miércoles, 8 de enero de 2014

Número para todo


Ahora, he decidido organizar todas las entradas de mejor forma en tanto hay temas que repito, los que se ven reiterados; lo anterior, tomandome el trabajo de revisar previamente antes de publicar alguna entrada, identificando adecuadamente estos valores con el fin de numerar aquello que se suceda naturalmente, o poner en términos de versión o capítulo, cada una de las reflexiones o especulaciones que han sido reiteradas o repetidas.

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La vida de todo el mundo es una sucesión de eventos, unos más cíclicos que otros, con escenas que parecen cruzarse unas con otras; aventuras disimiles correspondientes a memorias combinadas con sueños, a pensamientos de escenarios surreales y fantásticos, tanto como la vida, que no es otra cosa que una incesante cadena de pensamientos, con sueños e ilusiones que se debaten en importancia según el sujeto.

miércoles, 1 de enero de 2014

Un buen año

Este va a ser un buen año, un buen año, un buen año, un buen año...



UN BUEN AÑO.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Día - día - día

Hay días en que sufro de una fantasía paranoica constante, de un sino complejo y surreal que me hace pensar en varios escenarios que podrían llegar a escandalizar aún al más dado a lo gore; ¿cómo funciono?...

No lo sé. En todo caso he llegado a entender que la problemática del día a día se reduce a una sucesión de aspectos inacabados en relación con pareceres ajenos, con la ausencia de criterio y diligencia, y el enfrentamiento constante a la ignorancia, la desidia y la falta de todo sentido, por común que se predique.

Bah...

domingo, 27 de octubre de 2013

Crítica

En momentos como este, tengo que darme la vuelta y pensar a destiempo en varias circunstancias relativas al espacio y a la ilusión perceptiva en que se nos acomoda (a fuerza) por el simple agotamiento del impulso de la vida. Si, porque nos estamos muriendo (todos).

Tendría que poner otro tipo de letra para lo que sigue, con el fin de indicar como de un instante a otro la percepción cambia a expensas de un desvío hasta de la presión atmosférica, pero especialmente para lo que me importa, veo un cambio reflejado especialmente en la forma de intuir y posteriormente reflexionar sobre los actontecimientos. Claro, mi trabajo en ningún momento pretende ser sólo criticar, o detallar con alguna palabra el transcurrir de una existencia saturada de circunstancias sosas, malucas, enfermizas o enfermadoras. Intento tener una visión crítica, de esas que ya eran escazas antes del mainstream, o de la vida en sentido irónico y la diferencia solo por ella misma que en últimas se hace corriente, simple.

viernes, 18 de octubre de 2013

Conclusión


Curiosamente ninguna entrada anterior estaba marcada de esta manera, y me parece extraño que no se me hubiera ocurrido nunca nombrar nada de esta manera. Tal vez quiera decir que soy mejor para empezar que para terminar, y que las vueltas, lo cíclico, el espiral ascendente o descendente, tienen una marca permanente en la forma en que transcurren mis días.

He llegado a un punto tal de desencanto, que ahora no (me) creo nada de lo que veo, y todo, todo me parece artificioso de alguna manera, tal vez no tanto como planeado, es decir, por favor, no dan para tanto, pero si las cosas parecen hechas por pura y simple imitación; A esto probablemente le llamen el reinvento, cosa que aplica a las personas, las cosas, sucesos o cualquier otro producto del intelecto humano.

Es contradictorio en tanto parece que en realidad todo estuviera inventado, que la creatividad humana no diera para más, como si la produccion del intelecto fuera finita y estuviera próxima a extinguirse.

Particularmente no creo que sea así, tan solo las personas están siendo cada vez enseñadas y habituadas a no pensar, a conocer superficialmente y bastarse con lo que se les pone de presente a prima facie, lo que se les muestra como cierto y que no cabe ser cuestionado, o que tal vez es sujeto de debate pero solo de una forma previamente establecida por quien muestra, por quien si puede establecer parámetros y evaluar.

Siento que cada vez existe menos curiosidad, menos habilidad para dilucidar aspectos de la realidad que no estan presentes, pensar he dicho, es problemático, y criticar solo es válido dentro de la corriente generalizada de pensamiento.

Así que, esta conclusión tiene poco de definitiva y resulta más un planteamiento, un llamado a la reflexión, tan importante como cuando inicié este lugar, y que no dejará de ocuparme mientras viva.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Cuestiones cuestionadas de cuestionamiento


Cómo y cuándo se hacen las cosas; por qué, quién, donde, cuando...

La vida es un cuestionamiento eterno, o son cosas del orden de lo que vale la pena preguntar (todo), aunque cuesta contestar...

Eso, no tiene mucho sentido. Las cuestiones de la vida, deberían ser un aliciente para tomar rumbos, o para cuestionarse precisamente sobre la razón de ser, la razón de estar y el papel de quienes poblan la tierra.

Pero no, no sirve, no hay para qué, los cómos no importan, tal vez los cuandos...

Alguien hace mucho tiempo se adueñó de las respuestas y a partir de allí se construyeron imperios, sobre la base del conocimiento y de la ignorancia, lo que ha llegado a extremos ridículos cuando se administran las preguntas, los cuestionamientos y las cuestiones cuestionadas.

No tengo una respuesta para eso, pero si muchos interrogantes.

lunes, 19 de agosto de 2013

Tendencia, necesidad, comportamiento y humanidad


He de buscar la manera de hacer un preludio y una reflexión seria sobre la modernidad...

Varias veces he reflexionado sobre las tendencias o no tanto de manera exacta sobre estas sino sobre los problemas que acarrea la modernidad; de dónde sale y lo que representa la moda, la forma en que se constituyen (conforman o crean) las necesidades y como se modifican los comportamientos. Bueno, en realidad no de esa forma tan elaborada, aunque si hice reflexión sobre las mismas de a poco, casi siempre bajo la excusa de la queja, la cual es un recurso claro para mí, pero que las redes han convertido en algo nefasto, como la voz en eco de una sociedad apaada y con un sentido plano para la crítica, que no se refleja en otra cosa que la indignación por si misma.

El aburrimiento es un claro mal de época, uno de esos hijos bastardos de la modernidad que nos consume, del pensamiento burdo que nos obliga a estar apegados a algo, que nos llama a la captación y acumulación, pero que aparte (y de una forma en extremo contradictoria) nos obliga a buscar dinamismo, pero uno que permita ajustarse a un bucle, a una rutina que no disrupta los diferentes algoritmos del diario vivir y los esquemas sociales preestablecidos por quienes determinan que se debe o no se debe hacer (precisamente la moda, sino no tendría sentido el modernismo). Aquí debe precisarse que en otra entrada me ocuparé al fin después de tanto años de esta cosa llamada modernidad o modernismo, desde tantas como tan variadas acepciones como tiene y estudiado como mal de siglo y corriente de pensamiento inacabado, inconcluso al igual que todos los planes de la civilización que se estanca y bajo la excusa de la reinvención recicla todo, incapaz de darse a la tarea de replantear realmente todo aquello en lo que se basa.

Pero a lo que iba es que las personas no pueden dejar de arriesgarse con nuevos aspectos de su vida aunque estos sean dañinos, tediosos o inconvenientes, solo por no perder esa falsa seguridad de la rutina, la modesta facilidad que brinda la costumbre, la cual lleva a la resignación, a la supresión de la rebeldía personal, a la falta de consciencia y por supuesto a la pusilanimidad. Entonces, no debe temerse a la felicidad, así esto implique perder algo del confort rutinario. Debemos agitar nuestras vidas, seguir el ritmo del impulso de nuestros corazones y dar rienda a aquello que pueda de verdad hacernos felices, sonreír no por acomodo, sino de verdadero regocijo.

Lo anterior es cierto, pero tambien lo es que todo tiende a lo mismo, como una sucesión de frecuencias en acomodo circular, las personas son cada día mas dadas a ser como les dicta la tendencia, no como en verdad se desea; de ahí lo problemático de pensar, de sentir, en especial cuando se hace de forma divergente. Lo cierto es que la individualidad no tiene sentido, aún cuando recae en la inobservancia de las reglas o un gusto cierto, puesto que el disentir esta encajado de manera programada y necesariamente entrará en una concepción de grupo conocida, clasificada y correspondiente a una taxonomia de lo que en la diferencia, es aceptable, coherente.

Los pensamientos entonces, han sido predeterminados en un esquema más o menos realizable que impide una contrarrestación al interior del mismo sistema, lo cual corresponde a una compensación, trazada para eliminar los riesgos de perdida de cohesión, y que la homogeneidad se marque aún en la diferencia. He indicado en más de una ocasión como la necesidad en orden con el querer, y el simple gusto, la escala de satisfacción, es lo primero que ha sido atacado por el ámbito moderno y en lo que practicamente se ha perdido toda batalla, puesto que parte del consciente esta continuamente invadido por el impulso, trasgredido este último por algún factor externo.

Los valores en sociedad han mutado gracias a la necesidad de inclusión en la misma, o al menos en el grueso de la población que determina cuáles son esas características, aún cuando el fondo de la discusión esté relamente establecido por una clara minoría. La humanidad es una masa maleable, dúctil, en la que toda suerte de influencias se debaten connstantemente para ocupar atención, porque esa atención implica un comportamiento que casi siempre resulta en un beneficio en extremo particula, el punto de quiebre de la masificación y de la homogeneidad.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Viento

Ah, maldito viento que no te llevas las culpas y los males y si me dejas lleno de alergia...

TE DETESTO

lunes, 22 de julio de 2013

El que no muestra no vende (Morbo I)

Probablemente esta entrada le pertenezca a otro espacio, sea ajena a este blog o un poco extraña para la línea de lo que suelo escribir (ajá); La empecé a mediados del mes de mayo, tal vez cada uno de los días de ese mes dejaron la idea de una entrada que algún día se acabaría, como esta, y es que todas terminan siendo algo, cambiándoles todo el sentido o modificándolas solo un poco.

Todo empezó mirando un par de fotos, aquel peligroso Twitter, lleno como de costumbre, de información excelente y de primera mano, al igual que de opiniones interesantes, constructivas, sin las cuales mi vida no tendría sentido (?). A veces suelo encontrarme con cosas sorprendentes, y claro es cierto que algunas cuentas (como en toda red social) están creadas con el fin de atraer personas, bien a través de su lenguaje, como también usando imágenes sugestivas, de variados cortes y tonos; pero lo que realmente llamó mi atención fue la imagen de una chica de esas que evidentemente hace parte de lo que considero bueno, bonito, estéticamente correcto, y aunque soy un intelectual (siempre lo he sido), tuve que seguir observando, una tras otra, imagen tras imagen, pixel tras pixel.

Esta era una mujer normal, una chica que no debe tener más de 20 años, pero que contaba con varias fotos mostrando al menos el 90% del total de su piel (tengo un amigo al que le gustan las cuentas y los porcentajes, algún día les contaré de él). En todo caso, después de un largo rato de ocio dedicado a perderme entre curvas femeninas, entre porciones de piel de aspecto lechoso y cristalino a la vez, de calcular miradas y buscar emociones en pequeñas imperfecciones y en algunas pecas, me asaltó un pensamiento que hasta el momento me sigue rondando la cabeza.

Tengo la plena certeza de lo que me movió a observar detenidamente las imágenes de aquella mujer atractiva: morbo.

Claro, entiendo lo que me mueve, y que no necesita freno, al fin de cuentas las herramientas están ahí, es información como todo a lo que puedo tener acceso; como un articulo cualquiera, como la entrada de algún otro blog, como algún video o contenido multimedia que ronda, rueda y es infinitamente reproducido en internet. 

Pero me puse a pensar en lo que motiva a esta persona a poner tanto de sí a la vista de cualquier hijo de vecino (gato) que tenga acceso a la red mundial, ¿exhibiocinismo? ¿orgullo? ¿narcisismo?

Debo decir que esta situación se repite, una y otra vez en el contexto de varias redes sociales, los sitios de perfil abierto como el Facebook, los blogs y microblogs contienen cuentas con usuarios y usuarias (solo me detendré en estas últimas por simple gusto) que en medio de su forma de expresarse, de liberar lo que hay dentro de sí, tienden a exponer no solamente lo que piensan si no también sus cuerpos, interior y exterior.

Estas chicas (de todas las edades y condiciones), se muestran en diferentes poses, exhiben su cuerpo casi sin tapujos, claro, la mayoría muestra pero también sugiere antes que cualquier otra cosa, es decir, sus imágenes reflejan belleza, sensualidad, incluso ternura. Lo anterior aunado a la facilidad que nos dan los dispositivos móviles para la captura de imágenes, y aún más, para compartir las mismas.

Habrá quien explique esto, diciendo que las mujeres se sienten bellas, seguras de si mismas, y por tanto en uso de su libertad, de forma consciente, se dejan ver. De la misma forma que se explica como una mujer en la calle se viste de forma provocativa, con ropa ajustada, sugestiva o que remarque sus atributos; No lo hace para los demás, ni para atraer miradas (curioso), únicamente lo hace porque se siente segura de sí misma, bella. Debo ir en contra de esa postura, pues la seguridad precisamente implica no tener que afirmar o reafirmar nada, es decir, que una mujer que de verdad se sienta bella, podría ir totalmente cubierta y el efecto debería ser el mismo. Lo anterior sin contar con que existen estudios (no voy a citar la fuente, me da pereza buscarla) que afirman que una de las cosas que más enciende a una mujer (la excita) es precisamente sentirse deseada, lo que si tendría sentido frente a la provocación y al juego normal que como animales que somos tendríamos de forma previa a cualquier forma de intento de reproducción, lo que no es más que otra forma de ritual de apareamiento.

Pero claro, si suficientes personas leyeran este texto, más de una persona arremetería contra mí por la reducción primal de las líneas anteriores. Seguramente sería tildado de misógino, cuando no de machista. Sin embargo, no es mi intención recorrer ninguno de esos caminos, solamente considero que las personas (hombres y mujeres) siempre tendrán alguna excusa para negar racionalmente su instinto, cuando aceptarlo y aprovecharlo es lo más racional que existe, o al menos lo más lógico. Pero el sentido común y la lógica no vienen al caso.

Ahora, exhibir(se) es una forma de libertad, un derecho de (para lo que me ocupa en este escrito) la mujer, por tanto estaría mal criticarlo, o tener una postura crítica frente a ello. Pero, siguiendo esta misma línea de pensamiento, disfrutar la vista es sinónimo de perversión, lo cual es un síntoma terrible de la doble moral que fecunda la forma de relacionarse de los homo sapiens.

A manera de ejemplo, en la calle, si una hermosa mujer (o no tan hermosa, para efectos prácticos, con un material genético aceptable) se encuentra vestida con ropas cortas que le permitan lucir sus piernas, el posible escenario sería el siguiente.

Ella:
- Viste así en razón al calor (así los ventarrones congelen su interior y luego le enfermen).
- Para lucir unos zapatos que casi nunca puede usar.
- Simplemente porque para algo se depiló las piernas.
- Ese día correspondía usar falda o pantaloncitos cortos.

El:
- Como está de buena.
- Riquísima.
- Uffff.

El se quedaría mirando, pensando todo tipo de escenarios y probablemente dejando volar su imaginación, cualquier muestra de los efectos de la provocación lógicamente tendría rechazo, repudio (y con esto no pretendo validar comportamiento desviados, tampoco) por parte de ella.

Entonces, ¿hace mal quien disfruta de la vista? ¿esta mal perderse en pensamientos eróticos derivados de las imágenes provocadoras? ¿cuál es el propósito de que todos vean? ¿Qué pretende quien sube fotos provocativas a internet?

El que no muestra, definitivamente no vende; Pero quien muestra no puede luego pretender que siquiera alguien se acerque a preguntar por el producto, o con intención de conocer su precio, o aún con la firme voluntad de compra.

(La imagen de esta entrada ha sido tomada del perfil de @Tupeorkarma 'Sexy tuitera' imagen que no fue la que inspiró lo escrito)

miércoles, 17 de julio de 2013

Consecuencias II

A veces, solo a veces, una persona se detiene a observar el curso de su vida, a debatir íntimamente, personalmente, internamente, sobre la razón de su existencia, sobre las consecuencias de sus acciones y sobre las desgracias sufridas a causa de todas y cada una de sus decisiones, porque no todo puede estar sometido al azar cósmico, algunas cosas, si no la mayoría de ellas corresponden a una manifestación de nuestra voluntad, a una decisión (una acción).

No basta con el peso que tienen nuestras acciones, la conciencia es una dama amarga, que colma nuestros instantes con culpa, cuando debería estarse pensando en términos de dicha, o como hacen la mayoría, dejarse llenar de melancolías, de recuerdos y de pensamientos adornados, exagerados o que se pueden tomar como sobre compensados, mentiras de esas que se usan con uno mismo.

Quejarse no es suficiente, incluso porque es una actitud que se ha desprestigiado, por ser un arma de los pendejos, esos que se congracian adueñándose todo el día de una sensibilidad que no les corresponde, que es aprehendida antes que natural (tomada por imitación), la cual realmente no sirve para nada.

También debo decir que actuar muchas veces no es posible, o es tan inconveniente que termina uno por aguantarse las cosas, y es que, todo está rodeado de un problema, de un complique tan grande, de tanto y tamaño inconveniente que muchas, si no casi todas las veces, lo mejor que se puede hacer es precisamente dejar ser, hacerse el de la vista "gorda", un poco de lo siempre he denominado negación consciente, la cual no puede ser efectiva al 100% ni mucho menos infalible.

Hoy puedo decir que me arrepiento de muchas cosas, y que como casi todo el mundo he cometido tantos y tan variados errores, que hasta es el colmo que me esté amargando por ellos; Ni modo, con eso si he aprendido a vivir, con esta forma de ser, contando los días para poder darle curso a una decisión por una mejor vida, por algo de tranquilidad, por un respiro que no termine en un resoplido para sosegarme un poco, para mitigar la ira.

(Le puse consecuencias II a esta entrada porque ya hubo unas consecuencias)...

lunes, 15 de julio de 2013

Insomnio I

Insomnio:
Dificultad para conciliar el sueño cuando se debería dormir...

Y claro, bastó solo definirlo para entenderlo, y hecho esto ya puede solucionarse, porque la forma principal de cambiar algo, es únicamente aceptarlo, por aquello de la magia de las palabras, o el positivismo aquel que de forma pusilánime pretende que las cosas carezcan de significado y que se les reste importancia; obviamente, por la magia de la reducción, de la negación, de la simplificación, todas los problemas se hacen circunstancias anómalas, las crisis se convierten en inflexiones, en curvaciones a las que no se debe prestar el mayor cuidado. Es decir, las personas no deben buscar la fuerza para sortear los obstáculos, si no que deben minimizar estos últimos hasta el punto de que estos supuestamente sean mas franqueables, tanto como si en lugar de saltar un arroyo, se caminara por la ladera hasta su nacimiento para cruzarlo con un simple paso.

Es trampa, una más de las mentiras que se hacen necesarias en el día a día, un cliché de mejor y mayor tamaño que el sueño nocturno...

Lo que me recuerda...

Sí, dormir.

domingo, 14 de julio de 2013

No me diga "parce"

Esta palabra, según el sabio internet tiene sus orígenes en el idioma portugués, y llegó a nuestro país (Colombia) al parecer desde el Brasil, importado a fuerza hacía Medellín, de donde todo indica que se ha extendido a casi todo el territorio nacional. Algunas fuentes ponen el vocablo dentro del latín medieval con la palabra partiarius que no significa otra cosa que 'participe', de ahí que termine siendo un calificativo para compañero, con las derivaciones desde 'aparcero', pasando por 'parcero' hasta el conocido y objeto de esta entrada: parce.

Este término probablemente no fuera otra cosa que una muestra de chabacaneria, de "farolería", de fanfarronería, de esa clásica, petulante y sobrada actitud que caracteriza al grueso de habitantes de este país, un equivalente funcional del 'llave', o 'pana' de otros grupos étnicos geográficamente diferenciados en este triste territorio que le pertenece más al sagrado corazón y la las multinacionales que a sus habitantes, en donde claramente el respeto nunca será un principio o razón fundante, y una muestra de ello es que una palabra que implica cercanía, intimidad y que se encuentra totalmente dentro de un ámbito cerrado, sin más, es usada para referirse a cualquiera: Extraño, vecino, amigo, conocido o desconocido.

Y claro, no tengo nada en contra de que los amigos, o aquellos quienes se conocen de esa manera especial que permite una amistad, larga, profunda o incluso aquella derivada de las actividades comunes, del alcoholismo social; Que aquellas personas se llamen entre ellas como deseen, con algún término soez o despectivo, o con calificativos, motes o palabras de corte pesado, pero que realmente en el contexto guardan fuerza, sentir, emoción.

Pero que cualquier hijo de vecino, un indistinto 'gato' recién escapado de cualquier cloaca pretenda llamarlo a uno de una manera tan poco formal, a mi me parece una completa falta de respeto, tanto como cuando en la calle un 'chirri' (gamin) lo llama a uno por cualquier calificativo como 'mono', 'bacan', 'hermano', para que le resulte más eficiente su chantaje emocional, o psico social.

Vuelvo a decirlo, me parece insultante que se haya importado un término que en nada toca a la cultura o folklore de este territorio o esta nación, peor aún que en un atentado hegemónico los antioqueños lo hayan hecho popular, tal vez por culpa de la cultura imperante narco traqueta, o por la influencia de algunas personalidades que empezaron a hacer famoso este apelativo, que valga decir en mi época de adolescencia, por allá en los años 90 era vista como algo inculto, propia de los que algunos han llamado 'ñeros', de rabal, sin cultura, en especial en Medellín y en otras ciudades de la zona, por lo que realmente era raro escucharlo.

Es raro como hoy en día el término se encuentra difundido en todos los estratos, condiciones sociales y niveles de cultura (esto último es tan discutible como relativo). Sin embargo, no comparto el uso de este término, me parece ofensivo y burdo, y soy de esas personas a quienes les gusta ser llamado por su nombre, o que en caso de no conocerse (por el otro) prefiere un clásico 'señor', y que resiente cualquier intento de confianza forzada, puesto que no considero amigo a nadie por el hecho de cruzar unas palabras con este, y detesto las invasiones a mi esfera personal, las intromisiones, esto lo considero, una afrenta personal.

Por eso lo invito respetado lector o lectora, a que NO ME DIGA PARCE, evítese problemas, o una respuesta tosca, hosca o grosera de mi parte. Si no puede referirse a mi por mi nombre, o por un 'señor', ni se moleste en hablarme. Gracias.

domingo, 7 de julio de 2013

Una nueva entrada

Una nueva entrada; esta es una de tantas, sin embargo Usted querido (a) lector (ra) no reparará en ello, no tiene por qué hacerlo, ya que muchas de las cosas que inicio a escribir nunca ven la luz, como un millar de historias que se quedaron únicamente en el planteamiento, ¿por qué?, escoja Usted la excusa, yo ya he planteado tantas, tan diversas... Me canso de jugar a ser, de pensar en términos conocidos cuando lo que me mueve y me saca de la cotidiana desidia es lo irreal, lo imaginable y deseable; Un paisaje, un mundo alterado, una constante incierta, como la que puede usarse para resolver las ecuaciones como se le dé la gana a uno, porque la equidad como tal no conceptúa nada, es la dinámica de lo absurdo en donde todo es igual al vacío y en la mitad, bueno, en la mitad esta cada cual; Un tal cual, en mi caso un sin qué, con un cómo, con más por qués de los necesarios, y aburrido, muerto a tedio y voluntad de los dóndes.

Seguramente Usted, hará lo mismo que hace siempre, se sentirá parcialmente interesado y librará algún gesto de seudo empatía que lo acercará más a su pérfida idea de humanidad, mientras que en lo que a mi corresponde esta (en el mismo sentido) se alejará otro par de kilómetros.

jueves, 20 de junio de 2013

Ausencia

"(...)
Soy la serenidad que lleva a la meditación
Y tu eres ese tan sagrado mantra
Soy ese juguito e' parcha que te baja la presión
y siempre que te sube tu me llamas Ya
tira la sábana sal de la cama
vamos a conquistar toda la casa
De todo lo que tu acostumbras soy contradicción
Creo que eso es lo que a ti te llama"
(Fragmento de La Complicidad, por Cultura Profética)


Como raro, los ojos se abrieron para dar paso a más sombras, para dibujar sueños a medio camino, para eterealizar lo real y para realizar el ocaso. Realmente lo he intentado, perderme en el olvido mientras pausada y contradictoriamente te recuerdo; aunque debo decirlo, ¡sos un mal de tiempo completo!, un espejismo de lo que debería ser, pero que jamás estaría bien, como un pecado repetido, como una muestra de irrespeto, por el orden de las cosas.

¡Oh delicioso caos!, me gustabas más cuando no vestías curvas femeninas, cuando al respirar no sentía aún el ácido y lechoso vapor de tu ausencia, cuando al mirar a un lado veía un espectro de mi ser y no un pesado lastre de tu presencia, aquí tan cerca que me tropiezo contigo a cada paso, en cada recodo y en cada peldaño, y eso que mis escaleras son todas en bajada y mis caminos están plagados de zarzas.

Una simple promesa, dos palabras o quizá un centenar de las mismas, alimento y tal vez un adiós; sin embargo este llegó antes. Se anticipó como lo hacen todas las otras desgracias conmigo, aprendieron a saltarse la fila y a llegar, venir, volver e incluso jamás irse.

lunes, 10 de junio de 2013

Reflexión sobre el patriotismo y otras pendejadas

Imagen tomada de aquí.
Qué viva mi "seletsion" (?).

Esto decoró la existencia (el outfit o la "pinta") de muchas personas el pasado viernes, un amplio sentido de pertenencia marcado en el sentimiento de amor (?) declarado hacía la nación, la patria que fuera noble cuna de muchas de las personas que se han agolpado para gozar los triunfos de un equipo de fútbol, que lleva las esperanzas e ilusiones de todos los que pertenecen a este país cuya representación se da en un hermoso tricolor. Me quedó muy claro.

No se trata de hacer cualquier diatriba frente a los gustos de otros, frente a sus pasiones y sentimientos, puesto que estos son necesarios para una correspondencia (sana) entre el ser y el estar; entre el vivir y el existir. Porque todos necesitan excusas, o bueno, todos necesitan diversión, esparcimiento, algo que avive su espíritu, algo por qué apasionarse.

Pero veamos, cada persona tiene una o varias cosas que le proporcionan placer, y no solamente aquellas relativas a las necesidades primales o básicas, aquellas que pueden predicarse de la mayoría de seres humanos. Algunos disfrutan entregados a actividades recreativas de diversa índole, pasatiempos, juegos, o cualquier clase de hobby; la música (por supuesto), al igual que la práctica del deporte o lo que me ocupa: el gusto por observar y seguir alguno de ellos.

Los deportes se han convertido desde el siglo XX en espectáculos, con recaudos masivos por publicidad y negocios multi millonarios asociados al gusto del colectivo por ellos. Probablemente en latinoamerica el más popular sea el fúbtol (balonpie, soccer). Pero pueden contarse también los múltiples seguidores del baloncesto, del tenis, fútbol americano, béisbol, voleybol, tenis de mesa, e incluso de las artes marciales, entre muchos más que no mencionaré.

Es decir, la intención del presente no es resentir el hecho de que las personas en suma, y apelando a su más básico instinto de solidaridad orgánica, se reúnan unos con otros a disfrutar de una actividad que les causa un bienestar común, que les genera placer; No, el problema es cuando el gusto deviene en una situación en que empieza a hacerse identificación, en que nos enfrentamos a una clasificación o etiquetado, que previo a la actividad, determina sus implicaciones, el sentido de esparcimiento de lo hecho, se pierde.

Sin embargo, no es lo que me ocupa ni me preocupa, pues una actividad tan normal y benéfica como un buen partido de fútbol (en buena compañía), se pervierte a efectos del sentimiento nacional que parece provocar taquicardias con lo henchido del pecho de quienes se precian de ser patriotas, de llevar o vestir "la camiseta"; lo que no es más que una pieza de ropa que homogeneiza a quienes son verdaderos (inserte gentilicio), porque el acto de cohesión como lo he mencionado antes, no sirve para otra cosa que para la exclusión colectiva, la reivindicación de lo diferente; Quizá quién no celebre de la misma manera sea una mala persona, un mal ser humano, un mal individuo y por supuesto un desnaturalizado que desprecia sus raíces.
(*)
El nacionalismo solo fue efectivo en los siglos XIX y XX, precisamente en virtud a que las ideas de un territorio, cultura y factores étnicos comunes servían como el perfecto caldo de cultivo para las reinvidicaciones liberales que lograran que los burgueses se hicieran al poder, y derrocaran al antiguo régimen monárquico, lo que no es otra cosa que cambiar una regencia por otra. Claro, los factores de exclusión pueden escalarse o mejor, aplicarse a cualquier grado; Las personas se precian de ser mejores que otras, un hermano es más listo o mejor deportista que el otro, en un barrio se rivaliza por el auto más grande o más lujoso, se compite con los compañeros de estudio, con los de trabajo, dentro de una ciudad son más o son menos quienes viven en un determinado barrio (o localidad) o pertenecen a un estrato u otro, porque las categorías de impuestos se transmiten a las personas, al igual que lo que se tiene influye en lo que se es.

El patriotismo no es otra cosa que una de las formas en que a través de símbolos como un himno, una bandera, un escudo, un país reivindica los sentimientos nacionales de sus habitantes en aras de darle legitimidad al gobierno. La "patria" es una elaborada ficción que soporta a un país, en un embeleco político de casi las mismas proporciones que el Estado, una forma de engaño que busca no otra cosa que cohesión, unidad nacional.

Normalmente con los deportes (como el fútbol),  la identidad excluidora viene a título de equipo local, relativo por lo general a la ciudad de nacimiento o el de la ciudad capital más cercana al mismo; Es claro que el arraigo territorial es una característica muy fuerte de la personalidad, en razón a que los factores exógenos de una determinada persona están marcadas en su región, en su ciudad.

Sin embargo, cuando se trata de un equipo nacional, la identidad se encuentra predefinida, puesto que las latitudes regionales suelen ser relativas, las personas migran y se desplazan o muchas veces su gusto está por encima de su propio origen. Incluso a nivel local y frente al interés regular en un determinado deporte, no importa si una persona se sale del molde, o de lo comúnmente aceptado (la generalidad) pues es aceptado socialmente el disenso, la otredad, la no pertenencia.

Pero, entre mayor el grado de cohesión por la acumulación de factores de identidad, se hace menor la tolerancia frente a la contrariedad, frente a la singularidad de oposición y se pueden retomar los puntos de rechazo social que mencioné anteriormente.

He intentado siempre defender la posibilidad de hacer oposición crítica, lo que no es otra cosa que salirse de lo comúnmente aceptado, de la corriente generalizada, pero tener consciencia de por qué se hace, de que tomar las escaleras es mejor si se tiene en cuenta cada escalón, diferente a que solamente se deje llevar por el elevador, de un piso a otro desapareciendo los que estuvieran entre ellos, sin correspondencia y dejando de lado la realidad por un instante.

No todo el mundo debe, ni mucho menos tiene que sentirse identificado por un determinado deporte, aún cuando en medio del espectáculo deportivo se usen unos símbolos que hacen referencia a un territorio, e identidad cultural a los que se supone se debe pertenecer; la ciudadanía es una etiqueta de tipo jurídico y político, el azar o cualquier otra cosa en lo que se quiera creer, determina el origen de un individuo, pero no debe condicionar sus gustos o sus necesidades.

Puede que se esté obligado a vivir en un determinado territorio, con fronteras y normas delimitadas en esa misma porción de planeta a la que han denominado país; sin embargo el individuo, el ser humano, la persona; puede eventualmente escoger, su cultura, su inclinación sexual, su lengua, su profesión u oficio, incluso el maldito equipo de fútbol por el cual gritar y  viéndolo. ¿no?

(*) La segunda imagen fue tomada de aquí

jueves, 6 de junio de 2013

Sin sentido

Esta es una entrada que no tiene sentido, no tiene por qué tenerlo. Es unicamente un intento de darle menos claridad a la mente, de matar de a poco ideas, o de evitar que las ideas germinen y causen un desastre en otros, que se multipliquen hasta el punto de tomar vida propia y hacer un país particular, es que cada cosa que pasa hace grande al punto, el que no puede hacer otra cosa que elongarse, sin crecer, si se crece se deja de lado mucha piel, se pervierte el sentido de la vida puesto que la misma se acaba y en ese orden de ideas todo se desordena; como si a nadie importara, que cada cosa tuviera un final en donde el protagonista fuera eterno, para que la historia se desentramara a sí misma, con un sentido estético profundo, con una estética especial en la que cada cosa tenga un redondo significado, donde los sentimientos sean circunferenciales, porque intentar llegar a otro punto no tiene sentido, como tampoco unirlos a menos que se trate de entrecruzar las suturas, de tener cuidado con la cicatriz, la de las heridas superficiales que sin embargo se fueron de hondas, porque el liquido espeso no siempre es sangre, porque todo el oro es negro y probablemente solo sea metal precioso cuando se precia, porque apreciado se deprecia, se exingue como arena en reloj roto, del cristal que no alcanzó a cuajar, porque su letanía solo tenía sentido desde una mama, la teta gloriosa exactitud vitrica de la luz, aquella que ahora cierra mis ojos, para dormir, para querer, para soñar, porque el sueño, porque soñando se vive bonito y se quiere de veras, sin sentido pero con toda la gracia y toda la suerte, esa, esa es la realidad.

lunes, 3 de junio de 2013

Procrastinación

Cualquier buena entrada pudo haber surgido de un momento de procrastinación. Lo cual, no es otra cosa que postergar lo que se tiene o debe hacer; se supone igualmente, que esto se hace en aras de realizar actividades más agradables o llevaderas, lo que querría decir que solo se procastinan obligaciones que nos comportan un desagrado, aquellas cosas que se nos endilgan, pero que deberían hacer otros, e incluso circunstancias relativas a deberes que por alguna razón (válida o no) resultan necesarias por cualquiera de las consabidas metas o logros que supuestamente dan sustento a la vida. Sin embargo, queda preguntarse: ¿Por qué tiene uno que hacer algo?

Aquí cabe cualquier respuesta, justificación o excusa. Es decir, no se deberían hacer aquellas cosas que no nos reporten algún tipo de satisfacción, o en sentido contrario que nos representen desidia o malestar de cualquier naturaleza.

No obstante, seguimos viendo irreparablemente imágenes estúpidas en redes sociales, mal mirando alguna película o buscando entrecruzar el sueño con la realidad, retozar, hacer o estar en pereza.

El culpable tal vez sería el entendido común y socialmente impuesto de lo que se puede, debe o tiene que hacerse. La sociedad transmite de forma muy escueta el bienestar, pero la forma de contraer y trasferir obligaciones ha sido perfeccionada a un nivel ridículo. Y no se trata de un problema de imposición de carácter vertical, tampoco de que las instituciones se hayan construido para cargarnos de muchas y variadas obligaciones, en realidad la carga va en todas las direcciones y es claramente multi e inter disciplinaria, va desde el hombre, el individuo, la persona, hasta la familia, la comunidad, la sociedad, la nación, el Estado y cualquier otra forma de organización, inclusión y exclusión.

A lo que voy, es que no se trata solamente de aquello que esta consignado de manera imperativa y con castigo por parte de los medios de represión institucionalizados, también existe a modo de discurso y de consenso con formas de repudio por parte de los iguales, de los pares, de aquellos que tenemos cerca, como a los verdugos de chisme, y como represores que no empuñan armas en nuestra contra solo porque el aparataje opresor no los deja, porque quizá el sentido básico de solidaridad se ha vuelto tendencioso, porque todo está permeado por la moral, aquella que tiene igualmente discursos bien elaborados convertidos en virtudes condicionadas, puesto que nada puede ser absoluto, tampoco nada puede ser simple, pero la vida se va en los "depende".

Entonces, quedan un montón de interrogantes sobre la validez de aquello que se deja a un lado, que se posterga. De verdad ¿tenemos qué? Supondría alguien medianamente consciente, que en un mundo en donde la libertad es un principio fundante, la concreción de eso no sería otra que individuos que pudieran obrar a sus anchas, sin buscar alternativas, sin dejar de, sin procrastinar. ¿Será?

lunes, 13 de mayo de 2013

Re-flexión

Empiezo esto, como una entrada inacabada, simplemente como un grito al aire (como tantos otros), de manera despiadada y sin contar con el sentido del tiempo, sin ninguna mesura, excepto la necesaria. Hay que ver como cada cosa sucesiva rompe la inercia propia de la existencia, como la crisis no es un punto previsible y requerido de inflexión, sino un estado de declive, una interrupción con ínfulas de ruptura.

Bien, otras veces lo he intentado, pero no ha dado el mejor de los resultados; tal vez es hora de reintentarlo, como muchas veces he re-flexionado, re-escrito y re-vivido muchas cosas alrededor de este blog; haré un indice temático del mismo, el cual pondré a manera de página. A continuación el vínculo:



domingo, 5 de mayo de 2013

El problema del entendimiento

De alguna manera tenía que dar alcance a mis entradas anteriores, no por nada más, ahora intentaré hacer un ejercicio de inflexión, de absoluta introspección. La consciencia no es suficiente, la inteligencia es relativa, tanto como la verdad y realmente es un paradoja el vivir contrariado por un mundo, el que sin embargo ofrece buenas perspectivas, bellos panoramas para perderse en él. Hay que morir intentando, o intentar hasta morir, ¿quién soy yo para negarme a ello?

Me he dado cuenta (de nuevo y sin embargo) que no entiendo muchas cosas que pasan a mi alrededor, en especial todo aquello que se relaciona directamente conmigo (consecuencias, efectos y relaciones). No quiere decir que no me conozca, ni que me encuentre negando de alguna manera la realidad, no. Es únicamente que algunas situaciones se me hacen ajenas, pese a conocerlas. No es suficiente el hecho de conocer para saber, o incluso de poder comprehender para aprehender, o incluso entender para propiamente darlo por entendido. Es fácil observar a otros y hacer especulaciones, planear por escenarios, calcular reacciones y consecuencias, pero se hace uno un gran lío cuando se trata de aplicarlo sobre sí, es el entendimiento sin la posibilidad práctica de darle completa aplicación. Puede ser en gran medida porque cualquier método seudo científico se queda corto a la hora de establecer pautas para las relaciones humanas, Además, de plano es un hecho, la objetividad e incluso la subjetividad objetiva se pierde cuando intercede cualquier tipo de sentimiento.

Puedo decir también que es innegable mi incapacidad, no para entender como si para procesar algunos reflejos condicionados de mi maltrecha cabeza, ya lo escribía antes, culpando a una terquedad que considero absoluta, pero que no es otra cosa que una convicción que a medio camino se ha transmutado para que por suerte de su propia denominación resulte más llevadera, menos pesada.

También esta entonces el desajuste, causado tal vez por el mutismo emocional que es todo menos selectivo, por el contrario, es un switch de encendido y apagado; lo grave es que cuando permanece mucho tiempo apagado, procede a dañar la maquina de sentir, y todo afecta mucho (se sobre siente), causa sobresaltos que afectan de un modo severo el recipiente de esta compleja máquina de quejarse, y en estos casos deja de ser incluso solo una mascarada de drama.

Todo se ha agravado desde que soy un ser humano incompleto, lo que me recuerda una marca de abrasión dérmica que está en un poco más del 70% de su proceso de desaparición y que a veces me da la impresión de doler, o de causar picazón, tal vez también sea una idea un tanto esquizofrénica, aún no estoy seguro del todo. 

Por supuesto, seguiré rechazando lo comúnmente aceptado, la corriente generalizada, las poses, las tendencias; algunos me han hecho reflexionar sobre si incluso el mismo malestar existencial sea una forma de tendencia, al igual que la compra de libros o hasta la vuelta a ciertas cosas de la llamada cultura 'pop'. Ahora que lo pienso hasta la ironía es una forma generalizada de abordar la vida, en tanto que la rareza es forma general y lo general tiende a ser raro.

martes, 30 de abril de 2013

Paréntesis de claridad existencial

Declaración:
Este es un espacio personal que expresa pensamientos y reflexiones también personales, aunque jamás intimas (o eso espero). Es algo que inició por un ejercicio terapéutico y ha terminado constituyendo una de las mejores partes de mi existencia.

¿por qué dejo que esté públicamente disponible? ¿por qué no he relegado estos escritos a la profundidad y el anonimato de tantos otros?

La verdad no lo sé; en algún momento me sabía leído por otros, luego las ocupaciones me alejaron de escribir aquí, o al menos de forma habitual, de la manera que inició; tenía mucho que decir, mucho que escribir. A diario, incluso dos veces por día. La regularidad sin embargo, era producto de otro tipo de vida, de libertades que parecen extinguirse con el tiempo, o simplemente de hábitos que mutan...


sábado, 13 de abril de 2013

"Soledad" o "Más Guapa que Cualquiera"

"Se llamaba soledad y estaba sola 
como un puerto maltratado por las olas 
coleccionaba mariposas tristes 
direcciones de calles que no existen 
pero tubo el antojo de jugar 
hacer con migo una exepcion 
y primero nos fuimos a bailar y en mitad 
de un te quiero me olvido 


De esperanza no tenia mas que el nombre 
la que no esperaba nada de los hombres 
coleccionaba amores desgraciados 
soldaditos de plomos mutilados 
pero quizo una noche comprobar para que sirve un corazon 
y prendio un cigarrillo y otro mas 
como toda esperanza se esfumo (andres calamaro) 

Por eso cuando el timpo se resume 
y los sueños parecen pesadillas 
regresa aquel perfume de fotos amarillas(sabina) 

y aunque se que no era la mas guapa del mundo 
juro que era mas guapa mas 
guapa que cualquiera 

Se llamaba imaculada aquella puta que curaba 
el sarampion de los reclutas 
coleccionaba nubes de verano 
velos de tu roidos por gusanos 
pero quiso quererse enamorar 
como una rubia del monton y (fito paez) 
que yo la sacara de la calle de los 
besos sin amor 
y mil años despues cuando otros gatos 
desordenan mis noches de locuras 
elojo aquellos ratos de torpes calenturas 

y aunque se que no era la mas guapa del mundo 
juro que era mas guapa 
mas guapaque cualquiera 
mas guapa que cualquira 
mas guapa que cualquiera"

domingo, 31 de marzo de 2013

Reflexión sin título

Y estas ganas de vivir, ¿quién me las quita?

Con todo, cada momento vivido se ha quedado fuertemente pegado a mi ser; Es un hecho, no estoy hecho para experimentar la mayoría de las cosas como todos, probablemente sea la terquedad absoluta, la terrible desconfianza, el modo y forma de acercarme a la hechos, personas y situaciones; los inconmensurables desajustes emocionales y la eminente contundencia de mi rechazo a lo comúnmente aceptado, o lo que podría ser un disenso generalizado, malestar existencial...


domingo, 17 de marzo de 2013

Poniéndolo todo en orden

No debería, no tengo que hacerlo; aunque, no sé qué me pasa, probablemente sea el aburrimiento (ya me he referido antes a él, pero tengo un par de reflexiones nuevas que espero poner como otra entrada). En todo caso se me dio por compartir un par de líneas que empecé a escribir aquel día en que estaba convencido que quizá no vería nuevamente un amanecer... Lo cierto es que no solo vi un nuevo amanecer, si no toda una semana, y otra después de esa y a la final todo siguió como iba. Muchas podrían ser las ideas al respecto, sin embargo, me contentaré con pensar que estoy aquí, eso es lo que importa. Por lo demás, siempre seré un campeón de lo dramático.

Veamos:

27 de febrero de 2013

Esto de dejar las cosas en orden es un chiclé absurdo, sin embargo lo he hecho. Motivado tal vez por el hecho de ser totalmente anacrónico, idealista y ante todo ridículo.

Pero ¿qué es la vida sin un poco de ideal y ridiculez?, sin contar con que las dos casi siempre van de la mano...

Es claro que hasta ahora mi vida no ha sido otra cosa que una sucesión de bizarros, e incluso predecibles errores. Y claro, más de un conformista de esos a los que detesto me podría decir que la gracia de todo está precisamente en el errar. ¿ah? Sí, claramente el camino es importante, pero al menos deberían haber metas, descansos, aquellas paradas necesarias de confort; tal vez hasta un poco de esquiva felicidad...

He tenido tiempo de pensar en todo, incluso en ella, aquella y esta... no es justo para otras personas que tengan que someterse a mis intentos de entender la realidad, la sociedad, la vida misma; y por qué no, a mi mismo. Sin embargo, era necesario porque las cosas están bien, tanto que el equilibrio no es otra cosa que una excusa para estar, para no dejar ser... porque estos dos verbos aún inquietan cada fibra de mi ser.

Solo se que si esto es lo último que se da, que se tiene de mi; no estará del todo mal, he experimentado tantas cosas, y he estado satisfecho con la mayoría de ellas y sé (o creo saberlo) cuales de las mismas no han sido más que fracasos rotundos. Esto sin embargo no es una cuestión que exprese un diagnostico en términos de productividad o alguna otra ridiculez como la corriente generalizadora pretende ver todo.

Es solo un día más y puede o no, ser último...

miércoles, 13 de marzo de 2013

400- De verdad mentira

A veces me pregunto por qué ya no puedo escribir aquí a diario. Sin embargo las razones, que parecen mas excusas, se pueden resumir un tanto en que las cosas han cambiado, incluso los medios para plasmar quejas, opiniones y reflexiones...

Es bien sabido que las personas son especialistas en mentir (y para todo propósito en esta entrada dejaré de ser persona, y me saldré de todo especulación típica de orden categorizador), esto es un hecho y ha sido objeto incluso de estudios serios, de aquellos que tiene innumerables citas y están dotados de relevancia. Las personas mienten tanto, que lo primero que hacen es mentirse a sí mismos. Razones, motivos, necesidades... Probablemente todo sea una mentira. La aceptación, el auto conocimiento y por supuesto la autoestima, dependen en gran medida de la creación de consensos básicos en los diálogos intimos que se dan como expresión natural del desarrollo de la personalidad. Para ello es necesario entonces que se conozcan las realidades del ser, lo cual implica construir una verdad coherente y en todo caso apegada a la realidad desprovista de refuerzos innecesarios y de auto condescendencia.

Nada más alejado de lo que en realidad sucede, de ahí la excusa. Por eso, no puedo dejar de expresar que ante todo, lo que acontece aquí (este blog) es la falta de ganas, porque todo es finito (todo se acaba), incluso las excusas, pero lo bueno es que puede volverse a empezar, renovar, rellenar y cualquier otro "re" que aplique.

Si, aún escribo, sigue gustándome mucho... Lo que me faltan es ganas de publicarlo.

(Gracias Maya por el regaño).

lunes, 4 de marzo de 2013

Apocalipsis Tropical: Capítulo II

Capitulo II

Hamlet desahuciado

Bogotá

Por. @Morwak

<<Andrés se convirtió en amo de su propio destino gracias a la voluntad que le ha permitido sobrevivir. Al querer reencontrarse con sus seres queridos, viaja por Bogotá en una bicicleta de carreras tomada de una tienda de deportes y en la cual trata de evitar todos los baches del camino, con un morral en la espalda y una pala que encontró en una tienda de implementos para construcción. En los últimos días sus destrezas como deportista -especialmente su agilidad- eran muy útiles, porque le permitían acercarse a las tiendas y a otros edificios sin hacer mucho ruido y sin ser detectado. Después de cientos de horas de recorrido por las carreteras nacionales a lo largo del relieve nacional y gracias a su entrenamiento que constaba de 6 horas diarias pudo desarrollar una gran resistencia. Cuando todo comenzó estaba en las carreteras de Antioquia, disfrutando del paisaje y siempre, guardando su más oscuro secreto.>>

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domingo, 10 de febrero de 2013

all

Hoy no he dejado de pensar en lo que decía Lennon:

All you need is love...

lunes, 4 de febrero de 2013

Apocalipsis Tropical: Capítulo I



Capítulo I.


Marta y Diego

<< En unas circunstancias diferentes, habría sentido una enorme felicidad al encontrarse en un sitio como ese. Sumergida en largas hileras de toda clase de ropa, distintos estilos y un armario por el que era posible caminar, entrar en él y nunca más salir; claro, como si pudiera vivir de faldas, vestidos y pantalones. Siempre le había encantado la ropa que vendían allí, los colores eran extrañamente adecuados a sus necesidades, sin contar con los mejores precios de la ciudad. El letrero de la entrada no sugería de forma alguna el contenido del almacén, con su letrero de aspecto frutal y vivos colores, aquello era una bodega, en donde en algún momento vendieron una gran cantidad de ropa traída de la China... >>

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lunes, 28 de enero de 2013

Y luego... [Poesía]

Odio tus formas infinitas...

Hay algo malo contigo, te deslizas fuera de mis intentos de alcanzarte, aunque perderte de vista es un imposible, es una ubicuidad a la inversa. Aunque no estaría de más si me concentro en lo distorsionado de mi espectral existencia, si me proyecto en la distancia para poder acecharte con mi mirada y no solo con mis pensamientos...

martes, 15 de enero de 2013

Respeto y tolerancia

Yo soy muy tolerante (debo serlo), es una de mis maneras de sobrevivir a la estupidez ajena, al exceso de estolidez y a la falta de criterios dentro de lo mínimo que podría considerarse como sentido común. Quizá sea mucho de mi parte pretender que no sufro de eso que critico, sin embargo por pura extensión de mi egoísmo, trato de no hacer a otros sufrir por mis defectos, por la falta de lucidez o incluso por mis múltiples locuras, sobresaltos y excentricidades. Creó haber manifestado ya, muchas veces mis consideraciones sobre el respeto y la tolerancia, valga decir de nuevo (por si acaso) que las dos son medidas de inclusión social, de homogeneidad en el discurrir diario, que implican el mantenimiento mínimo del orden al interior del tejido social.

El primer concepto, el respeto, es una virtud general derivada de la atención, miramiento o deferencia, es un criterio dirigido que parte del otro hacia el individuo y que como valor social podría estar permeado de unas circunstancias morales aprehendidas o desarrolladas como parte de la cultura de quien interpreta, siente u observa. Por lo tanto es un valor de contraste, ya que la escala personal de medida (lo bueno, malo, sano, correcto, malo, vicioso, incorrecto) necesariamente se pone de presente antes del miramiento del otro. Ese otro es fundamental para determinar las medidas de respeto, la cual en términos simples y puras se entienden ya como herramienta (social) no solo en la atención, sino en el dejar de hacer, contener cualquier intromisión, afrenta o posible agresión en contra de otro individuo frente a su integridad física y psíquica (social, emocional, afectiva, etc). Este respeto es una bandera del sostenimiento de la paz, precisamente por el ideal liberal de la igualdad y la fraternidad, es decir, como se es igual al otro, se le debe tener una deferencia propia en el mismo sentido que se supondría en desarrollo de la libertad personal (individual). Existe otra concepción, relacionada con el sentido carismático del otro frente a su relevancia en términos de concepción personal, pero la misma al ser un sinónimo de importancia, reverencia o incluso temor, no viene al caso.

Así las cosas, el respeto es un valor social, el cual esta sometido a las categorías propias de los individuos que las aplican, pero no tiene concreción en sí misma, puesto que su aplicación depende del actuar de quien lo ve, posiblemente bajo amenaza de un eventual reproche social. Con esto en mente puedo decir que no es necesario, ni siquiera lógico que se deba respetar a todos, o que sea esta la regla general.

Pasa muy diferente con la tolerancia, la cual en casi todo ámbito se refiere al mantenimiento del equilibrio (tranquilidad, sosiego) de un sistema frente a fallos o crisis alrededor del mismo. En términos sociales se refiere preferencialmente a la aceptación del otro, por eso se encuentra -por lo general- muy próximo al respeto, pero consideraría que esta sería más una herramienta que un valor del individuo, y más una carga social que algo que este inmerso en el desarrollo individual, en virtud a que la cultura homogeneizaría directamente las relaciones sociales estableciendo los criterios de comportamiento, lo que no ocurre con el respeto, por lo tanto serían deferencias desde el individuo a los demás y negarían por demás las proyecciones propias del ego. Es básicamente una imposición.

Es una lastima debo decir, que si se cuestiona a alguien sobre lo que piensa o dice, este se sienta insultado, irrespetado, bajo la idea de la triste amalgama que existe culturalmente entre quien sostiene una idea y la idea misma, con lo que cada uno es más sensible que otro frente a lo que se esfuerza en creer, aún cuando esto no tenga sustento, y la pasión propia de su creencia y el apego de la misma a su propio ser, hace a las personas malos confrontadores; y más aún se hace mala dicha confrontación y convierte a quien discute en alguien difícil, pérfido y cínico. Esto, en razón a que lo único válido es el adoctrinamiento soportado principalmente en el argumento de autoridad, que hace cierto algo por la "importancia", "calidad" o "virtud" de quien lo dice. Y aunque el discurso mayoritario conlleve a la crítica, la misma solo es aceptada si parte de la tendencia, si es resultado de lo generalmente aceptado, de lo contrario el disenso no cala y se califica de caprichoso, de inútil, irrespetuoso y grosero.

Muchas personas ondean de forma constante las banderas del respeto y la tolerancia, lo imponen, lo restriegan a otros sin ninguna consideración, pero arremeten con toda la agresión y violencia del caso cuando algo es cuestionado en relación con ellos y su tolerancia se esfuma; Porque la misma no es aplicable a otros, porque todo es relativo, porque todos son importantes y valiosos siempre que se porten bien, porque las opiniones siempre son válidas a menos que contradigan los dogmas y paradigmas personales, porque pensar libremente y diferente esta bien siempre que se ajusté a los cánones preestablecidos. Porque respetárselo se hace con los iguales, y tolerar es una forma de subir el ego sobre esa forma de ridícula condescendencia que marca los modales, las maneras y las formas de las cuales, valga decir, carezco por completo.

La imagen es del gran maestro Montt, las pueden conseguir en sus dosis diarias.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Queja (reiterativa)

Probablemente no escriba porque tres de los últimos fines de semana han estado marcados por la enfermedad, es tal vez porque el trabajo me agobia; porque aunque me satisface, la universidad me ha dejado igualmente agotado... o simplemente estoy cansado de todo... de todos... no lo sé.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Navidad, preludio de una reflexión

Sobrevivir estas fechas debería ser fácil. No dejarse consumir por las tendencias populares, alejarse lo más que se pueda del "foforro", de la "farra", de la fiesta, y de otras palabras reales o inventadas que denoten rumba y que empiecen o no por "f". Huir de la confusión propia de quienes celebran hasta el crecimiento del pasto, alejarse de los que brindan por la alineación planetaria, y que beben, beben, y vuelven a beber.

Tal vez con el tiempo me he vuelto más amargado de lo que pueda llegar a tolerarse, aunque lo simpático es que como tal, las cosas que me perturban no me amargan, pese a la contradicción probablemente incursa en lo mencionado. Siempre he tenido una facilidad increíble para perturbarme -eso sí-, para darme cuenta de un montón de cosas, y tal vez tiene que ver con lo problemático de la consciencia. No lo sé. No es del caso frente a estas fechas, solo me inquieta un poco más de lo acostumbrado, por diferentes razones, pero principalmente por la gente.

Desde hace mucho tiempo considero que no es necesaria una época del año para comer de forma decente, mi propio sobrepeso es una muestra de que disfruto bastante de la comida, haciéndola y comiéndola. Por esta razón no creo que sea prudente esperar todo un año con la excusa de comer ciertos manjares. Por otro lado la familia, bueno, en mi caso, hmmm, digamos que no aplica lo de la unión familiar y otros paradigmas del espacio publicitario de Coca-cola. Por último, tampoco soy muy amigo de las fiestas, no porque no me guste divertirme, sino porque no le veo objeto, salvo que de verdad haya algo que celebrar (espero aclararlo más adelante, en otro escrito).

Muchas de las anteriores razones podrían no ser suficientes, o al menos parecer una completa tontería y corresponder a una realidad subjetiva y ridícula  Lo anterior entonces me da motivos suficientes para considerar lo mismo de los fans absolutos de estas fechas. Quienes han asfixiado de tal manera las fiestas decembrinas que ya cubrieron parte de la ciudad con sus poco ecológicos y febriles adornos, tanto así que casi que hacen desaparecer a Noviembre. Claro, el afán mercantilista también se ha apoderado de los almacenes y por supuesto las personas que deben ser "precavidas" ya han empezado a hacer compras para madrugarle a Diciembre. La música típica de estas fechas pulula en las emisoras (afortunadamente yo no escucho radio, ni veo televisión), por lo que cada vez son más los signos inequívocos de la llegada del enorme zombie robusto y regordete, padre de la navidad el cual como es costumbre viene a premiar a los niños buenos y a castigar a los malos, aunque nunca entendí el sentido de justicia de este personaje, todas las personas malas, impías  cretinas, cínicas y criminales, reciben los mejores presentes en estas fechas.

Por mi parte, no celebraré nada, no hay por qué. Quisiera ser el monstruo creado por Dr. Seuss, e intentar robarme la navidad para aumentar de talle mi achicharrado corazón, pero desgraciadamente afuera no está lleno de "quienes", sino de cualquieras, de personas que viven en conflicto con ellos mismos y que probablemente fueron desprovistos de la capacidad verdadera para sentir, con lo que mejor les dejo disfrutar de sus pérfidas fiestas, y que la supuesta felicidad les cause el necesario vació que he observado siempre y por el cual he considerado esta época como la mas miserable del año. Anochecerá y veremos.
Jo jo jo (?)

Imagen tomada de aquí

viernes, 9 de noviembre de 2012

Mala experiencia

A veces me creo el cuento de que estoy por encima de muchas cosas, que estoy preparado para afrontar los males conocidos y que poco queda que pueda sorprenderme. Seguramente los cementerios están llenos de personas que pensaron igual. Aunque morir no me asusta, no porque tenga alguna suerte de apoyo sobrenatural que medie mi vida, o porque crea en un destino para mi alma diferente a la extinción o reciclaje normal de la energía, no, es solamente porque el miedo a la muerte para mi equivale al miedo al existir, y eso es causado por la ignorancia y el desconocimiento, sin contar con la estupidez, y particularmente los interrogantes motivan así como la curiosidad establece objetivos tan pertinentes y constantes que ninguna existencia podría ser vacía.

No estoy seguro de por qué titule a esta entrada "mala experiencia".

No obstante, pienso que la experiencia en sí, en casi toda oportunidad es mala, porque de lo contrario es un recuerdo, que sirve a la melancolía propia del ser humano en su pérfido intento de alcanzar la felicidad -como un fin- lo que lleva a re-cordar a re-vivir, porque muchos se esfuerzan en evitar vivir de forma lineal, y de someter las vueltas de su lineal existencia: volver, o re-volver. Esto lo que quire decir  es que se obligan a ver las cosas, como fureon en un momento de su vida en el cual sintieron la tan anhelada felicidad.

Se vive por contraste, y el que se hace de los eventos y decisiones personales es reiterado, quizá porque toda decisión requiere de una validación, porque poco de lo hecho por el ser humanó es espontáneo, en tanto se requiere principalmente un argumento de autoridad, que es más válido que el mero análisis racional. Especular está mal visto, divagar es peligroso y seguramente todo tiende a la mera elucubración.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Sobre la verdad, un aspecto preludio de una reflexión

"Es una cena..."

Esto lo decían en una película que estaba viendo en su momento, por el mero desparche y la aparente belleza que proyectaban sus protagonistas. Puras ilusiones y espejismos. Intento de nuevo hacer esta entrada en razón a que ayer cuando ya la tenía casi lista fue borrada en un complot entre el dispositivo usado, un internet intermitente y el Blogger (sin contar con que la compatibilidad de la interfaz del Blogger no es completa).

Menciono la película porque en la misma luego de varios giros dramáticos, parecen darnos la idea de que lo que vale realmente es lo que eres y que ante todo debe triunfar la verdad (autenticidad en términos de la personalidad) aún cuando la protagonista es adoctrinada en el transcurso de la película y también muta (cambia), se arrepiente y "crece". Lo cual es natural en virtud a la natural ciclotimia femenina, con los reveses normales del capricho y desórdenes hormonales. Es normal, hace parte de su belleza y el desequilibrio es único en cada una -y uno no puede hacer menos que quererlas-.

Ahora, la verdad es claramente un concepto conveniente, y que debe ser contextualizado. En principio esto que tomamos como la "verdad", es la porción personal de la realidad que precisamente se tiene como lo más cercano a ella, que luego del tránsito normal por el cerebro (insisto, todo en términos humanos es racional) se tiene como cierto, y que se entiende una posición, un punto de partida para establecer una discusión, generalmente tiene argumentos para sostenerse -puesto que es una construcción-, pese a lo simple que pueda ser. A veces también tiene una carga motiva que la convierte un tanto más en un dogma, pero eso ya es un problema de argumentación y lógica, que no viene al caso. No me detendré más en este punto (esta idea), lo desarrollaré en otro escrito.

Existe por otra parte un concepto que tiene que ver con la coherencia (y sí, este deber ser del que se especula en mis escritos, puede llegar a ser mal entendido, pero por favor, no tiene nada de malo el pretender, el darse a la búsqueda de lo ideal. Creo que no es un mal único y si por el contrario algo natural a toda persona), no es otra cosa que la derivación lógica de una acción o en el caso que me ocupa, tan sólo la actitud o el comportamiento que se muestre acorde a como se supone, es (ser en términos del constructo social llamado personalidad).

Es mucha la teoría, narrativa y elucubración alrededor de la verdad como componente necesario de una relación, atada a conceptos como la fidelidad, la atención y el respeto, incluso en esta última se habla de tolerancia en términos precisamente del choque entre el ser y el deber ser, o más exactamente entre el ser y el deber hacer. También es preciso decir que las personas se relacionan, por lo tanto no me refiero exactamente a un tipo determinado de relación, si no al evento abstracto en que un ser humanó interactua con otro, y para los efectos de lo que pretendo dilucidar, cruzando eventos de lenguaje articulado, comunicándose, porque otras formas de interacción tendrían diferentes maneras de ser evaluados, y tampoco pienso integrarlo a estas líneas.

Como expuse, la verdad es una porción personal de la realidad, pero como hecho, plano, indiscutible (al menos de forma aparente), cierto; puede también, torcerse a través del lenguaje, y eso es lo que  importa para el análisis relacional. ¿En qué punto se rompe lo acaecido, frente a lo comunicado? Si bien la percepción distorsiona la realidad o también la hace personal (no voy a hablar de subjetividad, por pura tranquilidad epistemológica), los hechos tienden a ser más o menos concretos, y por necesidad, gusto, deseo (en todo caso por decisión, es decir, usando la voluntad) pueden llegar a ser transformados, lo que no es más que una mentira, de la proporción correspondiente a la alteración de tales hechos. La transformación de la realidad personal transmitida a otros, una mentira.

Las personas son entonces, naturalmente mentirosas, puesto que los hechos o verdades no pueden ser transmitidas directamente, o de forma completa en virtud de convenciones sociales (el mayor motor de la mentira es la cultura, especialmente en su modalidad de convención de comportamiento, o mejor llamada urbanidad y modales); también son motivo para alterar los hechos, ideas, verdades y paradigmas, la protección de los otros en términos de guarecer sus propias identidades inacabadas, por paternalismo principalmente, pero por cualquier otra razón aún más egoísta que la propia condescendencia hacia las personas por las que se profesa afecto.

Por ahora llamo a la reflexión, al cuestionamiento de si es necesario mentir, si la verdad es dura por contraposición a la realidad que la compone, o si sencillamente es un problema de momento, tiempo, instante y compañía. ¿es necesaria tanta mentira?

martes, 6 de noviembre de 2012

Sonría

Traspiés, uno detrás del otro (claro que eso tampoco es que esté desprovisto de sentido).

Tal como lo he manifestado en más de una ocasión, son pocas cosas las que tienen consecuencia, en este, el mundo en donde fui arrojado como un pancake que después de dar tres vueltas en el aire no encontró el camino a su sartén (terrible símil). No espero -de nuevo- que esta entrada tenga alguna coherencia, al menos no como la acostumbra a ver el mundo, como lo pretende imponer. Aún el cariño es algo lejano, difícil; y vivir en términos de algún sentimiento es también una tarea inocua.

Terribles personas las que pretenden hacer bien las cosas, quienes se preocupan por aprovechar mejor los recursos y porque cada cosa se corresponda para que quizá, solo quizá, las personas puedan estar un poco más cerca de algún estado cierto de feliz. Claro, es más importante suplir la necesidad temporal, cuidarse de la apariencia para que se vea como, para que luzca, porque al parecer todo es relativo, tan simple, tan obvio, que entonces nada vale la pena, sin embargo hay que fijarse en las pequeñas cosas y disfrutar cada momento como si fuera el último, esto es, una contradicción tras otra, a la final, apague su cerebro, sonría  no discuta, ¡y acuéstese a dormir!

Y por supuesto, no se le vaya a ocurrir pensar, ¡jamás!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Felicidad, preludio de una reflexión

Más  de una vez he escrito sobre este esquivo sentimiento, o estado, o virtud, o principio... Y claro lo he hecho desde diferentes concepciones, puntos de vista y por supuesto, pudiendo o no predicar de mi vida el encontrarme inmerso en dicho sentimiento, con lo cual no se trata de un tema inexplorado, ni de algo totalmente ajeno o esquivo.

De pronto al mirar hacía un lado y sin excusa, premeditación o razón suficiente se sonríe, y es claro que no se requiere una explicación para todo, ni una razón suficiente para todo, sin embargo eso podrá funcionarle al grueso de las personas, sin embargo para mi las cosas son diferentes, y preciso entender, dilucidar, o simplemente tener un indicio, no necesariamente la certeza, luego me referiré a la verdad; Sin embargo, en lo que se refiere al presente escrito, debo dejar claro que la felicidad no es algo puramente espontaneo, lo cual me lleva a recordar mis propias palabras:

<<Las cosas normalmente no salen de la nada, ni los bebes, ni las ideas, ni los colores ni mucho menos cada cosa que queremos; es decir que uno debe buscar, encontrar, hacer y conseguir; con lo cual no puedo estar de acuerdo en que muchos vean su vida como un cumulo absoluto de dicha infinita, me preguntaría entonces, ¿de dónde sale? Y es que tampoco creo que haya nada ilimitado, nada eterno, la misma naturaleza en su ejemplo nos muestra que si bien hay ciclos, tampoco nada se pervierte hasta resultar inmutable, eterno o diáfano>>.


Considero que la felicidad, no puede ser un fin en si mismo considerado, y lo menciono ya que muchas personas pretender como mayor o mejor expectativa para su vida el hecho de "ser feliz", a lo cual siempre me he opuesto en tanto no considero que se pueda ser algo que constituye un estado, sentimiento y sensación y que basado en lo mismo, no tendría una vocación de permanencia tal como para dotar al sujeto con una categoría permanente.

Como preludio, es bueno recordar entonces un par de entradas relativas a este tema que abordaré en el futuro de una manera más completa.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Querido diario

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ADVERTENCIA:
De una serie de pensamientos anónimos  reales e irreales. A veces para matar un pensamiento, hay que acabar con el culpable. Estas lineas son el reflejo de ello y por favor, NO SON REALES, son solo un cuento, como la vida.
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1° de noviembre de 2012

Querido diario:

Llevo varios días intentando escribir decir algo. Creo que no sabía por donde empezar, o incluso empecé varias veces, pero todo quedó del tamaño y con la forma de la nada...

La mayoría del tiempo no sé como le hacen, ¿qué tanto se necesita para estar tranquilo?, ¿para seguir adelante? Pese a lo fuerte que zarandea la propia consciencia. A veces parece que una cosa se arregla para que se dañen un par más. Y por si fuera poco, cada tanto creo encontrar alguna persona con quien hacer cruce de miradas, de sentires, pesares y pensares, pero nada, termina siendo siempre la clásica ecuación del dos de tres que parece marcar mi  vida de forma inequívoca.

Lo he pensado bastante y el problema está en la falta de correspondencia, en la falta de ubicaciones comunes, y es que lo común sirve para generar lazos, para hacer conexión y para permitir que todo pueda encontrar un sentido. ¿para qué este sentido? tal vez porque el rumbo es la única cosa cierta dentro del espiralado devenir que solo tiene sentido cuando se considera lineal el tiempo.

En estos momentos siento que la vida se me va de a pocos, no sé que me ha dado exactamente, estoy invadido por el desdén y me siento capaz de hacer muy poco, incluso he visto que las respuestas de otros, la  maldita interacción, se ha hecho intolerable. A este ritmo no creo poder entender con claridad que es lo que quiero. ¿O qué será lo que necesito?. Tendría que reparar en el sentimiento primario que me invade, sin embargo este precisamente es el problema, no hay tal. Solo la rabia propia de no encontrarle sentido alguno a la situación, estoy convertido en una sombra de mi mismo, y no tengo la voluntad suficiente ni siquiera para deprimirme de verdad como la persona seria que soy. 

Y claro, de especial no tengo nada. No necesitaba que me lo recordaran, ser especial en este mundo sería de lo peor, salvo que eso implicara el super poder que he pedido casi desde que tengo memoria, para convertir a quienes me estorban en polvo.

Escribo estas lineas desesperado y con la idea de que todo llegue a feliz termino, o no tanto que sea feliz, pero si en todo caso que termine, porque ya no tiene sentido, porque estoy agotado, porque todo es una mentira y ya es hora de parar con las estupideces, con la ilusión vaga de hacer y ser diferente, con el falso deseo del tener lo que otros, con desear la dicha ajena, como si la felicidad pudiera transmitirse de la misma forma que la miseria, como si la bondad fuera tan promiscua como los demonios, a quienes podemos dar a luz con un pestañeo.

Creo que ya es hora de decirle adiós a todo y a todos, porque la vida en chiste no vale la pena, y tomándola en serio vale poco. Para qué buscar una razón para las cosas si todo converge en un sentido de si mismo, sobre y hacia si mismo. Esta existencia es tan efímera y tan estúpida que cada persona esta aferrada a su ser únicamente por el sentido precisamente de ser, lo cual se constituye en una forma de pasividad absurda, de juego perverso en el cual se busca oponerse a la naturalidad con la única pretensión precisamente de ser lo lógico, de ajustarse a lo que es.

He llegado a esta decisión después de un cuidadoso examen de posibilidades, midiendo todas y cada una de las consecuencias de mis actos, porque claro, yo fui dotado con la consciencia de alguien mucho más útil e importante.

No tengo amigos como tal y se que las pocas personas cercanas a mí podrán estar más tranquilas sin que les pueda volver a amargar su existencia, porque muchos han intentado como tal acercarse, aún me cuestiono sobre sus motivos, pero en estas situaciones las personas siempre tienen algo que ganar en la medida en que de alguna manera algo les sea retribuido  y tengo la plena certeza de que sus culpas se mitigaran cuando con otros determinen que ellos lo intentaron todo para cambiarme, para incluirme en sus círculos, para hacerme uno con sus vidas. Que me quisieron dirán algunos, que me entendieron afirmaran los más osados, algunas pocas aseguraran con lagrimas de momento, superficiales y vacías  que amaron algo de mí, probablemente la forma en que las hacía sentir necesitadas. Hay que ver como el amor es una herramienta de validación personal, ruin, cínica y conveniente.

Mi familia vive en otro mundo, y a veces quisiera que se hubieran ido lejos de mi de toda forma posible, aunque lo cierto es que les veo muy pocas veces, a intervalos cada vez más largos y hasta pude dejar de sacar excusas, si no lo sabe se lo imaginan: No los soporto. No fue algo que decidiera, ya que aparecí en el seno de un grupo de personas tan distintas a mí, que realmente es un milagro que no hubiera tomado esta decisión hace mucho, cuando era más frágil  cuando la frustración y el miedo servían de levadura para hacer crecer el carácter que ahora me asegura el temple de mi decisión  la razón de ser de todo, el modo verdadero de ser y hacer las cosas.

Sé que estoy en lo correcto, puesto que las manos no me han temblado una sola vez desde que empecé a escribir, y la tos del asma parece haberse curado de forma milagrosa. El dios de mis padres, que me abandonó al finalizar la niñez, tampoco se ha hecho presente para dar su consideración, y tal vez se encuentre disfrazado de muerte y como un mercachifle más tan solo esté esperando su parte de mi alma, de una vez por todas.

Lo dije antes y lo repito, estoy cansado, de mi trabajo, de mi jefa, de mi carro, de mi televisor, de mi perro, del reality de turno, quiero terminar y que todo termine, es por eso que hice un viaje peligroso -poco me importó- y por fin logré comprar algo con lo que fantaseé desde niño, tengo un revolver, creo que es de calibre .38, nunca me interesó saber como tal de armas, pero he tenido incontables fantasías usándolas en los demás.

En sí, es un instrumento pesado, el vendedor me instruyó durante poco menos de cinco minutos, me imagino que para que mientras que revisaba el arma no le pegara por accidente un tiro a el o a su regordeta amante. El arma siempre estuvo cargada, tengo tan poco sentido de la auto conservación que la he cargado así desde entonces, envuelta en un trapo impregnado del oleo mineral con el que se tuvo que haber limpiado aquel "fierro".

Creo que cada persona no deja jamás de fantasear del todo con ser un cowboy, o tal vez un ganster, o cualquier tipo de persona sin reparo a disparar, siempre me he preguntado a que huele un disparo, si sacará a volar por el aire a los pobres diablos a los que el plomo logre abrazar, y me gustaría ver como se va la vida de los ojos de una persona. Claro que no soy del tipo de hace daño a otros, al menos no de esta forma, creo que siempre mis malos pensamientos han sido defensivos, gritos de dolor y desesperación únicamente, pero a la final no solo soy un cobarde, también soy una buena persona.

Con esta herramienta en mis manos no puedo dejar de pensar en ella, en sus labios, en su sonrisa, en como debe estar disfrutando con otro, renovando los votos hacia el amor. Porque claro, el amor es eterno mientras convenga, y cada promesa se ajusta al sentido de la necesidad, mientras eres útil, mientras la diviertes, la haces sentir mujer y toda tu vida gira a su alrededor. Porque el amor no puede ser egoísta  ni conveniente, a menos que las cosas vayan hacia su lado, porque la belleza y la sensualidad son suficientes para adueñarse de una persona, pero también garantizan completa libertad... Zorra. La amé tanto que aún hoy siento el peso del sentimiento, solo quisiera llamarla y despedirme, pero seguramente me hará sentir peor, y puedo estar cometiendo alguna locura, como arrepentirme.

Ha llegado el momento, no me despediré porque eso hace en realidad a quien le importa los que deja, pero yo tan solo he dejado polvo, desolación y miseria, la cual no sobrará en un mundo cruel y despiadado, en donde seguramente pasará desapercibido, tal cual como yo.

Adiós. 

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