jueves, 21 de noviembre de 2013
domingo, 27 de octubre de 2013
Crítica
En momentos como este, tengo que darme la vuelta y pensar a destiempo en varias circunstancias relativas al espacio y a la ilusión perceptiva en que se nos acomoda (a fuerza) por el simple agotamiento del impulso de la vida. Si, porque nos estamos muriendo (todos).
Tendría que poner otro tipo de letra para lo que sigue, con el fin de indicar como de un instante a otro la percepción cambia a expensas de un desvío hasta de la presión atmosférica, pero especialmente para lo que me importa, veo un cambio reflejado especialmente en la forma de intuir y posteriormente reflexionar sobre los actontecimientos. Claro, mi trabajo en ningún momento pretende ser sólo criticar, o detallar con alguna palabra el transcurrir de una existencia saturada de circunstancias sosas, malucas, enfermizas o enfermadoras. Intento tener una visión crítica, de esas que ya eran escazas antes del mainstream, o de la vida en sentido irónico y la diferencia solo por ella misma que en últimas se hace corriente, simple.
viernes, 18 de octubre de 2013
Conclusión
Curiosamente ninguna entrada anterior estaba marcada de esta manera, y me parece extraño que no se me hubiera ocurrido nunca nombrar nada de esta manera. Tal vez quiera decir que soy mejor para empezar que para terminar, y que las vueltas, lo cíclico, el espiral ascendente o descendente, tienen una marca permanente en la forma en que transcurren mis días.
He llegado a un punto tal de desencanto, que ahora no (me) creo nada de lo que veo, y todo, todo me parece artificioso de alguna manera, tal vez no tanto como planeado, es decir, por favor, no dan para tanto, pero si las cosas parecen hechas por pura y simple imitación; A esto probablemente le llamen el reinvento, cosa que aplica a las personas, las cosas, sucesos o cualquier otro producto del intelecto humano.
Es contradictorio en tanto parece que en realidad todo estuviera inventado, que la creatividad humana no diera para más, como si la produccion del intelecto fuera finita y estuviera próxima a extinguirse.
Particularmente no creo que sea así, tan solo las personas están siendo cada vez enseñadas y habituadas a no pensar, a conocer superficialmente y bastarse con lo que se les pone de presente a prima facie, lo que se les muestra como cierto y que no cabe ser cuestionado, o que tal vez es sujeto de debate pero solo de una forma previamente establecida por quien muestra, por quien si puede establecer parámetros y evaluar.
Siento que cada vez existe menos curiosidad, menos habilidad para dilucidar aspectos de la realidad que no estan presentes, pensar he dicho, es problemático, y criticar solo es válido dentro de la corriente generalizada de pensamiento.
Así que, esta conclusión tiene poco de definitiva y resulta más un planteamiento, un llamado a la reflexión, tan importante como cuando inicié este lugar, y que no dejará de ocuparme mientras viva.
lunes, 23 de septiembre de 2013
Cuestiones cuestionadas de cuestionamiento
Cómo y cuándo se hacen las cosas; por qué, quién, donde, cuando...
La vida es un cuestionamiento eterno, o son cosas del orden de lo que vale la pena preguntar (todo), aunque cuesta contestar...
Eso, no tiene mucho sentido. Las cuestiones de la vida, deberían ser un aliciente para tomar rumbos, o para cuestionarse precisamente sobre la razón de ser, la razón de estar y el papel de quienes poblan la tierra.
Pero no, no sirve, no hay para qué, los cómos no importan, tal vez los cuandos...
Alguien hace mucho tiempo se adueñó de las respuestas y a partir de allí se construyeron imperios, sobre la base del conocimiento y de la ignorancia, lo que ha llegado a extremos ridículos cuando se administran las preguntas, los cuestionamientos y las cuestiones cuestionadas.
No tengo una respuesta para eso, pero si muchos interrogantes.
lunes, 19 de agosto de 2013
Tendencia, necesidad, comportamiento y humanidad
He de buscar la manera de hacer un preludio y una reflexión seria sobre la modernidad...
Varias veces he reflexionado sobre las tendencias o no tanto de manera exacta sobre estas sino sobre los problemas que acarrea la modernidad; de dónde sale y lo que representa la moda, la forma en que se constituyen (conforman o crean) las necesidades y como se modifican los comportamientos. Bueno, en realidad no de esa forma tan elaborada, aunque si hice reflexión sobre las mismas de a poco, casi siempre bajo la excusa de la queja, la cual es un recurso claro para mí, pero que las redes han convertido en algo nefasto, como la voz en eco de una sociedad apaada y con un sentido plano para la crítica, que no se refleja en otra cosa que la indignación por si misma.
El aburrimiento es un claro mal de época, uno de esos hijos bastardos de la modernidad que nos consume, del pensamiento burdo que nos obliga a estar apegados a algo, que nos llama a la captación y acumulación, pero que aparte (y de una forma en extremo contradictoria) nos obliga a buscar dinamismo, pero uno que permita ajustarse a un bucle, a una rutina que no disrupta los diferentes algoritmos del diario vivir y los esquemas sociales preestablecidos por quienes determinan que se debe o no se debe hacer (precisamente la moda, sino no tendría sentido el modernismo). Aquí debe precisarse que en otra entrada me ocuparé al fin después de tanto años de esta cosa llamada modernidad o modernismo, desde tantas como tan variadas acepciones como tiene y estudiado como mal de siglo y corriente de pensamiento inacabado, inconcluso al igual que todos los planes de la civilización que se estanca y bajo la excusa de la reinvención recicla todo, incapaz de darse a la tarea de replantear realmente todo aquello en lo que se basa.
Pero a lo que iba es que las personas no pueden dejar de arriesgarse con nuevos aspectos de su vida aunque estos sean dañinos, tediosos o inconvenientes, solo por no perder esa falsa seguridad de la rutina, la modesta facilidad que brinda la costumbre, la cual lleva a la resignación, a la supresión de la rebeldía personal, a la falta de consciencia y por supuesto a la pusilanimidad. Entonces, no debe temerse a la felicidad, así esto implique perder algo del confort rutinario. Debemos agitar nuestras vidas, seguir el ritmo del impulso de nuestros corazones y dar rienda a aquello que pueda de verdad hacernos felices, sonreír no por acomodo, sino de verdadero regocijo.
Lo anterior es cierto, pero tambien lo es que todo tiende a lo mismo, como una sucesión de frecuencias en acomodo circular, las personas son cada día mas dadas a ser como les dicta la tendencia, no como en verdad se desea; de ahí lo problemático de pensar, de sentir, en especial cuando se hace de forma divergente. Lo cierto es que la individualidad no tiene sentido, aún cuando recae en la inobservancia de las reglas o un gusto cierto, puesto que el disentir esta encajado de manera programada y necesariamente entrará en una concepción de grupo conocida, clasificada y correspondiente a una taxonomia de lo que en la diferencia, es aceptable, coherente.
Los pensamientos entonces, han sido predeterminados en un esquema más o menos realizable que impide una contrarrestación al interior del mismo sistema, lo cual corresponde a una compensación, trazada para eliminar los riesgos de perdida de cohesión, y que la homogeneidad se marque aún en la diferencia. He indicado en más de una ocasión como la necesidad en orden con el querer, y el simple gusto, la escala de satisfacción, es lo primero que ha sido atacado por el ámbito moderno y en lo que practicamente se ha perdido toda batalla, puesto que parte del consciente esta continuamente invadido por el impulso, trasgredido este último por algún factor externo.
Los valores en sociedad han mutado gracias a la necesidad de inclusión en la misma, o al menos en el grueso de la población que determina cuáles son esas características, aún cuando el fondo de la discusión esté relamente establecido por una clara minoría. La humanidad es una masa maleable, dúctil, en la que toda suerte de influencias se debaten connstantemente para ocupar atención, porque esa atención implica un comportamiento que casi siempre resulta en un beneficio en extremo particula, el punto de quiebre de la masificación y de la homogeneidad.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Viento
Ah, maldito viento que no te llevas las culpas y los males y si me dejas lleno de alergia...
TE DETESTO
lunes, 22 de julio de 2013
El que no muestra no vende (Morbo I)
Probablemente esta entrada le pertenezca a otro espacio, sea ajena a este blog o un poco extraña para la línea de lo que suelo escribir (ajá); La empecé a mediados del mes de mayo, tal vez cada uno de los días de ese mes dejaron la idea de una entrada que algún día se acabaría, como esta, y es que todas terminan siendo algo, cambiándoles todo el sentido o modificándolas solo un poco.
Todo empezó mirando un par de fotos, aquel peligroso Twitter, lleno como de costumbre, de información excelente y de primera mano, al igual que de opiniones interesantes, constructivas, sin las cuales mi vida no tendría sentido (?). A veces suelo encontrarme con cosas sorprendentes, y claro es cierto que algunas cuentas (como en toda red social) están creadas con el fin de atraer personas, bien a través de su lenguaje, como también usando imágenes sugestivas, de variados cortes y tonos; pero lo que realmente llamó mi atención fue la imagen de una chica de esas que evidentemente hace parte de lo que considero bueno, bonito, estéticamente correcto, y aunque soy un intelectual (siempre lo he sido), tuve que seguir observando, una tras otra, imagen tras imagen, pixel tras pixel.
Esta era una mujer normal, una chica que no debe tener más de 20 años, pero que contaba con varias fotos mostrando al menos el 90% del total de su piel (tengo un amigo al que le gustan las cuentas y los porcentajes, algún día les contaré de él). En todo caso, después de un largo rato de ocio dedicado a perderme entre curvas femeninas, entre porciones de piel de aspecto lechoso y cristalino a la vez, de calcular miradas y buscar emociones en pequeñas imperfecciones y en algunas pecas, me asaltó un pensamiento que hasta el momento me sigue rondando la cabeza.
Tengo la plena certeza de lo que me movió a observar detenidamente las imágenes de aquella mujer atractiva: morbo.
Claro, entiendo lo que me mueve, y que no necesita freno, al fin de cuentas las herramientas están ahí, es información como todo a lo que puedo tener acceso; como un articulo cualquiera, como la entrada de algún otro blog, como algún video o contenido multimedia que ronda, rueda y es infinitamente reproducido en internet.
Pero me puse a pensar en lo que motiva a esta persona a poner tanto de sí a la vista de cualquier hijo de vecino (gato) que tenga acceso a la red mundial, ¿exhibiocinismo? ¿orgullo? ¿narcisismo?
Debo decir que esta situación se repite, una y otra vez en el contexto de varias redes sociales, los sitios de perfil abierto como el Facebook, los blogs y microblogs contienen cuentas con usuarios y usuarias (solo me detendré en estas últimas por simple gusto) que en medio de su forma de expresarse, de liberar lo que hay dentro de sí, tienden a exponer no solamente lo que piensan si no también sus cuerpos, interior y exterior.
Estas chicas (de todas las edades y condiciones), se muestran en diferentes poses, exhiben su cuerpo casi sin tapujos, claro, la mayoría muestra pero también sugiere antes que cualquier otra cosa, es decir, sus imágenes reflejan belleza, sensualidad, incluso ternura. Lo anterior aunado a la facilidad que nos dan los dispositivos móviles para la captura de imágenes, y aún más, para compartir las mismas.
Habrá quien explique esto, diciendo que las mujeres se sienten bellas, seguras de si mismas, y por tanto en uso de su libertad, de forma consciente, se dejan ver. De la misma forma que se explica como una mujer en la calle se viste de forma provocativa, con ropa ajustada, sugestiva o que remarque sus atributos; No lo hace para los demás, ni para atraer miradas (curioso), únicamente lo hace porque se siente segura de sí misma, bella. Debo ir en contra de esa postura, pues la seguridad precisamente implica no tener que afirmar o reafirmar nada, es decir, que una mujer que de verdad se sienta bella, podría ir totalmente cubierta y el efecto debería ser el mismo. Lo anterior sin contar con que existen estudios (no voy a citar la fuente, me da pereza buscarla) que afirman que una de las cosas que más enciende a una mujer (la excita) es precisamente sentirse deseada, lo que si tendría sentido frente a la provocación y al juego normal que como animales que somos tendríamos de forma previa a cualquier forma de intento de reproducción, lo que no es más que otra forma de ritual de apareamiento.
Pero claro, si suficientes personas leyeran este texto, más de una persona arremetería contra mí por la reducción primal de las líneas anteriores. Seguramente sería tildado de misógino, cuando no de machista. Sin embargo, no es mi intención recorrer ninguno de esos caminos, solamente considero que las personas (hombres y mujeres) siempre tendrán alguna excusa para negar racionalmente su instinto, cuando aceptarlo y aprovecharlo es lo más racional que existe, o al menos lo más lógico. Pero el sentido común y la lógica no vienen al caso.
Ahora, exhibir(se) es una forma de libertad, un derecho de (para lo que me ocupa en este escrito) la mujer, por tanto estaría mal criticarlo, o tener una postura crítica frente a ello. Pero, siguiendo esta misma línea de pensamiento, disfrutar la vista es sinónimo de perversión, lo cual es un síntoma terrible de la doble moral que fecunda la forma de relacionarse de los homo sapiens.
Habrá quien explique esto, diciendo que las mujeres se sienten bellas, seguras de si mismas, y por tanto en uso de su libertad, de forma consciente, se dejan ver. De la misma forma que se explica como una mujer en la calle se viste de forma provocativa, con ropa ajustada, sugestiva o que remarque sus atributos; No lo hace para los demás, ni para atraer miradas (curioso), únicamente lo hace porque se siente segura de sí misma, bella. Debo ir en contra de esa postura, pues la seguridad precisamente implica no tener que afirmar o reafirmar nada, es decir, que una mujer que de verdad se sienta bella, podría ir totalmente cubierta y el efecto debería ser el mismo. Lo anterior sin contar con que existen estudios (no voy a citar la fuente, me da pereza buscarla) que afirman que una de las cosas que más enciende a una mujer (la excita) es precisamente sentirse deseada, lo que si tendría sentido frente a la provocación y al juego normal que como animales que somos tendríamos de forma previa a cualquier forma de intento de reproducción, lo que no es más que otra forma de ritual de apareamiento.
Pero claro, si suficientes personas leyeran este texto, más de una persona arremetería contra mí por la reducción primal de las líneas anteriores. Seguramente sería tildado de misógino, cuando no de machista. Sin embargo, no es mi intención recorrer ninguno de esos caminos, solamente considero que las personas (hombres y mujeres) siempre tendrán alguna excusa para negar racionalmente su instinto, cuando aceptarlo y aprovecharlo es lo más racional que existe, o al menos lo más lógico. Pero el sentido común y la lógica no vienen al caso.
Ahora, exhibir(se) es una forma de libertad, un derecho de (para lo que me ocupa en este escrito) la mujer, por tanto estaría mal criticarlo, o tener una postura crítica frente a ello. Pero, siguiendo esta misma línea de pensamiento, disfrutar la vista es sinónimo de perversión, lo cual es un síntoma terrible de la doble moral que fecunda la forma de relacionarse de los homo sapiens.
A manera de ejemplo, en la calle, si una hermosa mujer (o no tan hermosa, para efectos prácticos, con un material genético aceptable) se encuentra vestida con ropas cortas que le permitan lucir sus piernas, el posible escenario sería el siguiente.
Ella:
- Viste así en razón al calor (así los ventarrones congelen su interior y luego le enfermen).
- Para lucir unos zapatos que casi nunca puede usar.
- Simplemente porque para algo se depiló las piernas.
- Ese día correspondía usar falda o pantaloncitos cortos.
El:
- Como está de buena.
- Riquísima.
- Uffff.
El se quedaría mirando, pensando todo tipo de escenarios y probablemente dejando volar su imaginación, cualquier muestra de los efectos de la provocación lógicamente tendría rechazo, repudio (y con esto no pretendo validar comportamiento desviados, tampoco) por parte de ella.
Entonces, ¿hace mal quien disfruta de la vista? ¿esta mal perderse en pensamientos eróticos derivados de las imágenes provocadoras? ¿cuál es el propósito de que todos vean? ¿Qué pretende quien sube fotos provocativas a internet?
El que no muestra, definitivamente no vende; Pero quien muestra no puede luego pretender que siquiera alguien se acerque a preguntar por el producto, o con intención de conocer su precio, o aún con la firme voluntad de compra.
(La imagen de esta entrada ha sido tomada del perfil de @Tupeorkarma 'Sexy tuitera' imagen que no fue la que inspiró lo escrito)
El que no muestra, definitivamente no vende; Pero quien muestra no puede luego pretender que siquiera alguien se acerque a preguntar por el producto, o con intención de conocer su precio, o aún con la firme voluntad de compra.
(La imagen de esta entrada ha sido tomada del perfil de @Tupeorkarma 'Sexy tuitera' imagen que no fue la que inspiró lo escrito)
miércoles, 17 de julio de 2013
Consecuencias II
A veces, solo a veces, una persona se detiene a observar el curso de su vida, a debatir íntimamente, personalmente, internamente, sobre la razón de su existencia, sobre las consecuencias de sus acciones y sobre las desgracias sufridas a causa de todas y cada una de sus decisiones, porque no todo puede estar sometido al azar cósmico, algunas cosas, si no la mayoría de ellas corresponden a una manifestación de nuestra voluntad, a una decisión (una acción).
No basta con el peso que tienen nuestras acciones, la conciencia es una dama amarga, que colma nuestros instantes con culpa, cuando debería estarse pensando en términos de dicha, o como hacen la mayoría, dejarse llenar de melancolías, de recuerdos y de pensamientos adornados, exagerados o que se pueden tomar como sobre compensados, mentiras de esas que se usan con uno mismo.
Quejarse no es suficiente, incluso porque es una actitud que se ha desprestigiado, por ser un arma de los pendejos, esos que se congracian adueñándose todo el día de una sensibilidad que no les corresponde, que es aprehendida antes que natural (tomada por imitación), la cual realmente no sirve para nada.
También debo decir que actuar muchas veces no es posible, o es tan inconveniente que termina uno por aguantarse las cosas, y es que, todo está rodeado de un problema, de un complique tan grande, de tanto y tamaño inconveniente que muchas, si no casi todas las veces, lo mejor que se puede hacer es precisamente dejar ser, hacerse el de la vista "gorda", un poco de lo siempre he denominado negación consciente, la cual no puede ser efectiva al 100% ni mucho menos infalible.
Hoy puedo decir que me arrepiento de muchas cosas, y que como casi todo el mundo he cometido tantos y tan variados errores, que hasta es el colmo que me esté amargando por ellos; Ni modo, con eso si he aprendido a vivir, con esta forma de ser, contando los días para poder darle curso a una decisión por una mejor vida, por algo de tranquilidad, por un respiro que no termine en un resoplido para sosegarme un poco, para mitigar la ira.
(Le puse consecuencias II a esta entrada porque ya hubo unas consecuencias)...
lunes, 15 de julio de 2013
Insomnio I
Insomnio:
Dificultad para conciliar el sueño cuando se debería dormir...
Dificultad para conciliar el sueño cuando se debería dormir...
Y claro, bastó solo definirlo para entenderlo, y hecho esto ya puede solucionarse, porque la forma principal de cambiar algo, es únicamente aceptarlo, por aquello de la magia de las palabras, o el positivismo aquel que de forma pusilánime pretende que las cosas carezcan de significado y que se les reste importancia; obviamente, por la magia de la reducción, de la negación, de la simplificación, todas los problemas se hacen circunstancias anómalas, las crisis se convierten en inflexiones, en curvaciones a las que no se debe prestar el mayor cuidado. Es decir, las personas no deben buscar la fuerza para sortear los obstáculos, si no que deben minimizar estos últimos hasta el punto de que estos supuestamente sean mas franqueables, tanto como si en lugar de saltar un arroyo, se caminara por la ladera hasta su nacimiento para cruzarlo con un simple paso.
Es trampa, una más de las mentiras que se hacen necesarias en el día a día, un cliché de mejor y mayor tamaño que el sueño nocturno...
Lo que me recuerda...
Sí, dormir.
domingo, 14 de julio de 2013
No me diga "parce"
Esta palabra, según el sabio internet tiene sus orígenes en el idioma portugués, y llegó a nuestro país (Colombia) al parecer desde el Brasil, importado a fuerza hacía Medellín, de donde todo indica que se ha extendido a casi todo el territorio nacional. Algunas fuentes ponen el vocablo dentro del latín medieval con la palabra partiarius que no significa otra cosa que 'participe', de ahí que termine siendo un calificativo para compañero, con las derivaciones desde 'aparcero', pasando por 'parcero' hasta el conocido y objeto de esta entrada: parce.
Este término probablemente no fuera otra cosa que una muestra de chabacaneria, de "farolería", de fanfarronería, de esa clásica, petulante y sobrada actitud que caracteriza al grueso de habitantes de este país, un equivalente funcional del 'llave', o 'pana' de otros grupos étnicos geográficamente diferenciados en este triste territorio que le pertenece más al sagrado corazón y la las multinacionales que a sus habitantes, en donde claramente el respeto nunca será un principio o razón fundante, y una muestra de ello es que una palabra que implica cercanía, intimidad y que se encuentra totalmente dentro de un ámbito cerrado, sin más, es usada para referirse a cualquiera: Extraño, vecino, amigo, conocido o desconocido.
Y claro, no tengo nada en contra de que los amigos, o aquellos quienes se conocen de esa manera especial que permite una amistad, larga, profunda o incluso aquella derivada de las actividades comunes, del alcoholismo social; Que aquellas personas se llamen entre ellas como deseen, con algún término soez o despectivo, o con calificativos, motes o palabras de corte pesado, pero que realmente en el contexto guardan fuerza, sentir, emoción.
Pero que cualquier hijo de vecino, un indistinto 'gato' recién escapado de cualquier cloaca pretenda llamarlo a uno de una manera tan poco formal, a mi me parece una completa falta de respeto, tanto como cuando en la calle un 'chirri' (gamin) lo llama a uno por cualquier calificativo como 'mono', 'bacan', 'hermano', para que le resulte más eficiente su chantaje emocional, o psico social.
Vuelvo a decirlo, me parece insultante que se haya importado un término que en nada toca a la cultura o folklore de este territorio o esta nación, peor aún que en un atentado hegemónico los antioqueños lo hayan hecho popular, tal vez por culpa de la cultura imperante narco traqueta, o por la influencia de algunas personalidades que empezaron a hacer famoso este apelativo, que valga decir en mi época de adolescencia, por allá en los años 90 era vista como algo inculto, propia de los que algunos han llamado 'ñeros', de rabal, sin cultura, en especial en Medellín y en otras ciudades de la zona, por lo que realmente era raro escucharlo.
Es raro como hoy en día el término se encuentra difundido en todos los estratos, condiciones sociales y niveles de cultura (esto último es tan discutible como relativo). Sin embargo, no comparto el uso de este término, me parece ofensivo y burdo, y soy de esas personas a quienes les gusta ser llamado por su nombre, o que en caso de no conocerse (por el otro) prefiere un clásico 'señor', y que resiente cualquier intento de confianza forzada, puesto que no considero amigo a nadie por el hecho de cruzar unas palabras con este, y detesto las invasiones a mi esfera personal, las intromisiones, esto lo considero, una afrenta personal.
Por eso lo invito respetado lector o lectora, a que NO ME DIGA PARCE, evítese problemas, o una respuesta tosca, hosca o grosera de mi parte. Si no puede referirse a mi por mi nombre, o por un 'señor', ni se moleste en hablarme. Gracias.
domingo, 7 de julio de 2013
Una nueva entrada
Una nueva entrada; esta es una de tantas, sin embargo Usted querido (a) lector (ra) no reparará en ello, no tiene por qué hacerlo, ya que muchas de las cosas que inicio a escribir nunca ven la luz, como un millar de historias que se quedaron únicamente en el planteamiento, ¿por qué?, escoja Usted la excusa, yo ya he planteado tantas, tan diversas... Me canso de jugar a ser, de pensar en términos conocidos cuando lo que me mueve y me saca de la cotidiana desidia es lo irreal, lo imaginable y deseable; Un paisaje, un mundo alterado, una constante incierta, como la que puede usarse para resolver las ecuaciones como se le dé la gana a uno, porque la equidad como tal no conceptúa nada, es la dinámica de lo absurdo en donde todo es igual al vacío y en la mitad, bueno, en la mitad esta cada cual; Un tal cual, en mi caso un sin qué, con un cómo, con más por qués de los necesarios, y aburrido, muerto a tedio y voluntad de los dóndes.
Seguramente Usted, hará lo mismo que hace siempre, se sentirá parcialmente interesado y librará algún gesto de seudo empatía que lo acercará más a su pérfida idea de humanidad, mientras que en lo que a mi corresponde esta (en el mismo sentido) se alejará otro par de kilómetros.
jueves, 20 de junio de 2013
Ausencia
"(...)
Soy la serenidad que lleva a la meditación
Y tu eres ese tan sagrado mantra
Soy ese juguito e' parcha que te baja la presión
y siempre que te sube tu me llamas Ya
tira la sábana sal de la cama
vamos a conquistar toda la casa
De todo lo que tu acostumbras soy contradicción
Creo que eso es lo que a ti te llama"
(Fragmento de La Complicidad, por Cultura Profética)
Soy la serenidad que lleva a la meditación
Y tu eres ese tan sagrado mantra
Soy ese juguito e' parcha que te baja la presión
y siempre que te sube tu me llamas Ya
tira la sábana sal de la cama
vamos a conquistar toda la casa
De todo lo que tu acostumbras soy contradicción
Creo que eso es lo que a ti te llama"
(Fragmento de La Complicidad, por Cultura Profética)
Como raro, los ojos se abrieron para dar paso a más sombras, para dibujar sueños a medio camino, para eterealizar lo real y para realizar el ocaso. Realmente lo he intentado, perderme en el olvido mientras pausada y contradictoriamente te recuerdo; aunque debo decirlo, ¡sos un mal de tiempo completo!, un espejismo de lo que debería ser, pero que jamás estaría bien, como un pecado repetido, como una muestra de irrespeto, por el orden de las cosas.
¡Oh delicioso caos!, me gustabas más cuando no vestías curvas femeninas, cuando al respirar no sentía aún el ácido y lechoso vapor de tu ausencia, cuando al mirar a un lado veía un espectro de mi ser y no un pesado lastre de tu presencia, aquí tan cerca que me tropiezo contigo a cada paso, en cada recodo y en cada peldaño, y eso que mis escaleras son todas en bajada y mis caminos están plagados de zarzas.
Una simple promesa, dos palabras o quizá un centenar de las mismas, alimento y tal vez un adiós; sin embargo este llegó antes. Se anticipó como lo hacen todas las otras desgracias conmigo, aprendieron a saltarse la fila y a llegar, venir, volver e incluso jamás irse.
lunes, 10 de junio de 2013
Reflexión sobre el patriotismo y otras pendejadas
Esto decoró la existencia (el outfit o la "pinta") de muchas personas el pasado viernes, un amplio sentido de pertenencia marcado en el sentimiento de amor (?) declarado hacía la nación, la patria que fuera noble cuna de muchas de las personas que se han agolpado para gozar los triunfos de un equipo de fútbol, que lleva las esperanzas e ilusiones de todos los que pertenecen a este país cuya representación se da en un hermoso tricolor. Me quedó muy claro.
No se trata de hacer cualquier diatriba frente a los gustos de otros, frente a sus pasiones y sentimientos, puesto que estos son necesarios para una correspondencia (sana) entre el ser y el estar; entre el vivir y el existir. Porque todos necesitan excusas, o bueno, todos necesitan diversión, esparcimiento, algo que avive su espíritu, algo por qué apasionarse.
Pero veamos, cada persona tiene una o varias cosas que le proporcionan placer, y no solamente aquellas relativas a las necesidades primales o básicas, aquellas que pueden predicarse de la mayoría de seres humanos. Algunos disfrutan entregados a actividades recreativas de diversa índole, pasatiempos, juegos, o cualquier clase de hobby; la música (por supuesto), al igual que la práctica del deporte o lo que me ocupa: el gusto por observar y seguir alguno de ellos.
Los deportes se han convertido desde el siglo XX en espectáculos, con recaudos masivos por publicidad y negocios multi millonarios asociados al gusto del colectivo por ellos. Probablemente en latinoamerica el más popular sea el fúbtol (balonpie, soccer). Pero pueden contarse también los múltiples seguidores del baloncesto, del tenis, fútbol americano, béisbol, voleybol, tenis de mesa, e incluso de las artes marciales, entre muchos más que no mencionaré.
Es decir, la intención del presente no es resentir el hecho de que las personas en suma, y apelando a su más básico instinto de solidaridad orgánica, se reúnan unos con otros a disfrutar de una actividad que les causa un bienestar común, que les genera placer; No, el problema es cuando el gusto deviene en una situación en que empieza a hacerse identificación, en que nos enfrentamos a una clasificación o etiquetado, que previo a la actividad, determina sus implicaciones, el sentido de esparcimiento de lo hecho, se pierde.
Sin embargo, no es lo que me ocupa ni me preocupa, pues una actividad tan normal y benéfica como un buen partido de fútbol (en buena compañía), se pervierte a efectos del sentimiento nacional que parece provocar taquicardias con lo henchido del pecho de quienes se precian de ser patriotas, de llevar o vestir "la camiseta"; lo que no es más que una pieza de ropa que homogeneiza a quienes son verdaderos (inserte gentilicio), porque el acto de cohesión como lo he mencionado antes, no sirve para otra cosa que para la exclusión colectiva, la reivindicación de lo diferente; Quizá quién no celebre de la misma manera sea una mala persona, un mal ser humano, un mal individuo y por supuesto un desnaturalizado que desprecia sus raíces.
(*)
El nacionalismo solo fue efectivo en los siglos XIX y XX, precisamente en virtud a que las ideas de un territorio, cultura y factores étnicos comunes servían como el perfecto caldo de cultivo para las reinvidicaciones liberales que lograran que los burgueses se hicieran al poder, y derrocaran al antiguo régimen monárquico, lo que no es otra cosa que cambiar una regencia por otra. Claro, los factores de exclusión pueden escalarse o mejor, aplicarse a cualquier grado; Las personas se precian de ser mejores que otras, un hermano es más listo o mejor deportista que el otro, en un barrio se rivaliza por el auto más grande o más lujoso, se compite con los compañeros de estudio, con los de trabajo, dentro de una ciudad son más o son menos quienes viven en un determinado barrio (o localidad) o pertenecen a un estrato u otro, porque las categorías de impuestos se transmiten a las personas, al igual que lo que se tiene influye en lo que se es.
El patriotismo no es otra cosa que una de las formas en que a través de símbolos como un himno, una bandera, un escudo, un país reivindica los sentimientos nacionales de sus habitantes en aras de darle legitimidad al gobierno. La "patria" es una elaborada ficción que soporta a un país, en un embeleco político de casi las mismas proporciones que el Estado, una forma de engaño que busca no otra cosa que cohesión, unidad nacional.
Normalmente con los deportes (como el fútbol), la identidad excluidora viene a título de equipo local, relativo por lo general a la ciudad de nacimiento o el de la ciudad capital más cercana al mismo; Es claro que el arraigo territorial es una característica muy fuerte de la personalidad, en razón a que los factores exógenos de una determinada persona están marcadas en su región, en su ciudad.
Sin embargo, cuando se trata de un equipo nacional, la identidad se encuentra predefinida, puesto que las latitudes regionales suelen ser relativas, las personas migran y se desplazan o muchas veces su gusto está por encima de su propio origen. Incluso a nivel local y frente al interés regular en un determinado deporte, no importa si una persona se sale del molde, o de lo comúnmente aceptado (la generalidad) pues es aceptado socialmente el disenso, la otredad, la no pertenencia.
Pero, entre mayor el grado de cohesión por la acumulación de factores de identidad, se hace menor la tolerancia frente a la contrariedad, frente a la singularidad de oposición y se pueden retomar los puntos de rechazo social que mencioné anteriormente.
He intentado siempre defender la posibilidad de hacer oposición crítica, lo que no es otra cosa que salirse de lo comúnmente aceptado, de la corriente generalizada, pero tener consciencia de por qué se hace, de que tomar las escaleras es mejor si se tiene en cuenta cada escalón, diferente a que solamente se deje llevar por el elevador, de un piso a otro desapareciendo los que estuvieran entre ellos, sin correspondencia y dejando de lado la realidad por un instante.
No todo el mundo debe, ni mucho menos tiene que sentirse identificado por un determinado deporte, aún cuando en medio del espectáculo deportivo se usen unos símbolos que hacen referencia a un territorio, e identidad cultural a los que se supone se debe pertenecer; la ciudadanía es una etiqueta de tipo jurídico y político, el azar o cualquier otra cosa en lo que se quiera creer, determina el origen de un individuo, pero no debe condicionar sus gustos o sus necesidades.
Puede que se esté obligado a vivir en un determinado territorio, con fronteras y normas delimitadas en esa misma porción de planeta a la que han denominado país; sin embargo el individuo, el ser humano, la persona; puede eventualmente escoger, su cultura, su inclinación sexual, su lengua, su profesión u oficio, incluso el maldito equipo de fútbol por el cual gritar y viéndolo. ¿no?
(*) La segunda imagen fue tomada de aquí
Pero veamos, cada persona tiene una o varias cosas que le proporcionan placer, y no solamente aquellas relativas a las necesidades primales o básicas, aquellas que pueden predicarse de la mayoría de seres humanos. Algunos disfrutan entregados a actividades recreativas de diversa índole, pasatiempos, juegos, o cualquier clase de hobby; la música (por supuesto), al igual que la práctica del deporte o lo que me ocupa: el gusto por observar y seguir alguno de ellos.
Los deportes se han convertido desde el siglo XX en espectáculos, con recaudos masivos por publicidad y negocios multi millonarios asociados al gusto del colectivo por ellos. Probablemente en latinoamerica el más popular sea el fúbtol (balonpie, soccer). Pero pueden contarse también los múltiples seguidores del baloncesto, del tenis, fútbol americano, béisbol, voleybol, tenis de mesa, e incluso de las artes marciales, entre muchos más que no mencionaré.
Es decir, la intención del presente no es resentir el hecho de que las personas en suma, y apelando a su más básico instinto de solidaridad orgánica, se reúnan unos con otros a disfrutar de una actividad que les causa un bienestar común, que les genera placer; No, el problema es cuando el gusto deviene en una situación en que empieza a hacerse identificación, en que nos enfrentamos a una clasificación o etiquetado, que previo a la actividad, determina sus implicaciones, el sentido de esparcimiento de lo hecho, se pierde.
Sin embargo, no es lo que me ocupa ni me preocupa, pues una actividad tan normal y benéfica como un buen partido de fútbol (en buena compañía), se pervierte a efectos del sentimiento nacional que parece provocar taquicardias con lo henchido del pecho de quienes se precian de ser patriotas, de llevar o vestir "la camiseta"; lo que no es más que una pieza de ropa que homogeneiza a quienes son verdaderos (inserte gentilicio), porque el acto de cohesión como lo he mencionado antes, no sirve para otra cosa que para la exclusión colectiva, la reivindicación de lo diferente; Quizá quién no celebre de la misma manera sea una mala persona, un mal ser humano, un mal individuo y por supuesto un desnaturalizado que desprecia sus raíces.
(*)
El nacionalismo solo fue efectivo en los siglos XIX y XX, precisamente en virtud a que las ideas de un territorio, cultura y factores étnicos comunes servían como el perfecto caldo de cultivo para las reinvidicaciones liberales que lograran que los burgueses se hicieran al poder, y derrocaran al antiguo régimen monárquico, lo que no es otra cosa que cambiar una regencia por otra. Claro, los factores de exclusión pueden escalarse o mejor, aplicarse a cualquier grado; Las personas se precian de ser mejores que otras, un hermano es más listo o mejor deportista que el otro, en un barrio se rivaliza por el auto más grande o más lujoso, se compite con los compañeros de estudio, con los de trabajo, dentro de una ciudad son más o son menos quienes viven en un determinado barrio (o localidad) o pertenecen a un estrato u otro, porque las categorías de impuestos se transmiten a las personas, al igual que lo que se tiene influye en lo que se es.
El patriotismo no es otra cosa que una de las formas en que a través de símbolos como un himno, una bandera, un escudo, un país reivindica los sentimientos nacionales de sus habitantes en aras de darle legitimidad al gobierno. La "patria" es una elaborada ficción que soporta a un país, en un embeleco político de casi las mismas proporciones que el Estado, una forma de engaño que busca no otra cosa que cohesión, unidad nacional.
Normalmente con los deportes (como el fútbol), la identidad excluidora viene a título de equipo local, relativo por lo general a la ciudad de nacimiento o el de la ciudad capital más cercana al mismo; Es claro que el arraigo territorial es una característica muy fuerte de la personalidad, en razón a que los factores exógenos de una determinada persona están marcadas en su región, en su ciudad.
Sin embargo, cuando se trata de un equipo nacional, la identidad se encuentra predefinida, puesto que las latitudes regionales suelen ser relativas, las personas migran y se desplazan o muchas veces su gusto está por encima de su propio origen. Incluso a nivel local y frente al interés regular en un determinado deporte, no importa si una persona se sale del molde, o de lo comúnmente aceptado (la generalidad) pues es aceptado socialmente el disenso, la otredad, la no pertenencia.
Pero, entre mayor el grado de cohesión por la acumulación de factores de identidad, se hace menor la tolerancia frente a la contrariedad, frente a la singularidad de oposición y se pueden retomar los puntos de rechazo social que mencioné anteriormente.
He intentado siempre defender la posibilidad de hacer oposición crítica, lo que no es otra cosa que salirse de lo comúnmente aceptado, de la corriente generalizada, pero tener consciencia de por qué se hace, de que tomar las escaleras es mejor si se tiene en cuenta cada escalón, diferente a que solamente se deje llevar por el elevador, de un piso a otro desapareciendo los que estuvieran entre ellos, sin correspondencia y dejando de lado la realidad por un instante.
No todo el mundo debe, ni mucho menos tiene que sentirse identificado por un determinado deporte, aún cuando en medio del espectáculo deportivo se usen unos símbolos que hacen referencia a un territorio, e identidad cultural a los que se supone se debe pertenecer; la ciudadanía es una etiqueta de tipo jurídico y político, el azar o cualquier otra cosa en lo que se quiera creer, determina el origen de un individuo, pero no debe condicionar sus gustos o sus necesidades.
Puede que se esté obligado a vivir en un determinado territorio, con fronteras y normas delimitadas en esa misma porción de planeta a la que han denominado país; sin embargo el individuo, el ser humano, la persona; puede eventualmente escoger, su cultura, su inclinación sexual, su lengua, su profesión u oficio, incluso el maldito equipo de fútbol por el cual gritar y viéndolo. ¿no?
(*) La segunda imagen fue tomada de aquí
jueves, 6 de junio de 2013
Sin sentido
Esta es una entrada que no tiene sentido, no tiene por qué tenerlo. Es unicamente un intento de darle menos claridad a la mente, de matar de a poco ideas, o de evitar que las ideas germinen y causen un desastre en otros, que se multipliquen hasta el punto de tomar vida propia y hacer un país particular, es que cada cosa que pasa hace grande al punto, el que no puede hacer otra cosa que elongarse, sin crecer, si se crece se deja de lado mucha piel, se pervierte el sentido de la vida puesto que la misma se acaba y en ese orden de ideas todo se desordena; como si a nadie importara, que cada cosa tuviera un final en donde el protagonista fuera eterno, para que la historia se desentramara a sí misma, con un sentido estético profundo, con una estética especial en la que cada cosa tenga un redondo significado, donde los sentimientos sean circunferenciales, porque intentar llegar a otro punto no tiene sentido, como tampoco unirlos a menos que se trate de entrecruzar las suturas, de tener cuidado con la cicatriz, la de las heridas superficiales que sin embargo se fueron de hondas, porque el liquido espeso no siempre es sangre, porque todo el oro es negro y probablemente solo sea metal precioso cuando se precia, porque apreciado se deprecia, se exingue como arena en reloj roto, del cristal que no alcanzó a cuajar, porque su letanía solo tenía sentido desde una mama, la teta gloriosa exactitud vitrica de la luz, aquella que ahora cierra mis ojos, para dormir, para querer, para soñar, porque el sueño, porque soñando se vive bonito y se quiere de veras, sin sentido pero con toda la gracia y toda la suerte, esa, esa es la realidad.
lunes, 3 de junio de 2013
Procrastinación
Cualquier buena entrada pudo haber surgido de un momento de procrastinación. Lo cual, no es otra cosa que postergar lo que se tiene o debe hacer; se supone igualmente, que esto se hace en aras de realizar actividades más agradables o llevaderas, lo que querría decir que solo se procastinan obligaciones que nos comportan un desagrado, aquellas cosas que se nos endilgan, pero que deberían hacer otros, e incluso circunstancias relativas a deberes que por alguna razón (válida o no) resultan necesarias por cualquiera de las consabidas metas o logros que supuestamente dan sustento a la vida. Sin embargo, queda preguntarse: ¿Por qué tiene uno que hacer algo?
Aquí cabe cualquier respuesta, justificación o excusa. Es decir, no se deberían hacer aquellas cosas que no nos reporten algún tipo de satisfacción, o en sentido contrario que nos representen desidia o malestar de cualquier naturaleza.
No obstante, seguimos viendo irreparablemente imágenes estúpidas en redes sociales, mal mirando alguna película o buscando entrecruzar el sueño con la realidad, retozar, hacer o estar en pereza.
El culpable tal vez sería el entendido común y socialmente impuesto de lo que se puede, debe o tiene que hacerse. La sociedad transmite de forma muy escueta el bienestar, pero la forma de contraer y trasferir obligaciones ha sido perfeccionada a un nivel ridículo. Y no se trata de un problema de imposición de carácter vertical, tampoco de que las instituciones se hayan construido para cargarnos de muchas y variadas obligaciones, en realidad la carga va en todas las direcciones y es claramente multi e inter disciplinaria, va desde el hombre, el individuo, la persona, hasta la familia, la comunidad, la sociedad, la nación, el Estado y cualquier otra forma de organización, inclusión y exclusión.
A lo que voy, es que no se trata solamente de aquello que esta consignado de manera imperativa y con castigo por parte de los medios de represión institucionalizados, también existe a modo de discurso y de consenso con formas de repudio por parte de los iguales, de los pares, de aquellos que tenemos cerca, como a los verdugos de chisme, y como represores que no empuñan armas en nuestra contra solo porque el aparataje opresor no los deja, porque quizá el sentido básico de solidaridad se ha vuelto tendencioso, porque todo está permeado por la moral, aquella que tiene igualmente discursos bien elaborados convertidos en virtudes condicionadas, puesto que nada puede ser absoluto, tampoco nada puede ser simple, pero la vida se va en los "depende".
Entonces, quedan un montón de interrogantes sobre la validez de aquello que se deja a un lado, que se posterga. De verdad ¿tenemos qué? Supondría alguien medianamente consciente, que en un mundo en donde la libertad es un principio fundante, la concreción de eso no sería otra que individuos que pudieran obrar a sus anchas, sin buscar alternativas, sin dejar de, sin procrastinar. ¿Será?
lunes, 13 de mayo de 2013
Re-flexión
Empiezo esto, como una entrada inacabada, simplemente como un grito al aire (como tantos otros), de manera despiadada y sin contar con el sentido del tiempo, sin ninguna mesura, excepto la necesaria. Hay que ver como cada cosa sucesiva rompe la inercia propia de la existencia, como la crisis no es un punto previsible y requerido de inflexión, sino un estado de declive, una interrupción con ínfulas de ruptura.
Bien, otras veces lo he intentado, pero no ha dado el mejor de los resultados; tal vez es hora de reintentarlo, como muchas veces he re-flexionado, re-escrito y re-vivido muchas cosas alrededor de este blog; haré un indice temático del mismo, el cual pondré a manera de página. A continuación el vínculo:
miércoles, 8 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
El problema del entendimiento
De alguna manera tenía que dar alcance a mis entradas anteriores, no por nada más, ahora intentaré hacer un ejercicio de inflexión, de absoluta introspección. La consciencia no es suficiente, la inteligencia es relativa, tanto como la verdad y realmente es un paradoja el vivir contrariado por un mundo, el que sin embargo ofrece buenas perspectivas, bellos panoramas para perderse en él. Hay que morir intentando, o intentar hasta morir, ¿quién soy yo para negarme a ello?
Me he dado cuenta (de nuevo y sin embargo) que no entiendo muchas cosas que pasan a mi alrededor, en especial todo aquello que se relaciona directamente conmigo (consecuencias, efectos y relaciones). No quiere decir que no me conozca, ni que me encuentre negando de alguna manera la realidad, no. Es únicamente que algunas situaciones se me hacen ajenas, pese a conocerlas. No es suficiente el hecho de conocer para saber, o incluso de poder comprehender para aprehender, o incluso entender para propiamente darlo por entendido. Es fácil observar a otros y hacer especulaciones, planear por escenarios, calcular reacciones y consecuencias, pero se hace uno un gran lío cuando se trata de aplicarlo sobre sí, es el entendimiento sin la posibilidad práctica de darle completa aplicación. Puede ser en gran medida porque cualquier método seudo científico se queda corto a la hora de establecer pautas para las relaciones humanas, Además, de plano es un hecho, la objetividad e incluso la subjetividad objetiva se pierde cuando intercede cualquier tipo de sentimiento.
Puedo decir también que es innegable mi incapacidad, no para entender como si para procesar algunos reflejos condicionados de mi maltrecha cabeza, ya lo escribía antes, culpando a una terquedad que considero absoluta, pero que no es otra cosa que una convicción que a medio camino se ha transmutado para que por suerte de su propia denominación resulte más llevadera, menos pesada.
También esta entonces el desajuste, causado tal vez por el mutismo emocional que es todo menos selectivo, por el contrario, es un switch de encendido y apagado; lo grave es que cuando permanece mucho tiempo apagado, procede a dañar la maquina de sentir, y todo afecta mucho (se sobre siente), causa sobresaltos que afectan de un modo severo el recipiente de esta compleja máquina de quejarse, y en estos casos deja de ser incluso solo una mascarada de drama.
Todo se ha agravado desde que soy un ser humano incompleto, lo que me recuerda una marca de abrasión dérmica que está en un poco más del 70% de su proceso de desaparición y que a veces me da la impresión de doler, o de causar picazón, tal vez también sea una idea un tanto esquizofrénica, aún no estoy seguro del todo.
Por supuesto, seguiré rechazando lo comúnmente aceptado, la corriente generalizada, las poses, las tendencias; algunos me han hecho reflexionar sobre si incluso el mismo malestar existencial sea una forma de tendencia, al igual que la compra de libros o hasta la vuelta a ciertas cosas de la llamada cultura 'pop'. Ahora que lo pienso hasta la ironía es una forma generalizada de abordar la vida, en tanto que la rareza es forma general y lo general tiende a ser raro.
martes, 30 de abril de 2013
Paréntesis de claridad existencial
Declaración:
Este es un espacio personal que expresa pensamientos y reflexiones también personales, aunque jamás intimas (o eso espero). Es algo que inició por un ejercicio terapéutico y ha terminado constituyendo una de las mejores partes de mi existencia.
¿por qué dejo que esté públicamente disponible? ¿por qué no he relegado estos escritos a la profundidad y el anonimato de tantos otros?
La verdad no lo sé; en algún momento me sabía leído por otros, luego las ocupaciones me alejaron de escribir aquí, o al menos de forma habitual, de la manera que inició; tenía mucho que decir, mucho que escribir. A diario, incluso dos veces por día. La regularidad sin embargo, era producto de otro tipo de vida, de libertades que parecen extinguirse con el tiempo, o simplemente de hábitos que mutan...
Este es un espacio personal que expresa pensamientos y reflexiones también personales, aunque jamás intimas (o eso espero). Es algo que inició por un ejercicio terapéutico y ha terminado constituyendo una de las mejores partes de mi existencia.
¿por qué dejo que esté públicamente disponible? ¿por qué no he relegado estos escritos a la profundidad y el anonimato de tantos otros?
La verdad no lo sé; en algún momento me sabía leído por otros, luego las ocupaciones me alejaron de escribir aquí, o al menos de forma habitual, de la manera que inició; tenía mucho que decir, mucho que escribir. A diario, incluso dos veces por día. La regularidad sin embargo, era producto de otro tipo de vida, de libertades que parecen extinguirse con el tiempo, o simplemente de hábitos que mutan...
sábado, 13 de abril de 2013
"Soledad" o "Más Guapa que Cualquiera"
"Se llamaba soledad y estaba sola
como un puerto maltratado por las olas
coleccionaba mariposas tristes
direcciones de calles que no existen
pero tubo el antojo de jugar
hacer con migo una exepcion
y primero nos fuimos a bailar y en mitad
de un te quiero me olvido
De esperanza no tenia mas que el nombre
la que no esperaba nada de los hombres
coleccionaba amores desgraciados
soldaditos de plomos mutilados
pero quizo una noche comprobar para que sirve un corazon
y prendio un cigarrillo y otro mas
como toda esperanza se esfumo (andres calamaro)
Por eso cuando el timpo se resume
y los sueños parecen pesadillas
regresa aquel perfume de fotos amarillas(sabina)
y aunque se que no era la mas guapa del mundo
juro que era mas guapa mas
guapa que cualquiera
Se llamaba imaculada aquella puta que curaba
el sarampion de los reclutas
coleccionaba nubes de verano
velos de tu roidos por gusanos
pero quiso quererse enamorar
como una rubia del monton y (fito paez)
que yo la sacara de la calle de los
besos sin amor
y mil años despues cuando otros gatos
desordenan mis noches de locuras
elojo aquellos ratos de torpes calenturas
y aunque se que no era la mas guapa del mundo
juro que era mas guapa
mas guapaque cualquiera
mas guapa que cualquira
mas guapa que cualquiera"
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