lunes, 10 de junio de 2013

Reflexión sobre el patriotismo y otras pendejadas

Imagen tomada de aquí.
Qué viva mi "seletsion" (?).

Esto decoró la existencia (el outfit o la "pinta") de muchas personas el pasado viernes, un amplio sentido de pertenencia marcado en el sentimiento de amor (?) declarado hacía la nación, la patria que fuera noble cuna de muchas de las personas que se han agolpado para gozar los triunfos de un equipo de fútbol, que lleva las esperanzas e ilusiones de todos los que pertenecen a este país cuya representación se da en un hermoso tricolor. Me quedó muy claro.

No se trata de hacer cualquier diatriba frente a los gustos de otros, frente a sus pasiones y sentimientos, puesto que estos son necesarios para una correspondencia (sana) entre el ser y el estar; entre el vivir y el existir. Porque todos necesitan excusas, o bueno, todos necesitan diversión, esparcimiento, algo que avive su espíritu, algo por qué apasionarse.

Pero veamos, cada persona tiene una o varias cosas que le proporcionan placer, y no solamente aquellas relativas a las necesidades primales o básicas, aquellas que pueden predicarse de la mayoría de seres humanos. Algunos disfrutan entregados a actividades recreativas de diversa índole, pasatiempos, juegos, o cualquier clase de hobby; la música (por supuesto), al igual que la práctica del deporte o lo que me ocupa: el gusto por observar y seguir alguno de ellos.

Los deportes se han convertido desde el siglo XX en espectáculos, con recaudos masivos por publicidad y negocios multi millonarios asociados al gusto del colectivo por ellos. Probablemente en latinoamerica el más popular sea el fúbtol (balonpie, soccer). Pero pueden contarse también los múltiples seguidores del baloncesto, del tenis, fútbol americano, béisbol, voleybol, tenis de mesa, e incluso de las artes marciales, entre muchos más que no mencionaré.

Es decir, la intención del presente no es resentir el hecho de que las personas en suma, y apelando a su más básico instinto de solidaridad orgánica, se reúnan unos con otros a disfrutar de una actividad que les causa un bienestar común, que les genera placer; No, el problema es cuando el gusto deviene en una situación en que empieza a hacerse identificación, en que nos enfrentamos a una clasificación o etiquetado, que previo a la actividad, determina sus implicaciones, el sentido de esparcimiento de lo hecho, se pierde.

Sin embargo, no es lo que me ocupa ni me preocupa, pues una actividad tan normal y benéfica como un buen partido de fútbol (en buena compañía), se pervierte a efectos del sentimiento nacional que parece provocar taquicardias con lo henchido del pecho de quienes se precian de ser patriotas, de llevar o vestir "la camiseta"; lo que no es más que una pieza de ropa que homogeneiza a quienes son verdaderos (inserte gentilicio), porque el acto de cohesión como lo he mencionado antes, no sirve para otra cosa que para la exclusión colectiva, la reivindicación de lo diferente; Quizá quién no celebre de la misma manera sea una mala persona, un mal ser humano, un mal individuo y por supuesto un desnaturalizado que desprecia sus raíces.
(*)
El nacionalismo solo fue efectivo en los siglos XIX y XX, precisamente en virtud a que las ideas de un territorio, cultura y factores étnicos comunes servían como el perfecto caldo de cultivo para las reinvidicaciones liberales que lograran que los burgueses se hicieran al poder, y derrocaran al antiguo régimen monárquico, lo que no es otra cosa que cambiar una regencia por otra. Claro, los factores de exclusión pueden escalarse o mejor, aplicarse a cualquier grado; Las personas se precian de ser mejores que otras, un hermano es más listo o mejor deportista que el otro, en un barrio se rivaliza por el auto más grande o más lujoso, se compite con los compañeros de estudio, con los de trabajo, dentro de una ciudad son más o son menos quienes viven en un determinado barrio (o localidad) o pertenecen a un estrato u otro, porque las categorías de impuestos se transmiten a las personas, al igual que lo que se tiene influye en lo que se es.

El patriotismo no es otra cosa que una de las formas en que a través de símbolos como un himno, una bandera, un escudo, un país reivindica los sentimientos nacionales de sus habitantes en aras de darle legitimidad al gobierno. La "patria" es una elaborada ficción que soporta a un país, en un embeleco político de casi las mismas proporciones que el Estado, una forma de engaño que busca no otra cosa que cohesión, unidad nacional.

Normalmente con los deportes (como el fútbol),  la identidad excluidora viene a título de equipo local, relativo por lo general a la ciudad de nacimiento o el de la ciudad capital más cercana al mismo; Es claro que el arraigo territorial es una característica muy fuerte de la personalidad, en razón a que los factores exógenos de una determinada persona están marcadas en su región, en su ciudad.

Sin embargo, cuando se trata de un equipo nacional, la identidad se encuentra predefinida, puesto que las latitudes regionales suelen ser relativas, las personas migran y se desplazan o muchas veces su gusto está por encima de su propio origen. Incluso a nivel local y frente al interés regular en un determinado deporte, no importa si una persona se sale del molde, o de lo comúnmente aceptado (la generalidad) pues es aceptado socialmente el disenso, la otredad, la no pertenencia.

Pero, entre mayor el grado de cohesión por la acumulación de factores de identidad, se hace menor la tolerancia frente a la contrariedad, frente a la singularidad de oposición y se pueden retomar los puntos de rechazo social que mencioné anteriormente.

He intentado siempre defender la posibilidad de hacer oposición crítica, lo que no es otra cosa que salirse de lo comúnmente aceptado, de la corriente generalizada, pero tener consciencia de por qué se hace, de que tomar las escaleras es mejor si se tiene en cuenta cada escalón, diferente a que solamente se deje llevar por el elevador, de un piso a otro desapareciendo los que estuvieran entre ellos, sin correspondencia y dejando de lado la realidad por un instante.

No todo el mundo debe, ni mucho menos tiene que sentirse identificado por un determinado deporte, aún cuando en medio del espectáculo deportivo se usen unos símbolos que hacen referencia a un territorio, e identidad cultural a los que se supone se debe pertenecer; la ciudadanía es una etiqueta de tipo jurídico y político, el azar o cualquier otra cosa en lo que se quiera creer, determina el origen de un individuo, pero no debe condicionar sus gustos o sus necesidades.

Puede que se esté obligado a vivir en un determinado territorio, con fronteras y normas delimitadas en esa misma porción de planeta a la que han denominado país; sin embargo el individuo, el ser humano, la persona; puede eventualmente escoger, su cultura, su inclinación sexual, su lengua, su profesión u oficio, incluso el maldito equipo de fútbol por el cual gritar y  viéndolo. ¿no?

(*) La segunda imagen fue tomada de aquí

jueves, 6 de junio de 2013

Sin sentido

Esta es una entrada que no tiene sentido, no tiene por qué tenerlo. Es unicamente un intento de darle menos claridad a la mente, de matar de a poco ideas, o de evitar que las ideas germinen y causen un desastre en otros, que se multipliquen hasta el punto de tomar vida propia y hacer un país particular, es que cada cosa que pasa hace grande al punto, el que no puede hacer otra cosa que elongarse, sin crecer, si se crece se deja de lado mucha piel, se pervierte el sentido de la vida puesto que la misma se acaba y en ese orden de ideas todo se desordena; como si a nadie importara, que cada cosa tuviera un final en donde el protagonista fuera eterno, para que la historia se desentramara a sí misma, con un sentido estético profundo, con una estética especial en la que cada cosa tenga un redondo significado, donde los sentimientos sean circunferenciales, porque intentar llegar a otro punto no tiene sentido, como tampoco unirlos a menos que se trate de entrecruzar las suturas, de tener cuidado con la cicatriz, la de las heridas superficiales que sin embargo se fueron de hondas, porque el liquido espeso no siempre es sangre, porque todo el oro es negro y probablemente solo sea metal precioso cuando se precia, porque apreciado se deprecia, se exingue como arena en reloj roto, del cristal que no alcanzó a cuajar, porque su letanía solo tenía sentido desde una mama, la teta gloriosa exactitud vitrica de la luz, aquella que ahora cierra mis ojos, para dormir, para querer, para soñar, porque el sueño, porque soñando se vive bonito y se quiere de veras, sin sentido pero con toda la gracia y toda la suerte, esa, esa es la realidad.

lunes, 3 de junio de 2013

Procrastinación

Cualquier buena entrada pudo haber surgido de un momento de procrastinación. Lo cual, no es otra cosa que postergar lo que se tiene o debe hacer; se supone igualmente, que esto se hace en aras de realizar actividades más agradables o llevaderas, lo que querría decir que solo se procastinan obligaciones que nos comportan un desagrado, aquellas cosas que se nos endilgan, pero que deberían hacer otros, e incluso circunstancias relativas a deberes que por alguna razón (válida o no) resultan necesarias por cualquiera de las consabidas metas o logros que supuestamente dan sustento a la vida. Sin embargo, queda preguntarse: ¿Por qué tiene uno que hacer algo?

Aquí cabe cualquier respuesta, justificación o excusa. Es decir, no se deberían hacer aquellas cosas que no nos reporten algún tipo de satisfacción, o en sentido contrario que nos representen desidia o malestar de cualquier naturaleza.

No obstante, seguimos viendo irreparablemente imágenes estúpidas en redes sociales, mal mirando alguna película o buscando entrecruzar el sueño con la realidad, retozar, hacer o estar en pereza.

El culpable tal vez sería el entendido común y socialmente impuesto de lo que se puede, debe o tiene que hacerse. La sociedad transmite de forma muy escueta el bienestar, pero la forma de contraer y trasferir obligaciones ha sido perfeccionada a un nivel ridículo. Y no se trata de un problema de imposición de carácter vertical, tampoco de que las instituciones se hayan construido para cargarnos de muchas y variadas obligaciones, en realidad la carga va en todas las direcciones y es claramente multi e inter disciplinaria, va desde el hombre, el individuo, la persona, hasta la familia, la comunidad, la sociedad, la nación, el Estado y cualquier otra forma de organización, inclusión y exclusión.

A lo que voy, es que no se trata solamente de aquello que esta consignado de manera imperativa y con castigo por parte de los medios de represión institucionalizados, también existe a modo de discurso y de consenso con formas de repudio por parte de los iguales, de los pares, de aquellos que tenemos cerca, como a los verdugos de chisme, y como represores que no empuñan armas en nuestra contra solo porque el aparataje opresor no los deja, porque quizá el sentido básico de solidaridad se ha vuelto tendencioso, porque todo está permeado por la moral, aquella que tiene igualmente discursos bien elaborados convertidos en virtudes condicionadas, puesto que nada puede ser absoluto, tampoco nada puede ser simple, pero la vida se va en los "depende".

Entonces, quedan un montón de interrogantes sobre la validez de aquello que se deja a un lado, que se posterga. De verdad ¿tenemos qué? Supondría alguien medianamente consciente, que en un mundo en donde la libertad es un principio fundante, la concreción de eso no sería otra que individuos que pudieran obrar a sus anchas, sin buscar alternativas, sin dejar de, sin procrastinar. ¿Será?

lunes, 13 de mayo de 2013

Re-flexión

Empiezo esto, como una entrada inacabada, simplemente como un grito al aire (como tantos otros), de manera despiadada y sin contar con el sentido del tiempo, sin ninguna mesura, excepto la necesaria. Hay que ver como cada cosa sucesiva rompe la inercia propia de la existencia, como la crisis no es un punto previsible y requerido de inflexión, sino un estado de declive, una interrupción con ínfulas de ruptura.

Bien, otras veces lo he intentado, pero no ha dado el mejor de los resultados; tal vez es hora de reintentarlo, como muchas veces he re-flexionado, re-escrito y re-vivido muchas cosas alrededor de este blog; haré un indice temático del mismo, el cual pondré a manera de página. A continuación el vínculo:



domingo, 5 de mayo de 2013

El problema del entendimiento

De alguna manera tenía que dar alcance a mis entradas anteriores, no por nada más, ahora intentaré hacer un ejercicio de inflexión, de absoluta introspección. La consciencia no es suficiente, la inteligencia es relativa, tanto como la verdad y realmente es un paradoja el vivir contrariado por un mundo, el que sin embargo ofrece buenas perspectivas, bellos panoramas para perderse en él. Hay que morir intentando, o intentar hasta morir, ¿quién soy yo para negarme a ello?

Me he dado cuenta (de nuevo y sin embargo) que no entiendo muchas cosas que pasan a mi alrededor, en especial todo aquello que se relaciona directamente conmigo (consecuencias, efectos y relaciones). No quiere decir que no me conozca, ni que me encuentre negando de alguna manera la realidad, no. Es únicamente que algunas situaciones se me hacen ajenas, pese a conocerlas. No es suficiente el hecho de conocer para saber, o incluso de poder comprehender para aprehender, o incluso entender para propiamente darlo por entendido. Es fácil observar a otros y hacer especulaciones, planear por escenarios, calcular reacciones y consecuencias, pero se hace uno un gran lío cuando se trata de aplicarlo sobre sí, es el entendimiento sin la posibilidad práctica de darle completa aplicación. Puede ser en gran medida porque cualquier método seudo científico se queda corto a la hora de establecer pautas para las relaciones humanas, Además, de plano es un hecho, la objetividad e incluso la subjetividad objetiva se pierde cuando intercede cualquier tipo de sentimiento.

Puedo decir también que es innegable mi incapacidad, no para entender como si para procesar algunos reflejos condicionados de mi maltrecha cabeza, ya lo escribía antes, culpando a una terquedad que considero absoluta, pero que no es otra cosa que una convicción que a medio camino se ha transmutado para que por suerte de su propia denominación resulte más llevadera, menos pesada.

También esta entonces el desajuste, causado tal vez por el mutismo emocional que es todo menos selectivo, por el contrario, es un switch de encendido y apagado; lo grave es que cuando permanece mucho tiempo apagado, procede a dañar la maquina de sentir, y todo afecta mucho (se sobre siente), causa sobresaltos que afectan de un modo severo el recipiente de esta compleja máquina de quejarse, y en estos casos deja de ser incluso solo una mascarada de drama.

Todo se ha agravado desde que soy un ser humano incompleto, lo que me recuerda una marca de abrasión dérmica que está en un poco más del 70% de su proceso de desaparición y que a veces me da la impresión de doler, o de causar picazón, tal vez también sea una idea un tanto esquizofrénica, aún no estoy seguro del todo. 

Por supuesto, seguiré rechazando lo comúnmente aceptado, la corriente generalizada, las poses, las tendencias; algunos me han hecho reflexionar sobre si incluso el mismo malestar existencial sea una forma de tendencia, al igual que la compra de libros o hasta la vuelta a ciertas cosas de la llamada cultura 'pop'. Ahora que lo pienso hasta la ironía es una forma generalizada de abordar la vida, en tanto que la rareza es forma general y lo general tiende a ser raro.

martes, 30 de abril de 2013

Paréntesis de claridad existencial

Declaración:
Este es un espacio personal que expresa pensamientos y reflexiones también personales, aunque jamás intimas (o eso espero). Es algo que inició por un ejercicio terapéutico y ha terminado constituyendo una de las mejores partes de mi existencia.

¿por qué dejo que esté públicamente disponible? ¿por qué no he relegado estos escritos a la profundidad y el anonimato de tantos otros?

La verdad no lo sé; en algún momento me sabía leído por otros, luego las ocupaciones me alejaron de escribir aquí, o al menos de forma habitual, de la manera que inició; tenía mucho que decir, mucho que escribir. A diario, incluso dos veces por día. La regularidad sin embargo, era producto de otro tipo de vida, de libertades que parecen extinguirse con el tiempo, o simplemente de hábitos que mutan...


sábado, 13 de abril de 2013

"Soledad" o "Más Guapa que Cualquiera"

"Se llamaba soledad y estaba sola 
como un puerto maltratado por las olas 
coleccionaba mariposas tristes 
direcciones de calles que no existen 
pero tubo el antojo de jugar 
hacer con migo una exepcion 
y primero nos fuimos a bailar y en mitad 
de un te quiero me olvido 


De esperanza no tenia mas que el nombre 
la que no esperaba nada de los hombres 
coleccionaba amores desgraciados 
soldaditos de plomos mutilados 
pero quizo una noche comprobar para que sirve un corazon 
y prendio un cigarrillo y otro mas 
como toda esperanza se esfumo (andres calamaro) 

Por eso cuando el timpo se resume 
y los sueños parecen pesadillas 
regresa aquel perfume de fotos amarillas(sabina) 

y aunque se que no era la mas guapa del mundo 
juro que era mas guapa mas 
guapa que cualquiera 

Se llamaba imaculada aquella puta que curaba 
el sarampion de los reclutas 
coleccionaba nubes de verano 
velos de tu roidos por gusanos 
pero quiso quererse enamorar 
como una rubia del monton y (fito paez) 
que yo la sacara de la calle de los 
besos sin amor 
y mil años despues cuando otros gatos 
desordenan mis noches de locuras 
elojo aquellos ratos de torpes calenturas 

y aunque se que no era la mas guapa del mundo 
juro que era mas guapa 
mas guapaque cualquiera 
mas guapa que cualquira 
mas guapa que cualquiera"

domingo, 31 de marzo de 2013

Reflexión sin título

Y estas ganas de vivir, ¿quién me las quita?

Con todo, cada momento vivido se ha quedado fuertemente pegado a mi ser; Es un hecho, no estoy hecho para experimentar la mayoría de las cosas como todos, probablemente sea la terquedad absoluta, la terrible desconfianza, el modo y forma de acercarme a la hechos, personas y situaciones; los inconmensurables desajustes emocionales y la eminente contundencia de mi rechazo a lo comúnmente aceptado, o lo que podría ser un disenso generalizado, malestar existencial...


domingo, 17 de marzo de 2013

Poniéndolo todo en orden

No debería, no tengo que hacerlo; aunque, no sé qué me pasa, probablemente sea el aburrimiento (ya me he referido antes a él, pero tengo un par de reflexiones nuevas que espero poner como otra entrada). En todo caso se me dio por compartir un par de líneas que empecé a escribir aquel día en que estaba convencido que quizá no vería nuevamente un amanecer... Lo cierto es que no solo vi un nuevo amanecer, si no toda una semana, y otra después de esa y a la final todo siguió como iba. Muchas podrían ser las ideas al respecto, sin embargo, me contentaré con pensar que estoy aquí, eso es lo que importa. Por lo demás, siempre seré un campeón de lo dramático.

Veamos:

27 de febrero de 2013

Esto de dejar las cosas en orden es un chiclé absurdo, sin embargo lo he hecho. Motivado tal vez por el hecho de ser totalmente anacrónico, idealista y ante todo ridículo.

Pero ¿qué es la vida sin un poco de ideal y ridiculez?, sin contar con que las dos casi siempre van de la mano...

Es claro que hasta ahora mi vida no ha sido otra cosa que una sucesión de bizarros, e incluso predecibles errores. Y claro, más de un conformista de esos a los que detesto me podría decir que la gracia de todo está precisamente en el errar. ¿ah? Sí, claramente el camino es importante, pero al menos deberían haber metas, descansos, aquellas paradas necesarias de confort; tal vez hasta un poco de esquiva felicidad...

He tenido tiempo de pensar en todo, incluso en ella, aquella y esta... no es justo para otras personas que tengan que someterse a mis intentos de entender la realidad, la sociedad, la vida misma; y por qué no, a mi mismo. Sin embargo, era necesario porque las cosas están bien, tanto que el equilibrio no es otra cosa que una excusa para estar, para no dejar ser... porque estos dos verbos aún inquietan cada fibra de mi ser.

Solo se que si esto es lo último que se da, que se tiene de mi; no estará del todo mal, he experimentado tantas cosas, y he estado satisfecho con la mayoría de ellas y sé (o creo saberlo) cuales de las mismas no han sido más que fracasos rotundos. Esto sin embargo no es una cuestión que exprese un diagnostico en términos de productividad o alguna otra ridiculez como la corriente generalizadora pretende ver todo.

Es solo un día más y puede o no, ser último...

miércoles, 13 de marzo de 2013

400- De verdad mentira

A veces me pregunto por qué ya no puedo escribir aquí a diario. Sin embargo las razones, que parecen mas excusas, se pueden resumir un tanto en que las cosas han cambiado, incluso los medios para plasmar quejas, opiniones y reflexiones...

Es bien sabido que las personas son especialistas en mentir (y para todo propósito en esta entrada dejaré de ser persona, y me saldré de todo especulación típica de orden categorizador), esto es un hecho y ha sido objeto incluso de estudios serios, de aquellos que tiene innumerables citas y están dotados de relevancia. Las personas mienten tanto, que lo primero que hacen es mentirse a sí mismos. Razones, motivos, necesidades... Probablemente todo sea una mentira. La aceptación, el auto conocimiento y por supuesto la autoestima, dependen en gran medida de la creación de consensos básicos en los diálogos intimos que se dan como expresión natural del desarrollo de la personalidad. Para ello es necesario entonces que se conozcan las realidades del ser, lo cual implica construir una verdad coherente y en todo caso apegada a la realidad desprovista de refuerzos innecesarios y de auto condescendencia.

Nada más alejado de lo que en realidad sucede, de ahí la excusa. Por eso, no puedo dejar de expresar que ante todo, lo que acontece aquí (este blog) es la falta de ganas, porque todo es finito (todo se acaba), incluso las excusas, pero lo bueno es que puede volverse a empezar, renovar, rellenar y cualquier otro "re" que aplique.

Si, aún escribo, sigue gustándome mucho... Lo que me faltan es ganas de publicarlo.

(Gracias Maya por el regaño).

lunes, 4 de marzo de 2013

Apocalipsis Tropical: Capítulo II

Capitulo II

Hamlet desahuciado

Bogotá

Por. @Morwak

<<Andrés se convirtió en amo de su propio destino gracias a la voluntad que le ha permitido sobrevivir. Al querer reencontrarse con sus seres queridos, viaja por Bogotá en una bicicleta de carreras tomada de una tienda de deportes y en la cual trata de evitar todos los baches del camino, con un morral en la espalda y una pala que encontró en una tienda de implementos para construcción. En los últimos días sus destrezas como deportista -especialmente su agilidad- eran muy útiles, porque le permitían acercarse a las tiendas y a otros edificios sin hacer mucho ruido y sin ser detectado. Después de cientos de horas de recorrido por las carreteras nacionales a lo largo del relieve nacional y gracias a su entrenamiento que constaba de 6 horas diarias pudo desarrollar una gran resistencia. Cuando todo comenzó estaba en las carreteras de Antioquia, disfrutando del paisaje y siempre, guardando su más oscuro secreto.>>

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domingo, 10 de febrero de 2013

all

Hoy no he dejado de pensar en lo que decía Lennon:

All you need is love...

lunes, 4 de febrero de 2013

Apocalipsis Tropical: Capítulo I



Capítulo I.


Marta y Diego

<< En unas circunstancias diferentes, habría sentido una enorme felicidad al encontrarse en un sitio como ese. Sumergida en largas hileras de toda clase de ropa, distintos estilos y un armario por el que era posible caminar, entrar en él y nunca más salir; claro, como si pudiera vivir de faldas, vestidos y pantalones. Siempre le había encantado la ropa que vendían allí, los colores eran extrañamente adecuados a sus necesidades, sin contar con los mejores precios de la ciudad. El letrero de la entrada no sugería de forma alguna el contenido del almacén, con su letrero de aspecto frutal y vivos colores, aquello era una bodega, en donde en algún momento vendieron una gran cantidad de ropa traída de la China... >>

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lunes, 28 de enero de 2013

Y luego... [Poesía]

Odio tus formas infinitas...

Hay algo malo contigo, te deslizas fuera de mis intentos de alcanzarte, aunque perderte de vista es un imposible, es una ubicuidad a la inversa. Aunque no estaría de más si me concentro en lo distorsionado de mi espectral existencia, si me proyecto en la distancia para poder acecharte con mi mirada y no solo con mis pensamientos...

martes, 15 de enero de 2013

Respeto y tolerancia

Yo soy muy tolerante (debo serlo), es una de mis maneras de sobrevivir a la estupidez ajena, al exceso de estolidez y a la falta de criterios dentro de lo mínimo que podría considerarse como sentido común. Quizá sea mucho de mi parte pretender que no sufro de eso que critico, sin embargo por pura extensión de mi egoísmo, trato de no hacer a otros sufrir por mis defectos, por la falta de lucidez o incluso por mis múltiples locuras, sobresaltos y excentricidades. Creó haber manifestado ya, muchas veces mis consideraciones sobre el respeto y la tolerancia, valga decir de nuevo (por si acaso) que las dos son medidas de inclusión social, de homogeneidad en el discurrir diario, que implican el mantenimiento mínimo del orden al interior del tejido social.

El primer concepto, el respeto, es una virtud general derivada de la atención, miramiento o deferencia, es un criterio dirigido que parte del otro hacia el individuo y que como valor social podría estar permeado de unas circunstancias morales aprehendidas o desarrolladas como parte de la cultura de quien interpreta, siente u observa. Por lo tanto es un valor de contraste, ya que la escala personal de medida (lo bueno, malo, sano, correcto, malo, vicioso, incorrecto) necesariamente se pone de presente antes del miramiento del otro. Ese otro es fundamental para determinar las medidas de respeto, la cual en términos simples y puras se entienden ya como herramienta (social) no solo en la atención, sino en el dejar de hacer, contener cualquier intromisión, afrenta o posible agresión en contra de otro individuo frente a su integridad física y psíquica (social, emocional, afectiva, etc). Este respeto es una bandera del sostenimiento de la paz, precisamente por el ideal liberal de la igualdad y la fraternidad, es decir, como se es igual al otro, se le debe tener una deferencia propia en el mismo sentido que se supondría en desarrollo de la libertad personal (individual). Existe otra concepción, relacionada con el sentido carismático del otro frente a su relevancia en términos de concepción personal, pero la misma al ser un sinónimo de importancia, reverencia o incluso temor, no viene al caso.

Así las cosas, el respeto es un valor social, el cual esta sometido a las categorías propias de los individuos que las aplican, pero no tiene concreción en sí misma, puesto que su aplicación depende del actuar de quien lo ve, posiblemente bajo amenaza de un eventual reproche social. Con esto en mente puedo decir que no es necesario, ni siquiera lógico que se deba respetar a todos, o que sea esta la regla general.

Pasa muy diferente con la tolerancia, la cual en casi todo ámbito se refiere al mantenimiento del equilibrio (tranquilidad, sosiego) de un sistema frente a fallos o crisis alrededor del mismo. En términos sociales se refiere preferencialmente a la aceptación del otro, por eso se encuentra -por lo general- muy próximo al respeto, pero consideraría que esta sería más una herramienta que un valor del individuo, y más una carga social que algo que este inmerso en el desarrollo individual, en virtud a que la cultura homogeneizaría directamente las relaciones sociales estableciendo los criterios de comportamiento, lo que no ocurre con el respeto, por lo tanto serían deferencias desde el individuo a los demás y negarían por demás las proyecciones propias del ego. Es básicamente una imposición.

Es una lastima debo decir, que si se cuestiona a alguien sobre lo que piensa o dice, este se sienta insultado, irrespetado, bajo la idea de la triste amalgama que existe culturalmente entre quien sostiene una idea y la idea misma, con lo que cada uno es más sensible que otro frente a lo que se esfuerza en creer, aún cuando esto no tenga sustento, y la pasión propia de su creencia y el apego de la misma a su propio ser, hace a las personas malos confrontadores; y más aún se hace mala dicha confrontación y convierte a quien discute en alguien difícil, pérfido y cínico. Esto, en razón a que lo único válido es el adoctrinamiento soportado principalmente en el argumento de autoridad, que hace cierto algo por la "importancia", "calidad" o "virtud" de quien lo dice. Y aunque el discurso mayoritario conlleve a la crítica, la misma solo es aceptada si parte de la tendencia, si es resultado de lo generalmente aceptado, de lo contrario el disenso no cala y se califica de caprichoso, de inútil, irrespetuoso y grosero.

Muchas personas ondean de forma constante las banderas del respeto y la tolerancia, lo imponen, lo restriegan a otros sin ninguna consideración, pero arremeten con toda la agresión y violencia del caso cuando algo es cuestionado en relación con ellos y su tolerancia se esfuma; Porque la misma no es aplicable a otros, porque todo es relativo, porque todos son importantes y valiosos siempre que se porten bien, porque las opiniones siempre son válidas a menos que contradigan los dogmas y paradigmas personales, porque pensar libremente y diferente esta bien siempre que se ajusté a los cánones preestablecidos. Porque respetárselo se hace con los iguales, y tolerar es una forma de subir el ego sobre esa forma de ridícula condescendencia que marca los modales, las maneras y las formas de las cuales, valga decir, carezco por completo.

La imagen es del gran maestro Montt, las pueden conseguir en sus dosis diarias.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Queja (reiterativa)

Probablemente no escriba porque tres de los últimos fines de semana han estado marcados por la enfermedad, es tal vez porque el trabajo me agobia; porque aunque me satisface, la universidad me ha dejado igualmente agotado... o simplemente estoy cansado de todo... de todos... no lo sé.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Navidad, preludio de una reflexión

Sobrevivir estas fechas debería ser fácil. No dejarse consumir por las tendencias populares, alejarse lo más que se pueda del "foforro", de la "farra", de la fiesta, y de otras palabras reales o inventadas que denoten rumba y que empiecen o no por "f". Huir de la confusión propia de quienes celebran hasta el crecimiento del pasto, alejarse de los que brindan por la alineación planetaria, y que beben, beben, y vuelven a beber.

Tal vez con el tiempo me he vuelto más amargado de lo que pueda llegar a tolerarse, aunque lo simpático es que como tal, las cosas que me perturban no me amargan, pese a la contradicción probablemente incursa en lo mencionado. Siempre he tenido una facilidad increíble para perturbarme -eso sí-, para darme cuenta de un montón de cosas, y tal vez tiene que ver con lo problemático de la consciencia. No lo sé. No es del caso frente a estas fechas, solo me inquieta un poco más de lo acostumbrado, por diferentes razones, pero principalmente por la gente.

Desde hace mucho tiempo considero que no es necesaria una época del año para comer de forma decente, mi propio sobrepeso es una muestra de que disfruto bastante de la comida, haciéndola y comiéndola. Por esta razón no creo que sea prudente esperar todo un año con la excusa de comer ciertos manjares. Por otro lado la familia, bueno, en mi caso, hmmm, digamos que no aplica lo de la unión familiar y otros paradigmas del espacio publicitario de Coca-cola. Por último, tampoco soy muy amigo de las fiestas, no porque no me guste divertirme, sino porque no le veo objeto, salvo que de verdad haya algo que celebrar (espero aclararlo más adelante, en otro escrito).

Muchas de las anteriores razones podrían no ser suficientes, o al menos parecer una completa tontería y corresponder a una realidad subjetiva y ridícula  Lo anterior entonces me da motivos suficientes para considerar lo mismo de los fans absolutos de estas fechas. Quienes han asfixiado de tal manera las fiestas decembrinas que ya cubrieron parte de la ciudad con sus poco ecológicos y febriles adornos, tanto así que casi que hacen desaparecer a Noviembre. Claro, el afán mercantilista también se ha apoderado de los almacenes y por supuesto las personas que deben ser "precavidas" ya han empezado a hacer compras para madrugarle a Diciembre. La música típica de estas fechas pulula en las emisoras (afortunadamente yo no escucho radio, ni veo televisión), por lo que cada vez son más los signos inequívocos de la llegada del enorme zombie robusto y regordete, padre de la navidad el cual como es costumbre viene a premiar a los niños buenos y a castigar a los malos, aunque nunca entendí el sentido de justicia de este personaje, todas las personas malas, impías  cretinas, cínicas y criminales, reciben los mejores presentes en estas fechas.

Por mi parte, no celebraré nada, no hay por qué. Quisiera ser el monstruo creado por Dr. Seuss, e intentar robarme la navidad para aumentar de talle mi achicharrado corazón, pero desgraciadamente afuera no está lleno de "quienes", sino de cualquieras, de personas que viven en conflicto con ellos mismos y que probablemente fueron desprovistos de la capacidad verdadera para sentir, con lo que mejor les dejo disfrutar de sus pérfidas fiestas, y que la supuesta felicidad les cause el necesario vació que he observado siempre y por el cual he considerado esta época como la mas miserable del año. Anochecerá y veremos.
Jo jo jo (?)

Imagen tomada de aquí

viernes, 9 de noviembre de 2012

Mala experiencia

A veces me creo el cuento de que estoy por encima de muchas cosas, que estoy preparado para afrontar los males conocidos y que poco queda que pueda sorprenderme. Seguramente los cementerios están llenos de personas que pensaron igual. Aunque morir no me asusta, no porque tenga alguna suerte de apoyo sobrenatural que medie mi vida, o porque crea en un destino para mi alma diferente a la extinción o reciclaje normal de la energía, no, es solamente porque el miedo a la muerte para mi equivale al miedo al existir, y eso es causado por la ignorancia y el desconocimiento, sin contar con la estupidez, y particularmente los interrogantes motivan así como la curiosidad establece objetivos tan pertinentes y constantes que ninguna existencia podría ser vacía.

No estoy seguro de por qué titule a esta entrada "mala experiencia".

No obstante, pienso que la experiencia en sí, en casi toda oportunidad es mala, porque de lo contrario es un recuerdo, que sirve a la melancolía propia del ser humano en su pérfido intento de alcanzar la felicidad -como un fin- lo que lleva a re-cordar a re-vivir, porque muchos se esfuerzan en evitar vivir de forma lineal, y de someter las vueltas de su lineal existencia: volver, o re-volver. Esto lo que quire decir  es que se obligan a ver las cosas, como fureon en un momento de su vida en el cual sintieron la tan anhelada felicidad.

Se vive por contraste, y el que se hace de los eventos y decisiones personales es reiterado, quizá porque toda decisión requiere de una validación, porque poco de lo hecho por el ser humanó es espontáneo, en tanto se requiere principalmente un argumento de autoridad, que es más válido que el mero análisis racional. Especular está mal visto, divagar es peligroso y seguramente todo tiende a la mera elucubración.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Sobre la verdad, un aspecto preludio de una reflexión

"Es una cena..."

Esto lo decían en una película que estaba viendo en su momento, por el mero desparche y la aparente belleza que proyectaban sus protagonistas. Puras ilusiones y espejismos. Intento de nuevo hacer esta entrada en razón a que ayer cuando ya la tenía casi lista fue borrada en un complot entre el dispositivo usado, un internet intermitente y el Blogger (sin contar con que la compatibilidad de la interfaz del Blogger no es completa).

Menciono la película porque en la misma luego de varios giros dramáticos, parecen darnos la idea de que lo que vale realmente es lo que eres y que ante todo debe triunfar la verdad (autenticidad en términos de la personalidad) aún cuando la protagonista es adoctrinada en el transcurso de la película y también muta (cambia), se arrepiente y "crece". Lo cual es natural en virtud a la natural ciclotimia femenina, con los reveses normales del capricho y desórdenes hormonales. Es normal, hace parte de su belleza y el desequilibrio es único en cada una -y uno no puede hacer menos que quererlas-.

Ahora, la verdad es claramente un concepto conveniente, y que debe ser contextualizado. En principio esto que tomamos como la "verdad", es la porción personal de la realidad que precisamente se tiene como lo más cercano a ella, que luego del tránsito normal por el cerebro (insisto, todo en términos humanos es racional) se tiene como cierto, y que se entiende una posición, un punto de partida para establecer una discusión, generalmente tiene argumentos para sostenerse -puesto que es una construcción-, pese a lo simple que pueda ser. A veces también tiene una carga motiva que la convierte un tanto más en un dogma, pero eso ya es un problema de argumentación y lógica, que no viene al caso. No me detendré más en este punto (esta idea), lo desarrollaré en otro escrito.

Existe por otra parte un concepto que tiene que ver con la coherencia (y sí, este deber ser del que se especula en mis escritos, puede llegar a ser mal entendido, pero por favor, no tiene nada de malo el pretender, el darse a la búsqueda de lo ideal. Creo que no es un mal único y si por el contrario algo natural a toda persona), no es otra cosa que la derivación lógica de una acción o en el caso que me ocupa, tan sólo la actitud o el comportamiento que se muestre acorde a como se supone, es (ser en términos del constructo social llamado personalidad).

Es mucha la teoría, narrativa y elucubración alrededor de la verdad como componente necesario de una relación, atada a conceptos como la fidelidad, la atención y el respeto, incluso en esta última se habla de tolerancia en términos precisamente del choque entre el ser y el deber ser, o más exactamente entre el ser y el deber hacer. También es preciso decir que las personas se relacionan, por lo tanto no me refiero exactamente a un tipo determinado de relación, si no al evento abstracto en que un ser humanó interactua con otro, y para los efectos de lo que pretendo dilucidar, cruzando eventos de lenguaje articulado, comunicándose, porque otras formas de interacción tendrían diferentes maneras de ser evaluados, y tampoco pienso integrarlo a estas líneas.

Como expuse, la verdad es una porción personal de la realidad, pero como hecho, plano, indiscutible (al menos de forma aparente), cierto; puede también, torcerse a través del lenguaje, y eso es lo que  importa para el análisis relacional. ¿En qué punto se rompe lo acaecido, frente a lo comunicado? Si bien la percepción distorsiona la realidad o también la hace personal (no voy a hablar de subjetividad, por pura tranquilidad epistemológica), los hechos tienden a ser más o menos concretos, y por necesidad, gusto, deseo (en todo caso por decisión, es decir, usando la voluntad) pueden llegar a ser transformados, lo que no es más que una mentira, de la proporción correspondiente a la alteración de tales hechos. La transformación de la realidad personal transmitida a otros, una mentira.

Las personas son entonces, naturalmente mentirosas, puesto que los hechos o verdades no pueden ser transmitidas directamente, o de forma completa en virtud de convenciones sociales (el mayor motor de la mentira es la cultura, especialmente en su modalidad de convención de comportamiento, o mejor llamada urbanidad y modales); también son motivo para alterar los hechos, ideas, verdades y paradigmas, la protección de los otros en términos de guarecer sus propias identidades inacabadas, por paternalismo principalmente, pero por cualquier otra razón aún más egoísta que la propia condescendencia hacia las personas por las que se profesa afecto.

Por ahora llamo a la reflexión, al cuestionamiento de si es necesario mentir, si la verdad es dura por contraposición a la realidad que la compone, o si sencillamente es un problema de momento, tiempo, instante y compañía. ¿es necesaria tanta mentira?

martes, 6 de noviembre de 2012

Sonría

Traspiés, uno detrás del otro (claro que eso tampoco es que esté desprovisto de sentido).

Tal como lo he manifestado en más de una ocasión, son pocas cosas las que tienen consecuencia, en este, el mundo en donde fui arrojado como un pancake que después de dar tres vueltas en el aire no encontró el camino a su sartén (terrible símil). No espero -de nuevo- que esta entrada tenga alguna coherencia, al menos no como la acostumbra a ver el mundo, como lo pretende imponer. Aún el cariño es algo lejano, difícil; y vivir en términos de algún sentimiento es también una tarea inocua.

Terribles personas las que pretenden hacer bien las cosas, quienes se preocupan por aprovechar mejor los recursos y porque cada cosa se corresponda para que quizá, solo quizá, las personas puedan estar un poco más cerca de algún estado cierto de feliz. Claro, es más importante suplir la necesidad temporal, cuidarse de la apariencia para que se vea como, para que luzca, porque al parecer todo es relativo, tan simple, tan obvio, que entonces nada vale la pena, sin embargo hay que fijarse en las pequeñas cosas y disfrutar cada momento como si fuera el último, esto es, una contradicción tras otra, a la final, apague su cerebro, sonría  no discuta, ¡y acuéstese a dormir!

Y por supuesto, no se le vaya a ocurrir pensar, ¡jamás!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Felicidad, preludio de una reflexión

Más  de una vez he escrito sobre este esquivo sentimiento, o estado, o virtud, o principio... Y claro lo he hecho desde diferentes concepciones, puntos de vista y por supuesto, pudiendo o no predicar de mi vida el encontrarme inmerso en dicho sentimiento, con lo cual no se trata de un tema inexplorado, ni de algo totalmente ajeno o esquivo.

De pronto al mirar hacía un lado y sin excusa, premeditación o razón suficiente se sonríe, y es claro que no se requiere una explicación para todo, ni una razón suficiente para todo, sin embargo eso podrá funcionarle al grueso de las personas, sin embargo para mi las cosas son diferentes, y preciso entender, dilucidar, o simplemente tener un indicio, no necesariamente la certeza, luego me referiré a la verdad; Sin embargo, en lo que se refiere al presente escrito, debo dejar claro que la felicidad no es algo puramente espontaneo, lo cual me lleva a recordar mis propias palabras:

<<Las cosas normalmente no salen de la nada, ni los bebes, ni las ideas, ni los colores ni mucho menos cada cosa que queremos; es decir que uno debe buscar, encontrar, hacer y conseguir; con lo cual no puedo estar de acuerdo en que muchos vean su vida como un cumulo absoluto de dicha infinita, me preguntaría entonces, ¿de dónde sale? Y es que tampoco creo que haya nada ilimitado, nada eterno, la misma naturaleza en su ejemplo nos muestra que si bien hay ciclos, tampoco nada se pervierte hasta resultar inmutable, eterno o diáfano>>.


Considero que la felicidad, no puede ser un fin en si mismo considerado, y lo menciono ya que muchas personas pretender como mayor o mejor expectativa para su vida el hecho de "ser feliz", a lo cual siempre me he opuesto en tanto no considero que se pueda ser algo que constituye un estado, sentimiento y sensación y que basado en lo mismo, no tendría una vocación de permanencia tal como para dotar al sujeto con una categoría permanente.

Como preludio, es bueno recordar entonces un par de entradas relativas a este tema que abordaré en el futuro de una manera más completa.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Querido diario

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ADVERTENCIA:
De una serie de pensamientos anónimos  reales e irreales. A veces para matar un pensamiento, hay que acabar con el culpable. Estas lineas son el reflejo de ello y por favor, NO SON REALES, son solo un cuento, como la vida.
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1° de noviembre de 2012

Querido diario:

Llevo varios días intentando escribir decir algo. Creo que no sabía por donde empezar, o incluso empecé varias veces, pero todo quedó del tamaño y con la forma de la nada...

La mayoría del tiempo no sé como le hacen, ¿qué tanto se necesita para estar tranquilo?, ¿para seguir adelante? Pese a lo fuerte que zarandea la propia consciencia. A veces parece que una cosa se arregla para que se dañen un par más. Y por si fuera poco, cada tanto creo encontrar alguna persona con quien hacer cruce de miradas, de sentires, pesares y pensares, pero nada, termina siendo siempre la clásica ecuación del dos de tres que parece marcar mi  vida de forma inequívoca.

Lo he pensado bastante y el problema está en la falta de correspondencia, en la falta de ubicaciones comunes, y es que lo común sirve para generar lazos, para hacer conexión y para permitir que todo pueda encontrar un sentido. ¿para qué este sentido? tal vez porque el rumbo es la única cosa cierta dentro del espiralado devenir que solo tiene sentido cuando se considera lineal el tiempo.

En estos momentos siento que la vida se me va de a pocos, no sé que me ha dado exactamente, estoy invadido por el desdén y me siento capaz de hacer muy poco, incluso he visto que las respuestas de otros, la  maldita interacción, se ha hecho intolerable. A este ritmo no creo poder entender con claridad que es lo que quiero. ¿O qué será lo que necesito?. Tendría que reparar en el sentimiento primario que me invade, sin embargo este precisamente es el problema, no hay tal. Solo la rabia propia de no encontrarle sentido alguno a la situación, estoy convertido en una sombra de mi mismo, y no tengo la voluntad suficiente ni siquiera para deprimirme de verdad como la persona seria que soy. 

Y claro, de especial no tengo nada. No necesitaba que me lo recordaran, ser especial en este mundo sería de lo peor, salvo que eso implicara el super poder que he pedido casi desde que tengo memoria, para convertir a quienes me estorban en polvo.

Escribo estas lineas desesperado y con la idea de que todo llegue a feliz termino, o no tanto que sea feliz, pero si en todo caso que termine, porque ya no tiene sentido, porque estoy agotado, porque todo es una mentira y ya es hora de parar con las estupideces, con la ilusión vaga de hacer y ser diferente, con el falso deseo del tener lo que otros, con desear la dicha ajena, como si la felicidad pudiera transmitirse de la misma forma que la miseria, como si la bondad fuera tan promiscua como los demonios, a quienes podemos dar a luz con un pestañeo.

Creo que ya es hora de decirle adiós a todo y a todos, porque la vida en chiste no vale la pena, y tomándola en serio vale poco. Para qué buscar una razón para las cosas si todo converge en un sentido de si mismo, sobre y hacia si mismo. Esta existencia es tan efímera y tan estúpida que cada persona esta aferrada a su ser únicamente por el sentido precisamente de ser, lo cual se constituye en una forma de pasividad absurda, de juego perverso en el cual se busca oponerse a la naturalidad con la única pretensión precisamente de ser lo lógico, de ajustarse a lo que es.

He llegado a esta decisión después de un cuidadoso examen de posibilidades, midiendo todas y cada una de las consecuencias de mis actos, porque claro, yo fui dotado con la consciencia de alguien mucho más útil e importante.

No tengo amigos como tal y se que las pocas personas cercanas a mí podrán estar más tranquilas sin que les pueda volver a amargar su existencia, porque muchos han intentado como tal acercarse, aún me cuestiono sobre sus motivos, pero en estas situaciones las personas siempre tienen algo que ganar en la medida en que de alguna manera algo les sea retribuido  y tengo la plena certeza de que sus culpas se mitigaran cuando con otros determinen que ellos lo intentaron todo para cambiarme, para incluirme en sus círculos, para hacerme uno con sus vidas. Que me quisieron dirán algunos, que me entendieron afirmaran los más osados, algunas pocas aseguraran con lagrimas de momento, superficiales y vacías  que amaron algo de mí, probablemente la forma en que las hacía sentir necesitadas. Hay que ver como el amor es una herramienta de validación personal, ruin, cínica y conveniente.

Mi familia vive en otro mundo, y a veces quisiera que se hubieran ido lejos de mi de toda forma posible, aunque lo cierto es que les veo muy pocas veces, a intervalos cada vez más largos y hasta pude dejar de sacar excusas, si no lo sabe se lo imaginan: No los soporto. No fue algo que decidiera, ya que aparecí en el seno de un grupo de personas tan distintas a mí, que realmente es un milagro que no hubiera tomado esta decisión hace mucho, cuando era más frágil  cuando la frustración y el miedo servían de levadura para hacer crecer el carácter que ahora me asegura el temple de mi decisión  la razón de ser de todo, el modo verdadero de ser y hacer las cosas.

Sé que estoy en lo correcto, puesto que las manos no me han temblado una sola vez desde que empecé a escribir, y la tos del asma parece haberse curado de forma milagrosa. El dios de mis padres, que me abandonó al finalizar la niñez, tampoco se ha hecho presente para dar su consideración, y tal vez se encuentre disfrazado de muerte y como un mercachifle más tan solo esté esperando su parte de mi alma, de una vez por todas.

Lo dije antes y lo repito, estoy cansado, de mi trabajo, de mi jefa, de mi carro, de mi televisor, de mi perro, del reality de turno, quiero terminar y que todo termine, es por eso que hice un viaje peligroso -poco me importó- y por fin logré comprar algo con lo que fantaseé desde niño, tengo un revolver, creo que es de calibre .38, nunca me interesó saber como tal de armas, pero he tenido incontables fantasías usándolas en los demás.

En sí, es un instrumento pesado, el vendedor me instruyó durante poco menos de cinco minutos, me imagino que para que mientras que revisaba el arma no le pegara por accidente un tiro a el o a su regordeta amante. El arma siempre estuvo cargada, tengo tan poco sentido de la auto conservación que la he cargado así desde entonces, envuelta en un trapo impregnado del oleo mineral con el que se tuvo que haber limpiado aquel "fierro".

Creo que cada persona no deja jamás de fantasear del todo con ser un cowboy, o tal vez un ganster, o cualquier tipo de persona sin reparo a disparar, siempre me he preguntado a que huele un disparo, si sacará a volar por el aire a los pobres diablos a los que el plomo logre abrazar, y me gustaría ver como se va la vida de los ojos de una persona. Claro que no soy del tipo de hace daño a otros, al menos no de esta forma, creo que siempre mis malos pensamientos han sido defensivos, gritos de dolor y desesperación únicamente, pero a la final no solo soy un cobarde, también soy una buena persona.

Con esta herramienta en mis manos no puedo dejar de pensar en ella, en sus labios, en su sonrisa, en como debe estar disfrutando con otro, renovando los votos hacia el amor. Porque claro, el amor es eterno mientras convenga, y cada promesa se ajusta al sentido de la necesidad, mientras eres útil, mientras la diviertes, la haces sentir mujer y toda tu vida gira a su alrededor. Porque el amor no puede ser egoísta  ni conveniente, a menos que las cosas vayan hacia su lado, porque la belleza y la sensualidad son suficientes para adueñarse de una persona, pero también garantizan completa libertad... Zorra. La amé tanto que aún hoy siento el peso del sentimiento, solo quisiera llamarla y despedirme, pero seguramente me hará sentir peor, y puedo estar cometiendo alguna locura, como arrepentirme.

Ha llegado el momento, no me despediré porque eso hace en realidad a quien le importa los que deja, pero yo tan solo he dejado polvo, desolación y miseria, la cual no sobrará en un mundo cruel y despiadado, en donde seguramente pasará desapercibido, tal cual como yo.

Adiós. 

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martes, 23 de octubre de 2012

¿Le importa?

Tenía muchas ideas para esta entrada, ninguna cuajó.

¿a quién le importa?

Claro, es una defensa excelente, el pensar que se es libre del ojo ajeno, del juicio que lo acompaña.

En realidad, creo que a los demás les importa mucho, en perspectiva, de forma superficial, o tal vez de la única forma a la que pueden llegar algunos, esto ya que tal vez los niveles de sensación sean una invención de las personas que quieren ser complicadas, o tal vez solo aplique a las personas realmente complejas.

Probablemente sea mucho decir como en otras ocasiones lo que puede o no llegar a ser, un absoluto y descarado rasero que establece falencias en otros. ¿quién me he creído?

El problema radica precisamente en que las opiniones son válidas  tanto como especular, hacer un blog, escribir una que otra diatriba. Todo el mundo lo hace, ¿no? Precisamente. Por eso mismo debería dejar de hacerlo, contentarme con seguir las ideas de otros, ir de un extremo a otro, del día a la noche sin pestañear hasta cuando ya sea necesario y suficiente el cerrar los ojos. Y claro, lo necesario y lo suficiente son conceptos únicamente que solo se tienen más o menos claro según la óptica, relativo en extremo, aunque la explicación más loable es aquella que involucra una dinámica de masas, una idea generalmente aceptada, con independencia de la razón que haya llevado a la asimilación de la misma. ¿Y qué importa acaso de donde sale algo? lo importante es que esté. Porque nada peor que los vacíos en los valores, porque se puede ser falto de todo sentido y sentimiento, pero necesariamente hay que tener algo en que creer.

Todas son puras abstracciones, pero he notado que las personas son en esencia curiosas, o mejor, morbosas. Cualquier cosa que rompa el "orden" preestablecido, será causal de miradas ansiosas, de terribles sensaciones acompañadas de aprobaciones o desaprobaciones, y es que frente a los sucesos ajenos, siempre se tendrá algo que decir. Sí, "hablar" es un verbo que se conjuga con más facilidad y más a a menudo que "pensar".

Por supuesto es muy cómodo desde la posición de quien escribe el arremeter fácilmente contra el universo, puesto que el asedio de las palabras y las ideas es en extremo efectivo, sin embargo es un punto vital, el considerar que tenemos muchas más atención que aquella que creemos, sin contar más de la que merecemos. Los miserables no son tal vez tan dueños de su miseria como de la lastima de otros, suplantamos la voluntad por la necesidad disfrazada de deseo, porque nada es suficiente y todo puede llegar a ser molesto.

Puede que las paredes no tengan oídos  pero definitivamente los seres humanos si los tienen, escuchan, tanto y tan mal, que la mente de una persona trabaja tiempo extra en necedades, perversiones y venganzas. Es claro que esto sigue un sentido cíclico y perverso como todo lo humano, porque la sensación acompañada de sentimiento es única, producto de la razón, pero por contrariedad y absurdo natural del humano, es ajena a la misma, ajena a la lógica natural, inconsecuente, aunque no tan caótica como debería.

Estamos condenados a ser el sonido agudo en medio del silencio, a ser el aleteo en medio del desierto, a ser el primer copo de la nevada, puesto que cada cosa hecha tiene un primer eco imperceptible para cada quien, pero que hace eco en toda la concurrencia. No estas ni estarás solo jamás, solo sentirás soledad derivada de la incomprensión de quienes están alrededor, puesto que nada más hacen presencia y observan de forma primaria, sin definir, sin aportar, sin construir, pero les importa en cuanto a ellos, porque su vacío propio no da para más, porque se desvanecen a cada instante y deben alimentarse de algo, que mejor para empezar que los ánimos de aquel otro. La otredad es espontánea, es relativa, pero está ahí. No importa lo que eres, solo lo que haces, y únicamente en términos de ese otro el cual tendrá continuamente la pretensión de convertirse en tu sombra, para luego hacerse suficientemente atrás, suficientemente abajo, suficientemente alto para asestar un golpe definitivo.

Se está solo, rodeado, observado, siempre vigilado. Acompañado, pero nunca en compañía.

Esto va para quien pudo mirar, quisó escuchar, pero no entendió. Nada es completo, por eso siempre me parece normal un sano "dos de tres".

viernes, 19 de octubre de 2012

tal vez

Ah claro, yo odiaba los viernes, o más exactamente los detestaba.

Pero no era eso, o no del todo. Y sí, aún detesto salir y encontrar la calle llena de niños, de pequeñas personitas aprendiendo a vivir, pero sobre todo, pudriendo sus hígados a punta de alcohol. No debería molestarme, sin embargo yo vivo más asqueado de lo necesario, incluso me sorprende que esta noche a diferencia de todas las anteriores, en muchos espacios virtuales las personas desaparezcan y con todo el frío que está haciendo, muy seguramente los encontraría en algún chochal divirtiéndose.

No sé, tal vez lo correcto sería estarme divirtiendo...

Lo malo es que no puedo funcionar como todos, no tengo una misma sustancia que me una a otros, que me permita hacer un verdadero ejercicio de cohesión.

Como muchas, esta es una entrada sin mayor sentido. No espero que sea más que un momento de lucidez entre tanta locura. Entre tantos momentos difíciles  entre los montones de caos. Soy un ferviente servidor del mismo, y por tanto, me someteré a él. Siempre, siempre.

martes, 16 de octubre de 2012

domingo, 14 de octubre de 2012

... Reflexión Diez: Fidelidad


El 29 de abril del año 2010, publicaba en este blog un articulo sobre el resultado de la evolución reflejada esta en la tendencia hacia el comportamiento fiel, correspondiente a aquellos hombres (y mujeres) con una marcada condición liberal, inteligentes y ateos, aunque el autor del articulo sostenía que las mujeres tienden a ser más fieles, lo que hace suponer que en ellas no implica evolución. El especialista, según la página de BBC mundo es un científico de apellido Kanazawa. Lo anterior puede unirse a los planteamientos con respecto a las relaciones de pareja que publicó el científico colombiano Rodolfo Llinás, quien afirma que el amor eterno “(…) es de inteligentes (…)”.

Ahora, en principio es necesario hacer una aproximación semántica al término, ya que el mismo puede darse a confusiones.

De una parte tenemos una idea referente al comportamiento, es decir una conceptualización de tipo moral, el diccionario nos habla de “firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones [sic]”.

Por otro lado, tenemos la acepción relativa a la exactitud, la veracidad, precisión, tanto de hechos como de acciones, lo que a la final se vuelve un criterio de comparación, es por eso que se habla de reproducciones, relatos o ejecuciones fieles. Para dar un ejemplo, se puede hablar de la fidelidad de los equipos de audio.

Sin embargo, para este escrito me referiré al ámbito de las relaciones, el aspecto moral, subjetivo y personal, incluso el apego, y demás comportamientos asociados a esta idea, y que desembocaran en una concepción algo diferente, que espero, permita abordar este tema que me parece fascinante e inquietante a la vez, pues muestra mucho de lo que realmente hace a un ser humano.

La fidelidad en un sentido abstracto y luego de leer un poco sobre la misma en fuentes tan diversas como se pueda pensar, implica la atención a convicciones personales, a obligaciones auto impuestas, de ahí que la haya presentado como un valor de tipo moral, que se conciba como un sinónimo de “lealtad”, sin embargo, haré una salvedad frente a la sinonimia, puesto que encuentro una variable fundamental para su distinción, la cual traeré más adelante a colación. 

Según el santo internet, la palabra "fidelidad" deriva de la palabra fidelitas del latín, y su significado es servir a un dios, lo cual no es tan descabellado si nos remitimos a los fieles, los cuales en casi todos los textos de tipo religioso, son aquellos que sirven “fielmente”, es decir, con la mayor convicción a su dios. No obstante, prefiero la devoción como acepción religiosa, y a los devotos como servidores desprovistos de consciencia, para quienes sirven y siguen una cierta idea religiosa, o en todo caso profesan una fe profunda.

Me gusta pensar –con todo lo anterior- que la fidelidad es una virtud para seguir un precepto moral encadenada necesariamente a los valores de quien se dice “fiel”. Ciertamente en términos de relación, cuando una persona se promete a otra o se compromete, esta poniendo de presente una disposición soberana que lo obliga, con fundamento en su propia escala de valores. Y es que se es fiel por disposición personal, de manera libre, voluntaria, y ante todo consciente.

El problema llega cuando se mezclan otros conceptos como la entrega, el afecto, el amor. Y es que muchas personas suponen que deben recibir algo, pero no están dispuestos a dar a cambio, entonces, un contrato sencillo como puede ser una relación de pareja, se lleva a extremos intolerables en donde no puede entenderse como suficientemente satisfecho a ninguno de los involucrados. Mejor dicho, cada cual siempre quiere ganar, pero no está dispuesto a ceder en ningún término, puesto que esto está visto como perder.

Como lo analicé alguna vez, el amor es un sentimiento fugaz, relativo y conveniente, pero que es tan real como lo pretenda hacer ver -y valer- cada uno de los involucrados de manera individual o conjunta, es decir, necesita de la voluntad univoca o multilateral para existir. Por tanto, podemos hablar de constancia –persistencia, uniformidad, consistencia, firmeza- en la manera de mantener o ejecutar la relación, al nivel que esta se de.

Entonces, es fiel por un lado quien cumple con sus propias obligaciones, es decir, no desatiende su integridad moral con independencia de las contingencias, a pesar de que sus sentimientos cambien, a pesar de los estragos que produzca el tiempo en su ser, pero siempre de manera lúcida y voluntaria, ya que de otra manera estaríamos ante un sometimiento, que iría en contra de la liberalidad de la idea, que previamente había expuesto.

También es fiel quien consciente y voluntariamente sigue lo prometido a otro –u otra-, lo que en cualquier tipo de relación es necesario, puesto que se establecen de manera explicita o tácita unos acuerdos para que se pueda entablar y mantener ese sentido que une las voluntades dispares, para convertirlas en pares. Probablemente todo en materia de seres humanos converja en un consenso (o en un disenso), con lo cual y luego de superada la discusión, se tendrá probablemente una pareja (conjunto).

A pesar de todo lo referido hasta ahora, es importante tener en cuenta que la fidelidad implica el seguimiento de valores, por lo tanto es algo personal, y que incluso puede torcerse, pervertirse, en especial cuando la percepción moral de quien lo intenta aplicar no corresponde con la de quien se convierte en afectado por lo prometido, es decir que si existen diferencias abismales en lo que ambas personas consideran como recto, justo o integro, pueden producirse consecuencias inesperadas.

Debo traer de vuelta entonces el concepto de “lealtad”, el cual a mi juicio ya involucra al otro, puesto que para no traicionarlo, debe necesariamente conocerse su código moral propio, con lo que la promesa de lealtad involucra un conocimiento de aquel a quien se le profesa tal sentir, no basta con pactar como en el caso de la fidelidad poniendo de presente los valores propios, los cuales como mencioné antes, pueden ser insuficientes. Por el contrario, debe saberse a que se somete, puesto que quien va a juzgar en principio será ese otro, quien recibe la promesa, y no necesariamente el prometido.

La lealtad implica el respeto, la idea de no engañar ni traicionar a los demás, mientras que la fidelidad puede permitirlo, puesto que la concepción intima frente a un determinado comportamiento puede ser acorde con la falta en términos de la escala de valores de quien pudiera considerarse como afectado.

Así las cosas, es grave ser infiel, pero es imperdonable ser desleal. Probablemente faltar a la fidelidad no sea tan desastroso, puesto que esta idea es de entrega personal, de compromiso univoco e intimo, y cada persona puede flaquear, verse arrojada a situaciones en las cuales no tenga pleno control sobre sus acciones, en que no pueda ser constante o consistente.

Sí, probablemente sea de inteligentes el mantenimiento de relaciones estables y prosperas, por tanto con promesas mutuas de fidelidad, respeto y lealtad, sin embargo el amor hace idiotas a las personas, niega su inteligencia y pervierte su escala de valores. Probablemente el amor inteligente exista, pero muy seguramente está desprovisto de pasión y si estará plagado de cinismos y reconvenciones, porque solo puede querer inteligentemente quien se ha desbocado en estupidez al entregarse, quien apasionadamente se ha dejado ir, ha volado y posteriormente se ha estrellado de manera estrepitosa contra el suelo –y la realidad-, porque únicamente tiene bien puestos los pies sobre la tierra quien ha intentado volar, y por supuesto quien ha caído.



Imagen tomada de http://radioemmanuelfm.org

miércoles, 10 de octubre de 2012

Propósito

¿Por qué hace uno un blog?

¿para qué escribir?

Sencillamente para sacar, dejar salir. Lo que algunos tal vez sean incapaces de sentir, de dejar ver. Y es que la aptitud está en cada uno, por más que nos haya intentado cambiar el mundo, los otros, o aún con independencia de toda la basura que nos hayamos creído para intentar salir avantes con nuestras existencias. Todo el mundo tiene algo que decir. ¿no?

La única diferencia es que algunos suelen hacerlo de manera fluida, usando de buena o mediana manera las herramientas de la comunicación.

Otros, se quedan con todo guardado, sumido en las tempestades de su mente, escudados en lo básico de sus seres o peor aún en lo superficial de la forma en que ven su vida y la de otros, probablemente les sea mejor callar. Pero no por no querer expresar, por no poder comunicar, por no tener que decir, los puedes considerar buenos oyentes. No. Muchos son únicamente el reflejo de un éxtasis absoluto, de la inercia en que los ha sumido alguna circunstancia que atrofió su sentir, que dispuso un velo sobre su percepción y condicionó su consciencia.

Claro, es muy sencillo creerse todo eso, intentar establecer un punto de vista, manifestar una verdad personal, pero todo ello será visto como una imposición, porque la relativización es una bandera de condicionamiento para que cualquier argumento inconveniente sea desestimado. Por eso no promocionaré esta entrada, porque es un reproche, porque es una forma conveniente (necesaria tal vez) de protestar ante la necedad, la estolidez, y el sin sentir de otros...

Algunos sabran como ser vistos, como hacerse sentir, como hacerse escuchar. Yo... yo solo escribo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Zombi: preludio de un apocalipsis

Caminar, se convierte en un evento extraño.

Entre la manada de personas que deambula por las calles con paso preocupado, mirando no más allá del piso, con una apariencia apesadumbrada. Tal vez resienten la idea de tener que hacer cosas como trabajar, estudiar, vivir... ¿Quién no? Tal vez no estén de acuerdo con la idea de haberse levantado de la cama, o quizá su existencia ya sea lo suficientemente miserable como para además tener que salir de su casa. De pronto no están conectados a la realidad, y solo caminan en uso de las funciones automáticas de su cuerpo, posiblemente su tallo raquídeo ahora les permita avanzar mecánicamente, aunque creo que todo se reduce, a que siguen dormidos.

Gruñidos y pasos tambaleantes caracterizan a estos seres. Sus hordas se movilizan especialmente en las horas que sen han denominado "pico", y en que más autómatas deben acudir a los centros de acopio de personal, porque los humanos también forman un recurso que muchos quisieran agregar como activos de sus mecanismos de producción. La libertad de empresa permite comerciar con el esfuerzo, el sudor y la energía de las personas, y si creen en ello, puede sacarsele provecho incluso al alma. Eso es lo que explica la producción masiva de zombis.

Son los mismos que se avocan a las calles para llenar los medios de transporte, con el fin de remitírse a sus hogares, buscando satisfacer necesidades básicas: comida, licor y televisión.

Y es que se requiere apagar el cerebro (o tenerlo atrofiado), para soportar una o hasta tres horas de hacinamiento (a la mera usanza del peor de los embutidos) en un bus, sea cual sea su tamaño. En muchos de estos infiernos enlatados no existe espacio ni para un pensamiento, lo cual no supone un problema cuando quien lo ocupa, solo es, no está. Disperso, ausente y desconectado. ¿Qué pensará cada uno de estos seres? Nada, ese es mi punto.

Costumbre, manía, instinto. La memoria muscular y genética de estos entes ya les permite ir de un sitio a otro y sumirse a la compresión progresiva del sistema masivo -invasivo- de transporte, de manera tan automática como respirar.

Todo este esfuerzo (?) del día tiene un premio necesario y al parecer suficiente: el llegar al hogar a ocupar la poltrona, el sofá respectivo o la silla dispuesta para tal fin en medio del sitio que rinde culto al mas importante miembro de la casa. Y no es el perro, la más antigua del hogar, la empleada o los bebés. ¡No!, es el televisor.

Lo poco cierto del funcionamiento cerebral del zombi queda totalmente anulado con la absorbencia que hace de sus pocas neuronas -sobrevivientes- la invasora y dominante programación de la televisión. Poco a poco la corriente de contenido sagaz, ladino, particular, en donde cada uno de estos entes ve reflejada la vida que no puede tener (que anhela, pero que está lejos), llena de lujos, sin esfuerzos aparentes. Confort y banalidad que se dibuja en figuras voluptuosas, en ligerezas y excesos.

Varias horas después, cuando la programación de su televisor da la orden de irse a dormir, el zombi recurre a su agudeza y amplias capacidades sociales (?) para desbocarse en sendas charlas -con la profundidad de un charco de lagrimas-, en aquello que con orgullo denomina red social. Se desboca a compartir con sus pares aquellas imágenes que han hecho otros con la pretensión de hacerle pensar... sonríe, se conmueve, alega, debate, esputa, por causas ajenas. Suspira de nuevo, por motivos que olvidará al irse a dormir.

Sin embargo, luego de la media noche, su cuerpo le indica que es hora de descansar, con lo cual le corresponde ir a dormir, tal vez soñará con aquella vida que no tiene, anhelando no tener que despertarse al día siguiente para ir a trabajar, para ir a estudiar. Al dormir, su cerebro vuelve a condicionarse a la suspensión que lo llevará avante, al ritmo de sus pies pero siguiendo el compás de otros. Y todo vuelve a empezar, tal vez hasta que sea viernes, pero ese evento no es del caso.

sábado, 6 de octubre de 2012

¡Coño!

¡Rayos!
¡Diantres!
¡Centellas!
¡Pucha!
¡Maldita sea!
¡Arggg!

¡¡¡Jueputa!!!

Y así termina mi ejercicio del día para intentar exorcizar demonios, no se pierdan la siguiente entrada...

viernes, 5 de octubre de 2012

No te dejaré morir blog,


aunque sea lo último que haga,


lo último que haga...

jueves, 4 de octubre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

Reflexión gastada...

Qué volátil es la emoción humana.

Probablemente haya muy poco que sea tan cambiante como lo que llamamos "amor". Es efímero, relativo y definitivamente no hay nada como sentirlo. Ya varias veces intenté de manera precaria acercarme a ese sentimiento (por supuesto de forma totalmente curiosa y científica), pero fracasé. Y es que en cierta medida el éxito del amor está en fracasar, probar, caer, buscar, fallar; los más enrevesados verbos y sus conjugaciones más nefastas se encuentran en las venturas, dichas y desdichas de los enamorados. Probablemente no haya nada mejor que vivir ese espacio de insolente éxtasis en que se cree abrazar al mundo. Lo he sostenido varias veces: el amor es eterno, mientras dura.

Hoy quiero deleitarme en el sabor de la miseria humana, de esa que causa deseo, pero que resiente la costumbre, de la que refuerza la necesidad y luego se colma de aburrimiento, se llena de motivos, se carga con excusas. Tal vez estemos destinados a estar acompañados, por la fuerza de costumbre, por la necesidad de calor. Pero algunos somos tercos, erigidos sobre bases distantes, perdidos entre pensamientos inacabados, entre formas dispersas y tan solo buscamos lo encontrado, o quizá encontramos lo que no estaba perdido, lo que no se dispuso para ser visto.

Este pensamiento va para ti, en donde quiera que estés, no te busco así te sueñe, no te quiero asi te anhele, y por supuesto que jamás aceptare que alguna vez mi mundo si estuvo al tanto del tuyo, un instante pasajero que en mi mente a veces, solo a veces se reviste de eternidad...

¡Qué pendejo! en el camino de recordarte, te volví a olvidar...

jueves, 20 de septiembre de 2012

corto

A veces me despierto y me pregunto: ¿por qué a mí? ¿Acaso es necesario tanto ruido?
La gente se mueve de un lado a otro con pesadumbre, con el peso de su vida a cuestas, o convertido en una bola de cadena que pocas veces deja a estos seres caminar con la mirada arriba.

Su existencia se mide de a un paso cada vez, no más allá de un metro.

Borregos, ovejas, vacas, a veces lo mejor es salirse del camino... no ir hacia ni contra la corriente, simplemente no ir, no volver... ¿en qué momento se me ocurrió cercenar mis alas?

martes, 4 de septiembre de 2012

Perdido

En algunos momentos uno se siente perdido, en mi caso, pasa más a menudo de lo que quisiera. Incluso muchas veces me encuentro divagando aún entre los más básicos de los pensamientos superficiales producto necesario de los sentidos. Hace rato descarté la posibilidad total de estar loco de atar, bueno, tal vez lo esté. Aunque la locura es como todo, tan solo un punto de vista y está claro que lo que importa es ser funcional. Servir.

Aunque ya me tiene mamado ser tan útil y tan poco capaz a la vez, he llegado a extremos molestos en los cuales no cabe el auto control y aún así no me explico como no he cometido alguna locura (de nuevo, malditas etiquetas de comportamiento).

Si me llego a encontrar de nuevo, probablemente sea entre las líneas de este espacio, de este sitio que siempre ha servido como mi refugio, en el que he puesto muchos de mis pensamientos y que empezó precisamente como un medio para encontrarme.

Ya no sé que hago, a que juego, en todo caso sigo perdido, varios metros bajo una espesa maraña de problemas, de falsos premios y supuestas posibilidades...

Habrá que ver...

lunes, 27 de agosto de 2012

Entrada incompleta

Sábado. No he podido escapar del ruido... Vale poco que en estos momentos esté cerca la media noche, aunque agradezco que a ningún padre orgulloso se le haya ocurrido hacer los 15 de su hija en la casa de eventos cercana, porque la maldita miniteca con la misma música que ya me tenía harto en mi propia y lejana adolescencia, era algo que no estaba dispuesto a tolerar esta noche. Aunque...

martes, 7 de agosto de 2012

Querido imbecil


Escribo esto. motivado por la impotencia, por aquella parte de mí que me impide ir y hacer valer todo lo que una persona representa, lograr una consideración que sobrepase al estándar propio de las relaciones humanas, pero que quizá sea natural -al mismo tiempo- tanto a la condición de civilización predicable de la sociedad, como al instinto natural, que tal como lo explicara Freud, hace ya tanto tiempo, dicta, con fuerza, las acciones, aun las más racionales.

Son palabras que distan de lo que corresponde a las situaciones de la cotidianidad, pero que resultan importantes porque no son fácilmente recibidas o lo que es lo mismo, porque no pueden ser abordadas en términos de una discusión (un diálogo) que lleve a construir algo, que derive en un consenso que sirva a un propósito superior. Ah, claro, esto es por cuenta de esta moral que no lo deja a uno en paz y que a partir de principios demanda que uno se porte bien, que construya, dialogue, que evite el ruido.

Entonces, no te lo puedo decir a la cara. Quizá porque no lo has de entender, no porque mis palabras sean más elaboradas de lo necesario, o en razón a que todo lo que hago se encuentre revestido de una complicación innecesaria. No. Éste impasse, esta imposibilidad, obedece a que tu cerebro, tan agudo como siempre lo has considerado, no permite la confrontación si no por vía de los argumentos que en tu cabeza estén adecuados al formato, al marco bajo el cual conduces tu vida. De lo contrario es absurdo, ridículo.

Dejame entonces ponerlo en términos condescendientes, pues quizá solo sea manifiestamente válida mi percepción cuando acepte que todo en mí, es lo que está mal.

Quizá uno de los mejores instrumentos de un intelectual de tu encumbrada alcurnia, sea precisamente la detección de falacias y la prevención de errores de argumentación. Esto sumado a una aptitud prolífica para la presentación de arquetipos, casos ejemplificativos y altamente didácticos.

En efecto, no tiene objeto hacer una exposición de situaciones problemáticas relacionadas con tu forma de proceder, quizá porque la efervescencia del momento no lo permite, o es posible que ninguna oportunidad sea propicia y que en definitiva los que tenemos la fortuna de contar con tu excelsa dirección, estemos condenados, en cierta forma, a seguir sin miramientos las consignas, maneras, procederes y pareceres, que en nuestro caso, sin motivación, condenarían nuestras propias capacidades a la obliteración por cuenta de la censura propia de la irremediable estupidez, nuestra estolidez, nunca la tuya.

No es que seamos incapaces, lo que sucede es que no rendimos lo que se espera de nosotros en atención de la dignidad propia de haber caído bajo tu tutela. Sí, somos indignos, no merecemos tanta oportunidad de congraciarte. Desgraciadamente somos mortales, mediocres, y no podemos entender las continuas capsulas de conocimiento, de moralidad, de inteligencia, de pulcritud que nos ofreces con la mejor de las disposiciones a pesar de ser como bananas que posiblemente regresen convertida en proyectiles de excremento.

Sí, en la limitación propia de nuestras propias consciencias, hemos caído en círculos de ignorancia, de terquedad y de un absoluto desprecio por la natural diligencia del discurso, por la precisión en el lenguaje, por la pulcritud en la expresión, en especial la escrita.

Espero, lograr entender algún día, despertar quizá, esforzarme de la manera esperada ante mis altas capacidades, a pesar de mis inconmensurables limitaciones, pero en especial poder aprovecharte mejor, porque nada, ni nadie tiene una vocación imperecedera, ni siquiera en este caso tan nefasto referido a quien escribe.

(Escrito del 3 de noviembre de 2016)