Y estas ganas de vivir, ¿quién me las quita?
Con todo, cada momento vivido se ha quedado fuertemente pegado a mi ser; Es un hecho, no estoy hecho para experimentar la mayoría de las cosas como todos, probablemente sea la terquedad absoluta, la terrible desconfianza, el modo y forma de acercarme a la hechos, personas y situaciones; los inconmensurables desajustes emocionales y la eminente contundencia de mi rechazo a lo comúnmente aceptado, o lo que podría ser un disenso generalizado, malestar existencial...
domingo, 31 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Poniéndolo todo en orden
No debería, no tengo que hacerlo; aunque, no sé qué me pasa, probablemente sea el aburrimiento (ya me he referido antes a él, pero tengo un par de reflexiones nuevas que espero poner como otra entrada). En todo caso se me dio por compartir un par de líneas que empecé a escribir aquel día en que estaba convencido que quizá no vería nuevamente un amanecer... Lo cierto es que no solo vi un nuevo amanecer, si no toda una semana, y otra después de esa y a la final todo siguió como iba. Muchas podrían ser las ideas al respecto, sin embargo, me contentaré con pensar que estoy aquí, eso es lo que importa. Por lo demás, siempre seré un campeón de lo dramático.
Veamos:
27 de febrero de 2013
Esto de dejar las cosas en orden es un chiclé absurdo, sin embargo lo he hecho. Motivado tal vez por el hecho de ser totalmente anacrónico, idealista y ante todo ridículo.
Pero ¿qué es la vida sin un poco de ideal y ridiculez?, sin contar con que las dos casi siempre van de la mano...
Es claro que hasta ahora mi vida no ha sido otra cosa que una sucesión de bizarros, e incluso predecibles errores. Y claro, más de un conformista de esos a los que detesto me podría decir que la gracia de todo está precisamente en el errar. ¿ah? Sí, claramente el camino es importante, pero al menos deberían haber metas, descansos, aquellas paradas necesarias de confort; tal vez hasta un poco de esquiva felicidad...
He tenido tiempo de pensar en todo, incluso en ella, aquella y esta... no es justo para otras personas que tengan que someterse a mis intentos de entender la realidad, la sociedad, la vida misma; y por qué no, a mi mismo. Sin embargo, era necesario porque las cosas están bien, tanto que el equilibrio no es otra cosa que una excusa para estar, para no dejar ser... porque estos dos verbos aún inquietan cada fibra de mi ser.
Solo se que si esto es lo último que se da, que se tiene de mi; no estará del todo mal, he experimentado tantas cosas, y he estado satisfecho con la mayoría de ellas y sé (o creo saberlo) cuales de las mismas no han sido más que fracasos rotundos. Esto sin embargo no es una cuestión que exprese un diagnostico en términos de productividad o alguna otra ridiculez como la corriente generalizadora pretende ver todo.
Es solo un día más y puede o no, ser último...
miércoles, 13 de marzo de 2013
400- De verdad mentira
A veces me pregunto por qué ya no puedo escribir aquí a diario. Sin embargo las razones, que parecen mas excusas, se pueden resumir un tanto en que las cosas han cambiado, incluso los medios para plasmar quejas, opiniones y reflexiones...
Es bien sabido que las personas son especialistas en mentir (y para todo propósito en esta entrada dejaré de ser persona, y me saldré de todo especulación típica de orden categorizador), esto es un hecho y ha sido objeto incluso de estudios serios, de aquellos que tiene innumerables citas y están dotados de relevancia. Las personas mienten tanto, que lo primero que hacen es mentirse a sí mismos. Razones, motivos, necesidades... Probablemente todo sea una mentira. La aceptación, el auto conocimiento y por supuesto la autoestima, dependen en gran medida de la creación de consensos básicos en los diálogos intimos que se dan como expresión natural del desarrollo de la personalidad. Para ello es necesario entonces que se conozcan las realidades del ser, lo cual implica construir una verdad coherente y en todo caso apegada a la realidad desprovista de refuerzos innecesarios y de auto condescendencia.
Nada más alejado de lo que en realidad sucede, de ahí la excusa. Por eso, no puedo dejar de expresar que ante todo, lo que acontece aquí (este blog) es la falta de ganas, porque todo es finito (todo se acaba), incluso las excusas, pero lo bueno es que puede volverse a empezar, renovar, rellenar y cualquier otro "re" que aplique.
Si, aún escribo, sigue gustándome mucho... Lo que me faltan es ganas de publicarlo.
(Gracias Maya por el regaño).
lunes, 4 de marzo de 2013
Apocalipsis Tropical: Capítulo II
Capitulo II
Hamlet desahuciado
Bogotá
Por. @Morwak
<<Andrés se convirtió en amo de su propio destino gracias a la voluntad que le ha permitido sobrevivir. Al querer reencontrarse con sus seres queridos, viaja por Bogotá en una bicicleta de carreras tomada de una tienda de deportes y en la cual trata de evitar todos los baches del camino, con un morral en la espalda y una pala que encontró en una tienda de implementos para construcción. En los últimos días sus destrezas como deportista -especialmente su agilidad- eran muy útiles, porque le permitían acercarse a las tiendas y a otros edificios sin hacer mucho ruido y sin ser detectado. Después de cientos de horas de recorrido por las carreteras nacionales a lo largo del relieve nacional y gracias a su entrenamiento que constaba de 6 horas diarias pudo desarrollar una gran resistencia. Cuando todo comenzó estaba en las carreteras de Antioquia, disfrutando del paisaje y siempre, guardando su más oscuro secreto.>>
Seguir Leyendo...
domingo, 10 de febrero de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Apocalipsis Tropical: Capítulo I
Capítulo I.
Marta y Diego
<< En unas circunstancias diferentes, habría sentido una enorme felicidad al encontrarse en un sitio como ese. Sumergida en largas hileras de toda clase de ropa, distintos estilos y un armario por el que era posible caminar, entrar en él y nunca más salir; claro, como si pudiera vivir de faldas, vestidos y pantalones. Siempre le había encantado la ropa que vendían allí, los colores eran extrañamente adecuados a sus necesidades, sin contar con los mejores precios de la ciudad. El letrero de la entrada no sugería de forma alguna el contenido del almacén, con su letrero de aspecto frutal y vivos colores, aquello era una bodega, en donde en algún momento vendieron una gran cantidad de ropa traída de la China... >>
lunes, 28 de enero de 2013
Y luego... [Poesía]
Odio tus formas infinitas...
Hay algo malo contigo, te deslizas fuera de mis intentos de alcanzarte, aunque perderte de vista es un imposible, es una ubicuidad a la inversa. Aunque no estaría de más si me concentro en lo distorsionado de mi espectral existencia, si me proyecto en la distancia para poder acecharte con mi mirada y no solo con mis pensamientos...
Hay algo malo contigo, te deslizas fuera de mis intentos de alcanzarte, aunque perderte de vista es un imposible, es una ubicuidad a la inversa. Aunque no estaría de más si me concentro en lo distorsionado de mi espectral existencia, si me proyecto en la distancia para poder acecharte con mi mirada y no solo con mis pensamientos...
martes, 15 de enero de 2013
Respeto y tolerancia
Yo soy muy tolerante (debo serlo), es una de mis maneras de sobrevivir a la estupidez ajena, al exceso de estolidez y a la falta de criterios dentro de lo mínimo que podría considerarse como sentido común. Quizá sea mucho de mi parte pretender que no sufro de eso que critico, sin embargo por pura extensión de mi egoísmo, trato de no hacer a otros sufrir por mis defectos, por la falta de lucidez o incluso por mis múltiples locuras, sobresaltos y excentricidades. Creó haber manifestado ya, muchas veces mis consideraciones sobre el respeto y la tolerancia, valga decir de nuevo (por si acaso) que las dos son medidas de inclusión social, de homogeneidad en el discurrir diario, que implican el mantenimiento mínimo del orden al interior del tejido social.
El primer concepto, el respeto, es una virtud general derivada de la atención, miramiento o deferencia, es un criterio dirigido que parte del otro hacia el individuo y que como valor social podría estar permeado de unas circunstancias morales aprehendidas o desarrolladas como parte de la cultura de quien interpreta, siente u observa. Por lo tanto es un valor de contraste, ya que la escala personal de medida (lo bueno, malo, sano, correcto, malo, vicioso, incorrecto) necesariamente se pone de presente antes del miramiento del otro. Ese otro es fundamental para determinar las medidas de respeto, la cual en términos simples y puras se entienden ya como herramienta (social) no solo en la atención, sino en el dejar de hacer, contener cualquier intromisión, afrenta o posible agresión en contra de otro individuo frente a su integridad física y psíquica (social, emocional, afectiva, etc). Este respeto es una bandera del sostenimiento de la paz, precisamente por el ideal liberal de la igualdad y la fraternidad, es decir, como se es igual al otro, se le debe tener una deferencia propia en el mismo sentido que se supondría en desarrollo de la libertad personal (individual). Existe otra concepción, relacionada con el sentido carismático del otro frente a su relevancia en términos de concepción personal, pero la misma al ser un sinónimo de importancia, reverencia o incluso temor, no viene al caso.
Así las cosas, el respeto es un valor social, el cual esta sometido a las categorías propias de los individuos que las aplican, pero no tiene concreción en sí misma, puesto que su aplicación depende del actuar de quien lo ve, posiblemente bajo amenaza de un eventual reproche social. Con esto en mente puedo decir que no es necesario, ni siquiera lógico que se deba respetar a todos, o que sea esta la regla general.
Pasa muy diferente con la tolerancia, la cual en casi todo ámbito se refiere al mantenimiento del equilibrio (tranquilidad, sosiego) de un sistema frente a fallos o crisis alrededor del mismo. En términos sociales se refiere preferencialmente a la aceptación del otro, por eso se encuentra -por lo general- muy próximo al respeto, pero consideraría que esta sería más una herramienta que un valor del individuo, y más una carga social que algo que este inmerso en el desarrollo individual, en virtud a que la cultura homogeneizaría directamente las relaciones sociales estableciendo los criterios de comportamiento, lo que no ocurre con el respeto, por lo tanto serían deferencias desde el individuo a los demás y negarían por demás las proyecciones propias del ego. Es básicamente una imposición.
Es una lastima debo decir, que si se cuestiona a alguien sobre lo que piensa o dice, este se sienta insultado, irrespetado, bajo la idea de la triste amalgama que existe culturalmente entre quien sostiene una idea y la idea misma, con lo que cada uno es más sensible que otro frente a lo que se esfuerza en creer, aún cuando esto no tenga sustento, y la pasión propia de su creencia y el apego de la misma a su propio ser, hace a las personas malos confrontadores; y más aún se hace mala dicha confrontación y convierte a quien discute en alguien difícil, pérfido y cínico. Esto, en razón a que lo único válido es el adoctrinamiento soportado principalmente en el argumento de autoridad, que hace cierto algo por la "importancia", "calidad" o "virtud" de quien lo dice. Y aunque el discurso mayoritario conlleve a la crítica, la misma solo es aceptada si parte de la tendencia, si es resultado de lo generalmente aceptado, de lo contrario el disenso no cala y se califica de caprichoso, de inútil, irrespetuoso y grosero.
Muchas personas ondean de forma constante las banderas del respeto y la tolerancia, lo imponen, lo restriegan a otros sin ninguna consideración, pero arremeten con toda la agresión y violencia del caso cuando algo es cuestionado en relación con ellos y su tolerancia se esfuma; Porque la misma no es aplicable a otros, porque todo es relativo, porque todos son importantes y valiosos siempre que se porten bien, porque las opiniones siempre son válidas a menos que contradigan los dogmas y paradigmas personales, porque pensar libremente y diferente esta bien siempre que se ajusté a los cánones preestablecidos. Porque respetárselo se hace con los iguales, y tolerar es una forma de subir el ego sobre esa forma de ridícula condescendencia que marca los modales, las maneras y las formas de las cuales, valga decir, carezco por completo.
La imagen es del gran maestro Montt, las pueden conseguir en sus dosis diarias.
lunes, 7 de enero de 2013
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Queja (reiterativa)
Probablemente no escriba porque tres de los últimos fines de semana han estado marcados por la enfermedad, es tal vez porque el trabajo me agobia; porque aunque me satisface, la universidad me ha dejado igualmente agotado... o simplemente estoy cansado de todo... de todos... no lo sé.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Navidad, preludio de una reflexión
Sobrevivir estas fechas debería ser fácil. No dejarse consumir por las tendencias populares, alejarse lo más que se pueda del "foforro", de la "farra", de la fiesta, y de otras palabras reales o inventadas que denoten rumba y que empiecen o no por "f". Huir de la confusión propia de quienes celebran hasta el crecimiento del pasto, alejarse de los que brindan por la alineación planetaria, y que beben, beben, y vuelven a beber.
Tal vez con el tiempo me he vuelto más amargado de lo que pueda llegar a tolerarse, aunque lo simpático es que como tal, las cosas que me perturban no me amargan, pese a la contradicción probablemente incursa en lo mencionado. Siempre he tenido una facilidad increíble para perturbarme -eso sí-, para darme cuenta de un montón de cosas, y tal vez tiene que ver con lo problemático de la consciencia. No lo sé. No es del caso frente a estas fechas, solo me inquieta un poco más de lo acostumbrado, por diferentes razones, pero principalmente por la gente.
Desde hace mucho tiempo considero que no es necesaria una época del año para comer de forma decente, mi propio sobrepeso es una muestra de que disfruto bastante de la comida, haciéndola y comiéndola. Por esta razón no creo que sea prudente esperar todo un año con la excusa de comer ciertos manjares. Por otro lado la familia, bueno, en mi caso, hmmm, digamos que no aplica lo de la unión familiar y otros paradigmas del espacio publicitario de Coca-cola. Por último, tampoco soy muy amigo de las fiestas, no porque no me guste divertirme, sino porque no le veo objeto, salvo que de verdad haya algo que celebrar (espero aclararlo más adelante, en otro escrito).
Muchas de las anteriores razones podrían no ser suficientes, o al menos parecer una completa tontería y corresponder a una realidad subjetiva y ridícula Lo anterior entonces me da motivos suficientes para considerar lo mismo de los fans absolutos de estas fechas. Quienes han asfixiado de tal manera las fiestas decembrinas que ya cubrieron parte de la ciudad con sus poco ecológicos y febriles adornos, tanto así que casi que hacen desaparecer a Noviembre. Claro, el afán mercantilista también se ha apoderado de los almacenes y por supuesto las personas que deben ser "precavidas" ya han empezado a hacer compras para madrugarle a Diciembre. La música típica de estas fechas pulula en las emisoras (afortunadamente yo no escucho radio, ni veo televisión), por lo que cada vez son más los signos inequívocos de la llegada del enorme zombie robusto y regordete, padre de la navidad el cual como es costumbre viene a premiar a los niños buenos y a castigar a los malos, aunque nunca entendí el sentido de justicia de este personaje, todas las personas malas, impías cretinas, cínicas y criminales, reciben los mejores presentes en estas fechas.
Por mi parte, no celebraré nada, no hay por qué. Quisiera ser el monstruo creado por Dr. Seuss, e intentar robarme la navidad para aumentar de talle mi achicharrado corazón, pero desgraciadamente afuera no está lleno de "quienes", sino de cualquieras, de personas que viven en conflicto con ellos mismos y que probablemente fueron desprovistos de la capacidad verdadera para sentir, con lo que mejor les dejo disfrutar de sus pérfidas fiestas, y que la supuesta felicidad les cause el necesario vació que he observado siempre y por el cual he considerado esta época como la mas miserable del año. Anochecerá y veremos.
Jo jo jo (?)
Imagen tomada de aquí
viernes, 9 de noviembre de 2012
Mala experiencia
A veces me creo el cuento de que estoy por encima de muchas cosas, que estoy preparado para afrontar los males conocidos y que poco queda que pueda sorprenderme. Seguramente los cementerios están llenos de personas que pensaron igual. Aunque morir no me asusta, no porque tenga alguna suerte de apoyo sobrenatural que medie mi vida, o porque crea en un destino para mi alma diferente a la extinción o reciclaje normal de la energía, no, es solamente porque el miedo a la muerte para mi equivale al miedo al existir, y eso es causado por la ignorancia y el desconocimiento, sin contar con la estupidez, y particularmente los interrogantes motivan así como la curiosidad establece objetivos tan pertinentes y constantes que ninguna existencia podría ser vacía.
No estoy seguro de por qué titule a esta entrada "mala experiencia".
No obstante, pienso que la experiencia en sí, en casi toda oportunidad es mala, porque de lo contrario es un recuerdo, que sirve a la melancolía propia del ser humano en su pérfido intento de alcanzar la felicidad -como un fin- lo que lleva a re-cordar a re-vivir, porque muchos se esfuerzan en evitar vivir de forma lineal, y de someter las vueltas de su lineal existencia: volver, o re-volver. Esto lo que quire decir es que se obligan a ver las cosas, como fureon en un momento de su vida en el cual sintieron la tan anhelada felicidad.
Se vive por contraste, y el que se hace de los eventos y decisiones personales es reiterado, quizá porque toda decisión requiere de una validación, porque poco de lo hecho por el ser humanó es espontáneo, en tanto se requiere principalmente un argumento de autoridad, que es más válido que el mero análisis racional. Especular está mal visto, divagar es peligroso y seguramente todo tiende a la mera elucubración.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Sobre la verdad, un aspecto preludio de una reflexión
"Es una cena..."
Esto lo decían en una película que estaba viendo en su momento, por el mero desparche y la aparente belleza que proyectaban sus protagonistas. Puras ilusiones y espejismos. Intento de nuevo hacer esta entrada en razón a que ayer cuando ya la tenía casi lista fue borrada en un complot entre el dispositivo usado, un internet intermitente y el Blogger (sin contar con que la compatibilidad de la interfaz del Blogger no es completa).
Menciono la película porque en la misma luego de varios giros dramáticos, parecen darnos la idea de que lo que vale realmente es lo que eres y que ante todo debe triunfar la verdad (autenticidad en términos de la personalidad) aún cuando la protagonista es adoctrinada en el transcurso de la película y también muta (cambia), se arrepiente y "crece". Lo cual es natural en virtud a la natural ciclotimia femenina, con los reveses normales del capricho y desórdenes hormonales. Es normal, hace parte de su belleza y el desequilibrio es único en cada una -y uno no puede hacer menos que quererlas-.
Ahora, la verdad es claramente un concepto conveniente, y que debe ser contextualizado. En principio esto que tomamos como la "verdad", es la porción personal de la realidad que precisamente se tiene como lo más cercano a ella, que luego del tránsito normal por el cerebro (insisto, todo en términos humanos es racional) se tiene como cierto, y que se entiende una posición, un punto de partida para establecer una discusión, generalmente tiene argumentos para sostenerse -puesto que es una construcción-, pese a lo simple que pueda ser. A veces también tiene una carga motiva que la convierte un tanto más en un dogma, pero eso ya es un problema de argumentación y lógica, que no viene al caso. No me detendré más en este punto (esta idea), lo desarrollaré en otro escrito.
Existe por otra parte un concepto que tiene que ver con la coherencia (y sí, este deber ser del que se especula en mis escritos, puede llegar a ser mal entendido, pero por favor, no tiene nada de malo el pretender, el darse a la búsqueda de lo ideal. Creo que no es un mal único y si por el contrario algo natural a toda persona), no es otra cosa que la derivación lógica de una acción o en el caso que me ocupa, tan sólo la actitud o el comportamiento que se muestre acorde a como se supone, es (ser en términos del constructo social llamado personalidad).
Es mucha la teoría, narrativa y elucubración alrededor de la verdad como componente necesario de una relación, atada a conceptos como la fidelidad, la atención y el respeto, incluso en esta última se habla de tolerancia en términos precisamente del choque entre el ser y el deber ser, o más exactamente entre el ser y el deber hacer. También es preciso decir que las personas se relacionan, por lo tanto no me refiero exactamente a un tipo determinado de relación, si no al evento abstracto en que un ser humanó interactua con otro, y para los efectos de lo que pretendo dilucidar, cruzando eventos de lenguaje articulado, comunicándose, porque otras formas de interacción tendrían diferentes maneras de ser evaluados, y tampoco pienso integrarlo a estas líneas.
Como expuse, la verdad es una porción personal de la realidad, pero como hecho, plano, indiscutible (al menos de forma aparente), cierto; puede también, torcerse a través del lenguaje, y eso es lo que importa para el análisis relacional. ¿En qué punto se rompe lo acaecido, frente a lo comunicado? Si bien la percepción distorsiona la realidad o también la hace personal (no voy a hablar de subjetividad, por pura tranquilidad epistemológica), los hechos tienden a ser más o menos concretos, y por necesidad, gusto, deseo (en todo caso por decisión, es decir, usando la voluntad) pueden llegar a ser transformados, lo que no es más que una mentira, de la proporción correspondiente a la alteración de tales hechos. La transformación de la realidad personal transmitida a otros, una mentira.
Las personas son entonces, naturalmente mentirosas, puesto que los hechos o verdades no pueden ser transmitidas directamente, o de forma completa en virtud de convenciones sociales (el mayor motor de la mentira es la cultura, especialmente en su modalidad de convención de comportamiento, o mejor llamada urbanidad y modales); también son motivo para alterar los hechos, ideas, verdades y paradigmas, la protección de los otros en términos de guarecer sus propias identidades inacabadas, por paternalismo principalmente, pero por cualquier otra razón aún más egoísta que la propia condescendencia hacia las personas por las que se profesa afecto.
Por ahora llamo a la reflexión, al cuestionamiento de si es necesario mentir, si la verdad es dura por contraposición a la realidad que la compone, o si sencillamente es un problema de momento, tiempo, instante y compañía. ¿es necesaria tanta mentira?
miércoles, 7 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Sonría
Traspiés, uno detrás del otro (claro que eso tampoco es que esté desprovisto de sentido).
Tal como lo he manifestado en más de una ocasión, son pocas cosas las que tienen consecuencia, en este, el mundo en donde fui arrojado como un pancake que después de dar tres vueltas en el aire no encontró el camino a su sartén (terrible símil). No espero -de nuevo- que esta entrada tenga alguna coherencia, al menos no como la acostumbra a ver el mundo, como lo pretende imponer. Aún el cariño es algo lejano, difícil; y vivir en términos de algún sentimiento es también una tarea inocua.
Terribles personas las que pretenden hacer bien las cosas, quienes se preocupan por aprovechar mejor los recursos y porque cada cosa se corresponda para que quizá, solo quizá, las personas puedan estar un poco más cerca de algún estado cierto de feliz. Claro, es más importante suplir la necesidad temporal, cuidarse de la apariencia para que se vea como, para que luzca, porque al parecer todo es relativo, tan simple, tan obvio, que entonces nada vale la pena, sin embargo hay que fijarse en las pequeñas cosas y disfrutar cada momento como si fuera el último, esto es, una contradicción tras otra, a la final, apague su cerebro, sonría no discuta, ¡y acuéstese a dormir!
Y por supuesto, no se le vaya a ocurrir pensar, ¡jamás!
domingo, 4 de noviembre de 2012
Felicidad, preludio de una reflexión
Más de una vez he escrito sobre este esquivo sentimiento, o estado, o virtud, o principio... Y claro lo he hecho desde diferentes concepciones, puntos de vista y por supuesto, pudiendo o no predicar de mi vida el encontrarme inmerso en dicho sentimiento, con lo cual no se trata de un tema inexplorado, ni de algo totalmente ajeno o esquivo.
De pronto al mirar hacía un lado y sin excusa, premeditación o razón suficiente se sonríe, y es claro que no se requiere una explicación para todo, ni una razón suficiente para todo, sin embargo eso podrá funcionarle al grueso de las personas, sin embargo para mi las cosas son diferentes, y preciso entender, dilucidar, o simplemente tener un indicio, no necesariamente la certeza, luego me referiré a la verdad; Sin embargo, en lo que se refiere al presente escrito, debo dejar claro que la felicidad no es algo puramente espontaneo, lo cual me lleva a recordar mis propias palabras:
<<Las cosas normalmente no salen de la nada, ni los bebes, ni las ideas, ni los colores ni mucho menos cada cosa que queremos; es decir que uno debe buscar, encontrar, hacer y conseguir; con lo cual no puedo estar de acuerdo en que muchos vean su vida como un cumulo absoluto de dicha infinita, me preguntaría entonces, ¿de dónde sale? Y es que tampoco creo que haya nada ilimitado, nada eterno, la misma naturaleza en su ejemplo nos muestra que si bien hay ciclos, tampoco nada se pervierte hasta resultar inmutable, eterno o diáfano>>.
Considero que la felicidad, no puede ser un fin en si mismo considerado, y lo menciono ya que muchas personas pretender como mayor o mejor expectativa para su vida el hecho de "ser feliz", a lo cual siempre me he opuesto en tanto no considero que se pueda ser algo que constituye un estado, sentimiento y sensación y que basado en lo mismo, no tendría una vocación de permanencia tal como para dotar al sujeto con una categoría permanente.
Como preludio, es bueno recordar entonces un par de entradas relativas a este tema que abordaré en el futuro de una manera más completa.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Querido diario
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ADVERTENCIA:
De una serie de pensamientos anónimos reales e irreales. A veces para matar un pensamiento, hay que acabar con el culpable. Estas lineas son el reflejo de ello y por favor, NO SON REALES, son solo un cuento, como la vida.
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1° de noviembre de 2012
ADVERTENCIA:
De una serie de pensamientos anónimos reales e irreales. A veces para matar un pensamiento, hay que acabar con el culpable. Estas lineas son el reflejo de ello y por favor, NO SON REALES, son solo un cuento, como la vida.
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1° de noviembre de 2012
Querido diario:
Llevo varios días intentando escribir decir algo. Creo que no sabía por donde empezar, o incluso empecé varias veces, pero todo quedó del tamaño y con la forma de la nada...
La mayoría del tiempo no sé como le hacen, ¿qué tanto se necesita para estar tranquilo?, ¿para seguir adelante? Pese a lo fuerte que zarandea la propia consciencia. A veces parece que una cosa se arregla para que se dañen un par más. Y por si fuera poco, cada tanto creo encontrar alguna persona con quien hacer cruce de miradas, de sentires, pesares y pensares, pero nada, termina siendo siempre la clásica ecuación del dos de tres que parece marcar mi vida de forma inequívoca.
Lo he pensado bastante y el problema está en la falta de correspondencia, en la falta de ubicaciones comunes, y es que lo común sirve para generar lazos, para hacer conexión y para permitir que todo pueda encontrar un sentido. ¿para qué este sentido? tal vez porque el rumbo es la única cosa cierta dentro del espiralado devenir que solo tiene sentido cuando se considera lineal el tiempo.
En estos momentos siento que la vida se me va de a pocos, no sé que me ha dado exactamente, estoy invadido por el desdén y me siento capaz de hacer muy poco, incluso he visto que las respuestas de otros, la maldita interacción, se ha hecho intolerable. A este ritmo no creo poder entender con claridad que es lo que quiero. ¿O qué será lo que necesito?. Tendría que reparar en el sentimiento primario que me invade, sin embargo este precisamente es el problema, no hay tal. Solo la rabia propia de no encontrarle sentido alguno a la situación, estoy convertido en una sombra de mi mismo, y no tengo la voluntad suficiente ni siquiera para deprimirme de verdad como la persona seria que soy.
Y claro, de especial no tengo nada. No necesitaba que me lo recordaran, ser especial en este mundo sería de lo peor, salvo que eso implicara el super poder que he pedido casi desde que tengo memoria, para convertir a quienes me estorban en polvo.
Escribo estas lineas desesperado y con la idea de que todo llegue a feliz termino, o no tanto que sea feliz, pero si en todo caso que termine, porque ya no tiene sentido, porque estoy agotado, porque todo es una mentira y ya es hora de parar con las estupideces, con la ilusión vaga de hacer y ser diferente, con el falso deseo del tener lo que otros, con desear la dicha ajena, como si la felicidad pudiera transmitirse de la misma forma que la miseria, como si la bondad fuera tan promiscua como los demonios, a quienes podemos dar a luz con un pestañeo.
Creo que ya es hora de decirle adiós a todo y a todos, porque la vida en chiste no vale la pena, y tomándola en serio vale poco. Para qué buscar una razón para las cosas si todo converge en un sentido de si mismo, sobre y hacia si mismo. Esta existencia es tan efímera y tan estúpida que cada persona esta aferrada a su ser únicamente por el sentido precisamente de ser, lo cual se constituye en una forma de pasividad absurda, de juego perverso en el cual se busca oponerse a la naturalidad con la única pretensión precisamente de ser lo lógico, de ajustarse a lo que es.
He llegado a esta decisión después de un cuidadoso examen de posibilidades, midiendo todas y cada una de las consecuencias de mis actos, porque claro, yo fui dotado con la consciencia de alguien mucho más útil e importante.
No tengo amigos como tal y se que las pocas personas cercanas a mí podrán estar más tranquilas sin que les pueda volver a amargar su existencia, porque muchos han intentado como tal acercarse, aún me cuestiono sobre sus motivos, pero en estas situaciones las personas siempre tienen algo que ganar en la medida en que de alguna manera algo les sea retribuido y tengo la plena certeza de que sus culpas se mitigaran cuando con otros determinen que ellos lo intentaron todo para cambiarme, para incluirme en sus círculos, para hacerme uno con sus vidas. Que me quisieron dirán algunos, que me entendieron afirmaran los más osados, algunas pocas aseguraran con lagrimas de momento, superficiales y vacías que amaron algo de mí, probablemente la forma en que las hacía sentir necesitadas. Hay que ver como el amor es una herramienta de validación personal, ruin, cínica y conveniente.
Mi familia vive en otro mundo, y a veces quisiera que se hubieran ido lejos de mi de toda forma posible, aunque lo cierto es que les veo muy pocas veces, a intervalos cada vez más largos y hasta pude dejar de sacar excusas, si no lo sabe se lo imaginan: No los soporto. No fue algo que decidiera, ya que aparecí en el seno de un grupo de personas tan distintas a mí, que realmente es un milagro que no hubiera tomado esta decisión hace mucho, cuando era más frágil cuando la frustración y el miedo servían de levadura para hacer crecer el carácter que ahora me asegura el temple de mi decisión la razón de ser de todo, el modo verdadero de ser y hacer las cosas.
Sé que estoy en lo correcto, puesto que las manos no me han temblado una sola vez desde que empecé a escribir, y la tos del asma parece haberse curado de forma milagrosa. El dios de mis padres, que me abandonó al finalizar la niñez, tampoco se ha hecho presente para dar su consideración, y tal vez se encuentre disfrazado de muerte y como un mercachifle más tan solo esté esperando su parte de mi alma, de una vez por todas.
Lo dije antes y lo repito, estoy cansado, de mi trabajo, de mi jefa, de mi carro, de mi televisor, de mi perro, del reality de turno, quiero terminar y que todo termine, es por eso que hice un viaje peligroso -poco me importó- y por fin logré comprar algo con lo que fantaseé desde niño, tengo un revolver, creo que es de calibre .38, nunca me interesó saber como tal de armas, pero he tenido incontables fantasías usándolas en los demás.
En sí, es un instrumento pesado, el vendedor me instruyó durante poco menos de cinco minutos, me imagino que para que mientras que revisaba el arma no le pegara por accidente un tiro a el o a su regordeta amante. El arma siempre estuvo cargada, tengo tan poco sentido de la auto conservación que la he cargado así desde entonces, envuelta en un trapo impregnado del oleo mineral con el que se tuvo que haber limpiado aquel "fierro".
Creo que cada persona no deja jamás de fantasear del todo con ser un cowboy, o tal vez un ganster, o cualquier tipo de persona sin reparo a disparar, siempre me he preguntado a que huele un disparo, si sacará a volar por el aire a los pobres diablos a los que el plomo logre abrazar, y me gustaría ver como se va la vida de los ojos de una persona. Claro que no soy del tipo de hace daño a otros, al menos no de esta forma, creo que siempre mis malos pensamientos han sido defensivos, gritos de dolor y desesperación únicamente, pero a la final no solo soy un cobarde, también soy una buena persona.
Con esta herramienta en mis manos no puedo dejar de pensar en ella, en sus labios, en su sonrisa, en como debe estar disfrutando con otro, renovando los votos hacia el amor. Porque claro, el amor es eterno mientras convenga, y cada promesa se ajusta al sentido de la necesidad, mientras eres útil, mientras la diviertes, la haces sentir mujer y toda tu vida gira a su alrededor. Porque el amor no puede ser egoísta ni conveniente, a menos que las cosas vayan hacia su lado, porque la belleza y la sensualidad son suficientes para adueñarse de una persona, pero también garantizan completa libertad... Zorra. La amé tanto que aún hoy siento el peso del sentimiento, solo quisiera llamarla y despedirme, pero seguramente me hará sentir peor, y puedo estar cometiendo alguna locura, como arrepentirme.
Ha llegado el momento, no me despediré porque eso hace en realidad a quien le importa los que deja, pero yo tan solo he dejado polvo, desolación y miseria, la cual no sobrará en un mundo cruel y despiadado, en donde seguramente pasará desapercibido, tal cual como yo.
Adiós.
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martes, 23 de octubre de 2012
¿Le importa?
Tenía muchas ideas para esta entrada, ninguna cuajó.
¿a quién le importa?
Claro, es una defensa excelente, el pensar que se es libre del ojo ajeno, del juicio que lo acompaña.
En realidad, creo que a los demás les importa mucho, en perspectiva, de forma superficial, o tal vez de la única forma a la que pueden llegar algunos, esto ya que tal vez los niveles de sensación sean una invención de las personas que quieren ser complicadas, o tal vez solo aplique a las personas realmente complejas.
Probablemente sea mucho decir como en otras ocasiones lo que puede o no llegar a ser, un absoluto y descarado rasero que establece falencias en otros. ¿quién me he creído?
El problema radica precisamente en que las opiniones son válidas tanto como especular, hacer un blog, escribir una que otra diatriba. Todo el mundo lo hace, ¿no? Precisamente. Por eso mismo debería dejar de hacerlo, contentarme con seguir las ideas de otros, ir de un extremo a otro, del día a la noche sin pestañear hasta cuando ya sea necesario y suficiente el cerrar los ojos. Y claro, lo necesario y lo suficiente son conceptos únicamente que solo se tienen más o menos claro según la óptica, relativo en extremo, aunque la explicación más loable es aquella que involucra una dinámica de masas, una idea generalmente aceptada, con independencia de la razón que haya llevado a la asimilación de la misma. ¿Y qué importa acaso de donde sale algo? lo importante es que esté. Porque nada peor que los vacíos en los valores, porque se puede ser falto de todo sentido y sentimiento, pero necesariamente hay que tener algo en que creer.
Todas son puras abstracciones, pero he notado que las personas son en esencia curiosas, o mejor, morbosas. Cualquier cosa que rompa el "orden" preestablecido, será causal de miradas ansiosas, de terribles sensaciones acompañadas de aprobaciones o desaprobaciones, y es que frente a los sucesos ajenos, siempre se tendrá algo que decir. Sí, "hablar" es un verbo que se conjuga con más facilidad y más a a menudo que "pensar".
Por supuesto es muy cómodo desde la posición de quien escribe el arremeter fácilmente contra el universo, puesto que el asedio de las palabras y las ideas es en extremo efectivo, sin embargo es un punto vital, el considerar que tenemos muchas más atención que aquella que creemos, sin contar más de la que merecemos. Los miserables no son tal vez tan dueños de su miseria como de la lastima de otros, suplantamos la voluntad por la necesidad disfrazada de deseo, porque nada es suficiente y todo puede llegar a ser molesto.
Puede que las paredes no tengan oídos pero definitivamente los seres humanos si los tienen, escuchan, tanto y tan mal, que la mente de una persona trabaja tiempo extra en necedades, perversiones y venganzas. Es claro que esto sigue un sentido cíclico y perverso como todo lo humano, porque la sensación acompañada de sentimiento es única, producto de la razón, pero por contrariedad y absurdo natural del humano, es ajena a la misma, ajena a la lógica natural, inconsecuente, aunque no tan caótica como debería.
Estamos condenados a ser el sonido agudo en medio del silencio, a ser el aleteo en medio del desierto, a ser el primer copo de la nevada, puesto que cada cosa hecha tiene un primer eco imperceptible para cada quien, pero que hace eco en toda la concurrencia. No estas ni estarás solo jamás, solo sentirás soledad derivada de la incomprensión de quienes están alrededor, puesto que nada más hacen presencia y observan de forma primaria, sin definir, sin aportar, sin construir, pero les importa en cuanto a ellos, porque su vacío propio no da para más, porque se desvanecen a cada instante y deben alimentarse de algo, que mejor para empezar que los ánimos de aquel otro. La otredad es espontánea, es relativa, pero está ahí. No importa lo que eres, solo lo que haces, y únicamente en términos de ese otro el cual tendrá continuamente la pretensión de convertirse en tu sombra, para luego hacerse suficientemente atrás, suficientemente abajo, suficientemente alto para asestar un golpe definitivo.
Se está solo, rodeado, observado, siempre vigilado. Acompañado, pero nunca en compañía.
Esto va para quien pudo mirar, quisó escuchar, pero no entendió. Nada es completo, por eso siempre me parece normal un sano "dos de tres".
viernes, 19 de octubre de 2012
tal vez
Ah claro, yo odiaba los viernes, o más exactamente los detestaba.
Pero no era eso, o no del todo. Y sí, aún detesto salir y encontrar la calle llena de niños, de pequeñas personitas aprendiendo a vivir, pero sobre todo, pudriendo sus hígados a punta de alcohol. No debería molestarme, sin embargo yo vivo más asqueado de lo necesario, incluso me sorprende que esta noche a diferencia de todas las anteriores, en muchos espacios virtuales las personas desaparezcan y con todo el frío que está haciendo, muy seguramente los encontraría en algún chochal divirtiéndose.
No sé, tal vez lo correcto sería estarme divirtiendo...
Lo malo es que no puedo funcionar como todos, no tengo una misma sustancia que me una a otros, que me permita hacer un verdadero ejercicio de cohesión.
Como muchas, esta es una entrada sin mayor sentido. No espero que sea más que un momento de lucidez entre tanta locura. Entre tantos momentos difíciles entre los montones de caos. Soy un ferviente servidor del mismo, y por tanto, me someteré a él. Siempre, siempre.
Lo malo es que no puedo funcionar como todos, no tengo una misma sustancia que me una a otros, que me permita hacer un verdadero ejercicio de cohesión.
Como muchas, esta es una entrada sin mayor sentido. No espero que sea más que un momento de lucidez entre tanta locura. Entre tantos momentos difíciles entre los montones de caos. Soy un ferviente servidor del mismo, y por tanto, me someteré a él. Siempre, siempre.
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