lunes, 16 de mayo de 2016

Diatriba a favor de los blogs

Todos estos increíbles espacios (los Blogs) fueron cediendo ante las redes sociales. ¿Qué tan diferentes somos ahora de lo que eramos hace 9 o 10 años cuando si estaba de moda leer los blogs? Fuimos absorbidos por el carelibro, por los feeds de otros, por el chisme constante y la envidia marcada en ver que han hecho los demás que nosotros no podemos hacer.

Esto fue una cuestión de comunidad, y tenía todo tipo de contenido dentro del naciente internet 2.0. Recuerdo perfectamente que dentro de las personas que nos considerábamos blogeros, habían varios con unos contenidos muy personales y a la vez un poco payasos, con historias propias o inventadas, algunos hacían relatos o ponían imágenes de mujeres desnudas, todo tipo de contenido. Pero para crear todo ese contenido, y especialmente para consultarlo, necesitábamos tener un computador al lado, era necesario que se usara el terminal, y casi todo era escrito o a lo sumo con imágenes, dado que nuestra banda ancha todavía estaba cruda en términos de velocidad, y en realidad de ancha aun tenia poco. La principal diferencia era la imposibilidad aun, de contar con un acceso realmente portátil a los contenidos, así que la blogosfera tenía lugar en los momentos de ocio en las oficinas, durante las tardes luego del trabajo o la universidad y como paliativo para las noches de insomnio.

Tomado de: https://pixabay.com/es/taza-espresso-platillo-vajilla-1320578/
Pero hasta el insomnio y las rutinas fueron absolutamente trastocadas por cuenta de los teléfonos inteligentes. Aun recuerdo lo que era apagar el móvil en la noche, debido a que no se necesitaba para nada más y cualquier llamada entraría por el terminal fijo o podría esperar hasta la mañana, ah, era el mismo tiempo en que estos móviles tenían una expectativa de carga de varios días y no de unas cuantas horas. Estos teléfonos que nada tenían aun de inteligentes, sólo sonaban cuando entraba una llamada, y por lo general era de un familiar, un amigo o alguien cercano, aun se usaban más los teléfonos fijos.

Ciertamente el primer cambio se dio por cuenta de la invención de las redes sociales, el monstruo Facebook llegó para quedarse y empezó a absorber a la gente con la posibilidad de estar al tanto de los demás, esa interconexión para suplir la mórbida curiosidad de la tan envidiosa gente, para darse cuenta de manera tan anónima como lo permite internet, de que habría pasado con esos amigos olvidados del colegio, con esa traga (crush) de los primeros años de pubertad que quizá fue parcialmente aliviada a través del ejercicio manual. El compañero que te hacía matoneo (este concepto se inventó recientemente, pero todos saben a que me refiero), y el que esperabas que se hubiera hecho viejo, quedado sin pelo y quizá llenado de horribles cicatrices desdibujadas por su propia obesidad. Quizá establecer el paradero de unos y otros, poder charlar con un par de primos o familiares que hicieron una vida muy alejados de tu lugar. Sí, quizá todo eso lo permitió, pero también trajo consigo varios males que se agravarían y perpetuarían en las siguientes generaciones.

Esta red social fue permitiendo progresivamente que se compartieran más y más cosas personales, que se hicieran álbumes completos para reflejar los instantes de nuestras vidas, catálogos de recuerdos que no estuvieron nunca más guardados para aburrir a las visitas, ocupando espacios tradicionales en los recibidores y las salas de estar. Los nuevos amigos de internet, aquellas personas tan solo conocidas o alguna vez vistas, el compañero de clase con el que nunca cruzamos palabra, aquella persona que vimos una sola vez pero que sabíamos que existe, el chico o chica que era demasiado guapo o guapa para atrevernos a hablarle durante las clases de la universidad. Todas esas personas ahora estaban metidas en un mismo saco junto con las verdaderas amistades y la familia, con nuestro otro significativo, todos denominados "amigos". Y toda esta gente ahora podía estar al tanto de nuestras vidas,  pendiente de nuestros estados, de los momentos retratados y de todo lo que ello conlleva.

Dejamos de pasar el tiempo con nuestras personas cercanas pero a su vez empezamos a chatear más con ellos, o quien no recuerda las esperas en el "messenger" que era instalado en todo computador, y que nos servia para hablar incluso con esas personas que nos topábamos en nuestros espacios cotidianos, pero con quienes cada vez menos cruzábamos palabras cara a cara, puesto que podíamos mejor hablar durante un "mejor" momento del día.

Uno de los peores males que vinieron por cuenta de esta revolución, tuvo que haber sido el maldito botón de "me gusta", que puso a cada contenido a ser considerado por los otros, de manera que ante nuestro afán de aprobación, cada estado, cada palabra, cada imagen, empezó a tener un propósito para agradar a otros. Si subo esta imagen y me dan 5 "likes" soy mas bonita, o más interesante, pero si me dan 15 soy la más bella del mundo. Mujeres y hombres por igual comenzaron a mostrarse más, a dejarse ver, con la excusa de la auto satisfacción de la elevación del ego, y nunca de algo perverso o erótico, menos ropa, más poses.

En medio de todo esto también nació la red de microblog, el Twitter y con ello la posibilidad de que las personas expresaran sus pensamientos pero en tan solo 144 caracteres. El ritmo de vida crecientemente acelerado, el cerramiento de los espacios de relación, el asentamiento de la cultura del rendimiento y de la ocupación, empezaron a generar en la gente un sentido del tiempo, de la actividad, que dio al traste con todos los años anteriores de acercamiento a la red. De esta forma el microblog fue perfecto para esta gente cada vez más ocupada, con jornadas de 12 o 14 horas, con una vida entregada al trancón, a la incesante chichonera (al montón), en donde el siguiente avance tecnológico haría cada vez más valioso el tiempo, pero a su vez más escaso.

Con el advenimiento de los smartphones y la tecnología de internet móvil, ya poco quedo en términos del blog escrito. Unos se perdieron en las mieles del microblog y varias comunidades muy fuertes se trasladaron por completo a Twitter, en donde se fueron convirtiendo paulatinamente en lideres de opinión o en estrellas de la micro carreta, de la sátira y el humor de 144 caracteres y ni hablar de los "trending topics" o de los "hashtags". La plataforma sobrevivió para los románticos y los extraños, porque incluso los millennials tenían su propia forma de blog, más estilizado y con menos palabras, más visual y por tanto más llamativo, el Tumblr, en donde lo importante es consumir o crear la mayor cantidad de contenido, lo que se hizo más fácil a través de las herramientas para compartir (o rebloggear) que no tengo claro si nació con el mismo Twitter o fue introducida de manera independiente por este último servicio.

Existen nuevas y variadas herramientas para el tráfico y la producción de información, en particular la visual, dado que las palabras escritas siempre han tenido menos popularidad con independencia de que han sido las responsables del avance de la humanidad (toma esto maldito Gutenberg). Podría quedarme horas reflexionando sobre las demás redes sociales, sobre el contenido,sobre la apropiación de ideas, sobre las mutaciones presentes en las formas de recibir y comunicar mensajes. Pero lo cierto es que esto lo escribo más para mí que para cualquier otra cosa, porque si bien en otros tiempos me leían los miembros de esta comunidad y muchas otras personas, hoy en día me iría mejor abriendo un canal de Youtube y explicando esto con algún tono de voz chillón, o haciendo caras.






domingo, 15 de mayo de 2016

Y así

Tomado de: https://pixabay.com/es/gato-gui%C3%B1o-gracioso-pieles-1333926/
Anteponerse a la expresión de un pensamiento es prácticamente una preocupación, o puede llegar a ser una planeación según el sentido práctico del que se dote a la actividad, o a la concepción de lo futuro. Quizá nos hayan enseñado a pensar linealmente, pero nuestra mente trasciende las dimensiones propias del mundo que a duras penas hemos podido entender, de manera que no es raro que nuestros pensamientos se encuentren transitando entre uno y otro tiempo, entre el recuerdo y la nostalgia, entre la ansiedad y la preocupación. Porque el mañana es incierto, pero al pensar en él usamos la experiencia, la construcción de todo nuestro ser hecho a través de la acumulación de vivencias, de otros sentires y pensares y la absoluta capacidad que tenemos para dar al traste con todo, para eso, nada y lo absoluto a la vez. Bien por nosotros, porque eso no suele servir para nada.

viernes, 13 de mayo de 2016

Viernes de males comunes y recurrentes

Hoy es viernes, uno de aquellos tantos días en que la gente parece aparecer sin ganas de trabajar. En donde se acumula el "cansancio" de los demás días, en donde las personas se alegran por la ilusión que les presenta el llegar a disfrutar del tiempo de descanso, de pasar su tiempo libre con sus otros significativos... Claro, porque los días anteriores estuvieron llenos de agobiantes labores, de extenuantes deberes, de poco o nulo tiempo para compartir, porque estamos cansados siempre, estresados y necesitados de cualquier cosa: dinero, tiempo, dinero, espacios, dinero, cosas, dinero...

Quisiera volver a la época en que todo esto me afectaba menos, en que era más consciente y el viernes era un día cualquiera, y no un signo liberador...

Ambientes

Tengo que detenerme, parar todo lo que estoy haciendo, tomarme un momento para hacer un paneo alrededor, darme cuenta. Hay al menos unas 4 personas enfermas, que tienen serios problemas de salud y que por supuesto están poniendo en riesgo el bienestar de los otros al trabajar en estas condiciones, en un ambiente que no tiene mayor ventilación . Calor, frío, luego bochorno y otra vez calor en cuanto se pueda. La humedad cambia tantas veces que resulta difícil cuidar de una afección respiratoria. Quizá la tierra se desquita de su maltrato e intenta deshacerse de sus más complicados habitantes, pero por frágiles que resultamos, aun así parecemos tener una resistencia terca hacia la eliminación.

Tomado de: https://pixabay.com/es/vaticano-escalera-gr%C3%A1ficos-roma-1136071/
Alguien se encuentra de pie y otro más le habla en esas condiciones, se discuten temas que no tendrían que ser debatidos, se aprovecha para poner al tanto al otro del corrillo del momento, para dar cuenta de alguna pequeña necedad que termine de limar las asperezas dentro del competido mundo laboral, de aquel otro que quizá si se largara dejaría un campo libre para mí. Es aquel a quien han felicitado o llamado la atención por su trabajo, ¿es bueno? ¿si sabe de eso? ¿por qué le alcanza el dinero para irse cada nada de viaje?

Uno tras otro, cada ambiente se circunscribe en otro, colinda, se traslapa, o tiene un área o volumen que es común. Pero dentro de cada esfera individual, existe una miseria más o menos oculta, una realidad que es o no proyectada, una necesidad o varias, un espectro o un ser vivo, un fantasma, un actor, un asesino, un verdugo, o muchas personas sin rostro.

Otra "¡salud!" para la siguiente ronda de estornudos.

jueves, 12 de mayo de 2016

Hacia dónde vamos

En estos últimos días he estado leyendo bastante, de variados y nutridos temas, y también he estado realizando algunas investigaciones sobre la virtud humana, o incluso en relación con la misma estupidez, aun cuando esto último tiene poco de conciso y definitivo en tanto se desprende de mi propia forma de ver las cosas, ¿o no?

Tengo una preocupación constante en relación con las formas que han tomado los consensos, esto en la medida en que la argumentación y el pensamiento crítico en mi parecer, han ido perdiendo fuerza, cediendo ante fuerzas que antes si bien existían, no tenían el poder que tienen ahora.

La opinión se ha vendido como un derecho, como una derivación clara de la libre expresión que incluso muchas veces como discurso o idea, se desprende de la responsabilidad básica inherente a toda acción humana, sin embargo, esta idea resulta muy conveniente a expensas de lo que implica el disenso. De esta manera, se puede decir lo que se desee, siempre que no se contravenga el orden preestablecido, o que no se contraríe al emisor de la opinión que se contrasta, y esto se agrava si acaso se cuestiona algún objeto de culto, deseo o gusto, dado que todos estos han tendido a convertirse más que todo en fanatismos.

Nuestra cultura se la ha pasado constituyendo estructuras propicias para la creación y mantenimiento de ídolos, durante los últimos 50 años. Las mecánicas propias de la cohesión a nivel comunidad, las ideas nacionalistas o las identidades a través de grupos basados en conexiones étnicas y culturales, se han ido desdibujando a través de la creación de aldeas globales desprovistas de circunstancias de verdadera cohesión que propenden más por una idea de identidad en la adopción de unos mismos patrones, que por la aceptación de diferencias y la solidaridad de tipo orgánico, propia de las sociedades anteriores.

Tomado de: https://pixabay.com/es/gato-cara-retrato-mascota-1429231/
El exceso de medios de comunicación y la llamada conectividad, han causado que las personas se aíslen más y eviten (por la razón que sea) el contacto personal. Así, toda interacción tiende a mediarse a través del filtro de una pantalla, o de una aplicación (app) que minimiza el grado de atención que se le presta al otro, de forma tal que se pueda adelantar en simultanea, varias tareas que resultan tanto o más importantes que la misma relación. Esto, es culpa de las estructuras sociales que a partir del advenimiento del presente siglo, han reencausado las motivaciones e incluso las formas de control, pervirtiendo los objetivos personales por cuenta de una excesiva fuerza en la autodeterminación, de manera que es la propia persona la que se pone metas constantes, y se ocupa, y como no si además debe atender a toda la corriente de información que está siendo inyectada en su vida a través de su terminal personal, su conexión con la red, de la cual hace parte innegable. Pero no me quiero detener más sobre este tema, puesto que no es ello lo que hoy me preocupa.

Retomando, los problemas de comunicación son transmitidos en cascada hacia las nuevas generaciones, de la mejor manera que se puede pero con los agravantes propios de una cultura y un sistema educativo en crisis. En primer lugar a los niños se les enseña desde muy pequeños a ser extremadamente competitivos, pero con el único propósito de que sus estructuras de pensamiento respondan a la predación del otro que ya se da en el mundo, puesto que somos en teoría muchos y los recursos son muy pocos, con independencia de que sea un problema enteramente de distribución, por cuenta del acaparamiento, de la vanidad y de aquel egoísmo que si es malo, no como el que he predicado en más de una ocasión en este Blog.

A los infantes además se les bombardea de ideas sobre derechos, valores y preceptos morales, totalmente desprovistos de contexto, de esta manera se les enseña lo especiales, importantes y valiosos que son, pero no se les instruye sobre el otro, de manera que se educan considerándose imbuidos de gracia, de tal manera que tienen todo el derecho del mundo (todos), a equivocarse, a opinar, a hacer y deshacer, porque a diferencia de sus padres, ellos sí son el futuro y están llamados por supuesto, a hacer grandes cosas y son entonces imparables.

Bueno. Lo anterior quiere decir que las nuevas generaciones no conocen que es estar equivocados, ni que es obrar con responsabilidad, puesto que en su derecho a vivir la vida como a bien lo tienen, no pueden ser condenados de manera alguna, ni por las leyes humanas, ni por las divinas. 

Lo anterior, no es otra cosa que la negación de la consciencia, desconectar a estas personas de la idea de la consecuencia, de la física de la responsabilidad, los hace más valientes, arrojados, pero a su vez los convierte en seres absolutamente dañinos y en potenciales psicópatas.

Pero al margen de la responsabilidad y la consciencia, también queda presente un tufillo maluco en lo que refiere a la forma de comunicación, discutir con un adolescente siempre fue complicado, pero al menos las generaciones anteriores reconocían la autoridad aun para negarla (esto de la autoridad es un tema difícil, pero va para otra entrada), y la rebeldía hacia parte de un proceso de madurez que necesariamente facilitaba los consensos posteriores. Hoy en día no se puede cuestionar al otro, puesto que aun los adultos se encuentran entregados completamente a una dinámica de enemigo que resulta endémica, y que es consecuencia de todo lo que he mencionado antes y algunos otros problemas más a nivel personal, individual o social, que hacen que las personas se encuentren sometidas de manera constante a estrés y que a través de espacios como las redes sociales, simplemente exploten, en particular si se tiene en cuenta que la expresión mediada por las terminales, brinda una seguridad que no puede darse mediante las formas de comunicación más clásicas.

Pero concretando, lo que me preocupa es lo que sucede cuando se cuestionan los ídolos de estos jóvenes, que fueron criados para hacer respetar sus gustos y sus aficiones, pero al parecer nunca para aceptar la crítica, o los mismos gustos y aficiones de otros. Así, las personas en su afán de lucirse, de aparentar, de mostrar, en su búsqueda constante de "likes", de aprobación y reconocimiento, no resisten que se les cuestione, y todo cruce de palabras en ese sentido, resulta en un conflicto, y es diciente que muchas de las replicas a una opinión en disenso, tengan como punto común un "cállese" o como lo vi en alguno de los foros a los que acudí antes de escribir estas líneas "KYC"... Patético.

Escribiendo estas líneas me doy cuenta que de todas maneras estoy un poco falto de perspectiva, dado que estos problemas no tienen nada que ver con la generación, y que están zurcando todos y cada uno de los espectros sociales.

Nuestra sociedad se ha convertido en una dicotomia entre obligación y libertad, en donde las personas "deben" o "tienen" todo el tiempo, de manera que están constantemente ocupados, entre el devenir del trabajo, los caos por el transporte público, las distracciones obligadas y recurrentes, y el poco tiempo para el descanso, las personas están constantemente buscando el fin del ciclo semanal, se espera con ansias que sea viernes y se maldice toda la existencia cada vez que llega un lunes. De igual manera el que estudia espera desde el primer día de su trimestre, semestre o año escolar, que llegue el fin del ciclo, que se acabe rápido, y no se trata solo de la educación regular media, o básica, si no de aquellos estudios necesarios o no que incluso se hacen con recursos propios. Y es que tenemos que ser alguien, sí, desarrollarnos como personas, sí. Y por tanto se tienen que hacer esas cosas que no nos gustan. Pero, ¿qué nos gusta?. Trabajar no es, estudiar tampoco, descansar tampoco porque la gente evade sus vidas de la mejor manera que puede a través de la constante presencia en la oficina.

Tomado de: http://chocobuda.com/2012/06/06/el-aburrimiento-ya-no-existe-beneficio-inesperado-de-la-meditacion/

Tomado de: https://pixabay.com/es/opciones-elija-la-vida-men%C3%BA-73332/
No somos felices solos, pero no valoramos a los nuestros, amamos a nuestras familias pero no resistimos pasar tiempo con ellos. Somos la sociedad de la contradicción, de la ocupación, del rendimiento, de la producción, de la información, del conocimiento, pero también del cansancio, del aburrimiento, de la preocupación y el estrés. Lo cierto es que quienes están sometidos a un régimen normal de responsabilidad tienen que trabajar para vivir, y no les queda tiempo para educar a sus hijos, ni para quererlos, ni para apoyarlos, ni para corregirlos, ni para nada que no sea maldecir sus propias existencias y buscar formas de escape en aficiones, gustos, modas. Todos buscamos en algún grado aquella anestesia que nos libre de la agonía en que se nos convirtió vivir, y cualquier cosa funciona: dios, drogas, alcohol, ejercicio, meditación, arte, literatura e incluso el fanatismo por cualquier cosa o ídolo que resulte estimulante. Para huir de nuestras vacías existencias, del aburrimiento al que nos condicionó la vida digital, tenemos que estar recibiendo información, siendo entretenidos todo el tiempo, siguiendo a otros porque todos somos seguidores de alguien que resulta más inteligente, más bello, más carismático.

Así que entre cada celebridad menor o mayor, nuestra vida se nos va en aplausos que ahora toman la forma de pulgares arriba y que para esos otros con una mayor estrella, fortuna o suerte, o quienes si han sabido como trabajar y esforzarse, son solamente una forma de monetizar nuestras frustraciones. Pero aun estas personas, se sepultan en los excesos, y consumen montañas de dinero transformado en estimulantes (anestesia), porque su propia existencia también les resulta miserable, porque hasta la atención cansa, o agobia de una manera que es resistida de diferentes maneras.

No se para donde vamos, pero no es para un buen lugar.

(Espero resolver y desarrollar todos los puntos que dejé sueltos en esta entrada)

miércoles, 11 de mayo de 2016

Contraprincipios

En algún momento escribí algo sobre los principios, de la siguiente forma:

Un principio puede tomarse como una ley (sentido institucional) o una regla (sentido natural) que conlleva una obligación de carácter natural en tanto sirve al cumplimiento de un propósito, es decir, tiene una carga motiva, por lo que es una norma que lleva implícita una consecuencia, de un orden relevante para el sujeto que la sigue, contrario a una regla estándar que de acuerdo al sistema en que está concebida, requiere de un esquema punitivo que asegure su cumplimiento, es decir, conlleva un castigo frente a su incumplimiento, y por tanto la vigilancia concebida estructuralmente, dentro del mismo sistema al que pertenece.
 Se considera entonces, que varias leyes están soportadas en principios indiscutibles, para lo cual el ejemplo de rigor son las leyes naturales, mientras que todo esquema discursivo, paradigma o concepción requiere de los mismos, por la segunda consideración relativa al principio.
Esta segunda forma de entender al principio refiere a una estructura definida que permita confeccionar inferencias lógicas, o deducciones de carácter científico o técnico, a donde se escalan valores generales y abstractos hasta establecer reglas de razón o fundamentales, de tal forma que a manera de supuesto necesario, se asume que esto es cierto e indiscutible: un axioma. Pero va más allá, el principio implica la base de todo el sistema o disciplina, con independencia de que en si mismo, epistemológicamente o por contraste, pueda ser rebatido y destronado de la base (o cima).

Sin embargo en ese momento consideré que desde la semántica, existían anti principios o contraprincipios como forma de expresión en negativo de normas de prohibición: No hacer. Sin embargo, asi como existen reglas que sirven para la vida, que se entienden como ciertas siempre, y que tienen un sentido positivo lógico en cuanto a su confección, lo más natural es que existan otras leyes que se confeccionen para servirles de contraste ya que todo tiene su contraparte, su otra cara, la reacción para la acción, la consecuencia. En mi caso, de un modo soberbio, he nacido en la cara mala, en el otro lado, en la oscuridad, y eso se nota, de una u otra manera, aun en cada una de las palabras que conforman este blog.

En el mismo momento inicial señalé una serie de catálogos de principios que me sirven para ser quien soy en la actualidad, aquel código de conducta que aplicaba en mi caso particular, ¿sirvió de algo el escribirlo? Quizá. En mi caso cada cosa que he hecho me ha servido, y hacer una pequeña enunciación de aquellos valores positivos que he creído irradian mi vida, resulta la menos en un ejercicio de introspección.

Pero además de los contraprincipios, he de referirme a los valores negativos por cuenta de su fondo, de su esencia, más que de su sola expresión, los que podrían ser considerados como defectos, fallas por oposición, frente al establecimiento virtuoso o positivo de las buenas formas que toma la moral.

Lo cierto es que los 'defectos' pueden ser objeto de provecho, son construcciones de las cuales puede tomarse ventaja. Los seres humanos no somos planos, o unidimensionales, y podemos tomar de todos los aspectos de nuestro ser, elementos para establecer mejores relaciones con lo que nos rodea, e incluso aprovechar aquello que un principio puede considerarse como malo, porque la moral ortodoxa está compuesta de muchísimos determinismos que solo sirven en mi criterio para dañar o mal constituir la personalidad, para establecer bases fundacionales que justifiquen la exclusión y masifiquen las formas de violencia, en lo cual nos hemos vuelto más expertos con los años, aunque sea una violencia taimada, cínica, mentirosa, una que no concibe el enfrentamiento pero si la destrucción del otro, un desarrollo más de la tecnificación de las confrontaciones en la que el ser humano se esconde detrás del gatillo, que le permite destruir tras un monitor, una pantalla, un botón, o una palabra. 

Esa trastocación de las estructuras de pensamiento y las concepciones morales, los principios y las virtudes, hace necesario que se entiendan algunas características que resultan negativas en su concepción, pero que en últimas no lo son tanto. Mi mejor ejemplo siempre será el egoísmo, el cual ha sido históricamente vilipendiado por cuenta de su toxicidad, porque se entiende desde la construcciones de los valores más ancestrales de nuestras sociedades (por cuenta en su mayoría de las influencias judeo-cristianas de occidente) que el individuo no existe, y que la persona es un elemento fundante aunque indivisible, de los núcleos fundamentales de carácter social, siendo el más importante la familia.

Somos menos importantes que ese establecimiento del cual salimos, de forma tal que estamos marcados con un "apellido", una etiqueta que permite rastrear el carácter digno de nuestra propia casta, o la ausencia de la misma, y que es vehículo para concertar relaciones con las instituciones del Estado, que son perfectamente transmisibles por causa de muerte, lo que permite que todo se perpetúe en los mismos términos que haya impuesto la sociedad.

Pero sobre esto ya hablé antes, en una especulación especifica frente al egoísmo, en la cual escribí:  

(...) somos tan responsables de nuestros actos, que tenemos el bien y el mal totalmente presente en nuestros corazones (...) Lo importante es que somos una mezcla de muchas cosas tanto buenas como malas, es decir, somos personas con una tendencia clara hacia la integralidad, a ser completas y a trascender en la medida de la complementación con otros seres en efecto íntegros, de tal manera que todos hacemos cadenas de sensaciones, sentimientos y pensamientos que hilan el normal desarrollo y conducción de nuestro mundo. (...) Para mi es claro que en la manera de actuar, estamos reflejando nuestras necesidades, quereres, esperanzas, y todo aquello que nos compete; En la medida en que no podemos vivir solos y de alguna manera al buscar una justificación, un motivo para nuestras vidas, nos equivocamos, viviendo en los demás, de manera que los demás no se convierten en un espejo de lo que hacemos, sino en el reflejo creado e ilusionado de aquello que esperamos con la cruda nostalgia de la falta de compromiso con nuestra propia existencia.
Es ahí donde para mi juega un papel determinante el egoísmo, debemos de cierta manera tener en cuenta quienes somos, que queremos, que necesitamos, que sentimos, de manera que sea para nosotros lo primordial en nuestras vidas. Y es que es mas sencillo de lo que parece, ¿que esta ahí siempre, mas allá de todo?, pues, nosotros mismos, somos nuestros mas grandes compañeros confidentes, y por tanto no es muy bueno ignorarnos ni despreciarnos. Ese ridículo estratagema de humildad, sobre el cual se construyen muchos valores, no es mas que la forma consciente de aquellos que controlan todo, de evitar que cada cual tenga valor en si mismo. Vivir por los demás, no cuenta nada, no dice nada, es solo una manera de desviar la atención de si mismos de las personas y no debe ser tenido en cuenta de esa manera. Hay siempre un orden lógico, correcto y uno propio para hacer las cosas, la idea es conciliar el orden lógico con el propio y olvidar el correcto, o hacer el correcto de la manera mas sencilla, sin olvidar que los demás existen, pero poniendo la propia existencia como lo mas relevante frente a lo que el mundo pueda esperar. Mi mensaje es para que las personas, racionalmente, de manera consciente en toda la extensión de la palabra, no se olviden de si mismos, que vean por sus ojos, por sus almas, consientan sus cuerpos y corazones. El primer amor necesario es el amor por si mismo, hacer que las cosas funcionen para uno, sean para uno, ya que, una vez sea así, nos es mas fácil compartir eso que sentimos y hacerlo extensible a otros. (...)
Pero volviendo a los contraprincipios, es claro que las reglas de 'no hacer' deben construirse de manera individual, pero teniendo en cuenta en todo caso, un saludable sentido de reciprocidad, lo cual podría estar rescatando también, o conciliando con la idea del egoísmo. Claro, lo principal y que resulta más importante es que los actos propios no resulten tan viles que desequilibren la forma en que se constituyen y refuerzan los esquemas de solidaridad mecánica de la sociedad. Esto se logra como lo indiqué a través de la reciprocidad, la cual puede verse desde la misma prevención de los daños hacia otros, por la simple consigna de no estar dispuesto a recibir ese trato, o a ser victima de las acciones de otro como reflejo de las propias. Una extensión y reinterpretación del principio básico de conservación humana, pero puesto como un no hacer a otros, lo que no se esperaría que fuera hecho a sí mismo. Ese, es un buen ejemplo de un contraprincipio.



martes, 10 de mayo de 2016

Preludio de cuando uno escribe 500 VECES (o más)

Con la entrada anterior complete ya 485 entradas publicadas. Serían muchas más si aquí persistieran los cuentos y los poemas que alguna vez estuvieron manifiestos en este espacio, pero que tuvieron que ser retirados en virtud a que los empezaron a copiar, a plagiar, a reproducir sin la decencia de siquiera mencionar la fuente, mi nombre o seudónimo.

Cuando llevaba 100 entradas, escribí lo siguiente:

Lo había pensado mucho para escribir esta entrada. ¿Por que?
Porque ha pasado algo que no me esperaba al empezar a escribir en este Blog. Me pasó que nunca me imagine que no desistiera de el, que aun hoy después de tres meses largos, encontrara satisfacción en dedicar tiempo a las lineas que puedo poner en este sitio. Se convirtió para mi en un descanso; En algo que ahora me hace falta de vez en cuando, y aunque ya se como se mueve este mundo y lo que le gusta leer a la gente, también sé, que siempre hay una cantidad de personas que se alegran, se conmueven o comparten simplemente cada cosa que uno vive y escribe.

Ahora se que cosas pueden pasar en verdad por la cabeza de uno, es algo sencillo para mi luego de haber analizado ya, muchos de los temas que me han hecho reflexionar a lo largo de mi corta vida. Ahora se también que puedo escribir, de casi cualquier cosa y eso lo pude comprobar con mis cuentos; Si bien todos son mas o menos buenos (y otros malos), se que puedo hacer cosas realmente buenas o bonitas o que le llegan a alguien y eso en verdad me llena de satisfacción.

Aun en ese entonces, no me esperaba seguir, e incluso ahora, tengo una serie de borradores que hace que la cuenta del blog tenga en estos momentos un número mágico de 500, lo cual me parece increíble. No tengo idea de cuantas palabras son, de cuantos días de mi no tan agitada vida se resumen entre estas líneas. Lo que si se, es que aquí sigo, que no dejaré de lado este proyecto y que espero poder llegar a mil o más entradas, quizá haciendo de este ejercicio algo de todos los días. Para mantener activas las ideas, sano y vital el cerebro. Y por supuesto, para mi bienestar general.

Aun no son 500, pero ya casi.

Actualización: Luego de cuadrar algunas entradas y de revisar bien, resulta que ya eran más de 500, ni modo. Esta es la 512 de hecho, y aun quedan como 12 borradores.

lunes, 9 de mayo de 2016

Envidia, nada como un buen y sano sentimiento para hacer preludio a una reflexión

En algunos momentos de este (y el pasado) año me vi afectado por este sentimiento, sin embargo la justificación me salió en alguna forma tan ideal, tan pertinente, que no terminé por dar cuenta de aquello para lo cual me había prestado a escribir. No es menos que complejo, encontrar que las cosas se desenvuelven según extrañas mecánicas que desafían los consensos racionales y que dan al traste con muchas de las ideas inyectadas desde nuestros primeros años de educación.

Claro, nos educan para necesitar, para desear. Desde hace mucho tiempo se estructuraron las formas de inculcar ideas que tienen que ver con lo que se necesita para triunfar, los ideales sociales básicos que dan cuenta de la negación del otro y de uno mismo, y por supuesto, la maldita envidia...

Esta en una reflexión inacabada, pero ante todo inoficiosa, y envidiosa, muy envidiosa.

domingo, 8 de mayo de 2016

Feliz cumpleaños IX

Esas personas que cumplen años los domingos, son la "cagada".
Tomado de: http://www.laverdad.es/murcia/culturas/201602/10/puede-cantar-cumpleanos-feliz-20160210020108-rc.html

Este es un año más de resistencia, y el que cumple años es este espacio (nueve ya), no una persona como tal, aunque si resulta complicado el día, dedicado a los quehaceres propios de la vida de a dos, pero no sin olvidar que esto existe, que es una parte de la vida, que es una ventana a una parte de mi alma que pocos conocen.

Afortunadamente no he olvidado lo que implica escribir acá, no me he dejado llevar por la desidia, porque está visto que escribir si es lo mío, así no me haya logrado enforcar solo en ello, porque me resulta complejo, me resulta difícil el arriesgarme. Soy tan cobarde como lo imagino y tan valiente como sueño, pero la vida se me ha estado quedando en las fronteras oníricas y a veces cuesta, abrir los ojos y levantarse.

De un salto. ¿No?

viernes, 6 de mayo de 2016

Reflexión de borrador (sin tinta)

A pesar de tener algo así como 13 borradores, he de empezar una nueva entrada. En el día de hoy he tenido que sufrir de algunas vicisitudes propias de una existencia atropellada, de la dinámica 'natural' del ir y llevar. Condiciones, consecuencias, pesares, dolores. El horizonte propio se encuentra circunscrito a unos paneles de vidrio, las luces de artificio son más un capricho decorativo que una definición de lo funcional, y el aire se encuentra cargado, viciado, contaminado no solo con las frustraciones de otros, si no con multitud de agentes que extinguen la vida, que conducen inevitablemente a la enfermedad, por cuenta de aquellos que se niegan a la auto realización, derivado de una pésima gestión de las prioridades, y de una falsa idea de lo que resulta importante. Tal vez huyen, porque no es suficiente estar, y tal vez no pueden estar con ellos mismos o con otros, los espacios están sujetos a la finalización de las jornadas, y resulta válido extenderlas para saltarse aquellos momentos que la rutina les ha tornado en incómodos. ¿Pero acaso cada micro cosmos de pantallas, de documentos, es mejor? ¿no resulta más sana la alternativa? ¿sabrán acaso cuál es?

Tomado de: http://www.post55.es/foto/de/brandon/y1k12awc3qf
El ambiente no es lo único que agobia por cuenta del aire. También hay un sinnúmero de aspectos otros, voces, sonidos, gesticulaciones, olores, colores. El contraste con lo que en principio tolera el individuo, es lo que de manera consciente o no, desdibuja la salud de más de uno, incluso la mental.

Lo que me llevó a juntar estas líneas no fue otra cosa que el sueño. Me ataca, me envuelve, y en ocasiones pareciera ser más poderoso que yo. Quizá si, quizá no. Pero en medio de las causas, de los efectos, los percheros tambaleantes, los apoyos para elevar lo visto, el cartón. el polvo y los ácaros, probablemente no haya otra cosa más provechosa que hacer, que...


jueves, 5 de mayo de 2016

La gracia

Tendría que iniciar esta reflexión con una cierta aclaración con respecto al tema que hoy me ocupa, y tiene que ver con la definición de gracia. El resultado de búsqueda de Google, (el cual tiene más usos que para ubicar solo trivialidades o porno) da múltiples acepciones en relación con este término que van desde un conjunto de cualidades que hacen a las personas atractivas o agradables, las habilidades naturales para hacer ciertas cosas, hasta el concepto de don divino otorgado al hombre para alcanzar su salvación por parte de Dios.

Me detendré entonces en este tipo de significados relacionados con la persona y sus características, aun cuando pude haber anunciado algo del humor y la capacidad para divertir o hacer reír, pero es que las consecuencias divertidas o irónicas de la gracia, no vienen al caso.

La gracia puede ser considerada como una de las características de la personalidad, un atributo derivado del carisma y que es usado no menos que como elemento de dominación, de la persuasión que se da por cuenta de la atracción. Basta recordar que las personas al igual que los componentes más básicos de la materia (aun la viva) están sometidos a las leyes de la física y química, por lo tanto también tenemos inercia, gozamos de las virtudes de la cinética, y gravitamos alrededor de todo aquello que nos genera una poderosa atracción.

La dominación racional parte de la aceptación de condiciones, o la creencia en la legitimidad de las diferentes instituciones, lo cual puede derivar de la tradición (cultura) o incluso de la incorporación de consensos como los científicos. La razón parte de la base funcional del individuo, de los procesos que rodean su forma de ser, y la capacidad de relacionarse con todo lo que le rodea, es su consciencia y su grado de respuesta a todo estímulo, por esto, todo proceso mental está mediado por la razón, incluso los sentimientos y todo aquello que tradicionalmente se ha relacionado con el instinto, puesto que ello también se filtra por cuenta de los pensamientos, y la estructura de estos últimos tiene dimensiones, complejidades y niveles, de manera que los seres humanos (así no parezca a ratos) somos tan complejos y variados, que aun no se ha podido entender del todo como es que pensamos.

Así las cosas, una dominación que parte de estructuras racionales, suele adaptarse al nivel de educación del individuo, aun las personas con cultura y que se tildan de 'intelectuales' en principio son susceptibles a aceptar las razones que les sean convenientes y convincentes, y el más ascético, el más racional o el más integro de los individuos habrá de ser coaccionado de alguna manera, pues somos seres altamente sensibles a la manipulación, en tanto seres sociales que somos,

Los demás causan un poderoso efectos en nosotros y no es extraño que las características visibles o llamativas de otros nos atraigan, principalmente aquellas que tienen una connotación sexual, con independencia del grado de gusto por cualquiera sea el género, puesto que las condiciones de la persona en cuanto a sus inclinaciones, perversiones o pasiones, nada tienen que ver con la generalización binaria, y generalmente nuestras identidades solo dan para establecer una perspectiva individual de genero que responde a una construcción compleja, quizá a un consenso personal.

La gracia de otros, es un asunto a considerar y tiene que ver con el conjunto de atributos que hacen a ese otro resaltar, algunos cuentan con una simetría, proporcionalidad o perfección en sus formas que los hace agradables a los sentidos, y por supuesto atractivos para toda cuenta de actividad racional relacionada con el instinto de procreación, al igual que con los sentimientos racionales relacionados con el aprovechamiento de la propia capacidad de dolor y placer, al igual que lo que se refiere a la compañía y otras formas mecánicas de interacción social.

Pero el carisma es más complejo que la sola apariencia, y está constituido por varias ventajas que trascienden el solo aspecto y que están relacionados con la forma de ser, con la explotación de las formas de comunicación aprendidas o heredadas, del aprovechamiento de la transmisión o proyección del propio ego, de la afectación del entorno social a través de la actitud.

Las personas agraciadas están rodeados de cierto halo de superioridad por cuenta de su apariencia, de alguna ventaja comparativa frente al común denominador de las personas, un rasgo, una virtud, una línea o varias, curvas, salientes, entrantes. Colores, formas u olores. Pero la gracia como lo he dicho, trasciende la sola apariencia, y puede estar constituida o amoldada a los rasgos propios de la personalidad, a la forma de expresión, el tono de la voz, su timbre o color (sí, la voz también tiene tesituras cromáticas).

Otras personas tienen una gracia derivada del poder, quizá transmitida por sangre y reforzada cultural y socialmente. Desde siempre hemos vivido en un mundo de castas y en proceso de colonización constante que solo terminará cuando aparezca un "otro" con suficiente potencial dañino como para unir a toda la especie humana.

No dejemos de lado a la gracia divina, quizá una maquinación para transar favores terrenales por réditos celestiales, quizá una expresión de lo etéreo, lo sublime o lo divino y por tanto algo que no tiene o no requiere explicación. Sin embargo considero que el peor mal de las formas o sistemas generalizados de creencia, tiene que ver con su absurda prepotencia, en tanto consideran que la fe es el único componente útil al establecimiento de las base de su institución, como si esto tuviera todo el potencial para controlar. Pero lo cierto es que este tipo de aceptación está íntimamente ligada a necesidades básicas de corte espiritual o racional, quien busca ayuda en lo sublime requiere buscar un propósito (la búsqueda existencial más básica), o necesita de una compañía que trascienda a sus congéneres, de manera que los vacíos de su vida son llenados por sí mismo, a través del establecimiento de suposiciones que le den sentido a su existencia, que le expliquen el 'estar', para que pueda 'ser'.

Todo está bien mientras resulte provechoso, no solo por cuenta de un utilitarismo de la consciencia, o una espiritualidad que refiera a la satisfacción de necesidades simples. No se trata de eso. Lo importante es que nuestros sistemas de pensamiento, nuestras creencias, sirvan para dar sentido a nuestras existencias, al igual que para reforzar las estructuras sociales, culturales y racionales. El hacer por hacer solo es una justificación más para la inercia de la existencia y niega por tanto la capacidad dinámica del ser humano, por lo que mejor sería que todo cesara.

¿no?

miércoles, 4 de mayo de 2016

Exposición y motivos

Resulta a veces complejo escribir... Quizá lograr expresarse es lo que resulta complicado... quizá. Aunque en realidad lo más difícil es que lo que uno ha pensado, ha manifestado y fijado de alguna manera en cualquier espacio para la posteridad (lo que sea que eso signifique) pueda ser aprehendido de alguna forma por alguien, pero de esa manera en que se concrete una real comunicación, pero lo cierto es que cada cual entiende lo que quiere, ve lo que desea. Proyecta su realidad de una manera desprovista de cuidado, porque el sentido crítico no aplica, o no del todo.

Eso no está mal, quizá es solo una porción del desarrollo personal, una forma de ser, una consecuencia del estar, una virtud  consternada por el paso del tiempo, por la corriente de las ideas, porque la realidad es un consenso complejo, uno que inicia en una libertad individual, aquella de alejarse, concentrarse y dejarse llevar por uno mismo. Pero el problema llega cuando esa persona no existe, o es tan difusa que requiere de algo de ayuda para dejarse ver.

Dejar de ser, exponerse al reflejo, buscar a través de la confrontación, más allá de la esfera personal, esa pequeña burbuja imaginaria que para algunos es inexistente.

Todos los actos de la existencia requieren de un enfrentamiento.

El primero no es otro que contra la propia inercia, ya que somos como el agua (y en nuestra gran mayoría estamos constituidos de éste líquido). Tenemos un potencial enorme, y la pasividad es un desperdicio de energía, pero lamentablemente la acción puede conllevar a una reacción adversa a toda lógica, aun cuando la misma derive de un sentimiento, pensamiento o dinámica difusa.

¿no?

martes, 26 de abril de 2016

Martes de consignas, ocasos y reflexiones

La consigna es hacer, vivir, ser... toda clase de verbos activos.

El problema radica en la conformación, en la explicación, en la obviedad. Todos los caminos de la existencia parecen conducir inevitablemente hacia la extinción, hacia la nada que un escrito de estas tierras señala que venimos, de donde habríamos sido arrancados a fuerza. La vida entonces sería un contrasentido en donde por caos se opondrían fuerzas a la inercia normal del vacío de la existencia. Pero si somos contrarios a la nada, entonces tendríamos que ser algo tan absurdo como un todo, tan completo como el conjunto de aquello que es a plenitud. No sé, no creo que pueda hacerse una reducción que simplemente niegue una idea que ya por sí presenta la concepción de lo ausente, puesto que toda presencia ya sería suficiente para contrariarla.

Quizá la tarea sea por más, absolutamente superior a hallar una justificación de la existencia, en tanto la realidad es más fuerte y conlleva interrogantes también profundos, derivados de la pasión por cuenta de la mera posibilidad de estar. Algo habrá que hacer a partir de esta presencia, en algo tendrá que terminar ese salto biológico hacia el desarrollo de un ser (persona) que tendrá a través de su voluntad y de su accionar, un eco sobre la existencia de otros. Ser entonces, conlleva el hacer, incluso por cuenta de las omisiones conscientes o no, puesto que cada existencia se halla conectada, relaciones de poder, de acción, de conveniencia, de placer.

Cansarse es fácil, la actividad pareciera ser una contravención a la naturaleza misma de la vida, aun cuando esta es dinámica, pero a su vez la inercia no es afin a nuestra biología y es posible que el mismo aburrimiento al que muchas veces he hecho referencia, sea tan solo una forma de resguardo cultural de las formas del pensamiento, de las características de la razón, de la confección propia de las ideas.

Solo queda encontrar una excusa que no lo sea tanto, un momento detenido para examinar el siguiente paso, sin caer en tanto lugar común e intentando que nuestros discursos difieran aunque sea en la forma final de exposición, para que las ideas y acciones personales den cuenta de algo de valor individual. ¿no? 

sábado, 23 de abril de 2016

Reflexión inútil

Como me gustaría que fuera nuevamente 2008, que no existieran las redes sociales, que volviéramos a usar el internet para conectar nuestros pensamientos 'largos', reflexiones profundas, especulaciones y estimaciones. Pero esto es un imposible en una sociedad en que la mitad de las personas creen que lo saben todo por cuenta de su capacidad para consultar a su deidad personal absoluta, la concentración del saber en una caja fabricada con pixeles y que da respuestas a todas las inquietudes, trascendentales o no.

Tenemos un sentir exponencial y creciente, ignorancia rodeada de soberbia por cuenta de la inmediatez de todo, y aun así ese "todo" está lejano. Nadie tiene tiempo, por eso ya no se consumen contenidos audiovisuales de más de 6 minutos, que es prácticamente lo que tarda un millennial en aburrirse (supongo), en buscar un nuevo foco de entretención. Esta es la generación del aburrimiento, como la anterior lo fue del fracaso y la que precedió a esa de la confusión.

Este mundo tiende a ser manejado por quienes entienden o al menos aceptan las dinámicas del poder, sin embargo estas personas se suelen embriagar por las resultas de ese pequeño cúmulo de conocimiento, y en nada ayuda que el éxito personal se mida en la capacidad de captar y disponer de cuanto se ha acumulado.

Todo se capitaliza, desde la incertidumbre hasta la saciedad o la negación consciente, el amor, la soledad, los principios, los vicios y las perversiones.

No obstante, hay que hacer resistencia, hay que oponerse a esa inercia racional, en donde pensar se reduce a estar o no de acuerdo con lo que alguien más se ha ocupado de expresar, con esputar alguna clase de vociferada opinión que ha de resultar tan cierta como el espectro demográfico en el cual se encaja...

Esto, es tan inútil que hay que seguirlo haciendo.


viernes, 25 de marzo de 2016

Internet, !Ya déjame en paz¡

Imagen tomada de http://www.elcorreo.com/noticias/201507/22/media/cortadas/throwboy_emoji_pillows--575x323.jpg porque a darle por el #$% al internet.

En un texto de naturaleza mas académica que cualquier especulación de este sitio, dediqué unas líneas a hablar de los pormenores de la sociedad del conocimiento y de la información, así como de los denominados "nativos digitales" y los millennials, tanto desde una perspectiva de estudios culturales como desde una propiamente a partir del consumo. Curiosamente según los estudios que consulté para ese texto, soy un millennial, en tanto "crecí" en cierta manera, de la mano de las tecnologías de la información y las comunicaciones en red, de manera que mi esquema de pensamiento es 80% desde una realidad afin a la tecnología y un 20% desde lo analógico y las dinámicas propias a los tiempos que me precedieron (un claro ejemplo del principio de Pareto). En todo caso, entiendo el papel de estos medios y de la tecnología como extensión de la personalidad digital y por tanto he valorado siempre o al menos tenido en cuenta la importancia que representa para el colectivo que tiene un 100% de perspectiva y cosmovisión digital, cosas como los perfiles, los canales virtuales de comunicación y en particular las redes sociales.

En esto días me parece que cobra nuevamente relevancia esto que escribí en algún momento y que se relacionaba con la que en su momento era la principal red social existente. El poder de la comunicación, la opinión (de eso prefiero no hablar por ahora, para no extenderme) y la conectividad para efectos de compartir pensamientos, ideas o productos intelectuales (de cualquier naturaleza), no tiene un límite perceptible.

Existen personas para las cuales el móvil, teléfono celular o "smartphone" es una extensión de su ser, y para las cuales las actividades, actitudes y dinámicas de lo virtual, se extienden hasta lo análogo. Los "emojis" desde hace un tiempo se naturalizaron y la comunicación a través del "chat" (sea cual sea la aplicación) nos resulta lo más natural de la existencia. Pues bien, yo pasé por toda la evolución del teléfono, desde aquel que estaba irremediablemente fijado a través de un cable y por medio de una bocina completa que ya parece un adorno de museo, hasta cada uno de los modelos y tecnologías móviles que permitieron llevar la capacidad de comunicación a cualquier lado y hacer llamadas, transmitir mensajes y posteriormente mantener una correcta y continua monitorización del otro a través de plataformas que permiten no menos que un ciberacoso.

No pasa un momento sin que aquel otro u otra, con una significancia media o incluso superflua (entran todos los tipos de relaciones personales, familiares y profesionales) entren en nuestro espacio personal a través de ese apéndice sobredimensionado por las propias dinámicas de consumo, que nos obliga a permanecer en línea, a estar disponible. Poco queda del espacio para la introspección, para la necesaria soledad que en principio se supone que hace crecer a la persona. Nuestra sociedad se ha convertido en un monstruo interconectado que se encuentra cercano a la dinámica de una mente estructurada a partir de un pensamiento colmenar (de colmena) en donde para hacer las cosas más complejas (o fáciles para los involucrados) existen tendencias y líderes de opinión, en donde las primeras marcan una selectividad o un filtro dentro del complejo mar de información de toda la red, y los segundos marcan un principio orientador de las opiniones de otros.

Los paradigmas actuales imponen una cultura que se centra en una concepción con una falacia redundante y cíclica con respecto al derecho a opinar, la validez de las afirmaciones y la inviolabilidad de los derechos de cada quien, sin contar con una filosofía de vida que da cuenta de unos valores inmutables, encuadrados en principios liberales entendidos de la forma más conservadora posible. En pocas palabras, se tienen derechos absolutos, en especial cuando estas prerrogativas corresponden con el ideal de la misma tendencia, y por otro lado se resaltan aspectos de la individualidad que rayan en lo ridículo cuando la misma se encuadra en mecánicas de cohesión que niegan el sentido del pensamiento crítico e individual.

Internet trata por todos los medios de colmar mi paciencia, y si bien en gran parte sigo los "feeds" ultra repetitivos de mis contactos, "amigos" y "conocidos" en las diferentes redes sociales, he dejado de lado casi todo tipo de interacción, comentario u "opinión" en la medida en que ya no encuentro productivo este tipo de escenarios de comunicación. Cada suceso informativo que adorna la cotidianidad, en principio se encuentra mediado por un emisor que tiene por lo general una intención de tráfico de "clicks", de manera que existen muchísimos sesgos, desde la fuente incluso.

Esto no es nada novedoso y se dio como resultado de la dinámica que impuso el capitalismo voraz, aquel que ha predado cada espacio del desarrollo humano que ha podido y que quizá logre que todo esto que conocemos (y que algunos a veces nos atrevemos a valorar), desaparezca entre un mar de "likes" y un oceano de opiniones, todas tan válidas como la anterior, así no tengan ningún propósito útil.

Pero además de unas fuentes sesgadas y de un ambiente que cada 3 líneas de texto tiene alguna pauta, referente comercial o sugerente (enteramente personalizado eso sí) que nos lleva a pensar en lo próximo en que gastaremos nuestro dinero, adicional a todo esto tenemos un sinnúmero de personas que dirigen nuestras opiniones, el 95% de ellos pagos. Pagados por todas esas compañías que se ven beneficiadas tanto del mismo funcionamiento del internet, como del negocio multimillonario que implica la publicidad, tan solo superada por la industria del entretenimiento y la cultura, de la cual tampoco quisiera hablar ya que podría reventar la burbuja de más de uno (eso suponiendo que alguien lea este texto).

Estamos bombardeados de referentes para pensar, de sugerencias que parten de la concepción de nuestras ideas, hasta la formación de nuestros valores, todo a través de un universo de información que nos fue vendida como gratuita, y que para los efectos de lo que afecta a nuestras decisiones, tiene un precio bastante alto que desgraciadamente no nos es retribuido, y por más que personajes como Mark Zuckerberg, Bill Gates, o Steve Jobs, hayan donado (especialmente y que yo sepa los dos primeros) una buena parte de sus fortunas a los menos afortunados que ellos, lo cierto es que esas fortunas las hicieron construyendo este mundo que hoy gobierna nuestros destinos, estas dinámicas y mecánicas de interacción que precisamente sirven para que otras personas se lucren de nuestra falta de determinación para con el tiempo libre, de nuestra ignorancia, de nuestra soledad, de nuestra necesidad de aceptación y de aquella necesidad que como seres sociales tan solo vinimos a desarrollar a través de la reducción de nuestro espectro visual a aquella pantalla sobre la cual ahora parecen gravitar nuestras vidas.

En mi propio caso el aumento progresivo de la procrastinación ha tenido que ver en mucho por cuenta de 4 fenómenos en su orden: i) los programas para la difusión de contenido audiovisual de carácter "gratuito", en especial Youtube; ii) las redes sociales, iii) los juegos móviles de estrategia en "tiempo real", y iv) las aplicaciones para mensajería instantánea. El problema es que cualquiera de ellos lleva sin falta a uno de los otros, y es un constante motivo para la interrupción de lo laboral y de toda otra suerte de proyectos dentro de los cuales tengo que destacar este blog y los escritos que antes veían la luz de manera mas o menos constante.

Claro, es un completa ligereza de mi parte echarle la culpa a estas herramientas que solo están allí para intentar "mejorar mi vida", pero lo cierto es que es muy fácil dejarse llevar por cualquiera de estos fenómenos si se tiene en cuenta que más de la mitad de personas de este país está conectado a internet, y hay un poco más de 14 millones de smartphones en circulación (Según el MinTic), y eso teniendo en cuenta que esta golpeada república tiene un avance en este tema que estaría rezagado al menos frente a otros 4 países latinoamericanos. Mejor dicho, no es mi culpa, dado que la norma (lo normal) es que se posea un smartphone y a través de él que se acceda (consuma) y produzca, todo tipo de contenido.

Realmente por más que hago memoria, no logro recordar en qué ocupaba mi tiempo "libre" en la época en la que no existía esa facilidad de acceso a la información. ¿Qué hacia para pasar el tiempo en medio de un largo día? ¿Cómo me proveía de contenidos ligeros y superfluos?

En realidad si recuerdo, pero el objetivo de este texto (que ya está muy largo para cualquier millennial), no es otro que quejarme del internet y pedirle que me deje en paz, mandarlo un poquito al carajo y decirle que ya estoy harto de sus conflictos de opinión que resumen los males heredados del pensamiento colonial, que demuestran que poco o nada ha avanzado nuestra sociedad en términos de inclusión (real), de tolerancia y respeto, porque cada opinión, cada comentario que leo, cada nuevo video repetitivo que consumo, tan solo me muestra que nuestras formas de pensamiento se quedaron rezagadas en siglos anteriores de los cuales ya solo conocemos por cuenta de una nostalgia impuesta (como todas las nostalgias de internet) adornada de filtros y sometida al escrutinio de los "likes", pero se encuentra estructurada de una forma más "democrática" en donde se le permite a todo el mundo pensar y opinar, siempre y cuando sea una persona "nice" o de bien, y por supuesto tenga el perfil del buen ciudadano, el buen cristiano y demás, así en el fondo no haya otra cosa que racismo, sexismo, determinismos y violencias políticas, étnicas y de género. Asco de mundo en el que vivimos, que tiene una esencia disfrazada a través de todas estas corrientes de pensamiento y de opinión que en realidad, nos están llevando a la anomia y a la extinción del pensamiento crítico.

Por favor internet, ya déjame en paz.

miércoles, 2 de marzo de 2016

El vacío del alma y el pensamiento

Necesito escribir.
Esto no lo hago por un ejercicio efímero de angustioso y necio deseo de auto complacencia o por la virtud que pueda llegar a reflejar este espacio virtual, ante la constante (ja) afluencia de público con respecto a lo que me atrevo a publicar acá. No, no se trata de eso.
¿De qué se trata entonces?
Este es un escape, a esa realidad que me traga por cuenta de la angustia, de aquella propia de no hacer suficiente, combinada por el cansancio que se produce por hacer cosas que no están acordes con los deseos que se encuentran en aquellos rincones escabrosos de la mente, o quizá en ese espacio cuasi material y fenomenológico al que han relegado al alma.
Aún debo tener algo de eso.
No se trata solamente de un desasosiego que pueda confundirse con la desidia propia que generan las dinámicas de las sociedades en red, del conocimiento, la superación, el rendimiento, las tecnologías de la información y todo otra expresión tecnócrata, real o no, evidente o no, dolorosa o no... Es una cosa que va más allá y que quizá tiene que ver con la poca llegada de la necesaria energía al cerebro, luego de que el estómago no trabaje bien. Es tan grande la influencia de este órgano que casi quisiera hacer una elegía al aparato digestivo, un homenaje al eterno espacio devorador de alimento.
No, eso tampoco es, aunque tal vez influya, pero es que todo tiende a generar algún ruido, o mejor, todo tiene eco en nuestros pensamientos y en la forma en que nos relacionamos con el mundo.
En un estado difuso y contrario a lo ideal, las necesidades se hacen manifiestas y la propia idea de lo oscuro, la muerte y otros pensamientos oscuros si se quiere, tienen una manera especial de hacer transito, de llegar e irse, tomar el avión más próximo o jugar a las escondidas detrás de los parpados y encima de la ultima linea de expresión del rostro, de manera que se asomaran ante cualquier otra observación, cuando la mirada ya no esté cansada, los ojos hundidos, la boca seca o la sensación de espectralidad.
Tan real como vivo.

jueves, 25 de febrero de 2016

No hay nada que festejar

Este título sugestivo tiene que ver con la canción de los Fabulosos Cadillacs "Quinto Centenario" en donde se dice que "5 siglos no son para fiesta, celebrando la matanza al indígena...", y lo que sucede es que nadie se tomó el trabajo de explicarles a la agrupación musical que la celebración no se hace por cuenta de la situación particular con respecto al descubrimiento, conquista o erradicación de este 'nuevo' mundo, no, se trata simplemente de la excusa contemporánea (bueno, de ese tiempo, pero que hoy también es relevante) para celebrar, porque festejar es un verbo transitivo que tiene que ver con hacer una fiesta, y eso que celebrar es también "llevar a cabo", con lo que lo que importa es la fiesta, y el motivo de esta no tiene la menor relevancia, puesto que lo que realmente termina siendo importante es que se celebre, que haya diversión, y esto ultimo implica bailar, comer, consumir licores o incluso otras bebidas, puesto que muchas veces lo importante no es el trago o cualquier otra sustancia que ponga o saque a la persona de algún estado.

La fiesta es una constante a escala humana, incluso podría pensarse que es necesaria, porque hay una dimensión muy importante que se desarrolla para el individuo a través del uso de su tiempo libre, de la explotación del ocio (explotación suena medio maluco, como a los discursos de gestión y producción), el disfrute que está asociado al bienestar, a la diversión como dije, al igual que frente al necesario tiempo libre, pues no todo puede ser trabajo o estudio. No se puede vivir para trabajar.

Tomado de: https://pixabay.com/es/sylvester-cohete-d%C3%ADa-de-a%C3%B1o-nuevo-541440/

No obstante, siempre puede encontrarse una diferencia entre la celebración y el celebracionismo, la gente es tan miserable con el devenir de sus vidas, que una vez llega el lunes, ya están añorando el viernes, de igual manera el año no empieza sin al menos una pequeña reflexión a las vacaciones, lo que puede llegar a pasar incluso al día siguiente de que se han disfrutado, y que es peor para quienes por cuestiones de suerte laboral no cuentan con este tipo de institución anual; pero lo más cierto viene con las fechas fijas para la fiesta, la primera de ellas el onomástico, la segunda la navidad. Algunos pensaran que cada fiesta no es más que el triunfo del capitalismo, como si el mismo estuviera en guerra constante, o en pugna de alguna manera con el establecimiento. ¿En donde viven? el capitalismo hace tiempo que ganó dentro de las formas o medios de producción y como tal tiene un lugar preponderante dentro de las consideraciones normales de nuestra vida en sociedad, en tanto toda persona necesita, quiere o desea ciertas cosas (bienes y servicios) que de una u otra manera influyen en su desarrollo, y no se trata solo de la comida, el vestido y el techo, si no que también existen múltiples 'necesidades' que a diferente  escala establecen una conducta, o que afectan o forman una dimensión de la personalidad, aquella que se da como consumidor. En fin, las discusiones contra el capitalismo tienen poco sentido, en tanto es una estructura que soporta la base social, la cual tiene que ver directamente con la forma en que se trabaja, y en la que se adjudican réditos, bienes, la adquisición y distribución de la riqueza, de tal forma que un cambio en este sentido implicaría una revolución que transgreda de manera profunda los cimientos de la sociedad.

El comercio, o la sociedad del comercio (consumo), tiene todo el derecho del mundo a perseguir que sus bienes sean consumidos, los problemas no vienen de la naturaleza primaria de las relaciones de comercio. No, lo malo empieza con la misma perversión del sistema, el cual ha sido aprovechado por una escasa minoría para establecer relaciones de poder y sobrepasar los elementos de gestión que podrían dar cuenta de una mejor forma para la administración de recursos tan escasos como los que nos sirven para el diario vivir. El mundo no es justo, y tampoco lo son las sociedades, los sistemas políticos o los jurídicos. De esta manera el enfoque depredador, el ideal vicioso, la perversión del sistema, son aquellos aspectos que generan consecuencias nefastas, tanto para quienes resultan víctimas (personas) como también del mismo medio, la base, el ambiente (el planeta), que difícilmente aguanta el ritmo frenético que impone el consumismo.

jueves, 11 de febrero de 2016

Dejar ser

Cada día, o más o menos a menudo, abro este espacio buscando completar alguna de mis entradas (pendientes); razonando, reflexionando si se quiere, sobre tantos temas que me gustaría tratar, sin embargo, tengo la plena certeza de que aun hago esto como un ejercicio de dejar salir, para que las cosas salgan de mi cabeza y no se queden dando vueltas, como todo y como nada.

Pero a veces también siento que mi propia cabeza intenta acallar los pensamientos, evitar que se dé esta expresión tan necesaria ¿Por qué? No tengo idea, lo que sí sé es que a la fecha tengo 19 borradores de entradas que no han sido capaces de ver la luz, o frente a las cuales he faltado a mi propio deber de concreción, son asuntos pendientes y la propia naturaleza de los mismos empieza a afectar a mi sentido del ser, al igual que del deber y el dejar. Ser.

jueves, 4 de febrero de 2016

El cafrismo: Explicación no pedida, confesión de la mecánica de un pueblo nefasto y canalla

Esta, es una entrada muy seria, tanto como los problemas que en ella intento exponer.

Las últimas circunstancias de la vida de la ciudad en la que habito, al igual que un amplio buscar y rebuscar entre las opiniones, esputos, vociferos y expresiones de los habitantes de este terruño, me han llevado a considerar desde hace un buen tiempo, que vivo en medio de una cantidad insana de gente canalla, zafia, ruda, violenta, ignorante, rústica, grosera... gente cafre.

No se trata solo de quienes a diario viven a zancadas, empujones y atropellos, desatando su propio deseo de contacto con el otro a través de micro riñas por un par de segundos de ventaja, o un pequeño espacio en el cual apiñarse, abriéndose paso a como de lugar y abusando de esa complicidad miserable que se pretende luego de tener cada vez menos que dar y si mucho que perder. No ceder ni un milímetro, aprovechar cada momento, capitalizar la desidia o el cansancio ajeno, así se mueve el cafre, pero al menos el de a pie vive con algo de consecuencia y está (al menos en apariencia) dispuesto a confrontar a sus semejantes, incluso puede llegar a desearlo.

Pero al margen de todas estas personas faltas de educación y que por cuenta del poco espacio que la vida les da para realizarse, sometidos a los desmanes del capitalismo, esclavos de sus propias decisiones y de la rutina, viven en un completo enfrentamiento contra todos aquellos y escasos enemigos invisibles a los que pueden derrotar, no a los verdaderos, no a quienes los oprimen, y ciertamente no a sí mismos. Entonces, cada momento de cafrismo podría ser un minúsculo triunfo, apenas suficiente para compensar un carácter débil, una existencia febril y devastada. Pero basta de justificaciones, el cafre existe y persiste en su cruzada contra sí mismo y contra los demás, por la razón que sea.

No se trata solo de ignorancia, que es incluso un calificativo que ha perdido sentido y que se usa a menudo para descalificar al otro, una herramienta del cafre para señalar a aquel que no piensa de su misma manera: "ignorante" es el nuevo "campesino" o "palurdo", porque estos otros significados recibieron el suficiente rechazo social como para haber sido escondido por conveniencia, por esa absurda forma de remendar todo a expensas de insertar algunos cambios en el lenguaje cotidiano, para hacerlo políticamente "correcto" o adecuado. El desconocimiento sistemático del otro, de la realidad, de la historia, no es ignorancia, es al menos una impedimento social cognitivo de la peor naturaleza, porque está sustentado en la voluntad de no aprender, de no conocer, de no saber.

El cafre entonces se rodea de una falsa confianza, de una seguridad manifiesta en que lo que hace, expresa, vive, hace parte de un deber ser adecuado, política y moralmente correcto y esto se agrava cuando tiene el descaro de atribuir su comportamiento a los seres superiores en los que cree. De esta forma se crean los peores tipos de cafres, aquellos que sirven en teoría a una deidad que predica amor, respeto, tolerancia, pero quizá solo entre ellos mismos, en donde el afecto hacia el prójimo no pasa de ritos desgastados heredados culturamente y de una serie de consignas que se repiten hasta el cansancio, pero que no tienen una aplicación práctica.

Mi intención no es desviarme de la realidad del cafre, quien también puede encontrar un sustento moral simplemente en construcciones derivadas de cualquier otro tipo de creencia, pero que en todo caso tendrá algún tipo de base moral que le servirá para justificar sus canalladas, con ideas sobre explotadas aunque poco desarrolladas sobre el bien común, la justicia, la equidad, el amor y la conservación tanto de la especie como del medio en que se habita.

Dejando de lado a toda esta suerte de cafres, con distintos perfiles, procederes, trasfondos y naturalezas, he de centrarme en los hechos que dieron origen a mi inquietud por escribir sobre este tema. Como con algunos otras reflexiones, la concepción de la idea del cafre fue consolidandose a través del devenir de las redes sociales, y los espacios de opinión de otro tipo de portales noticiosos o de información.

Es del caso recordar que por cuenta de la masificación del internet se le ha dado a múltiples personas la opción para expresarse, en donde claramente se encuentra la muestra poblacional cada vez más creciente de cafres. La expresión en un contexto de entorno virtual o digital apareja una serie  de ventajas, propias de la personalidad difusa de carácter digital, lo que facilita la actitud irresponsable de estos individuos, quienes se comportan conforme con aquellos límites que seguramente se han impuesto en su propia vida, quizá como aquellos seres diminutos, sometidos en cada etapa de su cotidianidad con solo una que otra (pequeña) posibilidad para dejar salir sus frustraciones, a través de algo como las opiniones que en su mayoría de veces están cargados de odio y con ataques dirigidos a alguien en particular que ha osado expresar su propia opinión.  Ya volveré a este punto, sobre los cafres, y su forma de expresarse.

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Existe una transformación simbólica importante que se ha dado como resultado de la interacción social en internet y parte de la naturaleza de la información. Esta es emitida por personas, entidades u organizaciones, muchas veces sin una adecuada determinación de fuentes y naturaleza. De esta manera se confunden las editoriales con los sucesos, y las opiniones con las críticas humorísticas. Lo peor sucede cuando los encargados de ilustrar o exponer, de dar a conocer los hechos que circunscriben el diario vivir, lo hacen de una manera parcializada, a través de supuestos (y elaborados) "análisis", lo que resulta peligroso dado que la función de los comunicadores se ha transformado para dar paso a una predigestión de la información, de forma tal que llegue con un mensaje política o comercialmente adecuado según los intereses del capital que se encuentre detrás.

Se trata quizá de un problema de lenguaje, de semiotica y discursos, lo cual se hace claro cuando en ciertos casos estos comunicadores otorgan etiquetas, lo que resulta peligroso en virtud a que la opinión pública tiene poco de formada y no se hace a un criterio personal, sino que usualmente repite y hace introspección de lo que le llega, de manera directa, porque los medios han hecho una explotación carismática de manera elaborada y como consecuencia de la misma cultura popular se ha 'celebrizado' y elevado por tanto la categoría social, de quienes aparecen detrás de los micrófonos y especialmente de las cámaras.

Los medios de comunicación entonces, se convierten en un poderoso factor de hegemonía cultural, en focos de dominación si se quiere, y este no es un discurso "de esos", en tanto mi posición es simplemente una crítica a las formas de construcción de discursos y consensos. Poco se hace para que lo que comunica esté revestido de diferentes ángulos, de imparcialidad, y en los casos en los que está, se hacen vastos esfuerzos editoriales por cargar la opinión hacia un extremo que resulte coherente con una determinada perspectiva política, la cual de paso lleva inmersa una gama de intereses, dictados por los circulos de poder conexos a esa corriente o idea política.

En este caso se ha hecho bien el trabajo, la opinión se encuentra absolutamente polarizada, pero quizá no de una forma estrictamente maniqueista, pero si de una forma en que existen unas posiciones "válidas" y unas cosmovisiones que son naturalmente aceptadas, y no me refiero solo al rechazo por solidaridad mecánica de los comportamientos que resultan aberrantes, detestables o censurables desde nuestra concepción moral a escala de sociedad, sino de aquellas ideas o estructuras de pensamiento que por cuenta de los problemas anteriores son precalificadas y en esencia rechazadas por cuenta del manejo de la información. Aquí basta recordar las dinámicas de exclusión, de manejo de las diferencias y el reconocimiento de las semejanzas, que a nivel social lleva a la configuración de bandadas, grupos, colectivos e incluso tribus.

Hacer y lograr identidad es fácil, y tiene que ver con la forma natural en que los seres humanos como individuos y sociedad, se integran para afrontar de mejor manera los diferentes retos de la cotidianidad, de manera que no es nada novedoso el que las personas se agrupen, no obstante, lo que resulta curioso es la calificación y clasificación del otro a través de dinámicas personales, que en el caso de los cafres refieren a formas canallas y ruines de encuadrar al otro para facilitar su ataque.

Cuando empecé a pensar en escribir sobre el cafrismo, tuve en cuenta una serie de ataques mediáticos u opiniones si es del caso, o información de análisis que suele confundirse con hechos de carácter informativo, puesto que al menos como lo he manifestado desde líneas anteriores, a mí me queda la duda del verdadero papel de los medios de comunicación y del carácter de la información que es recibida por los consabidos cafres. Entonces, de mi observación he visto que muchas de las demostraciones de cafrismo (en internet al menos) se dan en los escenarios políticos, aquellos foros de discusión virtual derivados de artículos de opinión, así como de portales noticiosos.

No hay un solo articulo que se refiera a hechos de actualidad, que exprese la opinión de algún columnista en materias de política, Estado, Nación o similares, que no contenga toda una serie de comentarios explosivos, reaccionarios y con un animo no solo de controversia, sino de verdadero enfrentamiento. Si alguien da una opinión que contiene una desaveniencia contra lo expresado por el común denominador de los foristas, entonces se produce un primer ataque, los calificativos están a la orden y los insultos también. Pensar diferente de otros es claramente una ofensa capital, con todo y que muchas concepciones y cosmovisiones parecen haber sido sacadas de algún lugar oscuro y desolado, probablemente muy disimil de un cerebro humano. Sin embargo las discusiones se salen de tono y usualmente se convierten en una verdadera pelea por cuenta de quien "tiene la razón" o es dueño de la verdad.

Todos nos equivocamos y nuestra posición política ciertamente está determinada por lo que consideramos que es lo mejor, lo correcto en términos del bienestar general, así como del progreso y el desarrollo científico, social y cultural. En un escenario ideal, las personas expresarían sus argumentos a favor de una u otra posición, pero las personas (en especial los cafres) son muy ligeras cuando se trata de mantener una posición política, y esto tiene consecuencias nefastas para el desarrollo social y deja en entredicho conceptos como la democracia, la libertad de expresión y otras consignas que fueron logros históricos para conseguir esa paz duradera de la que Kant tantas veces habló, pero que es una falacia, al menos en internet.

viernes, 15 de enero de 2016

Pausa para descansar (de verdad)

En los últimos días, o incluso desde hace un buen rato, he intentado probar las mieles de la buena vida, de aquellas cosas que por uso y ante mi supuesto nivel de vida (profesional, personal, etc.) debiera hacer para cumplir con los estándares de la sociedad actual. Claro, en esencia nunca me ha gustado cumplir con nada, atenerme, atender o asumir. Sin embargo, tengo claro que todo se trata de adaptación, supervivencia. Por ello intenté hacer muchas de las cosas que había querido hacer antes y para las cuales no se tiene tiempo, dinero o similares.

Una de ellas es viajar...

Esta imagen es de mi autoría.

Me fui entonces, por un tiempo en extremo corto para todo lo acumulado. A ver otros horizontes y conocer otros paisajes, a tomar un baño en otras aguas y definitivamente para pasar algo de tiempo al lado de la amada, sin horarios, sin trajes, sin corbatas y sin otras tantas pre-ocupaciones...

Pero tocó volver eventualmente...

jueves, 3 de diciembre de 2015

Jueves de no corbata

Esta imagen es de mi autoría.
Los habitantes de este mundillo oficinesco debemos encontrar salidas, al igual que motivos y razones, para tantas cosas como incluso la determinación del deber (ser), porque lo cierto es que cuando se trata del hacer, poco importa cualquier consideración de índole personal, nada más importa que hacer caso, lograr la meta, consolidar el resultado, puesto que toda acción no se somete a la reacción, si no que tiene que tener un resultado; a, b, c, o cualquier otra variable tienen que terminar siendo z, porque esa fue la respuesta que algún genio estableció... la autoridad.

De esta manera resulta apenas lógico que el colectivo termine reivindicando un mínimo de su libertad personal a través de lo más bobo que pueda, lo que implica no menos que hacer alguna micro revolución que solo sirva a un propósito de una pequeña victoria, aquella satisfacción que aun ínfima resulta altamente gratificante. Sí, el ejemplo, es tan sencillo como un día sin corbata...