el que la mayoría de estos días me ha permitido escribir en este espacio.
La verdad no me parece muy importante la hora en la que uno se despierta, ya que eso depende del estilo de vida, no creo que al que madruga "dios lo ayuda", en lo personal tengo creencias disímiles con la gran mayoría de religiones, incluso aquella en la cual fui instruido desde la niñez. Creo que las personas se afanan mucho en catalogarse -etiquetarse- incluso en ese aspecto, y al final debería pensarse en que dormir es rico, y uno debe disfrutar de ese placer de la vida; Un ejemplo claro de esto que expliqué anteriormente es el contenido y forma de esta entrada, nótese que si estuviera yo bien de sueño -si hubiera dormido lo suficiente-, todo lo escrito tendría más sentido; Supongo que como de costumbre simplemente me estoy quejando, y hoy en particular no me parece tan divertido como de costumbre, porque parece que ultimamente se está volviendo algo patológico, y no es muy divertido llenarse de enfermedades, claro que con la edad parece que no hace uno más que acumular este tipo de cosas. Esperar a ver si con un poco más de reparador sueño, mi ánimo sube.
Imagen tomada de este sitio.
Imagen tomada de este sitio.
domingo, 3 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
Especial
(...).
Lo especial usualmente uno lo suele tratar de muchas maneras, es algo tan indeterminado como aquello que es "interesante", y cuando uno quiere dejar espacio para la interpretación, usualmente lo que hace es dejar las cosas tan abiertas posibles que no queda es una forma clara de ver que es lo que en verdad está allí. Somos expertos en engañarnos y en hacer juegos mentales de tal complejidad que a la final nos terminamos enredando en nuestras propias redes, en los hilos que cuidadosamente hilamos con el único fin de hacernos los "interesantes". El autoengaño es un mal propio de época y tiene que ver con la necesidad moderna de ser complicados, porque solo así creemos estar por encima de la superficialidad propia de nuestras almas, como si fuera tan malo tener una capa sobresaliente, algo normal que tan solo nos dé forma, que nos complete un solo estado a la vez, así seamos capaces de ser un día solidos como roca y al siguiente tan gaseosos que nos colamos en los espacios vacíos de nuestras propias ilusiones.
Hoy quisiera aprender a vivir mejor, de acuerdo a mi mismo y alejado de aquello que no sirve, aplicar de verdad la negación consciente, aprender a hacer la mirada a un lado, pero no es fácil y ciertamente a veces tiene uno que involucrarse, así no quiera.
jueves, 30 de septiembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Te busco
De nuevo yo con mi mala suerte tecnológica, lo bueno es que tomé decisiones rápidas, pero con calma, de tal suerte que tengo soporte y garantía para mis problemas, y realmente espero que no tarde la solución; Para seguir con este ritmo de escritura que me gusta bastante, igual, siempre conseguiré algún computador así sea prestado, robado, inventado, todo con tal de seguir aquí expresándome, haciendo lo posible por no volverme tan loco.
He pensado en lo bonito que es buscar aquello, esto, lo otro...
La vida es una búsqueda continua, de emociones, personas, melodías y cualquier otra cosa que pueda cambiar el rumbo de nuestras existencias, que le de forma a nuestros caminos, flores a nuestras primaveras, palmeras a nuestras playas, y tantas otras cosas que están ahí queriendo ser encontradas, con la pretensión de que nos acordemos de ellas o aunque sea de que las veamos.
Somos tan ciegos a veces que las cosas bellas nos pasan por los ojos y simplemente las hacemos a un lado o las dejamos que pasen; y dejar pasar causa unos desastres melancólicos por el "dejar de...", lo que nos puede sumir en una depresión terrible, todo por el remordimiento. Menos mal yo la encontré.
Hoy les dejo esta canción, no es muy del estilo de este blog -es decir, del mío-, dejar videos de youtube; Pero sé que más de uno va a disfrutar de la canción, esta versión en particular me gustó mucho y no podía dejar de compartirla.
Te Busco
Al cielo una mirada larga
buscando un poco de mi vida
mis estrellas no responden
para alumbrarme hacia tu risa
Olas se esfuman de mis ojos
a una legión de tus recuerdos
me roban formas de tu rostro
dejando arena en el desierto
te busco perdido entre sueños
el ruido de la gente
me envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado
como a un pañuelo viejo
y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
y no puedo dar contigo
En cualquier huella te persigo
en una sombra te dibujo
huellas y sombras que se pierden
la suerte no vino conmigo
te busco perdido entre sueños
el frío de la gente
me envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado
como a un pañuelo viejo
y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
que no puedo dar contigo.
martes, 28 de septiembre de 2010
Equivocado
A veces creo que no hay lugar en este mundo para alguien como yo, o tal vez si haya mucho espacio y quizá ese sea el problema, que no se puede ser alguien especial, porque siempre habrá alguien como uno (aparte todos son especiales porque tal cosa es solo un término "cariñoso"); que la virtud, la originalidad, lo que lo caracteriza a uno queda rezagado porque uno no importa por lo que es, por como está, si no por lo que tiene, y esto último termina resumiendo todos los anteriores verbos. Podría ser muy fácil, una cosa de tan solo acoplarse, pero ¿a qué?, no creo que todo "tenga" que ser, como si la vida estuviera dictada de manera previa y la única forma de hacer y vivir las cosas estuviera predefinida. ¿En que momento dejó de ser valido tener una perspectiva propia?.
Si claro, estoy muy equivocado, empezando porque el día no empieza cuando sale el sol, sino cuando el estado, los padres, el jefe y/o cualquier otro que tenga algún poder sobre uno, lo dice. Nuestros pensamientos nos pertenecen, pero ¡ay! de que no los compartamos cuando nos es indagado, si nos guardamos algo para nosotros mismos, somos terroristas, conspiradores, e incluso, simplemente, personas cínicas y sin la personalidad suficiente como para conjugar adecuadamente el verbo compartir. Nada es realmente nuestro, pese a que nos inculcan desde pequeños y de forma vehemente el significado de la propiedad, las ventajas de la posesión, lo majestuoso del tener; Aún con lo anterior en mente, se supone que debemos compartir y esta mal visto que no seamos solidarios y estemos atentos a las necesidades de otros. Entonces, el mundo nos enseña la contradicción, nos arrastra hacia ella y cuando queremos salir siempre hay algún tentáculo previsto para evitar que nos movamos lejos de lo que el sistema ha dispuesto para nosotros.
Seguiré equivocado al seguir pensando en que hay un instante válido para cada cosa, que la idea de los procesos humanos no es el rendimiento, ni el resultado, que basta solo el proceso, que la felicidad no es un fin, sino un estado, uno muy bello por el que vale la pena vivir; Que "ser" es complejo, pero nunca complicado, porque lo que se necesita con la vida es recorrerla, vivirla, así tenga recodos, curvas, subidas y bajadas; Que cansarse es solo una forma de saber que se necesita descansar, que llorar es una forma de limpiar nuestro organismo y nuestra alma, nunca una muestra de debilidad; Que las distancias no existen para aumentar las frustraciones, si no para hacer más largo la alegría del camino, más ameno el paseo, más dulce la llegada. Llegar no es el final, siempre podrá uno devolverse, sin caminar hacia atrás, aunque esto también pueda hacerse, con gracia, con estilo y evitando caerse, pero estando dispuesto de igual forma a embarrarse un poco. Es hora de mirar a los demás a los ojos y ver lo que en verdad valen, y si es que no sirven a nuestra vida, darles un adiós grácil, respetuoso, pero cierto. Debemos desechar lo que, en verdad, no sirve, reciclar aquello con lo que en realmente podamos construir de nuevo, no guardar tanta basura, no acumular tantos recuerdos, pesares, melancolía. No pensar en términos de lo que nos hace daño, ver solo los enemigos ciertos y presentes, y de igual manera detenernos un segundo a respirar, a darle una vuelta con nuestra mirada al mundo y darnos cuenta. Eso, solo darnos cuenta, reavivar la consciencia, levantar la mirada, es probable que notemos mucho de aquello que antes no estaba allí, pero que siempre estuvo.
Esto lo escribo para mí, para recordarme que puedo perder la fe, la esperanza, la razón, la emoción y la alegría, pero nunca la consciencia. Porque sufrir y estancarse no es excusa para dejar de estar, para dejar de corresponder a ese sitio único en el universo, esa silla que solo corresponde a uno mismo y que de alguna forma lo distingue, pese a las contradicciones, a las desviaciones, a la circularidad. Estoy muy equivocado, pero solo para ellos, los que mueven ese mundo en que yo a duras penas me escurro, en el cual repto buscando oxigeno, luz y tambien sombra. Quitando el mugre de mis ropajes, desviando los proyectiles que me disparan, tapando mis oídos ante el incesante, fuerte y doloroso ruido. Pero aquí estoy, tal vez no constante, tal vez profundamente equivocado, pero al menos consciente.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Loop
He tenido siempre una gran molestia al encontrarme con los bucles -o loops-, aquellos eventos, hechos, situaciones, o cualquier otra cosa que se repita, y se repita, y se repita. Detesto encontrarme con que las cosas estén allí una y otra vez -y otra vez-; Es por eso quizá que me aburro con tanta facilidad y que no le encuentro sentido a muchas de las cosas que para otros son "naturales", como si la felicidad y tranquilidad vinieran explicadas en un manual del cual no recibí copia. Detesto los círculos porque uno no tiene muy claro el principio -así lo haya presenciado o lo intuya-, y por supuesto detesto la expectativa eterna del final. De igual manera me causa aversión que algo este estancado sin una solución de continuidad, sin algo que lo enrede, anude, mueva de alguna manera, de forma que tenga sentido un desenlace, un consecuente final. Claro, en parte por eso le encuentro fin -propósito- a la vida, a la final se acaba, al igual que todo lo demás.
Creo firmemente que necesitamos a diario aquello que mueva la razón de ser de nuestras vidas, que evite que el cordel de nuestra existencia se envilezca hasta el punto en que se caiga por si solo, que se marchite y ya no haya necesidad de que sea cortado para acabarla. Es algo básico, algo que está allí, pero a muchas personas les gusta la rutina, la monotonía y la circularidad, tal vez porque esto evita pensar y como ya sabemos usar el cerebro es algo problemático, y ante todo, ¡hay que evitar los problemas!.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Odiar y Detestar
Siempre lo he pensado, lo he sostenido ante todo, que detestar es mejor que odiar, aunque en realidad para la lengua castellana no representan mucha diferencia, salvo porque el odiar implica un sentimiento "incontrolable"; ambos sin embargo, tienen que ver con la aversión, con el rechazo.
Como yo lo veo, el odiar es algo personal -intimo- , que lleva energía de parte de quien lo siente de forma que esta persona se entrega a ese sentimiento, lo que puede hacer que sea consumida; Implica entonces algo que afecta de manera constante a quien lo siente, y de una u otra manera -como un buen sentimiento-, es algo un tanto menos racional que otras cosas. Detestar en cambio sería algo más controlable, que se puede estar haciendo tan simple como una alergia, una urticaria de tipo espiritual y no algo que lo cargue a uno de tal manera que simplemente le dañe la vida, algo así como una racionalización del sentimiento por una parte, y por otra una despersonalización del mismo, buscando que lo sentido y pensado no agote a la persona que lo "sufre".
A diario veo ejemplos de personas que odian, en el proceso veo como sus corazones se llenan de rabia (no es que no me pase, yo solo me lleno de rabia de otra maneras), tan solo al tener este sentimiento, y muchas veces cuando se les indaga del por qué de tal cosa, tan solo contestan diciendo que no saben a que se debe, pero están seguros y seguras de que ahí está la sensación, lo cual probablemente solo se explique por la rabia. Yo les digo que deberían haber buenas razones para sentir aversión por algo, y dejar que se exteriorice, y no solo que esté en nuestro interior consumiendo la poca -o escaza- capacidad que tenemos para sentir buenas cosas. No creo que necesariamente la respuesta sea la tolerancia a como de lugar, ni el amor incondicional, pero si el respeto y muchas veces la negación consciente o simple indiferencia, tal vez eso ayude a que vivamos más tranquilos, tal vez eso nos ayude a liberar algo de la presión de existir. Tengo perfectamente claro que es todo un reto coexistir con muchos de los otros especimenes humanos, tan detestable se hace a veces la convivencia, que tenemos que buscar escapes a los demás y muchas veces nos refugiamos en nosotros mismos y buscamos estar solos. Si van a odiar, piensen ¿por qué lo hacen? y si no encuentran una buena razón, entonces no lo hagan más; Y si acaso tienen buenas razones, es hora de empezar a detestar aquello con un buen -y sano- sentimiento y sobretodo, intentar hacer algo al respecto, porque como buenos ingenieros de nuestras vidas es mejor que nos planteemos soluciones y no solamente pongamos -y vivamos con- problemas.
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Como yo lo veo, el odiar es algo personal -intimo- , que lleva energía de parte de quien lo siente de forma que esta persona se entrega a ese sentimiento, lo que puede hacer que sea consumida; Implica entonces algo que afecta de manera constante a quien lo siente, y de una u otra manera -como un buen sentimiento-, es algo un tanto menos racional que otras cosas. Detestar en cambio sería algo más controlable, que se puede estar haciendo tan simple como una alergia, una urticaria de tipo espiritual y no algo que lo cargue a uno de tal manera que simplemente le dañe la vida, algo así como una racionalización del sentimiento por una parte, y por otra una despersonalización del mismo, buscando que lo sentido y pensado no agote a la persona que lo "sufre".
A diario veo ejemplos de personas que odian, en el proceso veo como sus corazones se llenan de rabia (no es que no me pase, yo solo me lleno de rabia de otra maneras), tan solo al tener este sentimiento, y muchas veces cuando se les indaga del por qué de tal cosa, tan solo contestan diciendo que no saben a que se debe, pero están seguros y seguras de que ahí está la sensación, lo cual probablemente solo se explique por la rabia. Yo les digo que deberían haber buenas razones para sentir aversión por algo, y dejar que se exteriorice, y no solo que esté en nuestro interior consumiendo la poca -o escaza- capacidad que tenemos para sentir buenas cosas. No creo que necesariamente la respuesta sea la tolerancia a como de lugar, ni el amor incondicional, pero si el respeto y muchas veces la negación consciente o simple indiferencia, tal vez eso ayude a que vivamos más tranquilos, tal vez eso nos ayude a liberar algo de la presión de existir. Tengo perfectamente claro que es todo un reto coexistir con muchos de los otros especimenes humanos, tan detestable se hace a veces la convivencia, que tenemos que buscar escapes a los demás y muchas veces nos refugiamos en nosotros mismos y buscamos estar solos. Si van a odiar, piensen ¿por qué lo hacen? y si no encuentran una buena razón, entonces no lo hagan más; Y si acaso tienen buenas razones, es hora de empezar a detestar aquello con un buen -y sano- sentimiento y sobretodo, intentar hacer algo al respecto, porque como buenos ingenieros de nuestras vidas es mejor que nos planteemos soluciones y no solamente pongamos -y vivamos con- problemas.
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sábado, 25 de septiembre de 2010
Poker [Poema]
Me gusta hacer castillos de naipes con barajas a las cuales cuidadosamente les quito los ases, para tenerlos guardados bajo mi manga y poder después descrestar al diablo. Me gusta jugarme la vida, pero trato de apostar siempre sobre seguro. Sé retirarme a tiempo y guardar mis ganancias, pero a veces me gusta dejar propina y dañar mis finanzas en el proceso. Soy un clásico incrédulo y sin embargo creo en ti, y por supuesto creo en los dos, así que quiero retirarme de esta vida de juego y empezar a trabajar porque el castillo tenga todas las cartas. Voy a conseguirme una baraja en la cual tu seas mi reina, y no solo de corazones, si no también de diamantes, picas y tréboles. Quiero darte tanto de mí, barajar mis emociones y siempre darte la mejor mano, porque aposté a ti sobre seguro y gané antes de que rodaran los dados, antes de que se repartan las cartas. Mi escalera real, mi poker.
Imagen tomada de acá.
Imagen tomada de acá.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Viernes
Yo detesto los viernes. ¿Por qué?. Una completa tontería, simplemente me enferma salir a la calle y verla llena de niños entre los 15 y 20 años tomando licor en cualquier esquina, avocados a la rumba, igual que la obsesión generalizada por la rumba y el trago; Verán, yo vivo cerca de varias universidades, y el panorama al salir es simplemente ese, a veces ni se puede caminar de tanto chino que hay por ahí en grupitos ("combos" o "parches"); Y digo eso porque en realidad no se ve gente adulta, tan solo adolescentes que supongo deben llegar a sus respectivas casas antes de las 10 de la noche, con lo cual se embriagan entre las 2 y 6 pm y alcanzar a medio superar la borrachera para llegar un poco bien al hogar en donde seguramente hay unos padres que no los esperan como tal, porque quizá están trabajando como mulas para poder pagar la universidad de estos muchachos, las "fotocopias" y la comida que estan bien caras. Es bien sabido que el fondo de "fotocopias" es un fondo mixto que también se usa para vino, "Eduardo III", "Old Jhon", "Moscatel", "Ivanoff" y demás.
Yo no quiero pasar como "aburrido" -igual tal vez lo soy-, pero yo soy de los que no se obsesiona con que llegue el viernes para poder salir, tampoco es que me agrade de a mucho la rumba y los planes de diversión comunes de las personas, que casi siempre involucran alcohol; Me gusta reunirme con mis amigos, pero me da igual que día de la semana se haga. La verdad no es una necesidad para mí, como siento que es para otras personas, que no pueden concebir algo como "un viernes y yo aquí metid@ en mi casa"; Lo he escuchado, y tal vez sea la consecuencia del escape natural de la rutina, el descanso de la agitada semana de estudio y/o trabajo, pero no me parece tan necesario, indispensable ni nada así. Puede ser simplemente que yo me divierto más hablando con mis amigos, compartiendo como tal, pero no todos los días ni tampoco todas las semanas. Nunca le he encontrado mucho gusto a salir de rumba, aunque lo he hecho de vez en cuando, pero simplemente no es algo de mi total agrado, porque no soy amigo de la música a volumen tan alto, tampoco me gusta emborracharme; Alguna vez escribí incluso que soy un aburrido, alguien que no se acopla facilmente a los diferentes entornos sociales, y es que cuando se ha vivido de cerca a estos ambientes, uno aprender de cierta forma a detestar que los sitios estén tan cargados, que no se pueda uno mover entre la gente, el volumen que no permite siquiera hablar, ruido, mucho ruido.
Detesto los viernes por algunas razones más egoístas, porque es difícil no ser entendido en cuanto a los gustos y pensares, porque las diferencias a veces se hacen notorias; Cuando lo separa a uno la edad, las condiciones sociales e intelectuales y después de todo a uno le corresponde tan solo quedarse callado.
Eso último no me lo van a entender y probablemente mis razones para detestar estos días no sean tan claras y otros no las compartan conmigo, pero que más da. Tenía que dejarlo por escrito.
La imagen fue tomada de aquí.
Fragilidad
Ayer me encontraba escribiendo una nueva entrada para este blog, sin embargo algo paso con el computador y se bloqueó, resulta que suelo tener ultimamente un poco de mala suerte con la tecnología; Ahora mismo temo que en cualquier momento este aparato deje de funcionar y el escrito se me quede inconcluso, lo bueno es que el blogger cada cierto tiempo guarda un borrador, con lo que no tendré que empezar de la nada. Tenía varios temas pendientes para escribir, aunque aún puedo terminarlos, solo tengo que tener algo de paciencia puesto que no es seguro guardar cosas en el disco duro de este aparato; Es increíble lo complicado que resulta hacer varias cosas sin la ayuda de la tecnología; por ejemplo yo intento escribir, pero cada vez que lo hago a mano, no me sale igual y me siento lento, torpe e incluso a veces un poco tonto; Alcancé a pensar en la posibilidad de usar una maquina de escribir cuando no tenía el computador, pero no tengo ninguna a la mano, habría que hacer la prueba a ver que tal sale, incluso podría llegar a pensar en comprar una para mí.
He estado enfermo, de una manera que solo me pasa a mí; Afortunadamente tengo la ayuda de mi ella, la cual el día de ayer cuidó de mí; Sin embargo en la noche me sentí tan mal, que creí que no vería el sol de hoy, pero aquí estoy dándole certeza a aquella frase que dice "mala hierba nunca muere", aunque ni soy tan malo, ni soy tan hierba.
El caso es que la vida es tanto breve como sustancialmente frágil, aunque los seres humanos podamos llegar a ser muy fuertes, y ejemplos hay bastantes; Como si no fuera suficiente con las contradicciones propias de nuestra existencia, nos enfrentamos a diario a otras como la del sentido de nuestras vidas y hasta la propiedad sobre la misma. Todo alrededor nuestro es tan frágil, tan delicado, que al parecer siempre tenemos que ser cuidados de una u otra manera, tal vez esto ayuda a que seamos tan sociales y que siempre estemos necesitados de otros, como si fueran el papel periódico para envolver nuestro delicado espectro vidrioso. Y es que a veces nos rompemos con una facilidad que no es propia de aquella fuerte fibra de proteína de la que estamos hechos, incluso se supone que nuestro corazón se rompe cada cierto tiempo por las intromisiones ajenas en el funcionamiento de aquel órgano que parece cargar mucho más que sangre; En conclusión a veces me siento muy fuerte, y creo que no soy el único al que le pasa, muchos por allí están en ese momento con la mirada elevada, la barbilla recta o hacia el cielo y los hombros en posición de galante duelo, caminando a sus anchas como si el mundo les perteneciera y entonando canciones de tiempos memorables, tonadas de triunfo, con palabras de ánimo desmedido y sonrisas que anuncian su paso con una cascada de perlas exhibidas en un mostrador de mercado de las pulgas.
Muchas veces he deseado ser más fuerte de lo que soy, mejorarme instantáneamente de cada dolencia, con un parpadeo desaparecer los malestares; Con el chasquido de mis dedos lograr que se vaya cada uno de esos pesares, que los pedazos vuelvan a unirse, que se regeneren las heridas del cuerpo, al igual que las del alma. Lo bueno es que tarde que temprano me curaré y con ello el día de hoy será tan solo un recuerdo más de aquella fragilidad que me recuerda que en definitiva, si soy humano.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Una entrada
Hace un tiempo me di a la tarea de escribir en este sitio, no tenía otra pretensión que la de dejar salir las cosas que pasaban por mi cabeza, hacer procesos de catarsis a mis demonios, expulsarlos, exorcizarlos y quedar limpio al fin de tanto que se había guardado en mí por los múltiples años de silencio, y de vivir la vida como espectador, aun cuando la misma se supone que me representaba un papel protagónico.
Ser el protagonista; no hay un ideal más trascendente dentro del ciclo de vida de cada uno, todo en consecuencia se reduce a sí mismo –ego-, a lo que pasa por la cabeza, a lo que corre pierna arriba, a lo que viene y a lo que se va. Somos seres complejos con diversas dimensiones y nos damos a diario a la tarea de unir nuestros fragmentos, de estar en un mundo que continuamente parece rechazarnos, pero al cual perseguimos ciegamente como el infante a la teta materna.
Estamos aquí como consecuencia de algún tipo de designio superior a nosotros mismos, como el resultado del azar cósmico, o simplemente como la concreción de la suma de las voluntades múltiples que afectan nuestras vidas; Vivimos incompletos buscando aquel otro ser que se acople a nosotros, cuando lo que en verdad nos hace falta es encontrar sentido a nuestra propia existencia, ritmo a nuestras palpitaciones, gusto al aire que respiramos. Tenemos la ventaja de estar llenos de una luz inmensa que podemos reflejar en otros para iluminar realmente nuestros espíritus, porque se brilla mejor en conjunto, porque la compañía representa un estadio de dicha –felicidad-, de aquello que puede sosegar nuestra rabia, aquella que se acumula por la tensión del cruce de los sueños con los despertares, del contraste de los quereres con los deberes.
Probablemente nunca encontramos en la vida alguien que piense como nosotros mismos, pero si estamos con suerte, podemos hallar aquellos y aquellas que disfruten de nuestros pensamientos, que se regocijen con nuestras acciones y que compartan algunas de nuestras ideas, que vivan la diferencia y la acepten con amor, en lugar de tolerar por la necesidad de la convivencia a fuerza; Porque el nuestro es un mundo forzado, en el cual el regalo de la razón, de la emotividad y de la sensación, lo convertimos en una imposición, en una guerra contra la vida, contra el mundo y contra los otros, aunque no faltan aquellos que ni siquiera tienen claro en qué punto del universo se hallan y solo son velas de un viento que sopla siempre en diferente dirección y que con furia desmedida amenaza con llevarse todo, con dejar nada.
Hoy agradezco a todas las personas que comparten conmigo y a las cuales al menos les agrada lo poco o mucho que puedo compartir con ellos, por acompañarme en este viaje el cual parece haber sido más productivo y largo de lo que jamás imaginé para mí, por darme la mano en los momentos en los que he caído, por ayudarme a retomar el rumbo cuando lo he perdido, cuando en ocasiones he querido desechar el mapa. Por darle combustible a mis sueños, corriente a mis ilusiones, por intentar caminar a mi lado.
Ser el protagonista; no hay un ideal más trascendente dentro del ciclo de vida de cada uno, todo en consecuencia se reduce a sí mismo –ego-, a lo que pasa por la cabeza, a lo que corre pierna arriba, a lo que viene y a lo que se va. Somos seres complejos con diversas dimensiones y nos damos a diario a la tarea de unir nuestros fragmentos, de estar en un mundo que continuamente parece rechazarnos, pero al cual perseguimos ciegamente como el infante a la teta materna.
Estamos aquí como consecuencia de algún tipo de designio superior a nosotros mismos, como el resultado del azar cósmico, o simplemente como la concreción de la suma de las voluntades múltiples que afectan nuestras vidas; Vivimos incompletos buscando aquel otro ser que se acople a nosotros, cuando lo que en verdad nos hace falta es encontrar sentido a nuestra propia existencia, ritmo a nuestras palpitaciones, gusto al aire que respiramos. Tenemos la ventaja de estar llenos de una luz inmensa que podemos reflejar en otros para iluminar realmente nuestros espíritus, porque se brilla mejor en conjunto, porque la compañía representa un estadio de dicha –felicidad-, de aquello que puede sosegar nuestra rabia, aquella que se acumula por la tensión del cruce de los sueños con los despertares, del contraste de los quereres con los deberes.
Probablemente nunca encontramos en la vida alguien que piense como nosotros mismos, pero si estamos con suerte, podemos hallar aquellos y aquellas que disfruten de nuestros pensamientos, que se regocijen con nuestras acciones y que compartan algunas de nuestras ideas, que vivan la diferencia y la acepten con amor, en lugar de tolerar por la necesidad de la convivencia a fuerza; Porque el nuestro es un mundo forzado, en el cual el regalo de la razón, de la emotividad y de la sensación, lo convertimos en una imposición, en una guerra contra la vida, contra el mundo y contra los otros, aunque no faltan aquellos que ni siquiera tienen claro en qué punto del universo se hallan y solo son velas de un viento que sopla siempre en diferente dirección y que con furia desmedida amenaza con llevarse todo, con dejar nada.
Hoy agradezco a todas las personas que comparten conmigo y a las cuales al menos les agrada lo poco o mucho que puedo compartir con ellos, por acompañarme en este viaje el cual parece haber sido más productivo y largo de lo que jamás imaginé para mí, por darme la mano en los momentos en los que he caído, por ayudarme a retomar el rumbo cuando lo he perdido, cuando en ocasiones he querido desechar el mapa. Por darle combustible a mis sueños, corriente a mis ilusiones, por intentar caminar a mi lado.
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