viernes, 28 de marzo de 2014

Cielo

El azul del cielo de hoy me tiene un tanto sorprendido.

Es un tanto sospechoso, de un color firme, claro, que hace olvidar el contorno, el polvo y la contaminación. Que quizá sirve para alejarse del panorama político que nos aborda, de los continuos ires y venires de un mundo totalmente circunscrito al egoismo odioso y rampante, de ese que causa problemas a todo nivel, asi como la predacion de todo lo bueno y bello que hay para compartir.

Por eso me sorprende el cielo; porque nadie se lo ha podido robar, y todos pueden gozar de él, con esta hermosa configuración del azul que es resultado de nuestra atmósfera única, y que en esta ciudad se pobla de espesas nubes que para mi propia sorpresa en eldía de hoy son claras, del blanco que sirve para hacerle contraste al paisaje, aunque me resulta complicado que no pueda bajar la vista hacia la ciudad por su espeso manto de gris y ladrillo, apenas con unas pocas manchas verdes para disimular, cruzada a todo lo largo y ancho con vehiculos a motor... caminos sobre transitados, una ciudad que no para, que descansa solo unas pocas horas a la madrugada...

jueves, 27 de marzo de 2014

Somos

Somos poco menos que el reflejo de alguien o algo más. La descendencia conlleva la dilución de la especie, de la raza, del conocimiento, aunque se considere que el mismo se transmite incluso geneticamente.

Somos como estamos y parecemos menos de lo que somos. El mundo se ha hecho grande a expensas de la grandeza humana individual bajo el estandarte de la supremacia del mundo humano civilizado, el mismo que ha impuesto una consciencia colectiva y unos conocimientos aprehendidos e innecesarios para reemplazar la curiosidad propia de la creatividad e intelecto de la especie.

Somos una mancha en donde antes había un trazo firme, una sombra en donde antes yacía una silueta definida y con un volumen correspondiente a una estampa lúcida.

Somos café en la mañana, almuerzo al medio día y desgane en las tardes.

Somos eso, y mucho menos...

miércoles, 26 de marzo de 2014

Entre nubes

Bogotá D.C.

El clima ciclotímico, bochornoso y friolento a la vez; que golpea a esta ciudad es una cosa peligrosa. Y ha causado a mi parecer una epidemia de tosedores y tosedoras compulsivos, personas que, afanadas por las reprimendas laborales, prefieren ir a sus trabajos a expensas de su salud, y la de otros, y contribuir malamente con la cacofonica melodía rutinaria de la oficina citadina.


Esto sin embargo, no es tan grave o supone un disturbio menor para las acosadas mentes y resistentes existencias de las personas que a diario dan lo mejor de si mismas con el afán de hacer arribo a los espacios reducidos en que a expensas de computadores, cosedoras, perforadoras, y cientos de clips y hojas de papel; marañas de escritos, peticiones, oficios y memorandos, entre tantas otras formas de comunicación ritual, solemne, formal; se construye el mundo y se solucionan los problemas de la vida.

Hemos entregado nuestro mundo al cumplimiento de deberes, a la obligación incesante constante y continuada de hacer algo para alguien más...

Estamos perdidos...

...Y el clima no ayuda.

martes, 25 de marzo de 2014

Normal

Desde julio hasta acá, he iniciado no menos de 17 entradas. Algunas de ellas vienen desde hace más de un año, otras tantas han sido pensamientos, quejas, diatribas o simples especulaciones que no han visto la luz por la falta de tiempo (?). Claro.

En su momento me ocupé de justificar ese fenómeno, dejando claro que incluso en una vida como la mía, hay una sucesión de momentos que en todo caso permite algunos instantes para la escritura. Sin embargo, me ocupo a diario de escribir, para una u otra cosa; para lograr que algunas cosas sucedan y para evitar otras. Por lo general no tomo crédito de aquello que escribo y casi siempre los beneficios directos o indirectos de lo logrado, no recaen en mí de forma alguna, por lo que casi todas esas palabras son tan vacías que no cuentan como una expresión de mi parte. Aún con todo lo anterior, producen agotamiento.

Agotamiento, aburrimiento, malestar derivado del solo transcurso del tiempo y de la ejecución de la rutina. Un suceso tras otro me ha llevado a pensar que hay poco por hacer cuando se debe comer, y que no se trata solamente de cerrarse a la zona de confort que los nuevos gurús de la vida se vanaglorian en delimitar para luego convencer a la gente de traspasar, nada diferente a obligar a la gente a vencer sus temores a fracasar, con el fin de que luego el fracaso les resulte más cómodo, más familiar.

Por alguna razón he sentido la necesidad nuevamente de escribir, de decir algo o de dejar de callar tanto, como tan poco, sin embargo las palabra se estancan porque el motor de su vuelo carece del combustible necesario, y siento que hay mucho que se está perdiendo, al menos de aquello que puede ser expresado para mi propio bienestar.

viernes, 14 de febrero de 2014

Pausas

Este es un año de estabilidad, de crecimiento, de desarrollo en todo sentido. Un año para buscar el sentido y para desarrollar algo palpable que se traduzca en letras.

Pero también es un año para desarrollar las pausas, tomar ese alto necesario que se requiere para mejor apreciar, para mejor vivir, para mejor sentir.

Es hora,

es el momento,

tal vez es el lugar...


Pausa para empezar...

lunes, 10 de febrero de 2014

Día de mier...

Cualquier día puede convertirse en un día de mierda...

Esta (la mierda) está disponible por doquier, por donde se mire, por donde se camine, por donde se esté. 

Vivimos en ciudades cagadas. Por mascotas, los perros callejeros y aquellos sin amos, dueños o responsables que recojan su inmundicia, sin contar con cada gamin (chirri, indecente, ñanga, ñero, etc.) que deposita en cada esquina, en cada barrio, en cada parque, lo mejor que tiene para ofrecer...; lo que combinado a la orina de cuanto incauto bebedor de tinto o cerveza, arreador o llevador de personas, hacen de casi cualquier ciudad un completo baño público.

Poco a poco se regresa en el tiempo, todo se hace cíclico, tal como en el conocido 'UNO', se da vuelta al sentido de las rondas, una y otra vez, en la cual me siento casi en una edad oscura, con todo e inquisición a bordo, por lo que no es sorprendente que se arrje excremento a las calles, incluso hay quemas de brujas, aunque eso, es otro cuento, del cual aún no me sé el "había una vez".

Tanta mierda hay, que incluso la gente la toma como herramienta retórica, se usa para las quejas, se hace lo propio y desea a otros la coprofagia (coma mierda), sin embargo, si pudiera sacarse esto del contexto insultivo, es muy probable que el hambre mundial se acabara si todos comieran mierda y no sería menos mi deseo frente a que todos comieran mierda.

Claro, probablemente se cause un escándalo al hablar de la fétida materia que todos los hombres producen, carajo si es que probablemente sea lo que más humanos nos haga, unidos estamos todos en la caca, pues el popó no distingue estirpe, etnia, clase social.

Es un hecho, ¡todo el mundo caga!, incluso la vieja buena o el tipo sexy por el que pueda llegar a botar la baba el incauto lector o lectora, incluso la progenitora de cada uno de nosotros y cada cual, uno y otra, con independencia de su genero o del dinero que se haya usado en el trono dispuesto para la deposición, lo que no hace menos excremental a lo que producimos.

En un día de mierda a una persona no le queda más que detenerse a pensar si todo lo que tiene adentro es excusable (cagable), sin embargo, debo decir que aunque así parezca, tenemos cosas buenas para ofrecer y otras tantas para recibir, con todo y que los demás se concentren tan solo en deponer lo mejor de si y dejar en si (precisamente) solo lo malo para esparcirlo a otros y que al final tan solo nos quede en que sumergirnos, por lo que la gente se va a la 'm', a comer 'm' porque el día, sus vidas y todo lo demas es una 'm'.

martes, 14 de enero de 2014

No, pues...

No, pues... En algún momento (creo) me quejé por la absurda ociosidad pretenciosa, por aquello que contribuía a que todo el mundo se considere más culto de lo que es, y que todo aquel con una mínima muestra de conocimiento, se aparte de lo humano con unas infulas clásicas, predicables únicamente de dioses y reyes.

Gracia, clase, honor; los que menos lo tienen suelen ser los primeros en detentarlos, en configurarlos, definirlos y perseguirlos. En definitiva todo síntoma de diferencia en positivo, de virtud engrandecedora, no es otra cosa que un factor de exclusión, puesto que para eso es la diferencia...

Ahora, me pondré mi brillante armadura y me iré a cazar...


miércoles, 8 de enero de 2014

Número para todo


Ahora, he decidido organizar todas las entradas de mejor forma en tanto hay temas que repito, los que se ven reiterados; lo anterior, tomandome el trabajo de revisar previamente antes de publicar alguna entrada, identificando adecuadamente estos valores con el fin de numerar aquello que se suceda naturalmente, o poner en términos de versión o capítulo, cada una de las reflexiones o especulaciones que han sido reiteradas o repetidas.

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La vida de todo el mundo es una sucesión de eventos, unos más cíclicos que otros, con escenas que parecen cruzarse unas con otras; aventuras disimiles correspondientes a memorias combinadas con sueños, a pensamientos de escenarios surreales y fantásticos, tanto como la vida, que no es otra cosa que una incesante cadena de pensamientos, con sueños e ilusiones que se debaten en importancia según el sujeto.

miércoles, 1 de enero de 2014

Un buen año

Este va a ser un buen año, un buen año, un buen año, un buen año...



UN BUEN AÑO.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Día - día - día

Hay días en que sufro de una fantasía paranoica constante, de un sino complejo y surreal que me hace pensar en varios escenarios que podrían llegar a escandalizar aún al más dado a lo gore; ¿cómo funciono?...

No lo sé. En todo caso he llegado a entender que la problemática del día a día se reduce a una sucesión de aspectos inacabados en relación con pareceres ajenos, con la ausencia de criterio y diligencia, y el enfrentamiento constante a la ignorancia, la desidia y la falta de todo sentido, por común que se predique.

Bah...

domingo, 27 de octubre de 2013

Crítica

En momentos como este, tengo que darme la vuelta y pensar a destiempo en varias circunstancias relativas al espacio y a la ilusión perceptiva en que se nos acomoda (a fuerza) por el simple agotamiento del impulso de la vida. Si, porque nos estamos muriendo (todos).

Tendría que poner otro tipo de letra para lo que sigue, con el fin de indicar como de un instante a otro la percepción cambia a expensas de un desvío hasta de la presión atmosférica, pero especialmente para lo que me importa, veo un cambio reflejado especialmente en la forma de intuir y posteriormente reflexionar sobre los actontecimientos. Claro, mi trabajo en ningún momento pretende ser sólo criticar, o detallar con alguna palabra el transcurrir de una existencia saturada de circunstancias sosas, malucas, enfermizas o enfermadoras. Intento tener una visión crítica, de esas que ya eran escazas antes del mainstream, o de la vida en sentido irónico y la diferencia solo por ella misma que en últimas se hace corriente, simple.

viernes, 18 de octubre de 2013

Conclusión


Curiosamente ninguna entrada anterior estaba marcada de esta manera, y me parece extraño que no se me hubiera ocurrido nunca nombrar nada de esta manera. Tal vez quiera decir que soy mejor para empezar que para terminar, y que las vueltas, lo cíclico, el espiral ascendente o descendente, tienen una marca permanente en la forma en que transcurren mis días.

He llegado a un punto tal de desencanto, que ahora no (me) creo nada de lo que veo, y todo, todo me parece artificioso de alguna manera, tal vez no tanto como planeado, es decir, por favor, no dan para tanto, pero si las cosas parecen hechas por pura y simple imitación; A esto probablemente le llamen el reinvento, cosa que aplica a las personas, las cosas, sucesos o cualquier otro producto del intelecto humano.

Es contradictorio en tanto parece que en realidad todo estuviera inventado, que la creatividad humana no diera para más, como si la produccion del intelecto fuera finita y estuviera próxima a extinguirse.

Particularmente no creo que sea así, tan solo las personas están siendo cada vez enseñadas y habituadas a no pensar, a conocer superficialmente y bastarse con lo que se les pone de presente a prima facie, lo que se les muestra como cierto y que no cabe ser cuestionado, o que tal vez es sujeto de debate pero solo de una forma previamente establecida por quien muestra, por quien si puede establecer parámetros y evaluar.

Siento que cada vez existe menos curiosidad, menos habilidad para dilucidar aspectos de la realidad que no estan presentes, pensar he dicho, es problemático, y criticar solo es válido dentro de la corriente generalizada de pensamiento.

Así que, esta conclusión tiene poco de definitiva y resulta más un planteamiento, un llamado a la reflexión, tan importante como cuando inicié este lugar, y que no dejará de ocuparme mientras viva.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Cuestiones cuestionadas de cuestionamiento


Cómo y cuándo se hacen las cosas; por qué, quién, donde, cuando...

La vida es un cuestionamiento eterno, o son cosas del orden de lo que vale la pena preguntar (todo), aunque cuesta contestar...

Eso, no tiene mucho sentido. Las cuestiones de la vida, deberían ser un aliciente para tomar rumbos, o para cuestionarse precisamente sobre la razón de ser, la razón de estar y el papel de quienes poblan la tierra.

Pero no, no sirve, no hay para qué, los cómos no importan, tal vez los cuandos...

Alguien hace mucho tiempo se adueñó de las respuestas y a partir de allí se construyeron imperios, sobre la base del conocimiento y de la ignorancia, lo que ha llegado a extremos ridículos cuando se administran las preguntas, los cuestionamientos y las cuestiones cuestionadas.

No tengo una respuesta para eso, pero si muchos interrogantes.

lunes, 19 de agosto de 2013

Tendencia, necesidad, comportamiento y humanidad


He de buscar la manera de hacer un preludio y una reflexión seria sobre la modernidad...

Varias veces he reflexionado sobre las tendencias o no tanto de manera exacta sobre estas sino sobre los problemas que acarrea la modernidad; de dónde sale y lo que representa la moda, la forma en que se constituyen (conforman o crean) las necesidades y como se modifican los comportamientos. Bueno, en realidad no de esa forma tan elaborada, aunque si hice reflexión sobre las mismas de a poco, casi siempre bajo la excusa de la queja, la cual es un recurso claro para mí, pero que las redes han convertido en algo nefasto, como la voz en eco de una sociedad apaada y con un sentido plano para la crítica, que no se refleja en otra cosa que la indignación por si misma.

El aburrimiento es un claro mal de época, uno de esos hijos bastardos de la modernidad que nos consume, del pensamiento burdo que nos obliga a estar apegados a algo, que nos llama a la captación y acumulación, pero que aparte (y de una forma en extremo contradictoria) nos obliga a buscar dinamismo, pero uno que permita ajustarse a un bucle, a una rutina que no disrupta los diferentes algoritmos del diario vivir y los esquemas sociales preestablecidos por quienes determinan que se debe o no se debe hacer (precisamente la moda, sino no tendría sentido el modernismo). Aquí debe precisarse que en otra entrada me ocuparé al fin después de tanto años de esta cosa llamada modernidad o modernismo, desde tantas como tan variadas acepciones como tiene y estudiado como mal de siglo y corriente de pensamiento inacabado, inconcluso al igual que todos los planes de la civilización que se estanca y bajo la excusa de la reinvención recicla todo, incapaz de darse a la tarea de replantear realmente todo aquello en lo que se basa.

Pero a lo que iba es que las personas no pueden dejar de arriesgarse con nuevos aspectos de su vida aunque estos sean dañinos, tediosos o inconvenientes, solo por no perder esa falsa seguridad de la rutina, la modesta facilidad que brinda la costumbre, la cual lleva a la resignación, a la supresión de la rebeldía personal, a la falta de consciencia y por supuesto a la pusilanimidad. Entonces, no debe temerse a la felicidad, así esto implique perder algo del confort rutinario. Debemos agitar nuestras vidas, seguir el ritmo del impulso de nuestros corazones y dar rienda a aquello que pueda de verdad hacernos felices, sonreír no por acomodo, sino de verdadero regocijo.

Lo anterior es cierto, pero tambien lo es que todo tiende a lo mismo, como una sucesión de frecuencias en acomodo circular, las personas son cada día mas dadas a ser como les dicta la tendencia, no como en verdad se desea; de ahí lo problemático de pensar, de sentir, en especial cuando se hace de forma divergente. Lo cierto es que la individualidad no tiene sentido, aún cuando recae en la inobservancia de las reglas o un gusto cierto, puesto que el disentir esta encajado de manera programada y necesariamente entrará en una concepción de grupo conocida, clasificada y correspondiente a una taxonomia de lo que en la diferencia, es aceptable, coherente.

Los pensamientos entonces, han sido predeterminados en un esquema más o menos realizable que impide una contrarrestación al interior del mismo sistema, lo cual corresponde a una compensación, trazada para eliminar los riesgos de perdida de cohesión, y que la homogeneidad se marque aún en la diferencia. He indicado en más de una ocasión como la necesidad en orden con el querer, y el simple gusto, la escala de satisfacción, es lo primero que ha sido atacado por el ámbito moderno y en lo que practicamente se ha perdido toda batalla, puesto que parte del consciente esta continuamente invadido por el impulso, trasgredido este último por algún factor externo.

Los valores en sociedad han mutado gracias a la necesidad de inclusión en la misma, o al menos en el grueso de la población que determina cuáles son esas características, aún cuando el fondo de la discusión esté relamente establecido por una clara minoría. La humanidad es una masa maleable, dúctil, en la que toda suerte de influencias se debaten connstantemente para ocupar atención, porque esa atención implica un comportamiento que casi siempre resulta en un beneficio en extremo particula, el punto de quiebre de la masificación y de la homogeneidad.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Viento

Ah, maldito viento que no te llevas las culpas y los males y si me dejas lleno de alergia...

TE DETESTO

lunes, 22 de julio de 2013

El que no muestra no vende (Morbo I)

Probablemente esta entrada le pertenezca a otro espacio, sea ajena a este blog o un poco extraña para la línea de lo que suelo escribir (ajá); La empecé a mediados del mes de mayo, tal vez cada uno de los días de ese mes dejaron la idea de una entrada que algún día se acabaría, como esta, y es que todas terminan siendo algo, cambiándoles todo el sentido o modificándolas solo un poco.

Todo empezó mirando un par de fotos, aquel peligroso Twitter, lleno como de costumbre, de información excelente y de primera mano, al igual que de opiniones interesantes, constructivas, sin las cuales mi vida no tendría sentido (?). A veces suelo encontrarme con cosas sorprendentes, y claro es cierto que algunas cuentas (como en toda red social) están creadas con el fin de atraer personas, bien a través de su lenguaje, como también usando imágenes sugestivas, de variados cortes y tonos; pero lo que realmente llamó mi atención fue la imagen de una chica de esas que evidentemente hace parte de lo que considero bueno, bonito, estéticamente correcto, y aunque soy un intelectual (siempre lo he sido), tuve que seguir observando, una tras otra, imagen tras imagen, pixel tras pixel.

Esta era una mujer normal, una chica que no debe tener más de 20 años, pero que contaba con varias fotos mostrando al menos el 90% del total de su piel (tengo un amigo al que le gustan las cuentas y los porcentajes, algún día les contaré de él). En todo caso, después de un largo rato de ocio dedicado a perderme entre curvas femeninas, entre porciones de piel de aspecto lechoso y cristalino a la vez, de calcular miradas y buscar emociones en pequeñas imperfecciones y en algunas pecas, me asaltó un pensamiento que hasta el momento me sigue rondando la cabeza.

Tengo la plena certeza de lo que me movió a observar detenidamente las imágenes de aquella mujer atractiva: morbo.

Claro, entiendo lo que me mueve, y que no necesita freno, al fin de cuentas las herramientas están ahí, es información como todo a lo que puedo tener acceso; como un articulo cualquiera, como la entrada de algún otro blog, como algún video o contenido multimedia que ronda, rueda y es infinitamente reproducido en internet. 

Pero me puse a pensar en lo que motiva a esta persona a poner tanto de sí a la vista de cualquier hijo de vecino (gato) que tenga acceso a la red mundial, ¿exhibiocinismo? ¿orgullo? ¿narcisismo?

Debo decir que esta situación se repite, una y otra vez en el contexto de varias redes sociales, los sitios de perfil abierto como el Facebook, los blogs y microblogs contienen cuentas con usuarios y usuarias (solo me detendré en estas últimas por simple gusto) que en medio de su forma de expresarse, de liberar lo que hay dentro de sí, tienden a exponer no solamente lo que piensan si no también sus cuerpos, interior y exterior.

Estas chicas (de todas las edades y condiciones), se muestran en diferentes poses, exhiben su cuerpo casi sin tapujos, claro, la mayoría muestra pero también sugiere antes que cualquier otra cosa, es decir, sus imágenes reflejan belleza, sensualidad, incluso ternura. Lo anterior aunado a la facilidad que nos dan los dispositivos móviles para la captura de imágenes, y aún más, para compartir las mismas.

Habrá quien explique esto, diciendo que las mujeres se sienten bellas, seguras de si mismas, y por tanto en uso de su libertad, de forma consciente, se dejan ver. De la misma forma que se explica como una mujer en la calle se viste de forma provocativa, con ropa ajustada, sugestiva o que remarque sus atributos; No lo hace para los demás, ni para atraer miradas (curioso), únicamente lo hace porque se siente segura de sí misma, bella. Debo ir en contra de esa postura, pues la seguridad precisamente implica no tener que afirmar o reafirmar nada, es decir, que una mujer que de verdad se sienta bella, podría ir totalmente cubierta y el efecto debería ser el mismo. Lo anterior sin contar con que existen estudios (no voy a citar la fuente, me da pereza buscarla) que afirman que una de las cosas que más enciende a una mujer (la excita) es precisamente sentirse deseada, lo que si tendría sentido frente a la provocación y al juego normal que como animales que somos tendríamos de forma previa a cualquier forma de intento de reproducción, lo que no es más que otra forma de ritual de apareamiento.

Pero claro, si suficientes personas leyeran este texto, más de una persona arremetería contra mí por la reducción primal de las líneas anteriores. Seguramente sería tildado de misógino, cuando no de machista. Sin embargo, no es mi intención recorrer ninguno de esos caminos, solamente considero que las personas (hombres y mujeres) siempre tendrán alguna excusa para negar racionalmente su instinto, cuando aceptarlo y aprovecharlo es lo más racional que existe, o al menos lo más lógico. Pero el sentido común y la lógica no vienen al caso.

Ahora, exhibir(se) es una forma de libertad, un derecho de (para lo que me ocupa en este escrito) la mujer, por tanto estaría mal criticarlo, o tener una postura crítica frente a ello. Pero, siguiendo esta misma línea de pensamiento, disfrutar la vista es sinónimo de perversión, lo cual es un síntoma terrible de la doble moral que fecunda la forma de relacionarse de los homo sapiens.

A manera de ejemplo, en la calle, si una hermosa mujer (o no tan hermosa, para efectos prácticos, con un material genético aceptable) se encuentra vestida con ropas cortas que le permitan lucir sus piernas, el posible escenario sería el siguiente.

Ella:
- Viste así en razón al calor (así los ventarrones congelen su interior y luego le enfermen).
- Para lucir unos zapatos que casi nunca puede usar.
- Simplemente porque para algo se depiló las piernas.
- Ese día correspondía usar falda o pantaloncitos cortos.

El:
- Como está de buena.
- Riquísima.
- Uffff.

El se quedaría mirando, pensando todo tipo de escenarios y probablemente dejando volar su imaginación, cualquier muestra de los efectos de la provocación lógicamente tendría rechazo, repudio (y con esto no pretendo validar comportamiento desviados, tampoco) por parte de ella.

Entonces, ¿hace mal quien disfruta de la vista? ¿esta mal perderse en pensamientos eróticos derivados de las imágenes provocadoras? ¿cuál es el propósito de que todos vean? ¿Qué pretende quien sube fotos provocativas a internet?

El que no muestra, definitivamente no vende; Pero quien muestra no puede luego pretender que siquiera alguien se acerque a preguntar por el producto, o con intención de conocer su precio, o aún con la firme voluntad de compra.

(La imagen de esta entrada ha sido tomada del perfil de @Tupeorkarma 'Sexy tuitera' imagen que no fue la que inspiró lo escrito)

miércoles, 17 de julio de 2013

Consecuencias II

A veces, solo a veces, una persona se detiene a observar el curso de su vida, a debatir íntimamente, personalmente, internamente, sobre la razón de su existencia, sobre las consecuencias de sus acciones y sobre las desgracias sufridas a causa de todas y cada una de sus decisiones, porque no todo puede estar sometido al azar cósmico, algunas cosas, si no la mayoría de ellas corresponden a una manifestación de nuestra voluntad, a una decisión (una acción).

No basta con el peso que tienen nuestras acciones, la conciencia es una dama amarga, que colma nuestros instantes con culpa, cuando debería estarse pensando en términos de dicha, o como hacen la mayoría, dejarse llenar de melancolías, de recuerdos y de pensamientos adornados, exagerados o que se pueden tomar como sobre compensados, mentiras de esas que se usan con uno mismo.

Quejarse no es suficiente, incluso porque es una actitud que se ha desprestigiado, por ser un arma de los pendejos, esos que se congracian adueñándose todo el día de una sensibilidad que no les corresponde, que es aprehendida antes que natural (tomada por imitación), la cual realmente no sirve para nada.

También debo decir que actuar muchas veces no es posible, o es tan inconveniente que termina uno por aguantarse las cosas, y es que, todo está rodeado de un problema, de un complique tan grande, de tanto y tamaño inconveniente que muchas, si no casi todas las veces, lo mejor que se puede hacer es precisamente dejar ser, hacerse el de la vista "gorda", un poco de lo siempre he denominado negación consciente, la cual no puede ser efectiva al 100% ni mucho menos infalible.

Hoy puedo decir que me arrepiento de muchas cosas, y que como casi todo el mundo he cometido tantos y tan variados errores, que hasta es el colmo que me esté amargando por ellos; Ni modo, con eso si he aprendido a vivir, con esta forma de ser, contando los días para poder darle curso a una decisión por una mejor vida, por algo de tranquilidad, por un respiro que no termine en un resoplido para sosegarme un poco, para mitigar la ira.

(Le puse consecuencias II a esta entrada porque ya hubo unas consecuencias)...

lunes, 15 de julio de 2013

Insomnio I

Insomnio:
Dificultad para conciliar el sueño cuando se debería dormir...

Y claro, bastó solo definirlo para entenderlo, y hecho esto ya puede solucionarse, porque la forma principal de cambiar algo, es únicamente aceptarlo, por aquello de la magia de las palabras, o el positivismo aquel que de forma pusilánime pretende que las cosas carezcan de significado y que se les reste importancia; obviamente, por la magia de la reducción, de la negación, de la simplificación, todas los problemas se hacen circunstancias anómalas, las crisis se convierten en inflexiones, en curvaciones a las que no se debe prestar el mayor cuidado. Es decir, las personas no deben buscar la fuerza para sortear los obstáculos, si no que deben minimizar estos últimos hasta el punto de que estos supuestamente sean mas franqueables, tanto como si en lugar de saltar un arroyo, se caminara por la ladera hasta su nacimiento para cruzarlo con un simple paso.

Es trampa, una más de las mentiras que se hacen necesarias en el día a día, un cliché de mejor y mayor tamaño que el sueño nocturno...

Lo que me recuerda...

Sí, dormir.